Imaginarios: Por siempre Revé y Van Van

   
   
Imágenes tomadas de internet: Ecured,Trabajadores y Cubadebate.

 

De Revé y de Van Van; si de leyendas se trata…

Por: M.Sc. Reina Ramírez Granela.

Diciembre es para los cubanos un mes de fiesta por diversos motivos, muchos de ellos ligados a nuestras raíces populares y referentes socios históricos y culturales. Librínsula se ha vestido de ritmo y colores con nuestra música popular. Hemos tomado dos monumentales orquestas cubanas dignas de un merecido homenaje para nuestro Imaginario: Los Van Van y La Revé. Ambas agrupaciones fueron creadas y magistralmente guiadas por dos grandes íconos de nuestra música popular, e ingeniosamente bautizadas por sus creadores como: La Aplanadora y el Tren de Cuba, respectivamente. Elio Revé y Juan Formell, pusieron a bailar a varias generaciones de cubanos. El acervo musical popular y su legado a la cultura cubana y universal está asegurado en sus sucesores como sello de garantía de la continuidad de su obra.

Presentamos en este dossier, parte del patrimonio de ambas agrupaciones, atesorados en los fondos de la Sala de Música León- Muguercia de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, para homenajear a  ambas agrupaciones,  que han trascendido a la época  de sus inicios, con la misma preferencia en las fiestas de los cubanos y cubanas, por constituir  leyendas vivas de la alegría de los que le siguen a través del tiempo.

Invitación de la Sala de Música León-Muguercia de la BNCJM a la exposición “De Revé a los Van Van”

 
Diseño realizado por: José Antonio González Baragaño, revista Librínsula. BNCJM

 

Si los grandes se sientan a pactar tremendo alboroto podemos formar. La música los une y Cuba los hermana. El Charangón de Revé toca con más ganas”

Elio Revé

 

Orquesta Revé

Elio Revé, creó su primera orquesta en 1956, pasó por diversas etapas, en la búsqueda de músicos jóvenes y conoció el trabajo de Formell en el espectáculo Madame pa'cá, en el cabaret Caribe del Hotel Habana Libre. Después de ese contrato en 1967 van declinando los centros nocturnos. En 1968 comienza la llamada Ofensiva Revolucionaria, se cierran estos centros y se ponen de moda las fiestas de quince donde se escucha el pop electrónico.

En 1967 Revé introduce una música más contemporánea y Formell es reclutado en esta etapa para la orquesta.

El flautista Orlando Canto, me comentó en una entrevista realizada con vista a redactar las notas de un disco suyo para la firma Envidia de Luis Domínguez.

Los ensayos con la Revé en Bayamo, se hicieron con vista a presentarnos por esa zona oriental. El repertorio le pertenecía a Revé, pero Juan ideó la canción Qué bola, que bolón, Yuya Martínez (Changuí-68), Te lo gastaste todo Revé, Ay Yeyé y el bombazo del año Changüí-Shake, algo que metía miedo. No era fácil enfrentarse al fenómeno de moda llamado Mozambique de Pello el Afrokán, el dengue de Pérez Prado difundido por Roberto Faz y el pa'cá de Juanito Márquez tocado por la Aragón. Con Formell nos sentíamos extraños, no entendíamos la "moña", era otro estilo y tuvimos que empezar a aprender, porque éramos empíricos. Muchos no concebían la nueva técnica, pero la cosa sonó y evolucionó, porque mucha juventud esperaba algo nuevo en tiempos nuevos.


Elio Revé. Imagen tomada de internet

Con la Revé, Formell logró la primera explosión de una charanga en la década de 1960 en la Ciudad Deportiva de Santiago de Cuba y cuando tocaron, el día de las madres, estaban muy nerviosos, según me informó Aldo Lamas, uno de los cantantes de la orquesta. Aldo comentaba también que cuando tocaron en La Trocha, pasó la conga del Cocoyé, que todo lo arrastra. La conga atraviesa La Trocha y, mágicamente la gente se detuvo para escuchar la explosión de la Revé con Juan Formell, una combinación indetenible. Por Guantánamo no querían fiesta si no tocaba La Revé con Juan Formell. "Formell traía la verdad en sus manos", dijo Sawes Vaillant.

Como mismo hay vocación, o hay destino, existen casualidades de la vida que lo cambian todo. La verdad es que yo nunca había pensado en tocar con Revé, pero me encuentro con él, me pide que entre en la orquesta y muy pronto las cosas empiezan a salir tan bien y tan mal que pude cambiar el estilo del grupo y después seguir mi propio camino, cuando me encargo no solo de los arreglos, sino hasta de la dirección musical de la orquesta. El lío es que yo tenía la cabeza llena de música, de ideas nuevas, de soluciones sonoras y de formato que chocaban con algunas concepciones de la música cubana en un momento en que se estaba estancando. Y por suerte, cuando entré en la orquesta, yo no me adapté a lo que ellos tenían, sino que traté de adaptar la orquesta a mis ideas y así introduje una serie de cambios, en el formato de la charanga típica que ellos tenían y que realmente ahí se produce un cambio importante que abrió el camino por el que todavía ando.19

Sin embargo, Juan consideraba que los grandes cambios en el baile fueron iniciados a través del formato de charanga —desde el danzón al chachachá—, y está muy metida en la historia del baile. Paralelo a la línea del formato sonero con el septeto y el conjunto.

(...) al entrar yo en una charanga que por aquel momento no era especialmente notable ni mucho menos —todavía en la década de los 60 la Aragón era la reina de las charangas, con Lay, Richard Egües y todos sus músicos— y tener la posibilidad de introducir algunos cambios de formato y de sonoridad (incluso con cosas del rock), la orquesta empieza a sonar diferente, que era justamente lo que yo estaba buscando. En más de una ocasión Jorrín y Lay me lo reconocieron, porque ellos decían que yo había logrado una charanga que, sin dejar de serlo, no sonaba ni como Jorrín, ni como Aragón, que eran los dos grandes modelos de la época. Al fin y al cabo lo que sucedió fue que como yo llego sin compromisos con nadie y puedo hacer todas las variaciones que quiero, de ahí lo que sale es ese sonido nuevo, diferente al de la estructura más rígida de la charanga típica.20

Eduardo Pedraza Ginori entrevista a Formell en una de las presentaciones de la Revé, el periodista le pregunta al músico sobre su onda musical; Ni yo mismo la puedo explicar muy bien. Más o menos cogí del son de Oriente e irle añadiendo acordes, los rayaos, las formas de la música pop moderna.2'

Al final de la entrevista Formell le hace saber que está muy interesado en actuar para los macheteros, para los universitarios y estudiantes en general, y para los muchachos de la Columna Juvenil del Centenario. Esa es la gente que se lo merece.

Revé no era un músico de escuela, pero conocía el abe de la música bailable, dominaba la percusión, los secretos de la clave, un oficio que se va adquiriendo con la tradición oral, con un oficio de años. En ese sentido, Formell no aprendió con Revé mucho más de la técnica musical que ya, más o menos dominaba.

Juanito me decía que él contaba, aproximadamente con un técnico medio de música, más o menos, pero que con eso podía hacer algo.

Por ese motivo entrevisté a Juan Carlos Alfonso, otro de los orquestadores, para comprobar qué pudo aportar Revé a Juan Formell.

Revé tenía como concepto algo aprendido desde su juventud: La música tiene que entrar en clave, no puede haber interrupción. La instrumentación debía ser fuerte (macho), con su golpe rumbeao. El toque de su paila, con toda la sencillez, era un código que toda la orquesta debía seguir, sobre la base de ese estilo. El piano y el güiro tienen un protagonismo esencial. De esa mecánica comieron todos los que tocaron con él, y todavía hay mucha gente comiendo de ese concepto. Los que trabajaron con Revé: Chucho Valdés, Manolito Coipel, Vicente Rojas, Germán Velazco, César Pedroso, Lele, El Yulo, Formell y yo, aceptamos esa regla. Muchos de nosotros seguimos comiendo de eso. Revé dominaba la percusión, no sabía hacer otra cosa y había que entrar por ahí, siempre fue el mismo ritmo, con una técnica empírica, sencilla, pero le funcionó. Los nuevos talentos revolucionaron esa sonoridad, pero Revé sabía lo que quería.

Elio Revé tenía su carácter, pero le agradezco infinitamente que me haya permitido experimentar con su orquesta.22

En el aspecto humano fue y sigue siendo uno de mis maestros: era un artífice a la hora de escoger músicos.23

Pero ese negocio musical tenía que tener un "concepto", una tesis, un objetivo y, no caben dudas que la experiencia con Revé tuvo que haber sido bastante valiosa para Juan.

Formell me manifestó que antes de entrar a tocar en la Revé, en sus planes no estaba entrar en el mundo de la música bailable porque le interesaba mucho más el mundo del rock y el jazz que el de la música popular cubana. Pero que estar con la Revé, sumado a lo que pudo hacer allí, lo convenció. Porque después no pensó en otro formato para los Van Van, que no fuera el de la charanga, aunque conocía de las limitaciones de ese formato.

También me comentó de los avatares por los que tuvo que pasar para separarse y conformar su propia orquesta. Así como de los problemas que debió afrontar en los días de separación de la Revé.

Notas

19. Padura Fuentes, Leonardo: ob. cit. pp. 95-96.

20 Ibídem.

21 Eduardo Pedraza Ginori, ob. cit.

22 De la Hoz, Pedro: "Juan Formell, una auténtica revolución en la música popular", en periódico Granma, 1era. ed. 4(50): 4, No. 221, La Habana, 3 de mayo 2014, ISSN 0864-0424.

23 Rósete Silva, Hilario: "La fortuna de Formell. En defensa de la salsa cubana", revista Alma Mater, no. 329, p. li. La Habana, 1996. ISSN 0864-9977.

Tomado de Juan Formell y los Van Van. La leyenda, de Rafael Lam, Ediciones Cubanas Artex, La Habana, 2015.

 

La música popular bailable también hace pensar: una canción es una crónica social de unos minutos y un estribillo encierra mucha sabiduría, toda una invención popular.

Juan Formell

 

Formell: Del Son al Changüí-shake

Por: María del Carmen Mestas

Juan Formell es un extraordinario compositor con una rica veta melódica. Más de 20 canciones de éxito lo acreditan como tal. Es el compositor de más arraigo popular en estos momentos, de quien todos hablan. Su música se oye dondequiera: en el cabaret, en el teatro, en el ómnibus. En la voz tierna de un niño o en la de un intérprete consagrado. Elena Burke le ha dado todo su sabor a números como "De mis recuerdos", "Yo soy tu luz", "Ya lo sé" y "Optimismo". La Orquesta Revé, de la que Formell forma parte, ha puesto al público a bailar con "El Martes", "Yo quiero una flaca", "Qué bolá, qué bolón" y "Changüí 68": una versión revitalizada y moderna del clásico ritmo oriental. Una mezcla sabrosa de formas tradicionales y timbres nuevos.

Imagen de la entrevista original

Lo primero que nos sorprende de Formell es su juventud. Aquí lo tenemos a nuestro lado jugando impaciente con su guitarra "que no tiene nombre pero que es dulce y suave como una mujer".

El compositor escapa a veces a cualquier ocupación para sostener un diálogo íntimo y conmovedor con ese instrumento que tantas alegrías le ha dado. Él la define como su compañera de soledades, tristezas y éxitos.

¿Cuál es la fuente de inspiración del joven Formell? Él ha dicho: la vida, y también: "La inspiración brota ante una situación planteada a la cual hay que ponerle música para poder sentirse uno bien, respirar a pleno pulmón".

"Yo amo la música. Estoy hecho de ella. La palpo, la siento en el viento, en las flores, en los ojos de una mujer, en un atardecer neblinoso... y por eso hago música y me doy con febril pasión a este quehacer".

Formell ha tomado la palabra y está dispuesto a no dejar que lo interrumpan, no obstante que la cámara de Núñez mueve insistente el disparador.

—"Se equivocan los que creen que la música cubana está en crisis. Ahí está la obra de un grupo de jóvenes valiosos que los desmienten. Ahora se crea más que en cualquier otro momento de nuestra historia musical. Y lo que es mejor, el artista estudia y se supera porque sabe que tiene que marchar con los tiempos".

"A propósito de la Revolución debo decir que ella definió mi vida. Le dio un sentido distinto. Me encausó hacia un trabajo serio dentro de lo que es música. He sentido la necesidad de buscar nuevas formas, de crear para que la juventud baile y se divierta al compás de un ritmo moderno que, sin embargo tiene sus raíces en nuestro son". "Ahora la orquesta Revé tiene una nueva estructuración. Le hemos adicionado guitarra y bajo eléctrico, amplificación a los violines y al chelo".

"Nos proponemos llevar los nuevos ritmos a cualquier parte de la Isla principalmente al campo, a los surcos, donde se libra la batalla de la agricultura."

"Próximamente actuaremos en la Isla de la Juventud, en campamentos de la Columna Juvenil del Centenario, en Universidades en fin..."

Después de este incontenible caudal de pensamientos el autor de "Optimismo" hace un paréntesis y luego expresa:

"El público, formado básicamente por gente joven, ha respondido de manera admirable a mi mensaje musical. Esto lo pude comprobar en nuestra reciente presentación en el teatro "Amadeo Roldán". Allí actuamos Elena, la Orquesta Revé y yo, que interpreté algunas de mis composiciones.

"He tratado de buscar un lenguaje contemporáneo que exprese las inquietudes del hombre de hoy. En el aspecto técnico me he validado de los giros musicales del son y de las formas universales más en boga."


Imagen de la entrevista original


Imagen  tomada de: Expediente Sala de música cubana. Fondos  BNCJM.

(…)

¿Y cuéntanos, Revé, cómo fue la explosión que vino después, pregunta otra vez. Contesta a mi ritmo Y toca después.

—En mi vida artística, después de los finales de los sesenta siguió otro momento de auge que comenzó en el 86. A estas alturas la orquesta tiene gran aceptación lo mismo entre los viejos que entre los jóvenes, aunque prefiero a los primeros porqué bailan más. Creo que he podido hacer un trabajo que desde hacía años venía buscando.

Por ejemplo, en el 67, la música nuestra tenía un poco de beat y otro de rock. Queríamos estar a tono con lo que pasaba en el exterior. Ahora la estructura es más autóctona. Se busca más en el son, la columbia, el guaguancó...

Lo de la explosión fue en el 86, en unos carnavales, en la calle Prado; se formó el desbarajuste. Hasta la tarima, con la empujadera, se partió en dos. Siento una voz que me dice: "¿Qué es esto, Revé?". Y contesto: ¡La explosión! Entonces el animador se la lleva en el aire y dice: "¡Y ahoraaaa la explosionnn del momentooooo!—

Autodidacta en música y en propaganda, pero con olfato fino para saber qué es lo que puede pegar entre el público (atención arreglista: Solo de Revé)

— ¿La propaganda de la orquesta? La mando a hacer yo mismo. Doy la idea y la imprimen. Luego es colocada en lugares céntricos. Es algo que se había perdido en Cuba y que no es difícil de hacer. Lo que pasa es que hay que tener deseos de trabajar y saber oír. Es un arte. Hay que saber llegar.

(Ojo arreglista: Acentuar esta frase con staccato, bien separado para que se entienda la letra. El tres puede hacerle segundo a la voz para darle cubanía y picaresca:

¿Qué pasa en la promoción? ¿Qué pasa en la promoción? se bajan de la avioneta cargaditos de maletas

Antes de contestar ríe con expresión picara y advierte: —Quiero decirle una máxima: con la prensa, la radio y la televisión no te pelees nunca, porque te coge la rueda.

Luego asume la seriedad que merece la pregunta:

—La promoción es muy pobre. Uno sale y no puede llevar ni afiches, ni fotos, ni discos, ni casetes. Vamos desnudos. Hablemos claro: no hay promoción nacional, ¿cómo puede haberla internacional? A la hora en que los músicos cubanos nos sentemos para hacer una estrategia de cómo pegar con lo nuestro en el exterior, también deberían hacerlo los que viajan a promocionarnos; que rindan cuentas por su trabajo y no... A lo mejor cualquier día hago un numerito que diga: ¿cuántas maletas trajiste, mi compay, cuántas maletas...?

Se afirma que usted está muy aferrado a los instrumentos tradicionales, ¿qué opina?

Esos instrumentos son como un sello para la sonoridad del grupo: dan un color determinado. Creo que si hay un piano o un violín es para que suenen como tales. No estoy contra la electrónica, ni contra los adelantos, pero que estos no se escuchen sólo en las grabaciones, sino también en las actuaciones en vivo. En nuestro caso no tenemos ni audio. ¿Cómo se puede aspirar a tocar en lugares más amplios si carecemos de lo más elemental? Para colmo, en nuestra última gira traje un piano Yamaha y cuando llegué aquí un funcionario me dijo que tenía que entregárselo a Cultura. A veces tenemos que soportar muchas, muchas incomprensiones.

Algunas personas se preguntan por qué los músicos se van de su orquesta. Me refiero a Formell y a Juan Carlos, de Dan Den, por citar sólo dos ejemplos.

Muchos no han seguido porque quieren independizarse y es lógico. Claro que no todos son Formell que hizo orquesta y triunfó. Entre nosotros dos existen las mejores relaciones. He trabajado con muchos músicos: Vicente Rojas, Manolo Coipel, La Ritmo Oriental, La 440...

— ¿Y el director de Dan Den?

—Sí, también Juan Carlos. Vino y me dijo que la orquesta estaba arriba y él quería hacer un grupo. No hay problemas, respondí... Quiero decirle que no tengo problemas con ningún músico cubano. Al contrario, he ayudado a formar valores. También le puedo decir que quienes se van y no hacen lo que dice Revé, fracasan. Soy hombre y revolucionario. Esa es mi línea.

Dicen que muchas de sus letras incitan al desorden, ¿qué responde al respecto?

—Que es mentira. Lo que ocurre es que siempre que pasa lo mismo sucede igual. Hay personas que han corrido por ahí que las canciones de Formell y mías halan muchos negros y que estos arman líos. Pero ese público es parte de los más de diez millones de personas que forman nuestro pueblo; son los mismo que van a Angola o están en los contingentes... No salieron de otro mundo. Con nosotros bailan gentes de todos los colores. Lo que pasa es que no hay lugares con las condiciones necesarias para evitar choques. Si metes a tres mil en un espacio que era para mil y vendes ron y cerveza, se arma.

Por ejemplo, la gente viene a la Tropical y no tiene ni dónde tomar agua. ¿Qué hacen?... Antes de venir se quedan en la esquina, se toman tres botellas de ron y ya llegan con carga. ¿Dónde pueden comprarse una croqueta? No estoy hablando de bisté. Así la gente se faja aunque le toquen la marcha fúnebre.

Si los grandes se sientan a pactar tremendo alboroto podemos formar La música los une y Cuba los hermana El Charangón de Revé toca con más ganas.

¿No le parece un buen momento para que los músicos cubanos se reúnan y tracen una estrategia que nos ponga a la ofensiva tanto en el plano nacional como en el internacional?

Cualquier esfuerzo que hagamos en beneficio de la música cubana no es en balde. Pueden contar conmigo. Es conveniente unirse. Tenemos aceptación en el exterior y sería una pena dejar, perder este momento:

¿Quiénes, a tu modo de ver, también podrían estar allí?

—Chucho Valdés, Silvio, Formell, Pachi, de la Original, el director de Aliamén; el de Maravillas de Florida, Joseíto, de Rumbavana, el director de los Karachi y Pachito Alonso.

No quiere decir que no estén otros más.

¿No le parece un gesto positivo que se reunieran para dar un concierto en favor de la cultura cubana?

—Estoy de acuerdo.

¿Un concierto con su orquesta, Formell, Dan Denv Irakere y la Original de Manzanillo, para empezar?

—No tengo inconvenientes.

(Ahora, mientras el bajo y la percusión sostienen el ritmo se proyecta en una enorme pantalla las fotos del último disco que grabaron en Europa, es un compacto de excelente presentación. De pronto, sin estar en el plan de ninguna institución, veo caer sobre los bailadores una lluvia de papeles donde aparecen impresos los recortes de la prensa extranjera que hablan de los éxitos de la orquesta en lejanas tierras. El público exaltado, da saltos para cogerlos. Quien logre capturar trece de un mismo color en las afueras del baile recibirá una perga llena de fría y cristalina agua.

(Atención arreglista: En MI mayor deben ir siete compases. El piano le da paso a la cuerda de los metales; luego se empezará a tocar pianissimo y entra Revé en un solo de pailas).

La percusión pregunta, bullanguera. ¿Qué quedará todavía en él de aquel muchacho que salió de la Loma del Chivo para adueñarse una noche del teatro de su pueblo?

CODA PARA EL PERIODISTA

A esas alturas, la inscripción tiene más vuelo que el globo de Matías Pérez. La algazara es un contagio que envuelve y excita. El guajeo subleva las raíces del trópico. Por encima de los instrumentos escucho la voz del Campanero que anuncia estar suave, suave. María Belén le hace un guiño malicioso y lo lleva a bailar hasta el epicentro del Caribe. Es una ruñidera que rompe el dial de la alegría.

Entonces, diáfana, entre la niebla etílica de la madrugada uno ve cómo los bailadores comienzan a hacer sonar inofensivos siquitraques con violenta polirritmia y todos, a coro, comienzan, a cantar:

El mago enseña al conejo a salir del sombrerito la gente lo aplaude un poco y al mago le importa un pito. La magia es así Ya tú lo ves. Él que te mira y te mira es siempre quien menos ve. Yo pongo la letra y tú el buen rumbón que nos sigan los que vienen al ritmo del charangón.

Tomado de: Expediente Sala de Música cubana. Fondos BNCJM.


Imagen tomada de la entrevista original

 

Los Van Van… de aquí a mil años.

Por: Víctor Fowler

Hace unos años se le ocurrió al poeta Carlos Alfonso escuchar viejos danzones. Un día me pidió que fuera a visitarlo; al llegar, me esperaba este regalo: un folleto publicado por el Museo de la Música en el que aparecía una lista de más de 200 danzones, precedida de una breve historia del género. Recuerdo que pasamos varias horas en el balcón de mi amigo disfrutando los títulos de las piezas: "Roqueñí salió del sótano"; "Pare, motorista"; "El cadete constitucional", "El bombín de Barreto", y tantos otros.


Imagen tomada del artículo original

Nos asombraba ver cómo la simple lectura de los títulos era suficiente para dar una idea del modo de ser del cubano, de su humor. Y aún más asombroso fue cuando nos lanzamos a las disqueras de la familia y descubrimos que no era sólo una cuestión de títulos, sino de cómo todo el espíritu de un pueblo penetraba en este tipo de canción.

Claro que el siguiente paso no podía ser otro que el de la comparación, y allí empezó la desgracia: por más que mencionábamos nombres, en ninguna parte aparecía aquella pieza que fuese reflejo del vivir nacional cubano en los últimos 20 años, como dice el guaguancó "con mesura y cadencia" y, agrego yo, con amplitud. Algunos autores nos parecían musicalmente pobres, otros letristas chabacanos (de la camorra latina o de lo peor del cursi). Entonces, cuando estábamos a punto de rendirnos, apareció el nombre mágico: Los Van-Van.

La tradición de hacer la música junto con el suceso estuvo presente desde siempre en la música cubana. Si se difundía el transporte motorizado en nuestro país, allí estaba el "Pare, motorista"; si se hacía popular un nuevo tratamiento médico, allí andaba "El paralítico"; si crecía el servicio telefónico, allí sonaba "El teléfono de larga distancia".

Este modo de cantar para contar es típico también del corrido mejicano, a propósito del cual José Lezama Lima habló de la existencia y necesidad del "poeta malo necesario".

Si dentro de mil años un lejano descendiente nuestro encontrara los discos de Los Van-Van, y se tomara el trabajo de ponerlos en el tocadiscos (quién sabe cómo serán los de entonces), ¿entendería o no a su lejano antepasado? Mi tesis es que sí, puesto que no ha habido en los últimos 20 años mejores cronistas de la vida de nuestro país que el conjunto de músicos lidereados por Juan Formell, esos "14 agentes trasmisores" de alegría para el cubano.

Desde aquellas viejas canciones ("La Candela", "Yuya Martínez"), hasta las más recientes ("La titimanía", "Se acabó el querer"), ellos han ido elaborando una larga lista de títulos —casi siempre ubicados en los primeros lugares del hit-parade nacional— que conforman una suerte de antología de los dichos, preocupaciones, refranes, esperanzas, alegrías, novedades y problemas en la vida del cubano.

Yo recuerdo cómo durante mi infancia era una frase-martillo esta pareja de versos de un estribillo del conjunto: "es una bola de humo/ que saca de quicio a cualquiera". O cuando se quería indicar que cierta persona era un amargado, aguafiestas, rompe-grupo, alguno remataba: "Claro, si a ese lo criaron con la compota de palo".

No hizo más que iniciarse de manera masiva la incorporación de los estudiantes habaneros al Plan de la Escuela al Campo en la entonces Isla de Pinos, y allí aparecieron Los Van-Van con "Fin de semana" ("Yo quiero un fin de semana, en La Habana/ oh, oh, en La Habana!"), tema musical de la telenovela La casa grande. No hizo más que llegar al país de manera masiva la televisión a color y ellos sacaron un número con ese mismo título: ("Televisión a colores/ qué bien se ve/ tele-tele-tele-visión/ televisión a color").

Los grandes mitos que el cubano autopromueve y forman parte de la idiosincracia nacional, están presentes en las canciones de Van-Van: la mujer total que con sólo moverse excita: "Sandunguera/ se te va por encima la cintura/ no te muevas más así/ que te vas por encima del nivel". La superbondad del dar sin pedir nunca nada a cambio: "Soy buena gente/ tú sabes que no soy malo/ porque te presto lo mío/ y lo ajeno lo regalo". Los grandes caracteres, como el carnicero: "el carnicero es un bárbaro/ el carnicero es un cancha", o el fabricante de la solución alquímica de los necesitados: la barbacoa, eso que quedó definido como "artesano del espacio, arquitecto natural". Los grandes problemas, como ese mismo de la vivienda ("dime dónde quieres que te ponga/ la barbacoa"), o el de la superpoblación de La Habana, motivo de una de las creaciones de mayor simpatía del grupo: "La Habana no aguanta más".

Me asombro siempre de ver cómo las buenas canciones se desbordan y, pese a referirse a un hecho particular, apresan la tendencia de una época. Confío en que dentro de mil años, cuando el lejano descendiente coloque en su tocadiscos computarizado un disco de Los Van-Van, no precise de más para saber que nos gustaba el ritmo caliente y el sandungueo, que fuimos gente cancha —como el carnicero— y buena gente —como Pedrito—, aunque a veces pareciéramos peor que una bola de humo en este fin de siglo en el que florece la titimanía y se acabó el querer.

Por último, dos notas que no derivan de ninguna anotación especial del texto, sino del conjunto entero:

Los Van-Van son esencialmente cronistas urbanos. Es decir, de la realidad desde la óptica del habitante de la ciudad y, muy particularmente, de la Ciudad de La Habana. No en vano, de sus canciones están casi siempre ausentes los elementos que referirían al paisaje natural cubano como sus plantas, frutas, animales.

Esta crónica urbana tiene un fondo sociológico. Quizá sea mejor decir intención en lugar de fondo. A este propósito, tal vez nadie haya definido mejor lo que los cubanos somos y queremos siempre ser que esta estrofa única:

Tengo las manos vacías

de tanto dar sin tener,

pero qué puedo yo hacer

si así son las manos mías.

Tomado de El Caimán barbudo, La Habana, julio de 1988. Pág. 27

 

Entre artífices y tramas musicales. Un charangón en el  Oriente cubano.

Por: Rosario Pupo García.

Acercarse a las tramas musicales en el Oriente cubano, específicamente la región guantanamera, permite adentrarse en un fenómeno que cautiva la historia de este pueblo y forma parte de las sonoridades musicales que de él provienen. El changüí, nengón, kiribá, entre otros, son una muestra de las sonoridades que en el contexto de la música, demarcan la historia de nuestra localidad, representando el quehacer de muchos y la satisfacción de otros que se interesan por preservar dicha tradición.


Imagen tomada del sitio digital: radio enciclopedia

Tras inusitados acontecimientos, específicamente el changüí, ha permanecido como práctica legendaria en el contexto sociocultural guantanamero.  Se sitúa desde épocas tempranas, específicamente alrededor de la segunda mitad del siglo XIX. Para ello, se constata en referencias y se identifica en trabajos de investigadores de la localidad, que ubican su presencia en el poblado de Tiguabos (1), proveniente de las lomas de Yateras y Monte Ruz (2) y que era conocido por los mambises, pues al respecto comentan: “[…] ritmo del que fue un destacado bailador el indio y coronel mambí José Policarpo Pineda Rustán […]” (3)Lo que podría en cierta manera, localizar además la presencia de este cantar y bailar en los predios beligerantes, o por lo menos, identificar dicha manifestación musical entre las más antiguas de la región guantanamera.

Testimonios también importantes fueron los que dio el reconocido músico e investigador Rafael Inciarte Brioso (4), quien comentó en varias entrevistas que le realizaron:

“[…] la fecha más lejana que tenia de la existencia del changüí, era […] en la guerra del 68 cogen preso al Coronel Policarpo Pineda […] bailando changüí en la soldadesca española, […] por esa misma fecha Atina Latamblet, bisabuela de Chito, era esclava, […] y en una finca llamada San Miguel, en las cercanías de Jamaica, Yateras, […] trabajaba en un trapiche […] con dos hijos […] que tocaban tres y cantaban[…]”(5)

Dicha cita anterior describe las circunstancias en las que se originó la música changüisera, desde el punto de vista instrumental, muy precario en sus inicios.

Asimismo, otros investigadores interesados por el tema como Danilo Orozco, en la década del 80 se adentraron en el estudio a profundidad de diferentes procesos musicales en el Oriente cubano, entre los que se encuentran sus apuntes acerca del changüí y del que refiere sus orígenes de la siguiente manera:

“[…] Situar una fecha concreta única en cuanto a la detención de una que otra música de este tipo no resulta plausible, toda vez que ello esté relacionado […] con disimiles cantares y bailes en general que establecieron un período de transición […] a lo largo del siglo XIX. No obstante se tiene fuertes indicios […] acerca de la presencia de cantares y bailes de esa música de transición, ya a partir de 1860, aproximadamente (y quizás antes), lo que incidiría tanto en los soneros como en los changüiseros. […]” (6)

Esbozos estos más específicos y concretos que enmarcan no solo al changüí, sino también al devenir del son como representativo de la historia de la música cubana, más adelante puntualiza otros elementos que inciden en la sedimentación específicamente del tema en cuestión cuando dice:

Es oportuno destacar, como el período de definición de estas manifestaciones que se producirá en las tres últimas décadas del siglo XIX, no solo correrá paralelo al proceso histórico fundamentalmente de la nación cubana sino, que en lo local se corresponde en lo económico con el período de trabajo asalariado y la centralización capitalista […], cerrando así una etapa de producción para el mercado con fuerzas de trabajo esclava en las plantaciones, lo que como es lógico comprender permitirá en lo social mayor fusión de las antiguas fuerzas esclavas con la población rural y urbana de los barrios marginales, así como una mayor disponibilidad del tiempo “libre” para los changüiseros. (7)

Referencia que describe y contextualiza la práctica changüisera, sus cimientes y desarrollo social, histórico y cultural desde épocas lejanas en el contexto guantanamero y otros colindantes. Lo que proporciona su reconocimiento como género del quehacer musical guantanamero cuando es caracterizado como:

“[…] una clase de música muy específica, sino igualmente una manera de festejo popular interfamiliar y grupal, con música–verso, baile y diversión (que pudiera ser gran jolgorio), de vínculo gesto–música, y hasta de expresión sicomusical y cultural, arraigadas en costumbres y un modo de vida, que tipifica a zonas rural–urbanas guantanameras […]” (8)

De manera que, en sus inicios estuvo marcada por su presencia en el campo y otras zonas aledañas de la villa guantanamera, en las que se realizaban fiestas entre familias, como necesidad expresiva de una marcada autonomía en cuanto al canto y el baile, en relación con otras músicas del contexto.

Así podríamos decir, que en la consolidación de este género fueron muy importantes los siguientes elementos o variables:

Rasgos instrumentales del changüí.

Dentro de los instrumentos que caracterizan este género, el tres singulariza su práctica, con peculiar realización, pues tiene la función de conductor y guía dentro de la gramática musical changüisera. Canta de conjunto con la voz en algunas partes del discurso melódico. Es asimismo, el único instrumento melódico-armónico dentro del formato, lo que le imprime mayor importancia a la hora de descargar en algunas partes del número y que define partes según la estructura del género en momentos de alternancia entre solo y coro, comportamientos estos que relacionan su sintaxis musical con el son. 

La marímbula, de peculiar sonoridad de acuerdo con los patrones rítmico-armónicos-acentuales que ejecuta en relación con el bongó y el tres, produce una especie de bajo-color percutido y sonidos a manera de improvisación en partes de clímax en los temas.

El bongó, -mayor que el sonero y de cuero clavado- recrea patrones reiterados y peculiares, que en ocasiones suelen parecer improvisados, sobre todo en las partes de la descarga en dialogo común con el tres y la marímbula. Ejecutando en las partes de clímax de la obra el bramido que caracteriza la ejecución changüisera.

El guayo –de metal- y las maracas, representan una especie de complemento dentro del conjunto que se entrelazan con los versos del cantante ya sea en cuartetas, reginas, o combinando dichas estructuras estróficas, pero con función de contraste por su ejecución dentro de la agrupación.

Agrupaciones representativas en el entorno musical guantanamero.   

 A partir de arraigarse esta música en las fiestas de familias que hoy son troncos importantes para construir la historia y su devenir cultural, una peculiaridad existía, y es que no habían grupos de changüí propiamente estructurados, sino piquetes que se formaban improvisadamente y en los que se manifestaba las destrezas de los músicos que amenizaban estos festejos.

De ahí que se reconozcan nombres, sobre todo de treseros legendarios como lo fue Mongolo, Mosqueda, Pedro Masó, Luis Odio, Herminio Wilson, Roberto Baute, Marcelino Latamblet, Raúl Carpe, entre otros innumerables que se consideraron prototipos para la ejecución de este género.

En el acontecer histórico y las diferentes etapas por las que ha transitado la música en Guantánamo, una de las primeras agrupaciones que consolidó los rasgos fundamentales del changüí, en la década del 40, fue el “conjunto Changüí de Guantánamo”, (anexo 1) creado en 1945, pero no es hasta después del triunfo de la revolución que alcanza notoriedad. Herederos sus integrantes de esa tradición centenaria en los predios guantanamero, y que se inició con Arturo Latamblet, bongosero y director, Chito Latamblet, tresero, Pedro Speck, marímbula y voz, Justo Quindelán maracas y voz, Santiago Reyes, guayo y la pareja de baile integrada por Julia Reyes y Luis Céspedes.  Posteriormente fue renovando la presencia de sus integrantes, hasta llegar Carlos Borromeo Planche, guayo y voz, que fue uno de los más legendarios integrantes de la agrupación.

Entre los hechos significativos que posibilitaron el reconocimiento del género y de la agrupación, fuera de las fronteras municipales, estuvo la participación en 1962, en el Primer Festival de Música Popular Cubana organizado por el músico Odilio Urfé, en el que causan sensación por la singularidad de su sonoridad. (Anexo 2).

En este sentido fue representativa la presencia de Chito Latamblet, el tresero mayor (9), con el que se inicia una nueva etapa en la interpretación del changüí (10), debido a sus habilidades como tresero e intérprete de todo tipo de música. Además de haber tenido la oportunidad de grabar en la década del 80 un disco, que le dio la popularidad y el derecho de ser el primer tresero que grabara un disco y que fuera la referencia más próxima para los jóvenes interesados en la interpretación de esta música. El tránsito por varias etapas de integrantes en la agrupación, ha influido en la permanencia de este ensemble con transformaciones y enriquecimientos musicales desde cada perspectiva de sus ejecutantes. Con más de tres discos grabados, el conjunto Changüí de Guantánamo celebra ya sus 72 años de fundado manteniendo esa condición de agrupación más longeva del género en la provincia.

Otra de las agrupaciones importantes fue el “conjunto Estrellas Campesinas”, fundada en 1952, bajo la dirección de Eduardo Goullet Lestapier, (Pipi), en la zona de Yateras (11), que mostró las raíces del changüí rural,  con sus fundadores: Eduardo Goullet Lestapier, Pipi, director, voz y maracas, Leodennis Romero Ortiz, tresero, Juan Savón Lestapier, marímbula, Amado Batalla Lescaille, bongó, Julián Pérez Hernández, guayo y voz, y la pareja de baile Francisca Merencio y Francisco Silverio Quesada. Estrellas Campesinas logró incluir dos temas en el disco Semblanza Musical de Guantánamo, grabado por los estudios Siboney de Santiago de Cuba en 1985, y otras colaboraciones que han tenido con artistas interesados por incluir su manera de hacer el género en Guantánamo. Sin embargo, la agrupación, aún no cuenta con una producción propia que recoja esta muestra musical, de las más legendarias en el territorio. Por suerte los deseos de seguir transitando por los caminos de la música, ha prevalecido entre sus integrantes.

Con permanencia hasta hoy, estas dos agrupaciones, representan el legado de sus tradiciones, y han sido las fuentes de incidencia para otras que preservan la tradición en nuestra localidad. Por supuesto, sin quitarle representatividad a otras agrupaciones diversas establecidas y con ellas la proyección de disímiles changüiseros.

Una suerte de agrupación guantanamera radicada en La Habana. El Charangón de Elio Revé.

Con más de 60 años de fundada, La aplanadora de Cuba, agrupación que constituyera Elio Revé en 1956, sigue hoy sumando años y representando el quehacer musical en lo más actual de la música popular bailable cubana. Temas como Mi salsa tiene sandunga, Changüí campanero, El changüí está en la calle, Llegó el changüí, El martes, La eliminación de los feos, de la que salió No hay cama pa' tanta gente, fueron de los popularizados y reconocidos en el panorama musical de los años 60 en adelante.

Bajo la dirección de ese genio creador de Elio Revé, con la colaboración de otros artistas como Chucho Valdés, Juan Formell, Juan Carlos Alfonso, César -Pupy- Pedroso, Gilberto Oviedo, Elio Revé, (hijo), Moisés Valle, (Yumurí), entre otros, que fomentaron su carrera tras el paso por esta agrupación; Elio concretó determinados comportamientos musicales. Por ejemplo, el patrón que realizara el tres en relación con la voz guía, que en ocasiones se asemeja, en los repartos del bongó resumidos en los timbales, la inclusión de tambores batá, las claves, la flauta de sistema, al formato de la orquesta charanga. Al respecto Revé comentó en una de las entrevistas que le realizaran:

“[…] yo revolucioné ese son llamado changüí: el bongó, la clave, que eran del septeto, lo lleve a la charanga, los tambores batá, me los llevé pa' la orquesta típica, la flauta de sistema, el que la metió en la orquesta típica fui yo […]” (12)

Esas revoluciones tímbricas que propone Revé desde los inicios, luego se enriquecen con la inclusión de Formell en la orquesta, cuando utiliza sonoridades armónicas que provienen de la canción y que tenía como punto de partida “[…] hacer una música cubana moderna […] para ello entramos por la  esencia de nuestra música, el son, al que añadimos la armonía y los toques modernos.” (13), comentó Formell. Los toques modernos estaban relacionados precisamente a la incorporación de elementos foráneos a través de una apropiación selectiva para atractivas orquestaciones convertidas en música, sobre todo, para el goce y baile.

Lo cierto es que la orquesta, con formato de Charanga, interpretaba changüí en la capital habanera. Dichas transformaciones tímbricas, le propiciaron una combinación de elementos changüiseros con el cha cha chá, la música beat, el danzón, todos sobre la base del son estilizado y proyectado hacia nuevas sonoridades, procurándole un sello distintivo a la agrupación.

Hoy se le recuerda, y su música es el reflejo del entorno en que se desarrolló. Durante su etapa formativa bebió de las fuentes musicales guantanamera. Así lo expresa un testimonio que describe la prensa acerca del entorno socio-cultural de uno de los barrios periféricos de la provincia:  

“[…] Yo vengo de la Loma del Chivo, allá en Guantánamo […] la loma del Chivo y sus grandes soneros, el barrio Pompadour, aquella gente: Julián Venao, El alemán, un salvaje tocando el tres; Negra con Pelo, Trabajito, Cuatro Filos; Mongolo […] Chico, yo no [me] perdía un bembé de santería […]” (14).

Posteriormente, se traslada a La Habana y consolida su carrera tras la fundación de la agrupación que nombró en los inicios Revé y su Changüí y que posteriormente devino en Elio Revé y su Charangón.


Imagen tomada de internet.

Lauros recibió en vida, tras haber dejado alrededor de 20 discos, con un total de 104 temas, grabados con importantes firmas disqueras, entre ellas la Panart, RCA-Victor y Corona. Su reconocimiento y legado en el pueblo guantanamero hicieron que se le llamara al Festival Nacional de Changüí Elio Revé Matos, realizado desde el 2003 y en el que se preservan los fundamentos del changüí tradicional en la práctica de las nuevas generaciones que cultivan estas manifestaciones.  


Imagen tomada de internet.

Representada en la actualidad, por Elio Revé (hijo), la agrupación continúa el camino trazado desde los inicios. La exigencia en sus orquestaciones y el concepto de la modernidad, desde el punto de vista del empleo de las sonoridades actuales en el contexto musical cubano, le permiten seguir en la preferencia del público bailador y de seguir la frase que se convirtió en una especie de slogan, cuando una vez Elio Revé expresara “[…]  Nada, que hay Charangón para rato”. (15)

 

Notas

(1) Tiguabos, es uno de los tres partidos que integra la División política de la Jurisdicción de Guantánamo en el siglo XIX.

(2) Referencia dada por José Sánchez Guerra en el artículo Cantos a Guantánamo, en la Revista de la Asamblea Municipal del Poder Popular de Guantánamo Entre Ríos, Año 1, No 1, 2015, pp 40-43.

(3) Ibidem, p 40.

(4) Rafael Inciarte Brioso Manzanillo 1909, Guantánamo 1991. Después de haber iniciado su carrera como músico en la Banda Municipal de Conciertos de Manzanillo, se traslada a Santiago de Cuba y posteriormente a Guantánamo en donde desarrolló su carrera como compositor, director de orquesta, profesor e investigador. Fue además junto a otras figuras de la música guantanamera como Clarissa Creagh y Luis Morlotte, organizó y formalizó el Conjunto Changüí de Guantánamo, uno de los más representativos de esta música en la provincia. 

(5) Comentario realizado por Chito e Inciarte en el video-documental Orígenes desde el changüí, producido por Danilo Orozco,

(6) Danilo Orozco: Notas al disco Changüí y Cumbancha Ahora Sí, 2003.

(7) Ibídem.

(8) Danilo Orozco: notas al disco reeditado changüí y cumbancha ahora sí, 2003. El subrayado es nuestro.

(9) Llamado así por Pancho Amat debido a la versatilidad de este y el dominio de los géneros musicales a la hora de tocar el tres.

(10) Varios son los investigadores en la localidad que opinan que con la entrada de Chito a la agrupación, se establece una nueva manera de tocar el changüí, pues anteriormente los treseros eran los que tocaban y cantaban al mismo tiempo. Sin embargo como Chito no poseía cualidades vocales, incorporan un cantante a la agrupación, lo que quedo como prototipo para los grupos que surgieron posteriormente. Dato expuesto a partir de una entrevista realizada a Ramón Gómez Blanco, uno de los investigadores y versados en la tema en la provincia.

(11) Yateras, uno de los tres partidos en los que estaba dividida la jurisdicción de Guantánamo en el siglo XIX, además de constituir un sitio histórico rural en la práctica de esta música legendaria. Actualmente municipio de la provincia, que preserva la tradición músico-danzaria en la localidad en su práctica más tradicional y auténtica.

(12) Félix Contreras: Revé changüí y timbales, en Revista Bohemia, febrero 1992, pp 56-57.

(13) Adriana Orejuela: El son no se fue de Cuba, 2006. Cita en el texto, p 343.

(14) Félix Contreras: Revé changüí y timbales, en Revista Bohemia, febrero 1992, pp 56-57.

(15) Osmín Martínez García: Con los cubanos se acabó la salsa, en Juventud Rebelde, 19 de diciembre, 1993, p 9.

 

Mi papá me preparó para que dirigiera la orquesta

Por Yelanys Hernández Fusté

Noto en Samuel Formell esa expresividad de su padre en lo físico, aunque hace menos pausas entre las palabras. Heredó también de él el gusto por la música. Ambos compartían esa visión conceptual de la sonoridad cubana y ese inquieto deseo de revolucionarla a través de una tendencia melódica muy próxima al son, y que José Luis Quintana «Changuito» y Juan acuñaron como songo.

Samuel dedicó una hora a JR, el día antes de que partiera a su periplo por la Isla con ese súper expreso que ahora lidera. Fue entonces cuando reveló su método para continuar la obra de su papá y todos esos proyectos que, al calor del aniversario 45 de la orquesta, ocupan su tiempo.

«Uno busca que la gente se sienta contenta, siempre sin abandonar el songo ni el son. Como director, mi objetivo es mantener la sonoridad que mi padre dio a la orquesta», aseguró.

Desde el pasado 26 de julio en Artemisa, los Van Van han emprendido una gira nacional en la que llegarán, el venidero 13 de agosto, a Camagüey; parada final de esta primera etapa. Compromisos internacionales y un breve tiempo en los estudios de grabación provocarán un impasse a este recorrido, el cual se retomará en octubre, mes en el que visitarán las cinco provincias orientales.


Imagen tomada de internet.

Esta será una buena oportunidad para mostrarle a los bailadores el espectáculo que ofrecieron en París el pasado 7 de junio, ocasión en la que el presidente del Centro de Arte de esa ciudad, Dominique Roland, produjo el primer DVD que realiza el grupo fuera del país y que se piensa esté terminado en un año.

«Arrancamos con obras de la década del 70 hasta las de hoy en día. Dentro de ese concierto se incluyen uno o dos temas que pertenecen a nuestro nuevo álbum, Fantasía, que son Todo se acabó y El aparecido, interpretados por Armando Cantero», relató Samuel, quien adelantó que para festejar el cumpleaños de la orquesta habrá otra gran actuación.

«Este concierto se piensa que pueda ser en la Calle 23 de la capital, en los alrededores del Pabellón Cuba, lugar donde por vez primera tocó la orquesta, en 1969», anunció.

¿Por qué no nos das detalles de Fantasía?

—Trabajamos en este disco desde hace tres meses. Saldrá con la disquera Egrem y va a tener 13 o 14 temas. Ya están casi todos escogidos. Hay algunos inéditos, pertenecen a compositores que últimamente han compuesto en los Van Van como Jorge Leliebre (flautista), autor de Un año después (La costurera), y Robertón Hernández. Hay dos piezas mías: Todo se acabó y Vengo gua-rachando; e incluimos Se vende, del filme homónimo de Perugorría. Ese fue un coro por encargo a mi papá, y como nos gustó tanto, él construyó el tema completo.

«Está incluido en este CD el número Fantasía que lo interpreta mi padre con Yeny. Va a ser una sorpresa muy bonita. Hay un opening en el CD, como siempre, hecho, esta vez, por el cantante Armando Cantero, quien se estrena como compositor. Es una obra muy linda que nos dejó a todos asombrados y mi papá quiso que fuera el inicio del volumen.

«Hemos incluido, como ha sucedido con otras producciones de Van Van, números de otras épocas de la orquesta y que son prácticamente nuevos para las generaciones actuales porque no los conocen. Hemos pensado retomar dos o tres de las décadas del 70 y el 80. Hay uno que se llama Es muchoque interpretó Pedro Calvo en 1982, y que en esta ocasión lo hará Robertón. Igualmente Pedrito cantó Me basta con pensar, que ahora llevará la voz del Lele. Lo escribió mi padre y es muy bonito».

— Juan Formell dejó una huella como líder de la orquesta, ¿en estos últimos meses, cómo te has enfrentado a esa tarea?

—Nadie estaba preparado para esto. Pero la vida es así. Mi papá fue muy inteligente. Él, en vida, me preparó para que dirigiera la orquesta. Llevo ocho años de director musical. Cosas que a uno le podían parecer una bobería, como el no ir a un viaje, venían de su deseo de que me enfrentara al reto de los escenarios internacionales, a giras de 36 conciertos similares a las del invierno del año antepasado, la cual nos tomó 40 días y donde todo funcionó bien.

«La disciplina es muy importante. Teníamos muy claro eso, y si te das cuenta, nuestros músicos siempre han durado más de diez años en Van Van. Una de las cosas más importantes para que esto pase es que el conjunto sea una familia. Eso es muy difícil, porque hay diferencia de edades, todo el mundo no tiene el mismo carácter ni los mismos problemas, y uno tiene que lidiar con todo eso y tratar de resolverlos, lograr que no se sientan mal y mantener el respeto que por muchos años se ha ganado el grupo dentro y fuera de Cuba.

«Esas cosas siempre han caminado muy bien y ya hicimos tres giras internacionales después del fallecimiento de mi padre: cuatro conciertos en México, 16 en Europa y cuatro en Canadá. En este último país participamos en tres festivales, y para sorpresa nuestra nos contrataron para volver y clausurarlos. La orquesta está muy bien y nos encontramos en un buen momento. Estoy muy feliz con la cooperación de los músicos y con su disciplina, aunque la falta de mi padre se siente. Sin embargo, espiritualmente él está en el escenario con nosotros. Siempre estará».

¿Cuál es la impronta musical que ha dejado en ti?

—Es grande. Aprendí mucho con él. Aunque estudié en una escuela de arte, mi padre me enseñó mucho. Tenía mucha «maldad» para pegar un número y sabía componer canciones. Buscaba qué cosa quería el bailador. Evolucionó en la misma música. Se atrevió a no caer en el facilismo y no fue repetitivo.

«No pienso que un autor como él sea tan fácil de sustituir. Son personas que nacen cada cien años. Él legó una escuela muy grande para todos los músicos de Cuba y la orquesta. En el mundo entero sintieron mucho su pérdida y con razón dejó una huella muy bonita en la música universal».

¿Tu formación musical es académica?

—Estudié percusión y piano en la escuela elemental de música Alejandro García Caturla, y luego en la Escuela Nacional de Arte. Pertenezco a un grupo integrado por profesores que imparten clases de percusión en el mundo, a través de compañías como la Yamaha Corporation. En esas funciones he estado en universidades de Estados Unidos, Uruguay, Argentina, México y Reino Unido.

«Estoy invitado a la Universidad de Puerto Rico en la primera semana de septiembre. Daré una clase magistral donde explico cómo surgió la percusión de los Van Van y en estilos como el songo.

«También hablo de la evolución de los instrumentos introducidos en la orquesta: los movimientos del bajo, el piano y cómo mi papá cambió la música popular cubana con todas las influencias que él tenía del pop y el rock and roll, pues la guitarra y el bajo eléctricos, y la batería eran instrumentos que nunca se habían usado en este tipo de sonoridad, y después en los 80, él incluyó los sintetizadores.

«Relacionado con esto, he preparado dos discos míos y que llevan números cantados. Aunque no tengo mucho tiempo, este es un trabajo que ya tengo adelantado. Serian dos álbumes independientes. Uno lleva música incidental para filmes y telenovelas, y lo he hecho por encargo. Es una labor un poco complicada que aprendí con mi padre.

«He tenido propuestas de hacerlo internacionalmente. Una puede ser la compañía alemana Termidor, aunque no hay seguridad. También estuve conversando con la Universal de México. En Cuba no he hablado con ninguna disquera todavía, pero estoy abierto a proposiciones. Este es un trabajo muy personal e interesante, donde intervienen músicos cubanos como Chucho Valdés y Gonzalo Rubalcaba, y de la orquesta: Boris Luna, y puede ser que Robertón haga algo en las congas. He creado piezas para camerata de cuerdas y no siempre los temas se tocarán con el mismo formato, porque es un disco más bien para escuchar. Son esas inquietudes que uno tiene. Las he ido reuniendo y ahora las estoy grabando».

Un Samuel compositor también se reveló en esta conversación. Hay quien le conoce menos esta faceta, sin embargo en cada disco de Van Van de los últimos cuatro lustros se incluyen obras suyas. Así sucedió con Somos cubanos, que pertenece al CD Van Van is here (Llegó Van Van), laureado con el Premio Grammy en el 2000; Agua y Corazón (Chapeando), MI songo y Dame la luz (Arrasando), y Yo no le temo a la vida (La maquinaria), entre otros.

Al hablar de su familia, en el artista se dibuja esa conexión especial que mantiene con sus cinco hermanos y con su hijo. «El más chiquito de nosotros, Lorenzo, cumplió cinco meses el 26 de julio. Después le siguen Paloma y Vanesa. Luego venimos Elisa, yo y Juan Carlos, que es el mayor.

«Tengo un hijo de 14 años. Se llama Jonathan y estudia guitarra en la escuela de arte. Él es guitarrista y le gusta el bajo, así que quiere tocarlo como su abuelo. Ya este año hará el pase de nivel y si aprueba, va para la ENA», explicó animado.

— ¿Qué papel desempeña la batería en la música popular, sobre todo en el songo?

—Es un elemento muy importante, porque tiene el platillo de pie, la caja y el bombo. Estos tres aspectos siempre influyeron en la parte rítmica de la orquesta desde los años 70. Con el tiempo muchas agrupaciones también lo llevaron a su sonoridad, como sucede con Paulito FG, Manolín, el médico de la salsa; Isaac Delgado y Manolito Simonet y su Trabuco.

«Esto influenció a los nuevos formatos de la música popular, lo que en Van Van siempre fue esencial, porque ese sonido es como un funky bit, pero con la clave. Es una mezcla que nos diferencia. Además, la sonoridad de nuestras congas no es igual a como se hace la salsa o la timba.

«Tenemos que estar orgullosos: contamos con músicos muy buenos. En las escuelas de arte se estudia piano, instrumento percutivo, melódico, el más completo. Si no lo hubiera aprendido, no pudiera componer.

«Hay grandes percusionistas que terminaron como pianistas: Caramelo, Gonzalo Rubalcaba... Ellos han logrado hacer música con la percusión. No es tocar tambores por hacerlo. Es ver cómo buscamos los colores, la musicalidad, dentro de la especialidad. Porque son instrumentos que no tienen notas musicales. Se afinan y vas buscando elementos que te hagan los colores únicos dentro de la percusión.

«Una de las herencias es la rumba y otros elementos que vinieron de África. De ahí la importancia de festivales como la Fiesta del Tambor, donde te sorprenden tocando instrumentos como la batería, el timbal, las congas o el bongó. Estoy muy feliz de que la percusión tenga un lugar muy importante en Cuba».

Con conciertos ya casi pactados en República Dominicana y Perú, la acostumbrada presencia de la orquesta en diciembre en la Feria de Cali, en Colombia, y una posible gira a Estados Unidos en octubre, Samuel Formell y su «tren» musical seguirían con su paso indetenible, «a toda máquina», como sentenció.

Tomado de Juventud Rebelde, La Habana, domingo, 10 de agosto de 2014. Pág. 13

 

Entrevista al maestro Elito Revé Duverger en la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí.

Por Alejandro Zamora Montes

El equipo de Librínsula tuvo el honor de entrevistar al maestro Elito Revé Duverger, gracias al tesón de la Máster en Desarrollo Social Reina Ramírez Granela. En las oficinas del Departamento de Publicaciones se desarrolló esta reveladora conversación con uno de los grandes exponentes de la música popular bailable cubana. La memoria histórica de la Orquesta Revé, géneros musicales polémicos como el reguetón, y el mega-concierto que tendrá lugar el 9 de diciembre, son algunos de los temas que se expondrán a continuación. 

Alejandro Zamora: ¿Maestro, cómo se sintió al recibir el Premio Cubadisco 2016 por el fonograma Mi salsa tiene mi son?

Elito Revé: Bueno, me sentí muy contento porque ese disco yo lo pensé. Es una recopilación de los grandes éxitos de mi papá, aunque hay algunos temas míos. Se tituló así porque del Son fue que salió la Salsa. Contó con artistas invitados de lujo, como Gilberto Santa Rosa, José Alberto “El Canario”, Pablo Milanés, Paulito FG, Haila, Mayito Rivera, Gente de Zona, Isaac Delgado. Fue un disco logrado, y estoy muy contento con el resultado. El disco fue Premio Cubadisco, y el gran premio nuestro.


.Imagen tomada por Reina Ramírez Granela, para el archivo de Librínsula

Alejandro Zamora: ¿Tuvieron que ver los sellos Bis Music y Sony Music con el disco, según tengo entendido?

Elito Revé: Lo que pasa es que ese disco se licenció con Sony para el mundo, y con Bis Music para Cuba, y para otros territorios.

Alejandro Zamora: Desde su punto de vista, en nuestro país… ¿Cómo se encuentra la salud de la música popular bailable en estos momentos?

Elito Revé: Bueno, la salud de la música popular bailable cubana está bien, pero creo que deben haber más espacios para ella, aquí en La Habana. Está la Casa de la Música de Playa, la Casa de la Música de 31. La Casa de la Música de La Habana la están remodelando, ampliando. Pero creo que debe un poquito más de lugares para que las orquestas se presenten. Y también la afluencia de las orquestas que hemos marcado pautas en la música bailable cubana durante muchos años, a veces… yo hace siete u ocho años iba mucho a provincia, y ahora no. Yo, los Van Van, y otras agrupaciones. Creo que todo se va a solucionar en el camino, pero repito, creo que en La Habana debe haber más espacios para la música popular bailable. Lo que hay que acondicionarlos, darle seguimiento. Son muchos factores que hacen falta.  

Alejandro Zamora: Coméntenos acerca de esa colaboración musical entre usted y el popular cantante Gilberto Santa Rosa.

Elito Revé: Conozco a Gilberto desde hace años, porque coincidimos en los festivales. Yo todos los años voy a Europa, y viajo a diferentes países. Hemos estado en los festivales de Milano, en los festivales de Roma. Gilberto es un conocedor de la música cubana en todas las manifestaciones. Él me dijo, cuando estábamos grabando el videoclip en Ciudad México: “Yo escuchaba, cuando empecé mis primeros pasos en la música, al Benny Moré, a la Orquesta Aragón, a la Orquesta Revé. El conoce mucho de la historia de la música cubana. Este video que hice con él fue muy bonito, el tema ha caminado mucho, sigue caminando hacia el mundo. En todas partes, la gente me dice: “Parece que se cae, pero no se cae”. Es un tema muy bien logrado. La gente me ha preguntado: ¿Elito, cuando tú vas a traer a Gilberto aquí? Hemos conversado, pero él por motivos de trabajo, no ha podido venir. No obstante, creo que se va a dar la oportunidad, más adelante, para que Gilberto Santa Rosa este aquí en Cuba.

Alejandro Zamora: Persiste aún, en algunos sectores culturales de nuestro país, cierta animadversión hacia géneros de la denominada música urbana, por motivos diversos. Sin embargo, usted ha colaborado con los reguetoneros Yomil y el Dany en el tema “El corrientazo”. También lo hizo el cantautor Amaury Pérez Vidal con la canción “Enamorado”. ¿Cree que esas colaboraciones puedan incidir positivamente para que la balanza se incline a favor de estos géneros musicales más contemporáneos?

Elito Revé: Mira, te voy a hacer una anécdota. Desde muy chiquito, a mi casa la visitaban Rafael Lay, Enrique Jorrín, Pacho Alonso, Chepín Chovén, Consuelito Vidal. Yo crecí en el marco artístico. Creo que todo lo que sea música y tenga valor, y le llegue al público, tiene un resultado musical. Ahora, que si es un género u otro género… creo que el reguetón es un género que gusta, que le gusta a la juventud. Hay muchos exponentes del reguetón en Cuba: Yomil y el Dany, Gente de Zona (han Ganado Grammy), Jorgito de Los Cuatro, Jacob Forever. La música, para mí, no tiene diferencia. Todo lo que sea música y guste (ya sea reguetón, guaguancó, columbia), y tenga un resultado artístico, para mí tiene un valor artístico. Y Yomil y el Dany gustan, porque le gusta a la juventud. Tú no puedes (digo yo) coger a cada joven, o a miles de ellos, y decirles: “Mira, escucha esta música”. Cuando una música llega, es porque gustó. Yo lo primero que aprendí cuando estaba en el Conservatorio, y en conversaciones con mi papá, es que la música era el arte de combinar el sonido y el tiempo. Cuando el sonido y el tiempo están bien y le gustó al espectador, eso es un éxito. Como un pintor cuando hace una obra. Para mí, el reguetón es un género que gusta, y yo he hecho featuring con Yomil y El Dany, con Gente de Zona, con Kola Loka, con El Micha. Todo lo que sea artístico, algo musical, y que yo entienda que vaya a funcionar con mi orquesta, voy a hacerlo. Recuerda que soy artista, y cuando estoy cantando arriba, lo que estoy dando es arte para el mundo. Creo que el reguetón gusta, y hay que seguirlo, apoyarlo, sentarse con esos jóvenes. ¡Todos fuimos jóvenes! Entonces, hay que orientarlos. Creo que el reguetón es un género, está de moda y gusta. Tiene resultado. Eso nadie lo puede obviar.

Alejandro Zamora: Ahora me viene a la mente el tema “Cerro cerrao”, del Insurrecto. Obtuvo un Premio Lucas (de la popularidad). Incluso, el desaparecido Rufo Caballero elogió mucho el tema y el videoclip. Este reconocido crítico y ensayista también hizo apología de algunos temas de Gente de Zona en su momento, y ello provocó que casi lo crucificaran.


Entrevista realizado por Alejandro Zamora montes a Elito Revé. Imagen tomada por Reina Ramírez Granela, para el archivo de Librínsula

Elito Revé: Pasa lo mismo que con los muchachos. Tú les dices: “Oye, no vayas para ese lugar”. Y es lo primero que hacen. Lo que se prohíbe, es lo que más se desea. Es un problema físico, natural. Mira, hay temas del maestro Juan Formell, en los 80, que son hip hop. En el caso mío, cuando hice el featuring con Yomil y El Dany en “Lluvia”, y luego en “El corrientazo”, hubo personas que se me acercaron y me dijeron: “Oye, porque hiciste eso, no tienes necesidad de eso, ya tú estás establecido”. Y les respondí: “No, pero es que yo soy músico, y lo que hago es arte”. Es lo mismo que decirle al pintor que no vaya a pintar una obra determinada. A él se le ocurrió esa obra la pintó, o a mí se me ocurrió escribir esa música, y la compuse. 

Alejandro Zamora: La Orquesta Revé ya cuenta con 61 años de labor artística. ¿Usted  ha pensado en alguna estrategia para salvaguardar el patrimonio sonoro de su padre Elio Revé Matos, y de usted mismo? Estoy hablando de partituras, discografía, videoclips, carteles, etc.

Elito Revé: No, pero ya me diste la idea. Se puede hacer, y que se quede conservado aquí, en la Biblioteca Nacional de Cuba. Tengo discos de la RCA Víctor, de la PANART. ¿Te confieso uno de mis sueños en ese sentido? Me encantaría que hubiese una estatua de mi padre en el museo de Cera, aquí en Cuba. Te ofrezco un dato histórico: mi papá fue quien hizo el “Amanezco”, en Bayamo. Estamos hablando de los años 70, 80. Después lo hizo Cándido Fabre. Pero bueno, creo que esas cosas se van a solucionar en el transcurso del tiempo.

Alejandro Zamora: ¿Maestro, pudiera adelantarnos algo sobre el mega-concierto que van a realizar “La aplanadora de Cuba” y “El tren de la música cubana” el próximo día 9 de diciembre, en la Ciudad Deportiva?

Elito Revé: Bueno, esa fue una idea mía. El concierto se llama “Dos leyendas juntas: Homenaje a Juan Formell y Homenaje a Elio Revé”. Creo que a través de la historia de la música popular bailable, en estos últimos 40 o 50 años, mi papá y Juan Formell aportaron mucho al patrimonio cultural de nuestra nación. Lo que es el Changüí y el Songo, han aportado mucho como géneros musicales. ¿Qué cubano no ha bailado con la Orquesta Revé y la Orquesta Van Van? ¿Qué Cubano no ha tarareado un tema de los Van Van o de la Revé? ¡Por generaciones, ya han pasado seis generaciones! Yo le decía a Samuelito: “Es el momento de unirnos nosotros”. Creo que de Revé y de Formell salieron el 90 por ciento de los músicos que defienden la música popular bailable. Cada músico que sale de la Revé o de los Van Van puede tocar en cualquier puerta del mundo. Creo que va a ser un concierto muy bonito, lo vamos a recordar. Va a ser histórico, muy emotivo, y el pueblo de Cuba va a agradecer eso. Se va a hacer un DVD visual y un CD. Tenemos el apoyo de Artex, de Bis Music, de la P.M.M., del Instituto Cubano de la Música, del Ministerio de Cultura. Creo que es el momento de hacer ese concierto. Es un concierto de unión, de hermandad, de fortalecimiento de la música bailable cubana. Sin menospreciar a nadie, creo que los más encargados para eso somos la Revé y los Van Van, que llevamos más de seis décadas dándole la música bailable cubana a Cuba y al mundo. Se va a realizar un recorrido histórico por la música de ambas orquestas. Estoy hablando de canciones de los años 60, 70, 80, 90. Van Van va a montar un tema de la Revé, y la Revé un tema de los Van Van. Voy a usar en el concierto una prenda muy cubana: la guayabera. Samuelito tendrá otra. La guayabera es un símbolo de la cubanía. Creo que el concierto va a ser único, y la gente lo va a disfrutar. Nunca Van Van y Revé habían tocado juntos. Es como decir: Los Beatles y los Rolling Stones de la música popular bailable cubana. Además, se hará simbólicamente en el sitio donde estuvo la famosa banda de rock. Se ubicarán dos escenarios donde van a estar montadas las dos orquestas. Habrá muchas sorpresas.

Alejandro Zamora: ¿Planes futuros para Elito Revé y su Charangón?

Elito Revé: Bueno, después la Revé y los Van Van haremos conciertos internacionalmente. ¡Y lo dije en televisión, que voy para Santiago de Cuba! Haremos el concierto en La Habana, pero después Van Van y la Revé estarán en Santiago de Cuba.

¿A qué esperamos?

Por: Lucía C. Sanz Araujo

No hace falta ni una bola de cristal ni los servicios de una cartomántica que nos “lea” las cartas para aseverar que el 9 de diciembre de 2017 el Coliseo de la Ciudad Deportiva en La Habana estará desbordado de público, que escucharemos, de principio a fin, genuina música cubana y que De Revé a Van Van: dos leyendas será un concierto para la historia, su éxito está garantizado.

De lo mejor de nuestra cultura —la Orquesta Revé y el Tren musical fundado por Juan Formell— no dejarán quietos en sus asientos a nadie. Hablamos de dos agrupaciones revolucionarias en el ámbito sonoro.

En ambas sobresalen las innovadoras orquestaciones donde se fusionan elementos del acervo musical de la mayor de las Antillas como los ritmos afrocubanos, entre ellos el changüí, el chachachá, la rumba y por supuesto su majestad el son con los de otras latitudes.

Con total justicia, la agrupación fundada por el guantanamero Revé está considerada toda una institución y una escuela en la cual se han formado artistas que con posterioridad han descollado con luz propia, entre ellos Juan Formell, al que podríamos citar, entre otros, a un vocalista de la talla de Ibrahím Ferrer, destacado miembro del Buena Vista Social Club.

Quizás, no muchos sepan que con su orquesta Elio Revé Matos formó parte de la banda sonora de la coproducción Concierto barroco, filme basado en la novela homónima del laureado con el Premio Cervantes: Alejo Carpentier.

En el caso particular de la agrupación fundada en 1956 por el conocido como Rey del changüí no es casualidad que durante tres años seguidos (1986, 1987 y 1988) recibiera el Premio EGREM y en 1991, gracias a su popularidad en África Occidental, Daniel Cuxac, director de la Video Stock, le entregase el Disco de Oro.

Por su parte, mucho y bueno para la cultura patria podríamos decir sobre los Van Van. Tal y como se señala en el Diccionario de la música cubana, de Radamé Giro, entre las innovaciones en cuanto al formato realizadas por Formell —que implementara durante su permanencia en la Orquesta Revé— estaban: el empleo del bajo eléctrico, la organeta, la guitarra eléctrica, la sustitución de la flauta de cinco llaves (típica de las charangas cubanas) por la de sistema, el trabajo vocal a partir del montaje de voces como en los cuartetos, así como un tratamiento orquestal diferente al que prevalecía por entonces, sobre todo en el área de las cuerdas, más utilizadas en forma rítmica que melódica.

A lo anterior se unía que las células rítmicas básicas sufrían una evidente transformación (con un específico figurado de piano y bajo), la modificación de los acentos del toque de la percusión. El son sería abordado con elementos del rock y del jazz (ambos norteamericanos) para dar lugar al Songo.

Inquieto, el habanero Formell continuó sus innovaciones ya en su propia orquesta constituida el 4 de diciembre de 1969. Así, incluiría sintetizadores e instrumentos electrónicos, consciente de que no mellarían, en lo más mínimo, la esencia nacional.

Entre las valoraciones emitidas por Leonardo Acosta, toda una personalidad en materia musical, acerca de los aportes realizados reproducimos la siguiente:

 “Al cambio de timbres introducidos con los instrumentos electrónicos, correspondía un tratamiento orquestal distinto, sobre todo en las cuerdas, y las células rítmicas básicas sufrían una transformación evidente que afectaba tanto al contrabajo como a la sección de percusión, centrada en el baterista José Luis Quintana (Changuito), experto en ritmos afrocubanos. También cambió el estilo de las voces, y el éxito indiscutible de Van Van trajo su inevitable secuela de seguidores e imitadores. En mi opinión, un aporte nada despreciable de Formell ha consistido en poner en evidencia una vez más la perenne vitalidad del son cubano, pues en términos generales puede afirmarse que, así como el mambo surgió de una vivificadora inyección del son montuno oriental en el tradicional danzón, el ritmo de Van Van nace de un nuevo encuentro con el incontenible impulso rítmico de los soneros, dentro del mismo contexto orquestal que había dejado a un lado al danzón para convertirse durante veinte años en coto exclusivo del chachachá".

Genuino cronista de la cotidianeidad criolla, desde su fundación, en las letras de los Van Van late la verdadera Cuba, música para ser bailada y escuchada, llena de sabor y picaresca, siempre con elegancia, capaz de conquistar no solo al público nacional sino de todo el orbe, ganadores de un Premio Grammy, en 1999, con su fonograma Llegó Van Van, y nominados en otras ocasiones, continúan sorprendiéndonos en cada nueva aparición, en cada nuevo disco.

Nada de nada

Tras leer este comentario posiblemente Usted se pregunte a qué responde su título. Sencillo, hasta el momento de redactar estas líneas la Administración Postal cubana no ha confeccionado un sello de correos u otro material filatélico o postal dedicado a homenajear a ambas agrupaciones.

Hace algunos años, era una política el no reflejar en estampillas a personajes vivos, salvo muy contadas excepciones de jefes de estado o de gobierno. Ello ha variado en los últimos lustros, lo cual nos parece muy atinado habida cuenta de que, en nuestro modesto criterio, los reconocimientos deben hacerse en vida. No olvidemos nunca la frase martiana: “El elogio oportuno fomenta el mérito”.

Tanto Elio Revé como Juan Formell ya no están con nosotros desde el punto de vista físico pero sus obras, sus agrupaciones y sus legados están presentes y forman parte indisoluble de la historia de Cuba. Nuestro llamado y petición va encaminada a que en futuras emisiones postales sean reflejados y contribuyan, de esa forma, a expandir por el mundo lo mejor de nuestra música. 

   

Tanto la Orquesta Revé como Van Van han bebido de las fuentes más auténticas de la música popular cubana, entre ellas el son. Específicamente  Formell señalaría: “... Siempre he tratado de entender cómo se hace un buen son. Por lo menos yo estudio esa música con seriedad, su estructura, el texto, estribillo... son patrones que he tratado de seguir fielmente.”

   

La música de la Orquesta Revé está presente en el filme Concierto barroco, basada en una de las novelas más conocidas de Alejo Carpentier.

 

 

¿Cómo olvidar la presencia del ritmo de la poesía de Nicolás Guillén en un título como Mi son entero?

 

 

 

 

 

   

Los tambores batá y el chequeré son algunos de los instrumentos musicales presentes en no pocos de los números de estos conjuntos estelares.

   

   
Fotos: Colección de la autora

Un emotivo y sincero homenaje ha rendido La Colmenita, conjunto teatral que integra a niños, niñas y adolescentes, a Van Van.

 

Discografía: fondos de la sala de música León- Muguercia. BNCJM

Van Van

     
        

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Imágenes 1-4: Discografía orquesta Van-Van. Sala de Música León-Muguercia. Fondos BNCJM

 

Revé

       
       
       
     
Discografía Orquesta Revé. Sala de Música León-Muguercia. Fondos BNCJM


Libro: “Juan Formell y los Van Van: La leyenda” de la autoría de Rafael Lam,
donado a la Sala de música León – Muguercia, fondos BNCJM.

        

Carteles. Fondos sala de arte cubano. BNCJM

   
Megaconcierto homenaje a las dos agrupaciones: 9 de diciembre de 2017

8:30 p.m. Cuidad deportiva, La Habana. Cuba.

Imagenes tomadas de  la Promoción  del Megaconcierto en homenaje a las dos Orquestas.  Internet