Entrevista al profesor y musicólogo Roger Cantero Gómez (Parte II y final)

Por Alejandro Zamora Montes

Librínsula entrevistó en esta ocasión al musicólogo Roger Cantero Gómez, quien lleva dieciséis años trabajando como profesor y once como Metodólogo Nacional de Música. Es miembro del Comité Cubano del CIOFF, de la Asociación de Bibliotecarios de Cuba (ASCUBI) y de la Asociación de Pedagogos de Cuba. Desde hace varios años se encuentra investigando todo lo referente a la vida y obra del insigne musicólogo cubano Alberto Muguercia.

 

Roger: A partir de todo lo anteriormente dicho, en relación a qué intérpretes, géneros musicales, investigadores de la música son los que más se citan por parte de Muguercia, obtuvimos determinadas conclusiones. Por ejemplo, el periodo de productividad de su obra (que fue sobre todo en la década del ochenta), que el tema que más trabajó fue el Son. Y dentro del Son, específicamente los estudios sobre este género musical a lo interno, y estudios sobre determinados hacedores, compositores e intérpretes del mismo como Matamoros, todas las agrupaciones de sextetos y septetos a partir de la década del veinte. En fin, pudimos hallar determinadas regularidades partiendo de la obra de Alberto Muguercia mediante el estudio bibliométrico. Debo aclarar que el estudio bibliométrico en sí es un estudio de las ciencias matemáticas aplicadas a la ciencia de la información. Esto es un trabajo integrador, interdisciplinario, el cual nos permite utilizar métodos y técnicas propias de la ciencia de la información, las matemáticas y la musicología.

Librínsula: ¿Existe algún antecedente del trabajo que realizas?

Roger: A ver, sobre Muguercia se ha escrito muy poco. Lo que existen son entradas de voces. Por ejemplo, en el Diccionario de Helio Orovio. Yo explicaba en la conferencia que realicé en la Biblioteca Nacional que en una primera edición existe la voz Muguercia, donde se citan muy pocos artículos como ese o casi ninguno. Y que cuando ese volumen se reedita en el año 1992, tal parece que Muguercia no ha muerto, porque a pesar de ser un diccionario aumentado y corregido, no se actualizó. Esto es algo que yo personalmente comenté con Helio Orovio, ya que él mismo tenía el criterio que Alberto Muguercia era el gran olvidado, pero bueno, a él le sucedió esto. En la Enciclopedia de la Música Cubana realizada por el investigador Radamés Giro, también está la voz de Alberto Muguercia, pero adolece también de algunos artículos que se hicieron sobre esta importante figura. Se pretende dar una bibliografía del autor, se sabe que el estilo de Radamés es poner la entrada, la voz, los autores y la bibliografía pasiva, y ahí tampoco está completa. Creo que el estudio más consumado de los realizados hasta el momento es el de Raquel Llerandi, junto a Luis Ángel Argüelles, otro investigador de la BNCJM, en el año 1993. Salió publicado en una Revista de la Biblioteca Nacional que no tuvo muchas tiradas, debido a que comenzaba el Periodo Especial. Es la que más correctamente presenta el catálogo de Muguercia, aunque tiene grandes ausencias. Está presente su artículo más importante, que es el de Teodora Ginés: ¿Mito o realidad histórica? Falta su libro sobre Rita Montaner escrito a dúo con Ezequiel Rodríguez. Esos son los antecedentes sobre la vida y obra de Alberto Muguercia. No hay nada más escrito y publicado, hasta este trabajo que estoy realizando.

Librínsula: Una última pregunta: ¿Crees que estos olvidos o deficiencias se deban a que la música no es contemplada aún por la academia cubana como un elemento vital para entendernos como nación?

Roger: Pienso que dentro del gremio de los intelectuales en la cultura cubana, la música tiene y tendrá un papel importante. Aquí en Cuba se toma muy en cuenta la opinión de los musicólogos, de los investigadores versados en música. Dentro de los grandes de la musicología cubana está Argeliers León, que fue quien diseñó y creó la carrera en el Instituto Superior de Arte (ISA), fue director del Departamento de Música de la BNCJM y además sentó las bases sobre las líneas de investigación y la metodología de este campo de estudio, amén de su excelente trabajo en la Casa de las Américas. Ahora bien, si vemos otros gremios, vean la necesidad de construir nuestra historia social desde el arte, y específicamente, desde la música. Nosotros en Musicología decimos que se puede construir la historia social de un país con el estudio de su cultura, específicamente de la música, como particularmente dentro de la organografía o de la iconografía musical, que son disciplinas o aristas que tiene la Musicología como tal. En el caso de Alberto Muguercia, sus aportes no están solo en los contenidos, sino también en el orden metodológico. Él, a pesar de no ser músico… es decir, uno de los principios de la Musicología cubana es que el investigador musical primeramente debe ser músico, debe ser graduado de música, y dentro de la carrera se encarga de que uno tenga los más profundos conocimientos de la música, para poder investigarla desde adentro. Muguercia no era músico, era de formación abogado. Era Doctor en Derecho por la Universidad de Oriente. Él estaba muy claro de eso, y entonces, a partir de la guía que le propuso Argeliers León, se dedicó a realizar estudios de campo. Esa información sobre la historia social de la música, tan importante para complementar cualquier estudio, es vital para el trabajo de la investigación musicológica y para la construcción de la historia de un país. Entonces, él logró aunar la historia de vida de importantísimos compositores e intérpretes cubanos y también de otros como te explicaba anteriormente, de ese arraigo más popular. Por eso te digo que es un tesoro lo que se encuentra en el fondo de Alberto Muguercia en la BNCJM. Pienso que aun así las palabras de Helio Orovio siguen teniendo vigencia: Alberto Muguercia sigue siendo el gran olvidado. Este año se cumple el 30 aniversario de su muerte, es mi interés que este año sirvan las pocas acciones que podamos hacer para revitalizar y visibilizar un poco la labor de esta importante figura. El año pasado fue el 45 aniversario de la publicación de su artículo sobre Teodora Ginés, que es (según el estudio bibliométrico que hicimos), el artículo más citado, más importante, fue con el que logró obtener el Premio de Musicología en el año 1974, el primer concurso de musicología que se hacía en Cuba después de la Revolución, el concurso Pablo Hernández Balaguer. Y pasó esta fecha sin glorias ni triunfos. Cuarenta y cinco años y no pasó nada con eso, no se dijo, no se habló. Incluso este mismo premio, Pablo Hernández Balaguer, se menciona muy poco. Se conoce el Premio de Musicología de Casa de las Américas, que es renombradísimo e importante, no solo para Cuba, sino para Iberoamérica. Y que en cada edición crece, y con trabajos importantísimos. Pero tuvo en este concurso, Pablo Hernández Balaguer, uno de sus genios.