Entrevista a Reinaldo Álvarez Lemus, poeta y narrador para niños, y muy cercano al concurso “Leer a Martí” como jurado por más de un lustro

Por Martha Wong

MW: Reinaldo, al fin logro entrevistarte, increíblemente, somos vecinos y tus múltiples actividades no te habían dejado un espacio en tu agenda. ¿O no te gusta ser entrevistado?

RA: Nunca me había detenido a meditar sobre eso, pero definitivamente, no me molestan, creo que las entrevistas son una forma para que los lectores conozcan un poco más de nuestra obra, de los nuevos proyectos que como escritor se van gestando…etc. Además de revelar detalles e interioridades de nuestra vida cotidiana, algo que a todos llama la atención, pues la curiosidad (cuando es para bien), lejos de un defecto es una virtud, porque nos permite visualizar nuevos horizontes.

MW: Trabajar cualquier manifestación artística con niños es una experiencia compleja, más, si se interactúa directamente con ellos. Esas actividades que tú realizas acompañado por tu guitarra, ¿te hacen más creativo? ¿Es un proceso de retroalimentación? ¿Es la actividad el clímax del trabajo, o los concibes como dos entes que pueden existir perfectamente por separado, obra y actividad cultural?

RA: El interactuar con los niños me enriquece no solo como creador sino también como ser humano, algo muy importante a la hora de plantearme la obra literaria. Es un proceso de retroalimentación donde le muestro mi trabajo y a partir de sus reacciones, sugerencias, comentarios… me percato de lo que falta o sobra y si realmente están presentes los conflictos, intereses, necesidades, carencias... de los infantes. Convirtiéndose, además de fuente de inspiración, en una eficaz herramienta para mi labor creativa, no solo literaria, también en mi trabajo profesional, recuerda que además de poeta y escritor, soy músico y actor de teatro para niño, o mejor dicho, un juglar que va con guitarra y jolongo acuesta contando historias como los trotamundos. Este intercambio con el público infantil enriquece mi obra artística-literaria porque, en mi caso particular, están indisolublemente ligadas.

MW: El concurso “Leer a Martí” está en su edición XXV, ¿piensas que debe tener ya cambios en sus bases o crees que todavía ofrece novedades para los concursantes?

RA: El concurso “Leer a Martí” está siempre en una constante  búsqueda y renovación. Si te fijas en las bases, verás como de una edición a otra varían los géneros que se convocan así como los premisos especiales que se otorgan. En ese bregar se han efectuado cambios significativos, solo basta remontarse a las convocatoria de hace algunos años, cuando se conferían 25 premios por niveles (de primaria a preuniversitario, incluidos los de enseñanza especial), esto ha evolucionado y en la actualidad solo se entregan 5 reconocimientos por categoría. Además se le dio mayor apertura con la incorporación de los trabajos universitarios que concursan en una categoría exclusiva. Si de algo adolece este certamen es de una mayor difusión y promoción por los medios de comunicación masiva y prensa plana…, así como del trabajo en la base que continúa ciento insuficiente. En estos dos últimos aspectos es donde deben centrarse principalmente los cambios a los que haces alusión en tu pregunta.

MW: Al leer tu obra encontré elementos de la narración tradicional ¿Crees que en tu obra literaria hay influencia de la Premio Nacional Nercy Felipe?

RA: Las influencias son inevitable, uno bebe de muchas fuentes y todo lo aprendido queda en el subconsciente y después, en el proceso de creación, inevitablemente aflora. En el caso particular al que haces referencia, de la Premio Nacional de literatura Nercy Felipe, puede que su obra –la cual he leído y admiro mucho– haya influido de algún modo en mi literatura, pero no soy consciente de esto.

MW: En tus historias hay una característica muy peculiar, recreas personajes cotidianos, de tu entorno. ¿Cómo logras integrar éstos en tu narrativa de una forma tan grata?

RA: Esos personajes y elementos de la cotidianidad a los que haces referencia me permiten una relación de complicidad con el pequeño lector, al ser más afines a ambos. Son factores que trabajo de forma lúdica, imaginativa y con acentuado lenguaje poético para que el niño se sienta atraído y le sea más fácil su comprensión. Esto unido a la síntesis y otros resortes que me permiten una mejor interrelación, pues en los tiempos que corren donde los niños están expuestos a tantos avances tecnólogos, la literatura que se escribe para ellos tiene que ser dinámica, creativa… capaz de lograr captar y mantener la atención de los infantes. Cuando el texto que le ofrecemos es latoso, denso… los traviesos leyentes pierden el interés, tiran el libro y se van a jugar a su PC.

MW: Gracias por tu tiempo, mi admiración por ti siempre crece, tu oficio no mengua ante las tempestades personales, te he visto mantener la serenidad, siempre tienes una sonrisa en los labios y una gran agudeza en tus reflexiones.