Una bibliotecaria a plenitud comprometida en el desarrollo y servicio social

Por Amparo Hernández Barrios

Esther Mary, como la llaman cariñosamente, es una señora, que siempre te recibe con una gran sonrisa en sus labios. Ella con su paciencia y ternura brinda a sus compañeros de trabajo y a las personas que se acercan a la institución, el mejor reflejo de virtuosismo que debe prevalecer en Cáritas Habana.

¿Quién es Esther María Fernández Falcón?

Una mujer cubana, matancera, que la mueve su sentido de humanidad y su amor por la profesión que escogió: Bibliotecología.

¿Cuándo comenzó sus estudios y cuál fue el motor impulsor para optar por esa carrera?

Comencé a estudiar Información Científica y Bibliotecología en el año 1974 y finalicé en el año 1977, en la Universidad de La Habana, fue la segunda graduación de la especialidad.

Me decidí a estudiar esta carrera porque siempre encontré fascinante el mundo de las bibliotecas. Viví mucho años cerca de la Biblioteca Provincial de mi provincia natal Matanzas, y siempre visité el recinto, primero a la sala infantil y posteriormente a la sección de adultos.

Al comenzar los estudios universitarios, me trasladé a La Habana. Ese período fue muy hermoso en mi vida, conocí a excelentes profesores que me enseñaron a respetar y amar la profesión aún más. Entre ellos puedo recordar con mucho cariño al profesor Angelito, que actualmente trabaja en el programa Escriba y Lea, la profesora Blanca Patallo, actual directora del Centro de Documentación de la UNESCO.

¿Y después de graduada en que actividad se desempeñó?

Una vez graduada transité por numerosas instituciones hasta que finalmente encontré mi lugar en el Centro de Información de Ciencias Médicas en Matanzas, en el cual me desempeñé como Jefa de Servicios Técnicos. Llevaba el control técnico y estadísticas de todos los departamentos, además me especialicé en la realización de bibliografías para los médicos; todo esto sin dejar de atender usuarios cuando era necesario. Realicé múltiples trabajos como integrante de la ASCUBI de la provincia y trabajaba en conjunto con la Academia de Ciencias en Matanzas. Incluso presté servicio en el Centro Nacional de Información de Ciencia Médicas en La Habana, en el departamento Canje, Donación y Compra.

¿Cómo ser bibliotecaria ha contribuido en el mejor desempeño de su trabajo actual en Cáritas Habana?

Hace 6 años que trabajo en esta institución de la Iglesia Católica, exactamente desde el 4 de abril del 2011. Aunque mi principal función en la actualidad es la recepción y despacho, siento que cada actividad que realizo está permeada por mi formación como profesional de la información, esto hace que mi trabajo funcione mejor y pueda llegar con más facilidad a cada persona que se acerca a nuestra institución.

Sé cómo recibir y dirigirme al público, realizar una entrevista más cercana para captar sus necesidades. En el caso específico de los medicamentos, conozco el vocabulario médico, por mi experiencia en el Centro de Información de Ciencias Médicas.

Tengo mejor forma de organización de las ideas y el conocimiento y con esto se logra resultados eficaces en la localización de la información. Puedo colaborar en las investigaciones o encuestas que se realizan en los diferentes proyectos del centro.

Me considero además, como un puente que facilita la comunicación entre las personas que acceden a nuestra institución y los diferentes coordinadores. En muchas ocasiones los beneficiarios no saben expresar sus necesidades. Por lo que resulta primordial contar con herramientas que permitan llegar a él y extraerle sus verdaderas inquietudes. Esto es muy importante para comprenderlo y ofrecerle una asistencia más personalizada.

¿Cree usted que haber estudiado Ciencias de la Información y Bibliotecología le ha aportado elementos significativos en su vida personal?

¡Por supuesto! Me ha ayudado a ser una persona más comunicativa. Yo era una mujer introvertida, de pocas palabras.  El trato con el público me ha ayudado a romper esas barreras comunicativas y ampliar mis horizontes.

¿Se debe tener vocación para estudiar esta carrera?

Creo que es vital la vocación, por eso es importante que los alumnos sepan todas las posibilidades laborales que tienen.

Creo que los profesionales de la información deben tener mucha paciencia y sobre todo que le guste la lectura y tenga interés por superarse cada día.

Este trabajo es muy hermoso y sobre todo se debe reforzar el trabajo desde la base, es decir, con los niños, fomentando y motivando su hábito por la lectura.

La biblioteca debe ocupar un lugar privilegiado desde la casa. En ese lugar se comienza a dar los primero pasos en fomentar el respeto y valoración por los libros. Esto no debe ser lo último, lo más chiquito o lo más abandonado. Sino que se le debe dar el lugar que merece, porque en ella se encuentra la base de la información que se necesita, tanto para el esparcimiento como para el estudio.

¿Alguna anécdota que desee compartir?

Estuve trabajando un tiempo directamente con los niños que padecen Síndrome de Down, beneficiarios del proyecto de discapacidad. Un día le propuse al coordinador principal, que me facilitara bibliografía para ayudar a acompañar a los padres de estos beneficiarios y que posibilitara también un medio de entretenimiento para algunos de estos niños.

Un día llegó un niño nuevo de seis años con sus padres y no quería entrar, debido a que no se sentía familiarizado con el lugar. Enseguida me acerqué y le dije que tenía algo muy hermoso que le iba a prestar y le gustaría; seguidamente le mostré algunos de los libritos que tenía y enseguida logré su atención, debido a que eran sus preferidos. ¡Se los sabía de memoria! ¡Qué maravilla! Comenzó a ojearlos y fue una herramienta para que se insertara con los demás niños del proyecto.

Todos los sábados le prestaba los libros y se ponía muy feliz, hasta que él solo comenzó a integrarse. Los libros fue el puente motivador para lograr que socializara con sus compañeros y los especialistas.