Otorgan Premio de la Crítica Literaria 2016

Por Astrid Barnet

El Premio Anual de la Crítica a libros de literatura y arte publicados por las casas editoriales cubanas durante el período del 2016, sirvió de marco para una actividad en que cultura, saberes, tenacidad y creación se conjugaron en su otorgamiento, y que tuvo como espacio al Centro Cultural Dulce María Loynaz, en esta capital.

En esta ocasión fueron analizadas un total de 92 obras por parte de un Jurado conformado por el escritor doctor Enrique Saínz, como presidente e integrado, además, por Rodolfo Zamora Rielo, Susana Haug Morales, Carlos Esquivel Guerra, Lincoln Capote Peón, Pedro de Jesús López y Jaime Gómez Triana..

Finalmente, “por la calidad literaria de los textos presentados y su riqueza estilística y conceptual, el Jurado decidió premiar los títulos: Geometría de Lobachevski, de José Luis Serrano, de la Editorial Holguín; Cronología del Cine Cubano, de Arturo Agramonte y Luciano Castillo, de Publicaciones ICAIC; Salvar el fuego. Notas sobre la narrativa latinoamericana, de Jorge Fornet, del Fondo Editorial de la Casa de las Américas; Notas de un poeta al pie de los cuadros, de David Leyva González, de la Editorial del Centro de Estudios Martianos; Documental de amenazas. Posibles dramaturgias, de Agrieska Hernández Díaz, de la Editorial Tablas Alarcos; El humano ejercicio de las conversaciones, de Nelson Simón, de la Editorial UNION; Lágrimas negras, de Eliseo Altunaga, de la Editorial UNION; Otras tonadas del violín de Inres, de Eldys Baratute, de la Editorial Oriente; Alejo Carpentier: la facultad mayor de la cultura, de Luis Álvarez Álvarez, de Publicaciones ICAIC, y Mecánica, de Abel González Melo, de la Editorial UNION.

Al hacer las conclusiones de dicho Certamen, Juan  Rodríguez Cabrera, director del Instituto Cubano del Libro (ICL), resaltó la selección efectuada por parte del Jurado de un grupo de libros destacados “desde el punto de vista integral, literario, de belleza y como aporte a la Cultura nacional (…) Entre los premiados y entre los que aún no lo han sido, están nuestros próximos Carpentier, Avellaneda…y tantos autores quienes han enriquecido durante muchos años la Cultura cubana (…) Estamos conscientes de que tenemos muchos problemas por resolver, deficiencias y que todavía cometemos errores en la edición, el diseño …--algunos, propios de seres humanos y otros, producto del descuido--, pero hoy debemos plantear que este país posee un gran movimiento autoral, con vista a que cada año no sólo florezca el número de libros, sino también su calidad; a la vez que cada año resulte más difícil la selección de los mejores volúmenes y merecedores de premios otorgados a la crítica, al diseño, a la edición, como premio al lector y a la obra nacional de Literatura y de las Ciencias Sociales”.

El Titular del ICL enfatizó en su intervención que: “Aún cuando muchas situaciones deben ser resueltas, el libro en Cuba goza de salud y de excelentes propuestas desde el punto de vista de cualquier temática y género. El movimiento autoral cubano es muy rico (…) Rememoro cómo a partir del año dos mil al crearse el sistema de ediciones territoriales, se crearon también las condiciones para que actualmente no lleguemos a premiar títulos no sólo correspondientes a autores y editoriales de la capital, sino también de cualquier otro lugar del país. Esto indica una gran riqueza cultural concentrada no sólo en la capital (reitero), sino también en cualquiera de nuestras provincias y territorios.

“A veces nos falta el papel, o las máquinas están rotas, o el país es azotado por un poderoso huracán, sin embargo –y como ocurrió en fecha reciente--, cuatro días después de su paso ya la alta dirección del país estaba revisando los preparativos para la próxima feria internacional del libro. Todo ello quiere decir que existe una evidente voluntad ante cualquier problema, al igual que resulta posible gracias al talento de nuestros creadores y a las oportunidades brindadas por la Revolución en cualquier lugar del territorio nacional. Hace 17 años atrás, que autores de otras provincias tenían que venir a La Habana a proponer libros de su autoría de 150 páginas o más, debido a la inexistencia de editoriales en sus lugares de residencia”. A continuación, Rodríguez Cabrera puntualizó en que “hoy, no se realizan todos los volúmenes que quisiéramos, pero en cualquier provincia existen infinidad de ellos destinados a planes especiales realizados en sus propias poligrafías, además de recorrer el libro todo el país. Esta es una de las grandes conquistas dentro de nuestra política editorial y que ha permitido que, del año dos mil a la fecha –sin olvidar que algunas editoriales provinciales surgieron con anterioridad a ese año--, se han publicado más de cuatro mil 700 títulos; han publicado más de cinco mil autores, y se han publicado más de cuatro millones y medio de títulos. Cifras que confirman los esfuerzos que se realizan en cada una de las provincias para llevar a vías de hecho el sustento de nuestras citas feriales del libro”.

Finalmente, el principal directivo del Instituto Cubano del Libro recalcó:

“Nunca falta ni faltará la batalla de nuestros trabajadores del libro, para que las ferias provinciales sean más sólidas y lleguen con un mensaje de cultura, cariño y bondad por parte de todos los que hemos decidido dedicarlo todo a la existencia del libro (…) y a que éste continúe siendo sustento indispensable de pensamiento y aprendizaje para nuestro pueblo”.

Así, el Instituto Cubano del Libro está dando pasos en la tarea de adecuar sus propósitos, en superar las limitaciones que padece, y en consolidar la existencia de un premio que orienta a autores y directores, que jerarquiza libros dentro del tupido campo de la literatura nacional, y que ofrece pistas más o menos certeras de los modos de leer nuestra contemporaneidad.

Entre los asistentes a dicha entrega se hallaban Premios Nacionales de Literatura, de las Ciencias Sociales; directores y promotores nacionales y provinciales de cultura y de editoriales.