Mi flow para un verdadero intelectual orgánico

Por Alejandro Zamora Montes

Partió un coloso de la cultura cubana. Cierto es que podemos hablar de un «universo Desiderio», como bien mencionó el poeta y ensayista Víctor Fowler Calzada el martes 5 de diciembre en el Centro Dulce María Loynaz, donde se le rindió un homenaje a la vasta obra del creador de «Criterios». Recuerdo que hace años asistí a un evento teórico sobre rap, en el pequeño teatro del Museo de Bellas Artes. En medio del debate, vi a un señor de pelo y bigote bruñidos, defendiendo apasionadamente la labor de la comunidad hiphopera cubana. Yo no sabía quién era, y cuando le pregunté a Alexey Rodríguez Mola (integrante del popular dúo Obsesión), me contestó: ¿Ale, no sabes quién es él? ¡Es Desiderio Navarro, uno de los intelectuales que mejor defienden a las jodidas y jodidos! Lo vi en otra ocasión, a raíz de la presentación y venta del maravilloso libro: «Blanco sobre negro. Las imágenes de África y de los negros en la cultura popular occidental», del autor holandés Jan Nederveen Pieterse, donde Desiderio no sólo se conformó con traducirlo personalmente e introducirlo en nuestro país, sino que ese mismo día concibió una conferencia acerca del mal uso de la publicidad y el poder de las imágenes a la hora de utilizarlas con un sentido hegemónico. Confieso que en menos de una hora aprendí más acerca de esta dimensión comunicativa que en todos mis años de universidad. Recién me enteré, gracias al eminente musicólogo Radamés Giro, que existe un texto de la autoría de Navarro, titulado: «La estética del remix», publicado hace años en la revista Criterios. Sabemos lo que significó democráticamente para la música popular esta técnica y proceso, impulsado sobre todo a raíz de la explosión de la cultura Hip Hop a nivel mundial. Para las curiosas y curiosos, recomiendo leerlo y también observar ese gran documental titulado All is a Remix. Todas las cubanas y cubanos que amamos el conocimiento, estaremos en deuda eterna con él, gracias a los «Los 1001 textos de las noches de Criterios». En lo personal, siento que Desiderio Navarro encarnó el verdadero concepto de intelectual orgánico, ya que lo mismo podía teorizar a profundidad sobre Semiótica y Teoría Crítica, que preocuparse por géneros y estilos de la música urbana «satanizados» por algunos sectores de la academia cubana. Luz para él, y sería muy conveniente ir pensando de manera interdisciplinar cómo conservar «la papa caliente», expresión utilizada por mi buen amigo Jorge Luis Montesino, referente al enorme legado cultural que nos trasfiere Desiderio