Imaginarios: 85 años con la Orquesta Chepín Choven

 

Si de excelencias musicales se trata, la Orquesta Chepín Choven es un hito en el rico universo de la música popular cubana. Nuestra Librínsula dedica su Imaginarios en sencillo y sincero homenaje a esta inmortal Orquesta a sus 85 años de fundada.

 

 

 

 

El caballero Chepín
Por Pedro de la Hoz

En las vaporosas tardes de domingo de mi niñez solía ver desde mis cortos años el tiempo que me separaba de aquel hombre de edad provecta, que reclinado en un sillón de mimbre en la penumbra de la sala de su hogar, se dejaba envolver por la música de la radio.

Era la hora del danzón y el viejo Filiberto, veterano de la Guerra del 95, renacía en cada audición. Fue a quien primero escuché alabar las delicias de "Bodas de oro": Fíjate que es un danzón de ley, como lo es su autor, Chepín.

No me hubiera perdonado ignorar a mi vecino Filiberto en estas líneas escritas para tampoco olvidar una obligación del calendario: este noviembre de 2007 marca el centenario del nacimiento de Chepín, Electo Rosell Hurrutinier, un músico que transitó por el siglo con paso firme y propio, orgulloso de su condición oriental y, por supuesto, de su cubanía irreductible.

Santiaguero de pura cepa hizo en los inicios el camino de otros: lecciones de música con su padre, José Rosell, en un ambiente doméstico propicio para desarrollar el talento pero de escasa solvencia económica como para aspirar a más.

De ahí que mientras aprendía el secreto del violín, su instrumento preferido, dedicaba sus noches de adolescente a ganarse el sustento en el cine Cuba, donde con un piquete ponía banda sonora a las películas silentes de la época.

Otra gran escuela de su juventud lo fue la orquesta de la compañía de teatro vernáculo de Arquímides Pous, liderada por Jaime Prats, autor del célebre bolero "Ausencia". Así conoció la isla y viajó a Colombia, Panamá y Venezuela.

De regreso a Santiago entró en contacto con Bernardo Chauvin (Chovén) Villalón, un joven pianista con quien se identificó muy pronto artísticamente.

Entre ambos nació la idea de hacerse de una orquesta, que al incluir dos saxos y una trompeta resultó el embrión de la jazz band que luego encabezarían.

A partir de 1939, la Orquesta Chepín Chovén comenzó a  hacer época, primero en el ámbito local, mediante sus frecuentes presentaciones de la radio, y luego a escala nacional, consolidándose a través de una gira nacional donde dos temas de fuste ganaron el fervor de todos: "El platanal de Bartola" y "Bodas de oro". Sus cantantes Isidro Correa y Roberto Nápoles eran admirados por melómanos y bailadores.

La estabilidad de la banda en los años 40 estimuló el genio creativo de Chepín, quien sacó de su chistera guarachas ("Rincón tropical", "Pero qué rubia", "Ese pobre mozo"), sones ("Qué sueñito", "En la guanábana"), boleros ("No vuelvas a decir", "Murmullo", "Linda reina") y, sobre todo, danzones ("Señor caballero", "Su Majestad la Reina Isabel", "Violín romántico", "Violín encantado" y "Diamante negro").

Los años, y los implacables ciclos de la moda impuestos por el consumo comercial, mellaron la orquesta y repercutieron en el impulso creativo de Chepín al doblar la medianía del siglo pasado. El intento por revivirla en los años 70 no fue más allá de un acto de tardía prospección arqueológica.

Pero a lo hecho, pecho: Chepín, mucho antes de fallecer en marzo de 1984, había dejado escritas sus credenciales en esas obras originales y vigorosas, sabrosas y atinadas. En el cultivo de la variante del danzón cantado le abrió la trocha al reinado de Barbarito Diez y en el son tuvo a bien contribuir a la maduración de una voz imprescindible, la de Ibrahim Ferrer.

¡Cómo no festejarlo en su centenario!

Tomado de http://epoca2.lajiribilla.cu/2007/n341_11/341_13.html

 

Chepín y su orquesta lo merecen
Por: Lucía C. Sanz Araujo

imágen de la autora >>

El son uno de los géneros abordados por Electo Rosell Chepín. Ahí está, para atestiguarlo, una pieza antológica como El platanal de Bartolo.

Que Cuba constituye una verdadera potencia en el ámbito musical no puede negarse. Géneros cantables y bailables como el chachachá, el mambo, el son y el danzón —por solo citar cuatro de la denominada música popular— han recorrido y continúan escuchándose en las más lejanas tierras.

Extensa resulta la lista de compositores e intérpretes de diversas manifestaciones, de ahí que no nos detengamos en efectuar una relación, so pena de aburrir al lector.

Si bien es cierto que en las últimas décadas se han incluido emisiones postales significativas como: El son: autores y cantantes; Músicos cubanos famosos; Centenario del natalicio de Paulina Álvarez  la Emperatriz del danzonete; Aniversario 50 de la fundación del Teatro Lírico Rodrigo Prats; Aniversario 50 del Coro Nacional; Aniversario 50 de la Orquesta Sinfónica Nacional y 40 años de la Egrem quedan numerosos vacíos por cubrir.

Y no se trata de realizar sellos y otras piezas filatélico-postales sin ton ni son, sino de un acto de elemental justicia a fin de difundir, en su justa medida, en este terreno, los valores culturales de la mayor de las Antillas.

Entre las ausencias se halla la de Electo Rosell Horruitinier, más conocido por Chepín, nacido en Santiago de Cuba el 12 de noviembre de 1907, quien iniciara su carrera como violinista de la orquesta del teatro Aguilera, viajase posteriormente con la Compañía de variedades de Arquímedes Pous por cuatro  naciones latinoamericanas  y a su retorno, en 1929, se incorporase en La Habana a la orquesta de Francisco Formell.

Ya al año siguiente volvería a su tierra natal donde integraría un dúo con el pianista Bernardo Chauvin Villalón (Chovén), más tarde par de agrupaciones hasta que el 24 de junio de 1932 fundara y dirigiera la Orquesta Chepín Choven, integrada por violín, piano, batería, trompeta, saxofón, bajo y percusión. Por cierto, sería un locutor, durante una presentación en un programa radial de Santiago, quien los bautizaría así.

Con una altísima popularidad que trascendió la región oriental, gracias a su excelencia, la indiscutible difusión de sus discos, así como las presentaciones en bailables y la radio, la agrupación lanzó numerosos éxitos salidos del talento de Chepín como el son El platanal de Bartolo; los danzones La reina Isabel y Bodas de oro —interpretadas por diversos grupos entre ellos la Orquesta Aragón—; mucho antes, en 1937, su bolero Murmullo había sido incluido en un film norteamericano protagonizado por Bing Crosby y Jeannette Mac Donald.

Aunque iniciando la década del cincuenta la Orquesta de Chepín Chovén desapareció para dar paso a la Orquesta Oriental, en 1950, en la cual estuvo como cantante el gran Ibrahím Ferrer, y posteriores cambios, nuevamente Electo Rosell Horruitinier, organizó la Chepín Chovén  que se mantuvo activa hasta su deceso en abril de 1984.

Ibrahím Ferrer integró la Orquesta Oriental creada por Chepín tras separarse de la agrupación con Chovén (imágen de la autora).>>

 

Recordemos a Electo Rosell Horrutiner, nuestro Chepín
Por  Lizandra Amat Consuegra

Recordado por su invitación a gozar en “El platanal de Bartolo”, su “Murmullo" y "Elba", o sus "Bodas de oro”, Electo Rosell Horrutiner, Chepín para los cubanos, fue un destacado compositor, violinista y director de orquesta, cultor de géneros populares como el jazz, el son, el danzón, las guarachas y la música clásica.
Natural de Santiago de Cuba, Electo comenzó su quehacer musical bajo la égida de su padre, el guitarrista José Rosell, quien fuera su primer maestro cuando tenía 14 años, posteriormente ingresó en la Academia Municipal de Bellas Artes donde continuó tomando clases de teoría, solfeo y violín con los maestros Ramón Figueroa y Ángel Castilla.

A los 16 años debutó en el mundo de la creación al componer su primera obra musical, el bolero Mis anhelos.

Un año más tarde fue contratado por Jaime Prats y viajó a Puerto Rico como violinista de la Compañía teatral Arquímedes Pous. La gira se extendió a Santo Domingo, Venezuela y Panamá.

Luego regresó a Cuba, comenzó a componer y fue violinista en las proyecciones de cine mudo del recién inaugurado Teatro Cuba.

En 1930 fundó, junto a Bernardo Chovén Villalón, un cuarteto que posteriormente fue ampliado a sexteto con el nombre de “Oriente Jazz” y que terminó siendo la Orquesta Chepín-Chovén que se mantuvo en la popularidad por 25 años; el nombre nació en un programa de la radio santiaguera al que fueron invitados, y su notorio locutor, Matías Vega Aguilera, los bautizó así.

Relevantes nombres de la música en Cuba se unirían también a su carrera. Tal es el caso de Ibrahín Ferrer, Manuel Licea (Puntillita), Isidro Correa, Trío García, Roberto Nápoles, y Carlos Quintana.

  

Electo Rosell “Chepín”, murió el 1ro. de abril de 1984, en Santiago de Cuba, y más que por su música - esa que lo llevó a convertirse en uno de los más importantes músicos del siglo XX en el mayor archipiélago de las Antillas- sus colegas, familiares, allegados y coterráneos, lo honran y lo recuerdan con cariño por aquel hombre dulce, fino, sencillo, culto, sincero y espontáneo que fue.

Resultó un músico integral para nuestra cultura nacional. Todo lo que hizo lo hizo bien: sus líneas musicales, sus composiciones y sus métodos para dirigir agrupaciones; también ser cubano y mostrarlo con orgullo ante el mundo.

Tomado de http://www.radioenciclopedia.cu/exclusivas/recordemos-electo-rosell-horrutiner-nuestro-chepin-20140402/

 

Partituras de Electro Rosell en la BNCJM

   
 
 

Nota

Todas las imágenes, excepto las que pertenecen a la autora Lucía C. Sanz Araujo, provienen de los fondos bibligráficos de la sala de música de la BNCJM.