Lo femenino y el niño como sujetos subalternos en la poesía de José Martí

Por Claudia de la C. Corzón Aput

 

Visto al revés, no es que el subalterno sea un sujeto diferente sino que lo diferente
es lo que en él se posa como subalternidad.

 Ileana Rodríguez

La significación de la obra literaria de José Martí para las letras hispanas es similar a su importancia en el proceso histórico y político de toda la América. Su personalidad traspasa hoy día los límites de lo universal y lo convierte en una figura cimera en todas las esferas de la vida: el Maestro, el Hijo, el Héroe, el Apóstol.

Su obra poética es poseedora de una renovación total, honda en forma y en contenido. Forjada al unísono con su lucha incansable por la liberación de Cuba, y realizada a la par de su andar por la vida, entrega los versos más espontáneos, insólitos y enérgicos que han existido nunca.

Cierto es que Martí estima en sus versos un vehículo ideológico y sentimental que le sirve para verter lo mejor de sí, sin dejar de lado las exigencias del contexto en que se desenvuelve. Por ello, en su lírica, si bien aparecen las más hermosas imágenes de amor, los más profundos sentimientos de patriotismo, y los valores más apreciables, también ocupa un lugar importante, el tratamiento de diversos tópicos y sujetos, que no necesariamente siempre se corresponden con lo positivo y bello de la vida.

Es así como en su obra poética aparecen con recurrencia tópicos como la soledad, la locura, el dolor, el desamor, la desesperanza, la vergüenza, la traición, entre otros. Asimismo, inmersos en estas problemáticas, ocupando un lugar esencial, se encuentran los sujetos, configurados de disímiles maneras.

Por ejemplo, la mujer, es quien para él da sentido al mundo, de ahí sus versos en el poema XXXIII de Versos Sencillos: «yo quiero vivir, yo quiero / ver a una mujer hermosa»; pero al mismo tiempo, construye en otros textos una imagen femenina condicionada por sus prejuicios de época y en relación con la estética finisecular. Se aprecia en sus poemas un sujeto femenino multiforme: por un lado, aquellas féminas vencidas por el amor familiar y la vida en el hogar, encarnadas en las figuras de la madre, la hermana, la esposa; por otro, la imagen de la mujer hermosa, seductora, talentosa, trasladada a personajes como la bailarina española ; y en un extremo aparece un grupo de mujeres que llevan sobre sí los prejuicios de la sociedad, traducidas en sujetos subalternos desde la mirada de los sujetos líricos que crea Martí.

El niño, por su parte, es otro de los tantos sujetos abordados desde varias ópticas en la poética martiana, desde aquel travieso que iba «cazando mariposas/ (…)/ y después, las soltaba entre las rosas, hasta el que ha tenido que padecer los crímenes más horrendos de la vida colonial. En una zona de su poesía aparece la figura del niño feliz, como lo es el niño de Ismaelillo, adorado por sus padres, rodeado de gestos de amor, modelo de los buenos valores; y en otra, muy distante, está el niño infeliz, a quien se le ha quitado la vida, marginado por la sociedad y víctima de ella.

Precisamente, por esta multiformidad es que queremos dirigir nuestra mirada a tales casos de sujetos estigmatizados socialmente, conocidos en la teoría literaria como sujetos subalternos, pues ellos representan un tipo peculiar del sujeto debido al rango que ocupan con respecto a los cánones sociales. En la obra literaria, tal subalternidad puede verse, ya sea desde la perspectiva de los sujetos líricos, es decir, atendiendo a las connotaciones que tenga determinado tipo de sujeto en estos, como lo es el tirano para Martí; o bien desde lo social y culturalmente establecido como ello.

Por ser este es un tema prácticamente virgen en la investigación de la poesía del Apóstol, hemos puesto todo nuestro interés en develar esta zona inexplorada de su poética, adaptando al discurso martiano el concepto de sujeto subalterno y a la vez, proponiendo la construcción de una tipología afín con los distintos ejemplos de subalternidad con que el autor trabaja.

Definición del sujeto subalterno en la poesía de José Martí y propuesta de una tipología para su estudio

Disímiles estudios realizados en torno al tema de la subalternidad coinciden en que el subalterno participa de una caracterización incompatible con los principios de la racionalidad y legitimación burguesa, es decir, con la condición de hombre, blanco, heterosexual, burgués, saludable, bello, etcétera. En todos los casos, las perspectivas de lo subalterno toman como referencia la relación con el sujeto oficial.

Para el tratamiento de la categoría en cuestión en textos poéticos un antecedente fundamental lo constituye el Trabajo de Diploma de Gladys Marlenys Quesada Cruz, titulado Configuración del sujeto lírico subalterno en la poesía de Ángel Escobar(1), puesto queconceptualiza la categoría de sujeto subalterno partiendo de teorías filosóficas, psicoanalistas y sociológicas, e identifica las distintas tipologías del mismo, en consecuencia con su objeto de estudio.

Tomando como referencia el concepto emitido por la autora, podemos arribar a una definición acertada acerca de quién es el sujeto subalterno en la poesía de José Martí, partiendo de un estudio contrastivo entre lo que ella considera como subalterno y lo que aparece en la lírica del Apóstol. He aquí su definición:

« (…) se entiende como sujeto subalterno al sujeto que contraviene el canon racional de Occidente, ya sea por cualidades innatas (racialidad,  género,  sexualidad,  territorialidad,  fenotipo)  como  por determinantes contextuales, experiencias vitales o elecciones personales (clase social, status económico, filiación política, filiación religiosa, orientación sexual, oficio, etc.)».(2)

 Visto lo anterior, su noción participa tanto de la consideración del sujeto en oposición al sujeto canónico, como de su pertenencia a grupos o sectores de sujetos subalternos. En el caso específico de la poesía de Martí, se hacen perceptibles tipos de sujetos subalternos que, si en parte coinciden con algunas de las características que presenta el concepto anteriormente mencionado, muestran otros aspectos en su configuración que los hacen diferentes e implican la necesidad de llamarlos de otro modo.

En este sentido, se propone para la poética martiana la siguiente tipología: Sujeto femenino, Sujeto niño, Sujeto étnico, Sujeto enfermo, Sujeto pobre, Sujeto opresor.

El presente artículo, para analizar la configuración del sujeto subalterno en el universo lírico de José Martí, examina las formas en que este se ha producido en aquellos poemas cuyos casos de subalternidad aparecen protagonizados por el sujeto femenino y por el sujeto niño, ambos de los más recurrentes y diversos de todos los ejemplos detectados en un estudio más amplio(3), en el que se han examinado los 20 poemas que contienen de forma explícita las distintas tipologías antes nombradas.

El sujeto femenino

En la obra poética martiana es recurrente la alusión al sujeto femenino desde todas sus aristas, puesto que el autor refiere constantemente a la madre, a la hermana, a la amiga, a la amada, entre otras. Ajustándose al canon social establecido por la época, Martí supo atribuirle a la mujer las cualidades más hermosas, lo cual no cegó su pupila a la hora de referirse a la mujer pecadora, a la mujer deseada, a la que se muestra de manera desinteresada ante los asuntos de la vida familiar, o a otras, que por su condición, ante el canon de mujer ideal, aparecen subalternizadas.

De este modo, en primera instancia podemos hablar de una configuración del sujeto femenino que coincide con el arquetipo de mujer fatal construido por la literatura masculina. Con ello, aparece en la poesía martiana el tipo de mujer dominante, capaz de manipular al hombre, de seducirlo, de embriagarlo con su sensualidad y sus lujos.

Un ejemplo de ello se percibe en el poema I de los Versos Sencillos(4), donde aparece configurado este sujeto femenino desde la subalternidad:

He visto vivir a un hombre

Con el puñal al costado,

Sin decir jamás el nombre

De aquella que lo ha matado. (p. 299)

Aquí el sujeto femenino está siendo subalternizado ante el sujeto masculino, pues mientras el hombre es quien resiste el dolor y quien mantiene una postura de protección ante la fémina sin mencionar su nombre y mostrándose benevolente ante su culpa; esta es quien provoca su sufrimiento, causante de su mal, y agente del crimen. Su posición de subalterno se manifiesta cuando se le califica de «aquella» para no revelar su identidad y por lo que representa el verbo «matar», acción llevada a cabo por este sujeto. Esta es la femme fatale que agrede, que tortura, que provoca en el sujeto masculino un sentimiento de respeto a pesar de los daños que en él pueda promover.

Aparece también en estos versos la relación antonímica entre la vida y la muerte, a través de la paradoja indicada por la imagen del hombre que vive con el sufrimiento causado por «aquella que lo ha matado». Dicho recurso, magnifica el grado del daño ocasionado por la mujer, pues en lugar de quitarle la vida de un modo definitivo, lo hace vivir en la agonía, «con el puñal al costado», lo que metafóricamente está aludiendo a la vida sumida en un dolor constante.

Por otra parte, en el poema XX, se asiste a la inclusión de un sujeto femenino que ya tiene un nombre, Eva, sujeto que, además, se incluye en una serie de poemas que demuestran su transformación entre un texto y otro, siempre aludiendo a aquellos elementos caracterizadores de la Eva bíblica, quien condujo al hombre al pecado y provocó su expulsión del paraíso:

Mi amor del aire se azora;

Eva es rubia, falsa es Eva:

Viene una nube, y se lleva

Mi amor que gime y que llora.

 

Se lleva mi amor que llora

Esa nube que se va:

Eva me ha sido traidora:

¡Eva me consolará! (p. 325)

Estamos en presencia, entonces, del tipo de Eva que se muestra como mujer falsa y traidora, que aparece subalternizada ante el sujeto lírico. En este caso, se lleva su amor, que se encuentra plagado de sentimientos, por lo que ahora es un amor «que gime y que llora». Una vez más, se configura un sujeto femenino despiadado, como se reafirma en otros poemas.

En la segunda estrofa, la crítica se hace más directa y se complementa la condición de subalternidad de esta mujer, iniciada en la estrofa anterior. Con el calificativo de «traidora», se complejiza la idea de su falsedad y la fugacidad de su amor. No obstante, el poema da un giro en el último verso, pues queda declarado que el sujeto lírico, a pesar de la traición de Eva, no pretende alejarse, sino que espera ser consolado por ella. He aquí la dicotomía que se produce en el alma del sujeto masculino ante la femme fatale; por un lado, el desprecio, y por otro, la necesidad de ella.  

En la lírica martiana el sujeto femenino aparece subalternizado no únicamente como la mujer fatal, sino que también hay otros elementos que actúan en función de esta configuración. Por ejemplo, el poema A Micaela(5), hace referencia a la mujer sufrida, ya que alude al sentimiento de tristeza que se produce en el alma de una madre tras la pérdida de un hijo. Aquí la condición de subalternidad del sujeto viene dada con respecto a lo que ese mismo sujeto fue en su pasado, cuando su hijo estaba vivo, de ahí que sea fundamental el modo en que el autor maneja el dolor del alma de esa mujer, atendiendo siempre a la tristeza que en ella se manifiesta:

¿Los ves? ¿Los ves? ¡Triste madre,

Ya se llevan a tu hijo,

De tus delirios la imagen.

El alma de tus amores,

La noche de tus afanes,

Pura gota de rocío

Linda perla de los mares…

¡Llora, llora, Micaela,

Porque se fue Miguel Ángel!

El gemido, el llanto, la captación del momento del entierro, son los elementos que reafirman su dolor aparejado a la añoranza y a lo que significa su hijo: el alma, la noche, lo más puro.

Totalmente contraria a este tipo de mujer se presenta la mujer insensible, aquella que deja de lado su vida familiar por los placeres de la vida material. A estas, Martí, mediante la voz del sujeto lírico, las ataca sin reservas ni galanterías, denunciando directamente sus malos actos, tal y como aparece en el poema Dios las maldiga(6):

¡Dios las maldiga! Hay madres en el mundo

Que apartan a los padres de sus hijos»

(…)

¡Dios las maldiga! Frívolas e impuras

(…)

¡Dios las maldiga! ¡Ciegas, y sensibles

Del mundo sólo a los ligeros goces,

Odian, como a un tirano, el que a sus gusto

La majestad de la pureza opone!

Es importante resaltar el modo en que el sujeto lírico magnifica la malicia de estas mujeres, pues en cada uno de los versos manifiesta un especial interés en resaltar las características que provocan el odio hacia ellas. Es indiscutible el tono violento de las expresiones que se complejiza a partir de las maldiciones que dan inicio a las estrofas. Asimismo, el hecho de que estas mujeres sean madres, le otorga connotaciones mayores a su comportamiento, el cual se acentúa con la frase: «¡Dios las perdone!», que aparece casi al finalizar la última estrofa.

El niño

Otro sujeto protagónico en la lírica de José Martí es el niño, el cual ha sido considerado por las teorías del psicoanálisis como un sujeto irracional, debido a su condición de sujeto inexperto, débil, no apto para cumplir con las exigencias que supone la vida en la adultez. En la poética martiana, aunque prima una visión idílica sobre el niño, aparece también una noción de la niñez asociada a estos patrones. Por su vulnerabilidad e ingenuidad, se percibe como sujeto subalterno en poemas que recogen situaciones traumáticas de la vida colonial, que abarcan desde los crímenes más despiadados hasta la pobreza más agravante.

Ejemplo de ello es, sin dudas, el poema XXX, de los Versos Sencillos, donde aparece el niño como sujeto presencial del crimen nefasto de la esclavitud:

Rojo,  como  en el  desierto,

Salió  el sol al horizonte:

Y alumbró  a un esclavo muerto,

Colgado a un seibo del monte.

 

Un niño  lo vio: tembló

De pasión  por los que gimen:

¡Y, al pie del muerto,  juró

Lavar  con su vida el crimen! (p.335)

En estos versos, aunque el sujeto subalterno que prima es el sujeto esclavo(7), el niño ocupa un lugar fundamental, pues marca el punto cúspide de la emotividad del poema. Es quien presencia toda la imagen del crimen, se conmueve ante él y toma conciencia de lo que allí se vive para erradicarlo luego. Por tanto, se puede decir que, si bien es el niño un sujeto débil, por su reacción temblorosa ante el cuadro homicida que le toca observar, su debilidad no es mental, no se comporta como un niño ignorante; al contrario, deja de lado la actitud típica del infante como ente pasivo, y se anuncia con rebeldía ante aquella injusticia como futuro actuante en la interrupción de este mal.

Otra modalidad del niño como sujeto subalterno trabajado por Martí en su obra lírica es el caso del niño como objeto del crimen, pues así lo indica el poema XXIX:  

La imagen del rey, por ley,

Lleva  el papel  del Estado:

El niño fue fusilado

Por los fusiles  del rey.

 

Festejar el santo es ley

Del rey: y en la fiesta santa

¡La hermana del niño canta

Ante la imagen  del rey! (p. 334)

Aquí aparece declarado quién es el sujeto respecto al cual se subalterniza: el rey. Aunque se menciona un sujeto colectivo, que es el Estado, se aclara que: «La imagen del rey, por ley, / lleva  el papel  del Estado», es decir, la persona rectora es el rey, por ello se le culpabiliza por el fusilamiento. Distinto al tono del poema anterior, aun cuando en este caso es el niño quien ha muerto, Martí no se detiene a pintar todo lo traumático de la escena del crimen, sino que se interesa más por apuntar directamente hacia la actuación de la figura del poder.

Por esto es que al final se incluye la acción de la hermana del niño, la cual, a pesar de que su hermano ha muerto en manos del Estado, tiene que glorificarlo por obligación, «por ley». La infancia, entendida como una etapa donde prima el desconocimiento de los códigos adultos y la inocencia, estereotipa al niño como un sujeto altamente sugestionable, dominado en todo momento por las figuras de autoridad.

Debemos mencionar también la configuración de los niños enfermos como sujetos subalternos, imágenes que en la poética de José Martí aparecen cargadas de emociones, aun cuando no formen parte de una misma serie de poemas en un poemario específico.

Vale la pena destacar el texto El padre suizo(8), cuya temática central parte de un telegrama publicado en Nueva York un 1ro. de septiembre, que presentaba una nota(9), de la cual parte Martí para presentar su poema respondiendo al por qué de «la locura» del padre:

Dicen que un suizo, de cabello rubio

Y ojos secos y cóncavos, mirando

Con ardiente amor a sus tres hijos,

Besó sus pies, sus manos, sus delgadas,

Secas, enfermas, amarillas manos.

(…)

Los árboles temblaban, y en su pecho

Huesoso, los seis ojos espantados

De los pálidos niños, seis estrellas

Para guiar al padre iluminadas,

(…)

En estos versos, el niño es abordado como un sujeto para el que no existe otra caracterización que su estado de enfermedad. La situación de uno es la misma para el resto de los hermanos, de ahí que se entienda como un sujeto colectivo para el que toda descripción aparece asociada a tres personas: « (…) sus delgadas, / secas, enfermas, amarillas manos».  Llama la atención en este caso, que no se trata de una enfermedad nombrada, es decir, de una patología clínica, pero se deduce que existe una condición apremiante de salud por la palidez y la desnutrición con que se describen. Se conoce que la enfermedad representa, además, la posibilidad de anulación del individuo en su fin último, que es la vida; por tanto, que estos niños estén enfermos, implica el riesgo de que pierdan sus vidas. Si se establece como punto de partida para la escritura de este poema, el telegrama antes citado, se puede suponer que la locura del padre estuvo provocada por la enfermedad de los niños.

El niño enfermo, como tópico, se aparta de la representación idílica tradicional de los sujetos infantiles, pues dentro del imaginario social el niño representa la sucesión, la continuidad del ciclo vital, no su ruptura. Por tanto, el niño sano, continuador de su generación, tiene su opuesto en los niños enfermos. Uno de los ejemplos  más ilustrativos de este sujeto subalterno por excelencia es la niña enferma de Los zapaticos de rosa(10), ante la cual el sujeto lírico asume una actitud peculiar:

Yo tengo una niña enferma

Que llora en un cuarto oscuro.

Y la traigo al aire puro

A ver el Sol, y a que duerma.

(…)

Con sus dos brazos menudos

Estaba como abrazando

Y yo mirando, mirando

Sus piececitos desnudos.

En el texto se conjugan la imagen de la niña enferma con la de la niña pobre, por lo que la condición de subalternidad le llega desde ambas partes. En tal sentido, el sujeto lírico asume una postura de lástima hacia la pequeña, que se transmite al lector, no por lo escatológico de la escena (que se insinúa, no se describe), sino por la utilización del diminutivo en la expresión «piececitos desnudos», que atañe a la idea de la pequeña que tiene que sufrir una pobreza tan agravante, que no le es posible abrigarse del frío. Una vez más, el niño se ve afectado por las carencias materiales, pero sus padres le tratan con dulzura y amor.

Tras haber abordado la configuración del sujeto subalterno en una muestra de la poesía de José Martí podemos concluir que el sujeto subalterno se encuentra configurado a partir de diversas marcas textuales, las cuales, debido a su reiteración, constituyen tipologías: el sujeto femenino, el niño, el sujeto étnico no blanco y el sujeto opresor.

En la extensión del presente artículo hemos visto que el sujeto femenino es configurado, principalmente, en correspondencia con las características de la mujer fatal, capaz de manipular al hombre, de seducirlo, de embriagarlo con su sensualidad y sus lujos. También se asume como la mujer pecadora, la mujer frívola, la mujer desinteresada ante los asuntos de la vida familiar y como la mujer solitaria ante la pérdida de un ser querido. Se configura en contraposición al modelo normativo de la mujer, rodeada de virtudes, apta para la procreación y el cuidado de la familia dentro de un ambiente doméstico.

Por su parte, el niño asume entre sus caracterizaciones específicas la de objeto de los crímenes cometidos por el gobierno colonial español, de ahí que se encuentre envuelto en situaciones límites como asesinatos, enfermedades, pobreza. Su tratamiento deja de lado las típicas cualidades angelicales de la infancia y el afán de educación e instrucción del adulto sobre él.

 

Bibliografía

Corzón Aput, Claudia de la C.: «Configuración del sujeto subalterno en la poesía de José Martí», Trabajo de Curso de Estudios Martianos, Departamento de Literatura y Lingüística, Universidad Central, «Marta Abreu» de las Villas, Santa Clara, 2016.

Quesada Cruz, Gladys Marlenys: «Configuración del sujeto lírico subalterno en la poesía de Ángel Escobar», Trabajo de Diploma, Departamento de Literatura y Lingüística, Universidad Central, «Marta Abreu» de las Villas, Santa Clara, 2014.

Martí, José: Obras Completas, Edición Crítica, Centro de Estudios Martianos Tomo 14, La Habana, 2007.

__________: Obras Completas, Edición Crítica, Centro de Estudios Martianos Tomo 15, La Habana, 2007.

__________: Obras Completas, Edición Crítica, Centro de Estudios Martianos Tomo 16, La Habana, 2007.

 

(1) Quesada Cruz, Gladys Marlenys: «Configuración del sujeto lírico subalterno en la poesía de Ángel Escobar», Trabajo de Diploma, Departamento de Literatura y Lingüística, Universidad Central, «Marta Abreu» de las Villas, Santa Clara, 2014.

(2) Ídem, p. 47.

(3) Corzón Aput, Claudia de la C.: «Configuración del sujeto subalterno en la poesía de José Martí», Trabajo de Curso de Estudios Martianos, Departamento de Literatura y Lingüística, Universidad Central, «Marta Abreu» de las Villas, Santa Clara, 2016.

(4) Todas las citas de Versos Sencillos han sido tomadas de: Edición Crítica, Centro de Estudios Martianos, T. XIV, La Habana, 2007. (al final de cada fragmento citado se coloca la página de donde se extrajo).

(5) Tomado de Versos en periódicos y otras publicaciones (1869-1889),  Edición Crítica, Centro de Estudios Martianos, T. XV, La Habana, 2007, p.53.

(6) Tomado de Cuadernos de Apuntes, Edición Crítica, Centro de Estudios Martianos, T. XVI, La Habana, 2007, p. 109.

(7) Este sujeto se analiza en la tipología de sujeto étnico no blanco en el Trabajo de Curso donde se analizan todas las tipologías, titulado «Configuración del sujeto subalterno en la poesía de José Martí», de Claudia de la C. Corzón Aput.

(8) Tomado de Versos Libres,  Edición Crítica, Centro de Estudios Martianos, T. XIV, La Habana, 2007, p.126.

(9) Nota del telegrama: «El  miércoles  por  lo noche,  cerca  de París,  en el condado de  Logan, un  suizo, llamado  Edward  Schwerzmann, llevó a sus tres hijos, de dieciocho  meses  el uno, y cuatro  y  cinco  años los otros, al  borde  de  un  pozo, y los echó  en el pozo,  y él se echó tras  ellos.  Dicen que Schwerzmann  obró  en  un  momento  de  locura».

(10) Tomado de Versos en periódicos y otras publicaciones (1869-1889),  Edición Crítica, Centro de Estudios Martianos, T. XV, La Habana, 2007, p.173.