Enaltecer la Virtud, palabras de Julio Jesús Cubría Peregrino a Librínsula

Por Astrid Barnet

“Cuba fue el primer lugar, fuera de España, en que las Siervas de María se establecieron. Ocho hermanas lo hicieron, en marzo de 1875 en Santiago de Cuba, y ocho años después llegaron a La Habana. Antes de que se produjera el triunfo de la Revolución en 1959, tenían representaciones en Santiago de Cuba, La Habana, Matanzas, Cienfuegos, Cárdenas, Camaguey y Manzanillo, además de estar presentes, por poco tiempo, en otros lugares del país”.

Así destaca el licenciado en Derecho, Julio Jesús Cubría Peregrino, en su trabajo Enaltecer la Virtud, ganador del Primer Premio Artículo, en convocatoria efectuada por la revista Palabra Nueva (1).

Asimismo, y en entrevista concedida a Librínsula digital, Cubría acotó que:

“(…) Aunque la tarea principal de las Siervas de María es el cuidado y servicio gratuito a los enfermos, también participan a diario en la misa junto a los fieles que deseen asistir y abren las puertas de sus conventos a la catequesis a niños, adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos. En nuestra comunidad hemos podido comprobar cómo estas hermanas atienden a todo tipo de personas sin que medien distinción alguna de género, raza o creencia”.

¿Cómo surge esta institución?

“Con mucho altruismo y amor al prójimo. Allá por el año 1851, en Madrid, el padre Miguel Martínez Sanz dio inicio a esta idea, más tarde pasa la responsabilidad a la que es considerada fundadora de las Siervas de María, sor Soledad Torres Acosta, para ir de misión a un país africano (…) La madre Soledad provenía de una familia muy humilde que le transmitió desde su niñez cualidades positivas como la humildad, la bondad, la honradez, el amor al prójimo, el desprendimiento de las cosas materiales y un gran sentido de espiritualidad a su actitud; dispuso su vida al servicio de los demás, sobre todo de aquellos que más lo necesitaban, los pobres y enfermos. De esta forma, dicha institución surge con mucho altruismo y amor al prójimo”.

¿Qué lo convocó a indagar y escribir sobre este tema?

“En mi caso, pertenezco a la Asociación de Combatientes de la Revolución cubana, y resido en esta zona perteneciente a el barrio Medina, en El Vedado, desde hace más de veinte años. Es aquí donde se encuentra enclavado el convento perteneciente a las Siervas de María, de quienes desconocía su trabajo en específico anteriormente. En una ocasión, conversando con la viuda de un viejo amigo mío, Carlos Vega, combatiente de la clandestinidad sin creencia religiosa alguna—y quien había conocido a Fidel en México--, me habló sobre ellas y de los cuidados que tuvieron con su esposo cuando estuvo enfermo. Igualmente, y conversando también con otro viejo amigo mío, Guicho, combatiente del II Frente Oriental Frank País, al mando de Raúl Castro Ruz, me argumentó que las Siervas de María habían cuidado también de su salud, con extrema dedicación, amor y sin retribución monetaria ni material. Todo esto me llamó muchísimo la atención desde el punto de vista de la vinculación de estas mujeres con  la comunidad.

“Poco tiempo después me vinculo a ellas, a partir la presentación de una revista de pequeño formato (Ecos del Barrio), que confecciono mensualmente con vista a promocionar los logros y problemas de la barriada donde reside y vive una buena parte de la población de El Vedado. Así empiezo a escribir sobre algunas de las actividades que realizan sistemáticamente Las Siervas…como son, entre otras, la preparación de almuerzos para algunas personas o vecinos sin amparo filial, la entrega gratuita de determinados medicamentos, además de su reconocido servicio de cuidado a los enfermos en sus respectivos domicilios a determinadas horas de la noche y madrugada. Incluso, todas ellas participaron en las actividades de saneamiento y limpieza de nuestras cuadras tras el paso reciente del huracán Irma.

“Así, y con la finalidad de que se conociese y reconociese por toda la comunidad y fuera de ella, la labor de esta institución –mas nunca imbuido con la idea de reconocimiento o de retribución personal alguna--, fue que decidí escribir acerca de ella con el envío del artículo titulado Enaltecer la Virtud, al certamen de Periodismo convocado por la revista Palabra Nueva.

¿Tendrá en cuenta la labor de las Siervas… en su revista?

“En el próximo Número (55) de Ecos del Barrio, he decidido incluir el trabajo premiado en forma de anexo para que, de esta forma, se conozca por parte de un mayor número de personas la labor tan altruista y de infinito amor hacia el prójimo que realizan las Siervas de María. Esta divulgación también se hace por la vía electrónica y digital. En relación con todo esto me viene a la mente un pensamiento del Padre Félix Varela, cuando afirmó: No hay Patria sin virtud. Pensamiento que, estimo, se aviene con excelencia a las labores de recuperación e higienización del pueblo de Cuba, tras el paso del huracán Irma y, a la vez al respecto, con la cooperación, ayuda desinteresada y abnegación de las Siervas de María, junto a nuestras comunidades.

“Quiero puntualizar que, actualmente, existen otras tres sedes de esta institución en las provincias de Camaguey, Holguín y Matanzas, las que mantienen como titular y patrona de los enfermos a María Salud de los Enfermos, quien es la propia Virgen María bajo este título. En el caso de La Habana, la institución Siervas de María, Ministras de los Enfermos, se halla ubicada en el Barrio Medina, del Consejo Vedado, en las calles 23 esquina a E, El Vedado”.

 

(1) Palabra Nueva, publicación de la Arquidiócesis de La Habana, perteneciente al Centro Cultural Félix Varela. Julio- Agosto 2017. No. 272, p. 49.