Descripción: C:\Users\johan\Downloads\260px-Savador_Arias.jpegEfectuada actividad en la BNCJM en homenaje a los sucesos del 13 de Marzo de 1957

Por Alejandro Zamora Montes

El miércoles 15 de marzo, en el acostumbrado espacio cultural Sobre una palma escrita, fue celebrada en el teatro de la BNCJM una actividad dedicada al 60 aniversario del Ataque al Palacio Presidencial y toma de la Emisora Radio Reloj por el Directorio Revolucionario, el 13 de Marzo de 1957. El público asistente pudo disfrutar del documental hecho por los Estudios Mundo Latino titulado “El hijo del alma mater”, en recordación del líder estudiantil José Antonio Echeverría. La presentación de la actividad estuvo a cargo del Licenciado José Antonio Doll Pérez, cuyas palabras son reproducidas a continuación:

(Palabras pronunciadas por el Lic. José Antonio Doll Pérez, Especialista del Área de Manuscritos de Colección Cubana de la BNCJM):

Día de la Prensa Cubana:

En este Día de la Prensa Cubana resaltaremos el hecho fundamental de la creación del periódico Patria, 125 años atrás, fundado por José Martí en New York como vocero y unificador de ideas para intensificar la campaña propagandística a favor de la independencia de Cuba y Puerto Rico, y que representaba a la emigración de ambos países caribeños que radicaba en el exilio fundamentalmente en Tampa y Cayo Hueso, con el fin de impulsar las ideas independentistas contenidas en las Bases y Estatutos del Partido Revolucionario Cubano. El notable investigador del Centro de Estudios Martianos, Ibrahím Hidalgo Paz, destaca en un trabajo titulado “Patria: órgano del patriotismo virtuoso y fundador” lo siguiente: “Para luchar contra la mala herencia, para exaltar las glorias del pasado y marcar la senda hacia el futuro se creó Patria (…) Entre las primeras noticias que aparecían en las columnas de la izquierda de la página inicial se reproducían semanalmente las Bases del Partido Revolucionario Cubano, la relación creciente de los clubes patrióticos que se adhieren a ellas y el Directorio del Partido Revolucionario Cubano”.

El propio Martí escribe en el primer número del periódico Patria, en la segunda columna de la primera página, un artículo titulado “Nuestras ideas”, en el que expresa la voluntad, el objetivo y la finalidad de un periódico que llevara en sus páginas, sistemáticamente, el mensaje de aliento y de combate: “Nace este periódico por la voluntad y con los recursos de los cubanos y puertorriqueños independientes de New York, sin premura y sin descanso, a la organización de los hombres libres de Cuba y Puerto Rico, en acuerdo con las condiciones y necesidades actuales de las islas, y su constitución republicana venidera; para mantener la amistad entrañable que une, y debe unir, a las agrupaciones independientes entre sí, y a los hombres buenos y útiles de todas las procedencias, que persistan en el sacrificio de la emancipación, o se inicien sinceramente en él; para explicar y fijar las fuerzas vivas y reales del país, y sus gérmenes de composición y descomposición, a fin de que el conocimiento de nuestras deficiencias y errores, y de nuestros peligros, asegure la obra a que no bastaría la fe romántica y desordenada de nuestro patriotismo; y para fomentar y proclamar la virtud donde quiera que se la encuentre. Para juntar y amar, y para vivir en la pasión de la verdad, nace este periódico”.

Era necesario un periódico que velara por la libertad, a la hora del peligro, y contribuyera a que las fuerzas independentistas sean invencibles por la unión, lo cual era un rasgo que diferenciaría a esta futura guerra (la de 1895-1898) a la de los Diez Años. El periódico de Martí quedó como paradigma ante la historia de lo que debía ser una publicación revolucionaria, y a partir de 1992, en su centenario, se celebra el 14 de marzo, fecha de la aparición de su primer número, como Día de la Prensa Cubana.

60º Aniversario del Asalto al Palacio Presidencial y de la Toma de Radio Reloj: acción perpetua por la Patria:

Cuando el indiscutible líder de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), José Antonio Echeverría, proclamaba “… si caemos que nuestra sangre señale el camino de la libertad. Porque tenga o no nuestra acción el éxito que esperamos, la conmoción que originará nos hará adelantar en la senda del triunfo”, no estaba más que dando la clarinada de lo que significarían para la Patria el asalto al Palacio Presidencial y la toma de Radio Reloj. La historia de nuestro pueblo recoge en su justa medida aquella epopeya con la exacta dimensión profética de las palabras del líder estudiantil y con él la de sus compañeros, quienes al precio de la vida y en combate desigual contra los esbirros de la dictadura batistiana, señalaron la senda y vislumbraron el triunfo.

Para aquel 13 de marzo de 1957 ya la figura de José Antonio Echeverría rebasaba la estatura del ámbito universitario y se proyectaba como la de un estratega de la Revolución. La Carta de México fue expresión de esa madurez política al sumar a la gloriosa y combativa FEU y al Directorio Revolucionario a la estrategia de la lucha armada lidereada por Fidel Castro como única vía para derrocar al tirano. Una decisión que por su alcance y dimensión muestra la comprensión sobre la necesidad del momento histórico y los elementos motrices que eran indispensables para el cambio en cuanto a unidad y objetivos estratégicos de la lucha.

El compromiso comenzó a materializarse de inmediato, y las acciones revolucionarias en La Habana fueron más allá de las históricas manifestaciones callejeras que bajaron de la Escalinata universitaria. A sangre y fuego se abrió camino la beligerancia que puso en jaque a la maquinaria represiva del dictador en la capital.

El plan de asalto a Palacio pasó de la idea a su implementación sin dejar de calentar la calle y mantener la efervescencia revolucionaria en la población capitalina porque Cuba era un país en pie de guerra contra el tirano.

En todas estas expresiones de la lucha José Antonio brilló no solo por su valentía, sino por su capacidad como organizador, sus dotes para fomentar la unidad, por su inteligencia, sagacidad, voluntad, audacia, carisma y optimismo. Sin tales cualidades no hubiera sido capaz de llevar a cabo la hazaña que protagonizó junto a sus compañeros de combate.

Aun cuando la acción no llegó a cumplir el propósito de ajusticiar al tirano en su propia madriguera, generó un efecto multiplicador de la lucha revolucionaria en el pueblo, fue fuente de inspiración y de ejemplo que se tradujo como en otros hechos de nuestra historia en un legado, en una lección que brota como manantial en las nuevas generaciones cuando la nación convoca al combate necesario y viril.

Esta acción del 13 de marzo de 1957 fue considerada por Emilio Roig de Leuchsenring, Historiador de la Ciudad de La Habana, como “la hazaña más fieramente audaz de todas nuestras luchas por la libertad”.

Transcurrido justamente un año de esta decidida acción emprendida por la FEU y el Directorio Revolucionario, la poetisa Carilda Oliver Labra le dedicó un poema a la memoria de José Antonio Echeverría:

“En esa boca no hubo despedida / sino arenga, / esos ojos no se cerraron nunca / sino que miran para adentro / donde estás preparando barricadas. / Vuelves / armado de tu lápiz, / haces tú posta en los amaneceres / subiendo como un sol La Escalinata: / ¡que no te asesinaron nunca, / que no pueden contigo los cobardes, / que no te han hecho nada! / porque nadie ha sabido detener el alba; / y regresas cantando / de nuevo hacia la lucha, / y animas los fusiles en la Sierra, / poderoso, / absoluto, / vivo ya para siempre, / en una carcajada de combate / que se deshace en balas”.

Por eso José Antonio, Menelao Mora, Carlos Gutiérrez Menoyo, José Luis Gómez Wangüemert, Pepe Castellanos, entre otros heroicos combatientes y mártires de aquella gesta, son más que nombres porque alcanzaron la excepcional talla de paradigmas, actitudes ante la vida que hicieron suyas con su sencillez y grandeza quienes continuaron los combates en la Sierra y el llano, los de Girón, la limpia del Escambray y la Crisis de Octubre, de quienes fueron a las zafras, las recogidas de café, las escuelas al campo, los internacionalistas, los médicos que hoy andan por el Tercer Mundo prodigando esperanza a la vida, en acción perpetua por nuestra Patria, y siguiendo el ejemplo y las vitales enseñanzas de nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro, quien, en los días iniciales de enero de 1959, mientras avanzaba con la Caravana de la Victoria por territorio matancero, se dirigió a Cárdenas para visitar la tumba y así rendirle postrer tributo a José Antonio Echeverría, el eterno presidente de la FEU.