El ensayismo de Salvador Bueno en su centenario (1917-2006)

Por María Eugenia Mesa Olazábal

En agosto pasado se cumplió el centenario del natalicio del destacado profesor y escritor cubano Salvador Bueno. Doctor en Filosofía y Letras de la Universidad de La Habana, en 1942, desarrolló hasta 1959, y con posterioridad, una amplia labor docente como profesor de literatura cubana e hispanoamericana. Ejerció con profusión el periodismo y la crítica literaria y fue uno de los más constantes divulgadores de nuestra literatura. Se destacó también como antologador y ensayista.

Salvador Bueno representante  de la nueva promoción de ensayistas de las primeras décadas del pasado siglo, contribuyó a través  de  sus estudios a complementar el concepto  acerca de que el ensayo  es un género “consustancial a la época y es la radiografía de la actualidad(1)”; noción mostrada por él, en  Medio siglo de literatura cubana (1902-1952) publicada en 1953. Obra, en la cual según la crítica, se encuentra acentuada la “honda preocupación patriótica de afirmación nacionalista, entre los ensayistas que se han considerado como integrantes de la segunda generación republicana”.  Similar compilación  refleja la  Antología del cuento en Cuba  (1902-1952);  estimada oportuna que junto a otras forman parte de la cuentística nacional,  libro de obligada consulta para el estudio del cuento cubano en el siglo XX.

Poco antes de ver la luz las obras mencionadas Salvador Bueno, en carta  a José Antonio Portuondo –fechada el 31 de diciembre, 1952-, le anuncia  la próxima salida de ambos libros.  En dicha misiva consta la opinión del corresponsal a propósito del texto de Portuondo: Crisis de la crítica literaria hispanoamericana(2), donde deja ver sus preocupaciones y coincidencias con el autor.  Allí se lee: (Fragmento)

Me ha gustado mucho tu ensayo, por la agudeza con que penetras en el problema. Las cuatro causas de la crisis me han parecido muy certeras, y tú sabes cuánto me preocupa esa falta de preparación en los críticos jóvenes que yo, por mi parte, quisiera superar por mi propio esfuerzo. Además esa aclaración sobre las diferencias entre reseña y crítica me parece adecuada para esclarecer el tipo de actividad estimativa que por aquí podemos realizar, y desgraciadamente realizamos, quedándose la crítica en mera reseña(3),

Poco después, aparece la primera versión de su Historia de la literatura  cubana (1954) con fines docentes, en correspondencia con los planes de estudio de la enseñanza media y superior en Cuba, pero su interés “rebasó lo académico y constituye hoy aún una valiosa obra de referencia”(4).Estimada por algunos  especialistas como su obra más importante, reeditada, en 1959 y 1963 por su importante repercusión  en la enseñanza de la literatura.

 En sentido general la labor ensayística de Salvador Bueno, se orienta  hacía estudios de carácter panorámico como en Contorno del modernismo en Cuba (1950), Medio siglo de literatura cubana (1902-1952), donde además de lo ya comentado, estudia la poesía, la narrativa, la crítica y el teatro cubanos  de la República, así como en Policromía y sabor de costumbristas cubanos (1953).

De Salvador Bueno sobresalen también, estudios  de obras de varios autores, entre ellos las de Enrique Labrador Ruiz y Lino Novás Calvo; del primero, valoró  la colección de cuentos Carne de quimera (novelines neblinosos) (1947)y, sugiriójunto a Juan J. Remos, denominar barroquismo verbal,  a consecuencia del examen polifacético al que somete a sus personajes; sobre este narrador escribió además, el ensayo: Trayectoria de Labrador Ruiz(5) (1958).  Respecto a las narraciones de Lino Novás Calvo, valoró y calificó de impactante el dominio  de su  arte compositivo, debido a que sus historias funcionan por la falta de coincidencia, utiliza el juego de la acción y la reacción, reciprocas y, las soluciones inesperadas. Bueno, revela así un aspecto de la técnica  de Novás,  por ello   lo denominó: “escritor de cosas, de gestos y objetos menudos que lo conducen al infrarrealismo por su grado de acercamiento”. De él, publicó: <<Semblanza biográfica y crítica de un narrador>>. Este estudio así como el dedicado a la Trayectoria de Labrador…, más el titulado Las ideas literarias de Domingo del Monte (1954), constituyen –según los especialistas del Instituto de Literatura y Lingüística- “tres de los más valiosos ensayos de Salvador Bueno”(6).

Al este escritor se deben otros   textos críticos recogidos en el volumen La letra como testigo (1957),  en el cual estudia a escritores hispanoamericanos, tales como: Enrique González Martínez, Mariano Azuela, José Rubén Romero, Pedro Enríquez Ureña y Rómulo Gallego; añade el análisis <<El cuento actual en América Hispana>>, <<Presencia cubana en Valle Inclán>>, << Alejo Carpentier, novelista antillano>> y <<Huellas y mensajes de José Martí>>, títulos indicadores de la temática cubana dentro del enjundioso libro.

Mucho antes de la edición del citado volumen, el Lyceum femenino habanero le había encargado una conferencia de divulgación, panorámica o de introducción, sobre el cuento hispanoamericano contemporáneo; disertación que ofrecería  bajo el título: <<Cuentistas hispanoamericanos de hoy(7)>>. Entre tanto, escribe a J A Portuondo solicitándole consejo y orientación dada su experiencia en la materia. En la misiva  relaciona el plan investigativo a fin de  “seleccionar los cuentistas hispanoamericanos más destacados después del modernismo”. El referido proyecto comprende: el estudio del cuento en la región, tendencias y direcciones predominantes, distintas colecciones publicadas, polémicas sobre el cuento hispanoamericano y, breve semblanza de los cuentistas más importantes. Explica que, la bibliografía para abordar el plan está muy dispersa, “salvo los de mayor nombradía”, razón por la cual le pide ayuda en la preparación de la conferencia: “dándome alguna indicación, ya que tú has trabajado intensamente estos temas”(8)

Otro estudio que merece ser mencionado  es el publicado, en 1960 por la revista Carteles: <<Cuando los cubanos pelean contra los demonios>>; dedicado a la voluminosa obra de Fernando Ortiz: Historia de una pelea cubana contra los demonios (1959), donde destaca su admiración y entusiasmo por el libro. Allí se lee: “La obra tiene todo el encanto y la amenidad de una novela donde lo maravilloso y lo real se mezclan en una narración hecha con socarronería  y gracejo extraordinario”(9). En este contexto amerita recordar cuando, en 1964, la Comisión Cubana de la UNESCO, editó: Figuras cubanas; texto conformado por una serie  de breves biografías de personalidades destacadas del siglo XX,  previamente divulgadas en publicaciones periódicas. Volumen que fuera reeditado con ligeras modificaciones por la UNEAC, en 1980. Una republicación realizada por sus valores así como por la “claridad expositiva con la que fueron plasmados los aspectos esenciales”.  En el citado se año sumó a su producción: Temas y personajes de la literatura cubana (1964), una nueva recopilación de estudios escritos en diferentes épocas.  Ya para la  década del noventa aparece: Ensayos cubanos (1994), abarcador del panorama del ensayo y la crítica, tanto en tendencias como en géneros literarios. 

A raíz del Centenario del polígrafo José María Chacón y Calvo (1892-1969) se crea el Centro de Estudios Hispánicos, en Santa María del Rosario,  rincón natal de Chacón. En la ocasión, Bueno fue nombrado Director.  La institución   tuvo poca duración pero quienes estuvieron allí, bajo su dirección, dejaron significativos trabajos que honran la labor del reconocido Primer Hispanista Cubano.,  a él Bueno dedicó   varios trabajos a fin de evocar la labor del polígrafo y amigo con quien compartiera docencia en La Universidad de Villanueva durante los años cincuenta. Uno de los primeros textos: <<En memoria de José María Chacón y Calvo>>(10) publicado meses después del fallecimiento de éste, le continuó Cubanía y Españolidad de José María Chacón y Calvo. Selección y prólogo de Salvador Bueno. (1994)(11).  

Con este breve recuento, no me quedan dudas acerca de que la obra literaria, esenciadamente la ensayística de Salvador Bueno, ha quedado como parte de nuestro patrimonio cultural por su valor referencial.

 

Notas.

(1) Andrés de Piedra-Bueno: Literatura cubana. Síntesis histórica. Editorial América. La Habana, 1945, p. 110.

(2) Se trata del artículo: <<Reseña y crítica>>, publicado en Información, diciembre 30 de 1952, p. 4. Apunte tomado de Nota  878 del epistolario Cuestiones privadas. Correspondencia a José Antonio Portuondo (1932-1945).Carta enviada por S Bueno a Portuondo, fechada en [La Habana,] 31 de diciembre de 1952 .Nota 877. Editorial Oriente, 2002, p. 297.

(3) Texto perteneciente al curso impartido por José Antonio Portuondo: <<Problemas de la crítica literaria contemporánea>> Auspiciado por la Federación de Doctores en Ciencias y en Filosofía y Letras de la Universidad de La Habana. Apuntes tomado del citado epistolario Cuestiones privadas. .Nota 877, p. 297.

(4) Apunte tomado de Historia de la literatura cubana. La Habana. Tomo II, p. 670

(5) Estudio premiado en 1959, considerado por la crítica como el más valioso de conjunto publicado en Cuba sobre la obra narrativa de Enrique Labrador Ruiz. Tomado de Historia de la literatura cubana, La Habana. T III, p. 462.

(6) Ibíd. P. 734.

(7) Conferencia impartida en el Lyceum el 26 de mayo de 1953.

(8) Salvador Bueno. O cita. Nota 2. Carta a José Antonio Portuondo, fechada en Marianao, 13 de abril de 1953, p. 301.

(9) Salvador Bueno. <<Cuando los cubanos pelean contra los demonios>>, en Carteles, La Habana,  No.8, 21 de enero de 1960, pp.18 y 72.

(10) Salvador Bueno<<En memoria de José María Chacón y Calvo>> en: Revista de la Biblioteca Nacional José Martí, año 61, 3ra. época, vol. XII núm. 1, enero-abril de 1970, La Habana, Cuba, pp.144-147.

(11) Salvador Bueno. Cubanía y Españolidad de José María Chacón y Calvo. Selección y prólogo de Salvador Bueno Editorial Letras Cubanas. La Habana, 1994.