Luis Alberto García. Premio Nacional de Teatro, ¿Por qué no?

Por Eddy Rodríguez Garcet

El 12 de marzo de 1943, en el periódico Hoy, los titulares anuncian: (…) En Cuba se dirigen a la Audiencia de La Habana los trabajadores en demanda de justicia, próximo a celebrarse en ese alto tribunal el juicio contra la Havana Electric por burlar el descanso; la magnifica movilización en toda la República, los obreros de la isla abogan por el promedio, para respaldar la justa y humana petición de los obreros agrícolas azucareros de que se mantengan los mismos promedios del pasado año en la presente; Españoles demócratas en Cuba desenmascaran una declaración política Pro - Nazi de Franco; “Estaremos frente al Capitolio hasta tanto se apruebe la ley sobre ampliación tributaria”, Expresaron a HOY los viejos libertadores; y por el mundo sufren los Nazis grandes pérdidas al norte y noroeste de Vyazma, y rechazan los soviéticos intentos de los Nazi para llegar a Járkov. (1)

En medio de esos acontecimientos ocurridos en Cuba y el mundo, hace 74 años, nació en el territorio del actual municipio de Centro-Habana, Luis Alberto García Hernández.

La barriada de Cayo Hueso fue el lugar propicio donde se desarrollaron sus primeros años y allá por mil 960 se incorpora al  Cuadro de Comedias Esproco, de la Escuela Profesional de Comercio de La Habana, que dirigía Hilario Ortega, su primer profesor de teatro y a partir de ahí encamina sus pasos por esa afición que lo acompañó a lo largo de su vida y lo llevó a estar entre los primeros actores que representaron a Cuba en cualquier latitud.

En 1962, se une al Grupo de Teatro Rita Montaner, que dirigía Cuqui Ponce de León, donde el plato fuerte era el interés en la comedia, sobre todo, las comedias musicales, que ensayaban en la actual sede de la Casa de la Cultura de Centro Habana, en la populosa avenida de Carlos Tercero.

 Allí, junto a varios actores y actrices, Luis Alberto inició una importante carrera para el desarrollo de las tablas en Cuba con diversas obras, entre las que se destacan: Propiedad particular; Ese lunar; El conventillo; Arsénico y encaje; Heredarás el viento; Las Yaguas La pérgola de las flores, donde compartió la escena con la inigualable actriz Aurora Basnuevoy Carnaval adentro, carnaval afuera, presentada en el Tercer Festival de Teatro Latinoamericano de la Casa de las Américasy  la sala Hubert de Blanck.

En 1966 se une al Conjunto de Arte Teatral La Rueda, donde actúa en diversas obras que tuvieron un importante reconocimiento, entre las que se destacan: Entremeses japoneses; La fierecilla domada; Volpone y La ópera de los tres centavos. En este grupo compartió escena con el ya actor, músico y comediante, Carlos Ruiz de la Tejera, de gran prestigio dentro del teatro cubano.

En 1967 el Grupo Jorge Anckermann lo invita a trabajar en la comedia musical en dos actos: “Dios te salve comisario”, de la autoría de Enrique Núñez Rodríguez y dirección de Rubén Vigón donde compartió escena con: Leonor Zamora, Carlos Monctezuma y Américo Castellanos entre otros.

En el año 1968 funda junto a René de la Cruz (padre) el Grupo de Teatro Tercer Mundo”, que presentó grandes obras, como: “El asesinato de Malcolm X”, de Hiber Conteris, de Uruguay, donde Luis Alberto tuvo una actuación magistral,  bajo la dirección de Ramón Matos. Con ese grupo actuó también en Elegías Antillanas; Naranjas de Saigón y El rey Cristóbal.

Al desaparecer el Grupo de Teatro Tercer Mundo surgió el Teatro Político Bertolt Brecht, en el que muchos actores y actrices continúan su trayectoria junto a él. Ahí volvió a estar entre los fundadores del grupo y tuvo en su haber muchas obras de gran valor para la cultura cubana, tanto nacionales como extranjeras, donde muchos directores ofrecían toda su experiencia  en cada puesta en escena.

Entre las obras se destacan: La panadería; El rojo y el pardo; Ernesto; El carillón del Kremlin; El Premio; Girón o La Verdadera Historia de la Brigada 2506, de la autoría de Raúl Macías Pascual, que ganó el Premio Casa de las Américas 1976. Aquí Luis Alberto encarna de manera formidable el personaje de Calviño un tenebroso asesino, miembro de esa agrupación, a quien le celebraron un juicio en La Habana en la década de los años 60. Luis Alberto García hizo una representación formidable de ese personaje, al que representa en sus diversos matices.

Otra de las obras que protagonizó magistralmente fue la titulada: “Aquí los amaneceres son apacibles, en la que desarrolla una actuación formidable, en un trabajo rodeado de mujeres en plena batalla, donde logra una armonía, un sentimiento y una entrega total al personaje protagónico, al que le da credibilidad, pasión y entrega.

Otra obra que marcó un importante hito en su carrera es la titulada: Andoba o Mientras llegan los camiones, de la autoría de Abraham Rodríguez con la dirección de Mario Balmaseda. Aquí representa a un hombre llamado Oscar, que es el protagonista de esa obra, en la que Luis Alberto da lo mejor de su experiencia  y defiende al máximo este personaje.

El teatro Mella de la capital cubana se mantuvo abarrotado de público en cada función y largas filas de personas en la puerta, que siempre se quedaban sin poder entrar a disfrutar del espectáculo. Como anécdota jocosa, sin perder su veracidad, se puede decir que durante la temporada de la puesta en escena de Andoba o Mientras llegan los camiones, los choferes de los ómnibus que circulaban por la populosa calle Línea, una de las más importantes de La Habana, los choferes decían al público: “Vamos, llegaron a la parada de Andoba”, algo parecido a lo sucedido cuando se puso la obra “Santa Camila de la Habana vieja” por la década del sesenta en ese mismo teatro.   

Parte del público que nunca había visitado ese coliseo, después de asistir a esa puesta en escena, se identificaron con ella y no dudaron en acudir en varias ocasiones. Luis Alberto siempre le ponía algo diferente cada día a la presentación, y quizás fuera por eso, que ir todos los días a ver la misma obra no afectaba, ya que siempre veía algo distinto, sin perder la esencia del personaje. 

Este grupo de teatro se mantuvo activo hasta el año 1989 y en su amplia trayectoria   desarrollo disimiles obras, de gran  importancia para la historia del teatro cubano.

Cuando en los meses de febrero – marzo de 1972 se creó la Primera Brigada de Escritores y Artistas jóvenes en la Sierra Maestra, Luis Alberto García formó parte de ese grupo, que llevó la cultura a los lugares más apartados del país. Allí estuvieron Vicente Feliú, Rafael Gutiérrez Torres (Jefe de la Brigada), Frank Fernández (segundo Jefe de la Brigada), Enriquito Núñez y Pedro Luis Ferrer, entre otros.

Años después, en 1983, Luis Alberto García trabajó con el Grupo de Teatro Estudio en el montaje de la obra, Santa Camila de La Habana Vieja, de José .Ramón. Brene, que dirigió Armando Suárez del Villar junto a destacados actores de reparto como: Adolfo Llauradó, Adria Santana, Paula Alí y Samuel Claxton. Con esta obra se presentaron ese año en el Festival de Teatro Cubano de Camagüey, donde Luis Alberto García junto a Samuel Claxton alcanzaron el premio a la mejor actuación masculina secundaria.

García fue profesor de teatro en las escuelas de instructores de arte, donde contribuyó a la formación de a muchos jóvenes actores y directores.

Ya en 1992, después que Luis Alberto “abandonó” el Teatro a causa de su enfermedad, entonces acercó de nuevo el teatro a su vida y formó el “Grupo de Teatro La Llave”, un colectivo singular, porque los actores son vecinos: el presidente del comité; el encargado de la vigilancia; el bodeguero; jóvenes del barrio; el junto a otro actor profesional desarrollaron el proyecto y con ellos se montó la obra titulada: “Accidente de Orihuela”, donde asistieron a la presentación: el ministro de Cultura, Armando Hart y Abel Prieto, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

   

Con este grupo Luis Alberto García y Ramón Matos realizaron varias funciones. El crítico de teatro Amado del Pino escribió entonces: (…) Cerca del gigantesco Estadio Latinoamericano, en la esquina de Marta Abreu y Enrique Villuendas, en el capitalino y legendario barrio del Cerro, se ha instalado el teatro con una mezcla de solemnidad y sabor cotidiano, nuestro gran actor Luis Alberto García padre, asumió la dirección y el rol protagónico en una sintética versión de la obra de Roberto Orihuela “Accidente”(2)

Además del teatro, en muchos programas en televisión participó este actor y formó parte del elenco en quince películas, aunque su único papel protagónico fue en el cortometraje titulado: “Talco pa lo negro”, de Arturo Soto Díaz, que fue su trabajo de graduación en la Escuela Internacional de Cine y Televisión en el año 1992. Aquí, Luis Alberto García recibió el premio de mejor actuación masculina en el festival de Cine Joven 1993, que se entregó  Post Mortem.

En la televisión algunos que ya peinan canas lo recuerdan con el serial de aventura Espartaco, en el año 1967; los diferentes episodios del policíaco  Sector 40, las Aventuras de Juan Quinquin, las aventuras de Entre mar y tierra; Orden de ataque; varias presentaciones de Teatro ICR; La gran rebelión; Julito el pescador; En silencio ha tenido que ser; Algo más que soñar; Para empezar a vivir; en varios Día y noche, donde ya  estaba afectado, por lo que utilizó sus técnicas de actuación y le sacó provecho a su enfermedad, realizando un personaje en el serial titulado: Su propia guerra.

A pesar de no interpretar un papel protagónico en el filme cubano titulado:  “La ultima cena”, su personaje tuvo una fuerza y presencia permanente durante toda la cinta. La calidad de actuación y la entrega que realizó en cada una de sus presentaciones no fue analizado por la crítica ni bien ni mal.

En el 1993, cuando falleció Luis Alberto García, Amado del Pino escribió en el periódico Juventud Rebelde (…) Los rutinarios y eficaces enterradores se sorprendieron levemente en esa triste mañana de febrero porque en esta ocasión el último viaje iba acompañado de un aplauso largo, fuerte, un aplauso de teatro. Nos parecía entonces que congratularlo, como al final de una función de Andoba  o de Los Amaneceres… era la mejor forma de defender a Luís Alberto García de la muerte. (3)

¿Por qué actores como Luis Alberto García quedan olvidados? siendo ellos parte de la historia de nuestra cultura: una persona que dio su vida completa al teatro, trabajó en el cine y en la televisión, sin dejar de hacer teatro, incluso al final de su vida llevó el teatro a la comunidad para poder seguir trabajando, sentirse útil.

A qué se debe que en los diferentes centros de documentación no se pueda encontrar  nada acerca de un actor que dio su vida al teatro, lo que no ocurre del mismo modo con los de cine y televisión que tienen un tratamiento diferente.

Si el Premio Nacional de Teatro se hubiera creado antes de la desaparición física de este actor, creo que lo hubiera recibido, pues lo merecía por su entrega, dedicación, sentido de pertenencia y compromiso que tenía con su trabajo, por lo que fue una parte importante dentro de la historia de la cultura cubana.

Después de investigar gran parte de su vida artística y estar consciente que dedicó 34 de sus 50 años de vida al teatro, enriqueciendo cada presentación, ayudando en la formación de jóvenes actores, cooperando con los directores jóvenes y entregando sus conocimientos, para el mejoramiento de cada obra,  ganando siempre el arte y la cultura.

Por qué no podemos decir:

Luis Alberto García (padre) Premio Nacional de Teatro

Luis Alberto García (12 de marzo de 1943 – 21 de febrero de 1993)

 

Notas:

1) (12 de marzo de 1943). Periódico Hoy.

2) Del Pino, A. (23 de febrero de 1992). La llave en la calle. Juventud Rebelde.

3) Del Pino, A. (28 de febrero de 1993). Andoba no debía morir. Juventud Rebelde.

Imágenes y texto del libro inédito Luis Alberto García: un actor de pueblo, de Eddy Rodríguez Garcet.