Imaginarios

 

Carlos Puebla (1917-1975). Homenaje al cantor de la Revoluciónen en su centenario.

“yo soy esto que soy:
un simple trovador que canta”

 

 

Compilado por: Reina Ramírez.

El 11 de septiembre de 1917, nace en Manzanillo, Cuba, Carlos Manuel Puebla, destacado cantautor cubano, conocido como el “El cantor de la Revolución”. Este año del centenario de  su natalicio, Librínsula recuerda al cantor con un dossier que recrea parte de sus vivencias y su creación artística, reflejadas en algunas entrevistas concedidas por el cantautor. En la década del 1930 de siglo pasado, en la radio local de Manzanillo, se dieron a conocer  sus canciones, mayormente  de corte romántico, que alcanzaron gran éxito y hoy día  han pasado a formar parte del patrimonio musical de Cuba. Temas como: Quiero hablar contigo, Qué sé yo, Te vieron con él, Cuenta conmigo, Quién se lo iba a imaginar, Hay que decir adiós y Dejemos de fingir, están presentes en  la discografía  de estos años.  En los primeros años de la Revolución Cubana, su música se convierte en crónica viva de las transformaciones sociales que tuvieron lugar después del triunfo  de 1959, y fue llevada a diferentes partes del mundo por el cantautor,  con sus letras sencillas, pero cargadas de un profundo sentimiento revolucionario. Hasta nuestros días han llegado estribillos de sus canciones, recreadas en  voces de cantantes y trovadores  contemporáneos. 

 

¿Que ha sido para usted leer?*

Por: Aurika Rubio

El conocido autor y cantante de Llegó el Comandante y mandó a parar, Carlos Puebla, nacido en Manzanillo hace ya 67 años, aunque lleva más de diez lustros de labor artística y cuenta con más de mil composiciones, por el momento no piensa retirarse, ya que "eso es para los viejos". En breve conversación en la UNEAC, Carlos Puebla recordó que el primer contacto suyo con las letras fue una rudimentaria Cartilla que años atrás se utilizaba para enseñar a leer

 — ¿Y que ha sido para usted leer? —le preguntamos.

—Me gusta mucho. En la lectura encuentro un medio de enseñanza, siempre un mundo nuevo. Para mí leer es la vida. Cuando uno ve por la televisión a Fidel hablando le resulta impresionante, más al leerlo, conoces, analizas y profundizas con mayor precisión los planteamientos hechos por él. Igual me sucede con José Martí y Nicolás Guillén. Cada vez que los leo siempre encuentro algo nuevo en ellos.

Carlos Puebla confiesa que no puede entrar a una librería porque al salir de ella lo hace con dos o más libros, y son tantos los que tiene en su casa que ya no caben en los libreros.

Autores preferidos no menciona, ya que todos les proporcionan alguna enseñanza.

— ¿Qué opina usted de la Campaña Nacional por la Lectura? —Creo que está asegurada —afirma Carlos Puebla con su amplia y franca sonrisa— porque, ante todo, el pueblo de Cuba hace muchos años que aprendió a leer y en esta segunda etapa lo que se busca es que cada libro que tome un ciudadano sea leído con interés y calidad. No tengo dudas. Será un triunfo.

Tomado de Granma, La Habana, 28 de julio de 1985.

 

“Un simple trovador que canta”

Por: Lucía C. Sanz Araujo

En el sobre de primer el autor de boleros antológicos: Quiero hablar contigo, Cuenta conmigo, Quién se lo iba a imaginar, y Dejemos de fingir.

Ningún o casi ningún género de la música popular cubana le resultó ajeno. Así acogió e hizo suyos boleros, sones, guarachas y hasta el muchas veces preterido sucu-sucu, oriundo de la Isla de la Juventud. Marchas, himnos, tangos, canciones  de cuna, claves y canciones variopintas conformaron su vastísimo repertorio.

Carlos Manuel Puebla de cuyo nacimiento festejamos ahora su centenario —nació en la ciudad de Manzanillo, Oriente, el 11 de septiembre de 1917— merece por derecho propio un sitial destacado dentro de la música popular cubana por partida doble: como interprete y como compositor.

Carpintero, mecánico, obrero azucarero, zapatero… fueron algunos de los trabajos a que se vio impelido durante su niñez y adolescencia dada la precaria situación familiar; sin embargo, llevaba dentro de sí la música y de manera autodidacta se sumergió en el mundo de las negras, las blancas y las corcheas.

Cuentan que cuando iba a camino a la escuela no dejaba de tocar una armónica; también que seguía, a escondidas, las clases de guitarra que recibía su hermana; aprendió a tocar la guitarra mediante un sistema de enseñanza a distancia y preguntaba a conocedores del tema como el director de la Banda Municipal de Conciertos de su ciudad natal y un maestro de piano.

Su perseverancia e indiscutible le talento le abrieron puertas: ya desde los años 30 del pasado siglo en la emisora local, la CMKM, se radiaban sus números con gran éxito de público, en su mayoría de corte romántico. Inquieto, en busca de nuevos horizontes, marcharía a Matanzas donde integraría un trío con el cual partiría a La Habana y se presentaría en la Corte Suprema del Arte donde alcanzaría un segundo premio.

Cuando se habla del archiconocido restaurante La Bodeguita del Medio, en la zona antigua de la capital cubana, viene a la mente, ineludiblemente, la presencia de Puebla con su trío Los Tradicionales pues allí laboró durante una década, de 1952 a 1962.

Esta reportera, siendo apenas una adolescente, tuvo la dicha de conocerlo en la ya lejana década del 60 en una actividad de barrio a la que fue a ofrecer junto a su inseparable agrupación su arte. A todos nos llamó la atención e impactó la sencillez de aquel hombre de voz potente y melodiosa que interpretaba una tras otra las canciones que se le solicitaban y que tarareábamos. Todas con letras sencillas, melodiosas y cargadas de chispeante humor criollo.

Modesto, sin poses, allí, estaba el juglar moderno que había recorrido más de 35 naciones llevando como decía en una de sus composiciones: “De Cuba traigo un cantar hecho de palma y de sol, cantar de la vida nueva y del trabajo creador. Traigo un cantar de mi Cuba, de Cuba traigo un cantar...”

Allí, jovial, junto a su pueblo, estaba quien grabara un disco de larga duración en Chile con el poeta Pablo Neruda, Premio Nobel de Literatura, y cuya música fuese utilizada en filmes como Alba de Cuba, del soviético Roman Karmen, de 1962; Nuestro hombre en La Habana, del inglés Carol Reed, en 1959; y  Estado de sitio, del griego Costa Gavras, entre otros.

Aunque pudiera pensarse que fue a partir del 1 de enero de 1959 que el trovador abordó temas de corte social y reivindicativos no es así, números como: Plan de machete, Este es mi pueblo y Pobre de mi Cuba son muestra de ello. Sucede que un gran peso de su obra durante la etapa revolucionaria estuvo dedicada a reflejar y cronicar el quehacer y los cambios sucedidos en la mayor de las Antillas: Y en eso llegó Fidel, La OEA es cosa de risa; El son de la alfabetización; Si no fuera por Emiliana; Hasta siempre comandante, este último dedicado a Ernesto Che Guevara…

En la Filatelia

No resulta extraño que la figura de Carlos Puebla aparezca en la emisión dedicada por la Administración Postal Cubana al 40 aniversario de la casa discográfica EGREM (Estudios de Grabaciones y Ediciones Musicales), la mayor firma de su tipo en el país, la cual cuenta con el mayor catálogo musical de la isla, más de 10 000 matrices inéditas.

En su fonoteca se atesoran las producciones de Carlos Puebla y sus tradicionales, así como álbumes de estudio y recopilaciones póstumas de su quehacer. Sin duda verdaderas joyas de la cancionística nacional que refleja desde boleros repletos de amor y desencuentros que no pasan de moda hasta piezas de corte revolucionario y patriótico, reflejo de una época histórica.

El sello con un valor facial de 15 centavos —la tarifa para enviar cartas de hasta 20 gramos en el territorio nacional— forma parte de la emisión 40 aniversario de la EGREM, puesta a circular el 24 de marzo de 2004, y no debe faltar en cualquier colección de música. 

*En la tumba de Carlos Puebla, en la necrópolis de su natal Manzanillo, se halla grabado como epitafio la frase: Yo soy esto que soy, un simple trovador que canta.

 

Carlos Puebla: Clamor de la revolución hecho cantor*

Por: Mayra A. Martínez

Carlos puebla: cronista de nuestra realidad. Denunciante de injusticias en el ayer borrado definitivamente. portavoz de un sentir raigal, firme, y, sin embargo, riente como su pueblo mismo, ese del que hablan sus textos, repetidos en todos los rincones de la tierra amiga, donde conocen a este incansable andador del mundo. Siempre cubano de los pies a la cabeza, como latinoamericano y universal, al proclamar en obra y ejemplo su adhesión total a la lucha del hombre por su libertad. Humor vuelto canción para festejar las victorias de la nueva vida, o para golpear, caustico y directo como pocos, al enemigo. Carlos puebla: clamor de revolución hecho cantor.

 

 

Traigo una pena en mí son,

una pena que me aterra,

de ver a mí pobre tierra

tratada sin compasión.

Pobre mi Cuba... (...)

Pobre mi Cuba... Aquí falta, según veo,

un nuevo gesto mambí,

la palabra de Martí o el machete de Maceo.

 

Carlos Puebla y  los tradicionales. Imagen tomada de la entrevista original. Revista Revolución y Cultura, noviembre 1981. Fondos sala de música León Muguercia, BNCJM.

—cuando hice esa guajira, trabajaba en la bodeguita del medio y, una noche, en un programa del canal 10, en CMQ, por el año cincuenta y siete, cuando menos lo esperaban, aproveché y canté pobre mi cuba. Ya Fidel estaba en la sierra y la alusión resultaba evidente. Además, ahí criticaba los intentos de una serie de políticos burgueses que pretendían pactar con los representantes de la dictadura, a espaldas del deseo popular. A esa farsa le habían llamado "diálogo cívico". ¡Qué descaro! bueno, el caso es que luego de lanzar el número, la gente no quería salir del estudio de tv, pensando que afuera encontrarían la jaula de la policía. Pero, afortunadamente, nada pasó.

Había llegado a La Habana desde manzanillo. Fue y regreso en más de una ocasión. Dondequiera hallaba similar falta de oportunidades. La madre era ama de casa. Cinco hijos que alimentar. El padre, mecánico, pero su oficio fundamental era desempleado. Uno de esos seiscientos mil a que se refiriera Fidel en La historia me absolverá. veterano de la guerra de independencia, mantenía encendida la llama de la rebeldía, esa que heredo su hijo Carlos, quien fue un tiempo peón de la industria azucarera y otro aprendiz de carpintero, dando lija a una infinita hilera de bastones, los usados por señores elegantes, más tarde, seria zapatero.


Cartel. Imagen tomada de la entrevista original. Revista Revolución y cultura, noviembre 1981. Fondos Sala de  Música León Muguercia, BNCJM. 

—Pero, la música me haló. Me gustaba mucho el trío Matamoros. Y decidí dedicarme a la canción; porque si de todos modos andaba medio muerto de hambre, por lo menos iba a hacer lo que deseaba. En verdad, la pasé negra. Vine a la capital por primera vez y tuve que volver al central Mabay, allá en Manzanillo, enseguida, porque no tenía ni qué echarme en el estómago. Recuerdo que por la calle, Salud, cerca de Manrique, había una "casa de socorros", de chinos, un lugar de menos categoría que las fondas, donde llegabas y por cuatro centavos te daban unos panecitos barrigones con gandinga de puerco y, en un papel sobre el mostrador, algo de yuca con ruedas de tomate. Mira, quizás no lo creas, porque los jóvenes como tú no tienen idea de lo tremendo de aquellos años, pero por momentos ni podía comer en ese sitio. Luego regresé, porque estaba empeñado en ser músico. Conocí a Antonio María Romeu y a Barbarito Diez, quien era el cantante de su orquesta. Él fue el primer intérprete de mis canciones amorosas. Porque, aun cuando a la nueva generación le parezca extraño, hice muchas de esas composiciones y, todavía, las sigo escribiendo, al igual que "las crueles". De éstas últimas, una me satisface mucho, dedicada a mi casa. Dice así:

Una casita blanca y primorosa

como los claros ojos de mi amada

con su jardín al frente

y su enramada fresca y olorosa

Al lado las palmeras rumorosas

y el arroyuelo de dulces arrullos

y en la noche el farol de los cocuyos

 

trazando filigranas

Los ensueños serían infinitos

en este paraíso tan hermoso

aquí todo sería esplendoroso

si no fuera, señor, por los mosquitos.

 

 

 

Dos grandes de la música cubana Bola de nieve y Carlos Puebla

Imagen tomada de la entrevista original. Revista Revolución y cultura, noviembre 1981. Fondos Sala de Música León Muguercia, BNCJM. 

 

A Carlos Puebla lo señalan como la génesis de la canción política en américa latina. El niega estas afirmaciones. Aduce que el inicio fue la Revolución cubana. Espejo de las ilusiones libertarias de esta tierra, ella la enseño a cantar. Luego, llego el con su guitarra, su vigorosa manera de decir y mostro el camino. Fue seguido por oleadas de cantores, quienes han expresado la hondura de su inconformidad frente al enemigo común.

—Antes existía, sin dudas, una canción de contenido social, más no explícitamente política. Fíjate, algunas te hablaban del patrón, sin comprender que éste es una consecuencia del imperialismo, contra quien debe enfilarse la lucha. Y como soy medularmente antimperialista... A mí me han acusado hasta de panfletista y he respondido "a mucha honra", pues Martí y Lenin en los instantes necesarios también lo fueron. Por supuesto, aquellos panfletos son joyas históricas... Además, pienso que hay momentos en los cuales el panfleto es preciso y, por eso, no he temido hacerlo. Aparte, no lo niego, soy un cantor y, también, un agitador comunista. Mi arma es la canción. Así, cuando voy de gira por el mundo llevo el mensaje solidario de nuestra Revolución, para desenmascarar las tergiversaciones sobre Cuba. Y como dondequiera encontramos oídos receptivos, de obreros, explotados, nos convencemos de que nuestras palabras llegan. Ahora bien, el gran secreto del éxito no es Carlos Puebla, sino la enorme verdad de la Revolución Cubana.

Pachanguero indeseable

Como bien lo definió un patriota cubano en el exilio, "Puebla es el orador comunista que tiene más ritmo". Claro, como que se puede bailar oyendo sus discursos. Como se ve, en Cuba adoctrinan a la gente hasta cuándo se están divirtiendo...

Imposible citar los escenarios donde se han presentado Carlos Puebla y sus tradicionales. Unas veces ante pequeños grupos en sindicatos, reprimidos por la policía; otras, frente a multitudes, a miles de admiradores de su obra y de la épica cubana. Hoy junto a los mineros de lota, mañana en el gigantesco poliedro de caracas. Tal vez su voz multiplicada en los altoparlantes de una universidad del cono sur, convertida en amenaza incontrolable para feroces sicarios, como sucede en el filme estado de sitio, de Costa Gavras, donde la ficción solo refleja un acontecimiento real, o conminado a abandonar algún país en menos de veinticuatro horas, calificado como elemento subversivo, como "canturreador sedicioso", por regímenes fascistoides, tal como sucedió durante aquella legendaria primera gira, luego del triunfo revolucionario, que lo llevo por una decena de países de américa del sur.

—Esa gira tuvo una gran significación. Abríamos un sendero, apoyados por la solidaridad popular, pero chocábamos a cada paso con los renegados que mentían acerca de nuestra lucha por un futuro superior. Recuerdo cómo hicimos las actuaciones en Chile, ayudados por Pablo Neruda. Salíamos de su casa en Isla Negra y, al llegar a cualquier pueblito, un niño que nos acompañaba tocaba una trompa. Entonces, los campesinos se asomaban para ver qué sucedía y Pablo recitaba poemas de su libro Canción de Gesta, al tiempo que nosotros entonábamos canciones de la revolución, ahí, parados en medio del camino, como juglares de la época medieval, sin protocolos, ni equipos de amplificación. Y eso no se planificaba. Era espontáneo. Veías, de pronto, cómo se reunían todos los habitantes del lugar, cómo te recibían con cariño, interesados por las conquistas de los cubanos, preguntándote sobre Fidel. En esos momentos, nos dábamos cuenta de la alegría sentida por esos hombres y mujeres sencillos, al saber que la esperanza de liberación estaba cercana, que ya tenían nuestro ejemplo.

La solfa

Cuando canta Carlos Puebla,

con su guitarra cubana,

la revolución desfila

y es latinoamericana.

Y cuando el pueblo le aplaude

después que Carlos calló,

con su aplauso están diciendo:

"¡Cuba sí, y yankis no!"

Autor de piezas tan connotadas cómo y “En eso llego Fidel”, “La OEA no es cosa de risa”, “Hasta siempre” y “Unas dos mil más”, desde los años difíciles en que dependían para la subsistencia de la propina dada por los clientes de la bodeguita del medio, andan juntos Carlos Puebla y los tradicionales: Santiago Martínez, el negro, guitarrista; pedro sosa, maraquero, y Rafael Lorenzo, quien toca la marimbula. Los géneros  interpretados: guaracha, canción, criolla, guajira, son... de acuerdo con el tema, el compositor escoge la estructura del número.

—Para ser sincero, no creo en la inspiración. Por lo menos, conmigo no funciona. Hay un tema. Analizo cuál es y escribo la letra. Luego pongo la música. Eso por lo regular. Además, me parece lo más lógico, pues de lo contrario estuviera obligado por el texto. Uno posee "oficio" y resuelve los problemas gracias a la técnica y, también, a la buena memoria, porque si no todas las canciones se asemejarían entre sí. Ante una situación engorrosa, cambias notas, varías el formato... Y no pienses que estoy dando secretos. Eso lo saben todos los músicos. No niego que a los autores empíricos les resulte distinto... Con respecto a la métrica prefiero cualquiera, en relación con el asunto a tratar. Por ejemplo, unos versos octosílabos o alejandrinos se prestan para una guajira de índole elegiaco, como Hasta siempre. Ya para lo satírico, lo festivo, vale la guaracha o el son. Y, en cuanto al modo de plantear las cosas, siempre digo que he tenido dos grandes maestros: Martí y Fidel. Eso lo expreso en una canción:

Mi canto es sencillo y claro

y canto de esta manera

para que no quede duda

para que todos me entiendan.

Corpulento, de pausados gestos y enfático hablar, Carlos Puebla revisa paquetes repletos de recortes, carteles, cartas —hermosa la de un oyente brasilero de radió habana cuba que cuenta como se ha visto obligado a instalar una precaria antena, en el interior de la tubería del agua para escuchar sus canciones—, mientras ríe y justifica las acciones de los nietos que como pequeños remolinos sacuden las matas de naranja agria, o escalan con premura las de aguacate, situadas al centro del patio de esa casita blanca en las afueras de Guanabacoa en que vive con su familia desde hace casi dos décadas. Lo observo disfrutando cada evocación, comentando sobre amigos no por lejanos olvidados. Miro hacia el diminuto cuarto de estudio y allí, próximos a las doce guitarras, están docenas de obsequios, traídos de una veintena de países. Juntos los más humildes con las espuelas de plata regaladas por Pablo Neruda o con el colmillo de elefante entregado por Agosthino Neto. En una pared de la sala cuelga el retrato pintado en ecuador por Oswaldo Guayasamin. Quisiera saber si se halla satisfecho de su vida de cantor del pueblo. Se lo digo y nuevamente sonríe. Entonces, como colofón a mi pregunta, responde con una canción, en la cual, explica, se resume su sentir.

Yo canto desde hace tiempo

desde el tiempo de la nana

de cuando el viejo era joven

de cuando nadie cantaba

de cuando el canto de ahora

era encendida palabra

era canción subversiva

era fusil y era bala

De cuando los que ahora cantan

venían y me escuchaban

y afilaban convencidos

la luz de sus pentagramas

de cuando el canto del pueblo

del pueblo se alimentaba

y se volvía conciencia

y se convertía en arma

Yo canto desde hace tiempo

con mi son y mi guitarra

pero ya no canto solo

ya todos conmigo cantan.

 

Tomado de Revolución y Cultura, La Habana, noviembre, 1981. Págs. 60-65.

 

Carlos Puebla, el cantor del pueblo.

Por  Mabiel Hidalgo Martínez

El cantor de la Revolución, el cantor del pueblo, sobrenombres atribuidos a Carlos Puebla, manzanillero que en septiembre 11 de 2017, cumpliría su centenario de vida, expresan la sensibilidad del hombre que dedicó gran parte de sus creaciones, a la obra y los líderes de la Revolución cubana.


Carlos Puebla (1917-1975)

Compositor y guitarrista, se formó autodidácticamente y luego estudió en el Seminario de Música Popular (hoy Centro Odilio Urfé). En 1931 trabajó en la radioemisora manzanillera CMKM. Integró varios tríos y en 1952, ya en La Habana, fundó “Carlos Puebla y sus Tradicionales”, con quien trabajó en La Bodeguita del Medio desde ese año hasta 1962.1

Autor e intérprete de varios géneros de la música popular cubana, como el son, bolero, guaracha, guajira, sucu – sucu, su canto lo extendió más allá de las fronteras cubanas: Venezuela, Chile, Uruguay, México, Colombia, Nicaragua y ciudades europeas como España, París y Portugal, fueron algunos de los escenarios a los que llevó su estilo, cargado de cubanía y poesía.

La canción romántica también fue argumento en la inspiración de Puebla. Temas como Quiero hablar contigo, Qué sé yo, Te vieron con él, Cuenta conmigo, Quién se lo iba a imaginar, Hay que decir adiós y Dejemos de fingir, conforman el patrimonio musical cubano.

Su amplia discografía está presente en los fondos de la Sala de Música León – Muguercia de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí (BNCJM). El CD “Dos voces de América en un canto a Cuba” (EGREM, 1999), fue grabado en la década de 1960, en el que unió su voz a la de Pablo Neruda, joya que  conserva la institución.


Disco Carlos Puebla y Los Tradicionales. Estudios de Grabaciones EGREM. Fondos Sala León Muguercia. BNCJM


Disco Carlos Puebla y Los Tradicionales. Estudios de Grabaciones EGREM. Fondos Sala León Muguercia. BNCJM

Amigo entrañable del Poeta Nacional Nicolás Guillén, realizaron auténticas obras dedicadas a Ernesto Che Guevara: “Hasta siempre, Comandante de Puebla y “Che Comandante de Guillén, recordadas en el mundo entero. Cuando se conocieron, Carlos Puebla lo saludó: ¿Cómo está poeta? Y Guillén respondió: El poeta eres tú.2 


Carlos Puebla junto a Nicolás Guillén. Fototeca, BNCJM.

El cronista por excelencia de la Revolución Cubana, como muchos le llamaron, falleció en La Habana, el 12 de julio de 1989, a los 72 años, legando una inmensa y comprometida obra musical. Su canto “Soy del pueblo” así lo revela:

Por el pueblo voy pasando
y oyendo su sentimiento,
lo recojo, y al momento,
se lo devuelvo cantando.

 

Notas.

(1) Giro, R. (2009). Diccionario Enciclopédico de la Música en Cuba. Editorial Letras Cubanas, p. 270.

(1) Báez, L (1987). Cuba: entrevista al poeta Carlos Puebla. Prensa Bolivariana, 2014. Recuperado de
https://prensabolivariana.com/2014/05/16/cuba-entrevista-al-poeta-carlos-puebla/

 

En la Bodeguita del Medio Carlos Puebla charla con Ramírez Heredia

Por Rafael Ramírez Heredia

CP: Oye, me gustó mucho tu novela "Tiempo sin horas". Ahora estoy empezando con "El ocaso", creo que...

RRH: Creo que aquí se trata de entrevistarte a ti y no de platicar de mis libros.

Carlos Puebla y yo nos hemos reunido, junto con el doctor Ramírez, Jorge, en la barra de la Bodeguita del Medio. Apenas unas horas antes habíamos llegado a la Habana y ya Carlos estaba por nosotros en el Hotel Nacional y de ahí, pronto, sin pensarlo mucho, nos fuimos a la taberna y llegaron los mojitos y la charla. Cerca de nuestro grupo se encuentran otros cubanos amigos: Lázaro y Orestes, ambos estupendos cantantes de ópera. Junto a Jorge, están aparte de Puebla y de mí, Chavarría, uno de los cantantes de la Bodeguita, Martínez, el antiguo dueño del lugar, y Ñico Saquito el famoso compositor de música popular, entre la más conocida "María Cristina" esa de que me quiere gobernar. Puebla charla con la voz pausada como es su costumbre, dando una entonación bella a sus palabras, ese grave matiz de serenidad y sus manos, siempre armadas de cigarrillos, se mueven cuando habla de la música y de la nueva canción de su Patria. La charla entre aquel mundo caótico de música variada se apoya en voces de cuerdas de guitarra, pasados triunfos, circunstancias presentes. Apenas Puebla y yo hemos cruzado palabra y esta ha sido sobre mis libros y eso en este momento no interesa. Interesa saber por qué la música de Carlos se ha metido tan hondo en el pueblo y por qué sus letras son repetidas casi en el mundo entero.

CP: Existen compositores que me preguntan cuál es el secreto (si es que lo hay) en mi trabajo. Y de manera sencilla, pues así es, les contestó que yo lo único que hago es ponerle música a la historia. Los cambios sociales son alegría, no tienen por qué escribirse con lágrimas, aunque algunas de mis canciones pueden parecer tristes, son así porque el tema lo exigía, pero casi siempre intento darle la alegría de mi pueblo a la música y a las letras que escribo. Hay, por ejemplo, un son mío que dice: como cantar es mi oficio, yo canto el esfuerzo duro de construir el futuro con alegre sacrificio. Soy del pueblo, pueblo soy, y adonde me lleve el pueblo, voy.

(En la provincia de Oriente, hay un pueblo que se  llama Manzanillo, de ese lugar es Carlos Puebla).

CP: Sabes, Rafael, en mi pueblo a las personas que se les estima mucho, que de verdad se les quiere, se les tiene la confianza del amigo, se les llama, a los Rafaeles, se les llama Fengues, así que yo te llamaré Fengue.

(El libro que me regaló Carlos Puebla está en alemán, se titula: "Ja, sie dachten sich das schon..." Guarachas, Guajiras, Songs und Boleros von Carlos Puebla y la dedicatoria para mí dice: A Fengue con el tremendo y fraternal abrazo de CP. La Habana, 24-5-75).

Puebla en estos días tiene problemas: estando en México uno de los integrantes de su grupo, Los Tradicionales, un día antes de debutar en el Auditorio, sufrió un accidente y se rompió la cadera. Por eso Carlos está apurado, por el amigo lastimado y por no tener el grupo completo para cumplir los compromisos que a diario le surgen ya sea en Cuba o en el extranjero.

RRH: ¿Cómo has solucionado ese problema?

CP: Pues imagínate. Son casi veinticinco años de trabajar juntos. El sin mirarme siquiera ya sabe lo que voy yo a hacer, de tal manera que siempre, aunque existen muy buenos elementos que lo sustituyan, no es fácil encontrar a alguien con sus características y la afinidad con el grupo. Entonces con uno nuevo tengo que ensayar como loco, día tras día, hasta lograr un cierto ajuste.

RRH: Sin perder el sabor de la música cubana, con el ritmo que le ha caracterizado siempre, tú has hecho una nueva canción, una nueva canción como la están haciendo, claro, cada quien en su estilo, gente como Guadalupe Trigo en México, Roberto Darvin en Uruguay, Antonio Carlos Jobin en Brasil. O sea, tus Tradicionales han conjuntado los cambios del país con la música de siempre y las nuevas palabras.

CP: Es mi trabajo. Pero he intentado hacerlo de la manera más honesta que se pueda. Cuando estuvimos, hace poco, en México en la Misión Cultural, esa Misión que llevamos en reciprocidad a la que encabezó la señora del Presidente de México, tú mismo lo viste, la gente coreaba mis canciones y las pedía por su nombre. Me gustó mucho eso. Sentí que me enchinaba al escuchar las miles de voces en el Auditorio que me pedían guarachas o sones. Eso no se paga con nada. Pero así, casi igual, me sucedió en Italia, la gente pedía canciones mías y en español. Son momentos inolvidables. En Guanajuato, bella ciudad, como nuestra Trinidad, museos en la misma ciudad. Y en Guadalajara, sentí que la gente me respondía y se emocionaba, como yo con ellos, con mis canciones. Pero esto es importante, lo que te voy a decir es importante, no era a Carlos Puebla al que aplaudían, era a mi patria, a los cambios sociales de mi país. Yo creo que la transformación social de mi país es la novia romántica de muchas partes del mundo y yo un simple vocero de todo eso, de ahí los aplausos y la emoción. Mi trabajo es cantar sobre lo que la gente quiere escuchar de mi país y como no se lo puedo decir a uno por uno, lo músico y lo lanzo a través de mis canciones.

Puebla toma ron oscuro, derecho, en copa grande. Jorge y yo mojitos. No es fácil hacer preguntas y menos fácil recibir las contestaciones. Ahora cuando escucho la grabación ésta se encuentra atascada de ruidos de vasos y de voces. La Bodeguita del Medio se llena cada vez más. Puebla se aparta para hablarle a Rosalba Juárez, su esposa, para pedirle que se reúna con nosotros. Regresa y dice que ya viene. Yo insisto en la música mientras nos acomodamos de nuevo en las bancas altas de junto a la barra.

 
Carlos Puebla en la Bodeguita del Medio. Imagen tomada de la entrevista original. El Heraldo, No. 505, 1975. Pág. 8. Fondos Sala de  Música León Muguercia, BNCJM. 

CP: Tengo un programa que se transmite en radio Habana y creo que eso influye para que en muchas partes de América Latina se difunda mi música, además el programa es tres veces al día.

Jorge Ramírez, el doctor, mi hermano, tercia para decir que él lo ha escuchado con gran nitidez en la península de Yucatán.

JRH: Cada ocasión que voy a Yucatán lo escucho, pero en la ciudad de México no es frecuente oírlo. Depende del aparato de radio y de las condiciones atmosféricas.

CP: En Guadalajara, mira, como hubo gente que se me acercó diciéndome cómo me escuchaba a través de radio Habana.

RRH: Tus canciones siempre llevan un mensaje. En ella se les dice a la gente asuntos de su interés: edúcate, aprende a escribir y a leer; participa en el trabajo; corta caña para llegar a las metas que nos hemos establecido, en fin, asuntos que son de interés público.

CP: Así es, al pueblo hay que hablarle en su idioma y con su ritmo. Aprender no es fácil, es todo un proceso, lento, de avance continuo, pero lento. Aunque nosotros lo estamos acelerando lo más que se pueda, lo más que nuestros esfuerzos conjuntos lo permiten. Cada quien trabajando en el área que le corresponde por eso, yo en forma modesta, hago mi trabajo y mi trabajo es la música, por medio de ella intento decirle al pueblo cómo debe de ayudar a nuestra patria. Pero eso lleva tiempo, por ejemplo (Carlos ahora se dirige a Jorge Ramírez, oncólogo de profesión y mi mejor amigo de devoción). ¿Tú Joge? (Carlos se come la r) ¿Cuántos años te llevó hacerte médico?

El médico hace cuentas: Tantos años. Y lleva la suma en la memoria.

CP: Ya ves, es lento el proceso de aprendizaje. Además no paras de estudiar. Y eso es educación científica, que se supone la asimila alguien con características determinadas. Ahora, a la gente, al obrero, al campesino, al taxista, al mozo de restaurante se le tiene que enseñar de acuerdo a sus posibilidades y yo coopero con mi música para lograrlo.

Yo me distraigo por pedir nuevos vasos. Alguien me habla desde el otro extremo de la barra, entonces Carlos me reclama !Fengue! !Fengue! Y al repetir mi sobrenombre se le olvida un poco por lo que me requería.

CP: Sabes ahora que te grito Fengue, me recuerdo del son que lleva el título de un tocayo tuyo cuyo apellido era Corría, pero no del verbo correr, sino del apellido y dice así: Bueno, sólo una parte: "Vengo de un camino largo -de ingenio y cañaveral - y vi del Guardia Rural - el ceño duro y amargo. - Así cantaba Fengue Corría - cuando venía a la población. Supe del plan de machete, - de la mocha y de la caña, - del despotismo de España, - del mayoral y del fuete. - Así cantaba Fengue Corría - cuando venía a la población."

La plática deriva en otros muchos aspectos. Las guitarras suenan y a Puebla siempre le brincan las manos cuando escucha las guitarras. De seguro que se le agolpan al recuerdo las casi tres mil canciones que ha compuesto en su vida.

RRH: ¿Tres mil canciones?

CP: Pues nunca las he contado, pero puedo decirte que sí, más o menos tres mil. Muchas de ellas me causaron problemas pues las compuse y las canté antes de 1959. Antes de esa fecha había artistas, ahora creo, que deberíamos llamarnos trabajadores de la cultura.

Se apareció Rosalba. Bella con su sonrisa y su cariño. El grupo se hace más numeroso. Yo saludo a la esposa de Puebla y ésta me pregunta sobre México. Rosalba Juárez es la exacta compañera del trabajador del arte, del artista. Sabia y llena de sensibilidad. Cantamos a coro lo que la música de las guitarras nos marca. Puebla dice poemas, Jorge y yo los escuchamos, como los escuchamos los día§ que estuvimos juntos, en la Bodeguita o en la casa de los Puebla, con Rosalba y María Antonieta, Roberto y el nieto del compositor.

CP: Fengue, vamos a almorzar, Jorge, anda, vamos.

Mientras caminamos rumbo hacia la mesa recuerdo canciones de Puebla: El Comité, La Reforma Agraria, Hasta Siempre, Que se pare el Son, Este es mi Pueblo, La Oea, Traigo un Cantar y más y más cada vez.

Abrazo a Rosalba, a Carlos. Nos reímos. Jorge (Joge) toma las fotos y nos quedan muchos días con los Puebla. Estamos contentos.

Tomado de El Heraldo, no. 505, 1975. Pág. 8

 

 
Carlos Puebla. Revista Bohemia, La Habana, año 68, No. 26, 25 de junio de 1976. Pág. 6-7. Fondos Sala de  Música León Muguercia, BNCJM.

 
Imagen tomada de la entrevista original. Cuba Internacional, No. 309, 1997. Pág. 54-56. Fondos Sala de Música León Muguercia, BNCJM. 

 

Partituras de la popular canción  “Hasta siempre comandante” de Carlos Puebla

   
   
Fondos Sala de Música León Muguercia, BNCJM

 

 

 

 

 

Discos de acetato de Carlos Puebla. Fondos Sala de  Música León Muguercia, BNCJM

 

 

 

 

 

 

 

CD Carlos Puebla y Pablo Neruda.
Fondos Sala de Música León Muguercia, BNCJM

 

 

 

 

 

 

 

Caricaturas

     
Bohemia, La Habana, año 68, No. 26, 25 de junio de 1976. Pág. 6-7. Fondos Sala de  Música León Muguercia, BNCJM. 

 

Pierde Cuba una gloría de la música popular

Por Luis Suardíaz

El legendario compositor y trovador Carlos Puebla falleció en la madrugada de ayer y su sepelio se efectuará en horas de la mañana de hoy, partiendo de la funeraria de Calzada y K, en el Vedado.

El último homenaje que recibió el popular cantor se le tributó en el festival Boleros de Oro, por su larga y fructífera contribución al florecimiento de la canción cubana.

Nacido en Manzanillo en 1917, Puebla se destacó desde muy Joven en peñas y tertulias y alcanzó gran difusión a través de programas radiales. Pero fue  con el triunfo de la Revolución que su voz se hizo ampliamente popular dentro y fuera del país con piezas nacidas al calor del fragor cotidiano —como su muy célebre Se acabó la diversión— donde se contaban los últimos acontecimientos, se exaltaba la obra de las masas y se combatía al imperialismo con certero humor.

Acompañado de su guitarra y con la colaboración de un pequeño destacamento musical, recorrió el mundo haciendo justicia al lema de su programa radial: De Cuba traigo un cantar.

El autor del sucu-sucu Emiliana y otras chispeantes piezas de nuestra música popular es también conocido universalmente por su extraordinaria elegía dedicada al Comandante Ernesto Che Guevara titulada Hasta siempre, comandante.

Imagen tomada de la entrevista original. Granma, La Habana, 13 de julio de 1975. Pág. 2. Fondos Sala de  Música León Muguercia, BNCJM. 

 

Tomado de Granma, La Habana, 13 de julio de 1975. Pág. 2