Libros clásicos odiados por famosos autores *

Por Alfredo Álamo

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Con el paso de los años, numerosos libros han ido calando en el acervo crítico y popular como verdaderos clásicos. Nadie sabe exactamente cuándo un libro se transforma en una gran obra merecedora de pasar al olimpo de los clásicos, pero todos saben que cuando aparece en una colección de ‘Los 100 libros indispensables de la literatura’ es que todo el mundo está de acuerdo. ¿Todo el mundo? ¡No! A veces libros clásicos han recibido una buena tunda por parte de autores reconocidos, que han descargado su furia crítica contra ellos.

A Virginia Woolf, que no tenía pelos en la lengua a la hora de criticar, no acabó de gustarle demasiado el Ulises de James Joyce. De hecho, en su diario nos cuenta lo que pensaba al llegar a la página 200:

T. S. Eliot piensa que este libro está a la par con Guerra y Paz. Un libro iletrado y poco cuidado, me parece a mí; el libro de un hombre trabajador hecho a sí mismo, y todos sabemos lo pesados que son, lo egoístas que son, insistentes, bastos, ruidosos y finalmente, nauseabundos. Cuando puedes tomar el pescado cocinado, ¿para qué pedirlo crudo?

Y al terminarlo no mejora demasiado. Admite que tiene cierto genio, pero no acaba de convencerle la manera de escribir de Joyce, al que considera un autor pretencioso, demasiado consciente de sí mismo como para no alardear de manera constante en el texto, que considera extravagante y aburrido.

Orgullo y Prejuicio, de Jane Austen, es un clásico de la literatura inglesa casi desde su aparición. Sin embargo, no estuvo exento de la crítica, como podemos ver en las palabras de otra gran autora británica, Charlotte Brontë, en una de sus cartas a G. H. Lewes.

¿Por qué te gusta tanto Miss Austen? Me desconcierta. ¿Qué te indujo a decir que habrías preferido escribir Orgullo y Prejuicio o Tom Jones antes que cualquiera de las novelas de Waverley? (…) Al leer Orgullo y Prejuicio encontré un retrato en daguerrotipo de una cara plana y común. Un jardín bien cuidado y vallado, con flores delicadas, pero sin visos de una vívida fisionomía, nada de campo abierto, sin aire fresco, sin colinas… No me gustaría vivir con esas damas y caballeros en sus elegantes y confinadas casas. Estas observaciones quizá te irriten, pero debo correr ese riesgo.

Otro gran escritor que no cayó bajo el influjo de Austen fue Mark Twain, que comentaba en 1898:

No tengo ningún derecho a criticar libros, y no lo hago excepto cuando los odio. Suelo pensar en criticar a Jane Austen, pero sus libros me enloquecen tanto que no puedo ocultar mi frenesí al lector; así que cada vez lo dejo nada más empezar. Cada vez que leo Orgullo y prejuicio quiero desenterrarla y golpearla en el cráneo con su propia tibia.

Y a veces no hace falta ir más allá de una frase. Como el gran Aldous Huxley hizo con En el camino, de Jack Kerouac.

Me aburrí un poco después de un tiempo. El camino parecía ser horriblemente largo, quiero decir.

¿Y vosotros? ¿Hay algún libro clásico que no soportéis? ¿Por qué? Os esperamos, como siempre, en los comentarios.

 

*Tomado de http://www.lecturalia.com/blog/2017/10/19/libros-clasicos-odiados-por-famosos-autores/