Un archivo, una cultura, una historia, un país. (1 parte)

Por Yorlis Delgado López

El Archivo Nacional de la República de Cuba. Fuente: Colección fotográfica del ARNAC.

En la historia de Cuba ha quedado el 28 de enero como el día en que nació el más genial de los hombres en la isla antillana: José Martí. Un hombre que supo prevenir a los latinoamericanos de las intenciones de un país como Estados Unidos y con su pluma y su acción, puso el valor de la historia en su más alto estándar. Sin embargo, ese mismo día pero en 1840, trece años antes, la Reyna Regente de España, María Cristina de Borbón firmó un instrumento jurídico que establecía la creación del  Archivo General de la Real Hacienda de la Isla de Cuba, hoy Archivo Nacional de la República de Cuba (ARNAC).

Se creaba así el quinto archivo de América Latina después de los de Argentina (1821); México (1823); Bolivia (1825) y Brasil (1838). Este  Archivo General fue el primer intento de concentrar en una misma entidad la papelería de las distintas dependencias administrativas y militares de la colonia y reunir otros, que la corona española trae a La Habana, al salir de los territorios que pertenecían a sus dominios (la Florida, Louisiana, Santo Domingo y Puerto Rico,  Filipinas y el del extinguido ejército de Costa Firme).

Este archivo cubano cumple 178 años y su función social no ha variado en este período. Su esencia ha sido conservar los registros históricos para que los cubanos y foráneos puedan escribir su historia y solucionar un sinnúmero de litigios en el ámbito legal. 

En estos años muchos han sido los investigadores que han recibido los beneficios de esta institución; no se podría escribir una página de la historia doméstica sin consultar sus fondos documentales. Sus fotos y mapas complementan una rica parte de la tradición cubana. Es archiconocido el caso de Enriqueta Fávez, una médico que tuvo que vestirse de hombre para ejercer tan digna profesión en la colonia y su historia se dio a la luz gracias a la existencia de los documentos que certifican su existencia en el Archivo Nacional.

La génesis y la historia de Cuba están resguardadas a través de sus documentos. Durante estos años el Archivo ha recopilado en 221 fondos, así llega a atesorar  la documentación de las sucesivas administraciones coloniales, neocoloniales y algunas del período revolucionario; la perteneciente a relevantes personalidades de la cultura y la política y la que generaban escribanos notariales, órganos consultivos, sociedades, compañías, institutos, museos, universidades.

Constitución de Jimaguayú. Fuente: Fondo Donativos y Revisiones del Archivo Nacional de la República de Cuba.

Con casi 27.5 kilómetros de documentos constituye  el mayor testimonio para historiar la cultura, la nacionalidad, los orígenes y evolución posterior. No sólo apoya las investigaciones estrictamente académicas en el ámbito histórico, sino que responde a las demandas de los más disímiles especialistas; etnólogos, lingüistas, arquitectos, músicos, arqueólogos, sociólogos, periodistas, economistas, médicos, cineastas, juristas y todos aquellos interesados en recabar las respuestas del pasado.

De especial interés resultan los fondos que a continuación se relacionan, pues como todo los que se encuentran en esta institución, contienen una rica información histórica y legal para solucionar determinados conflictos en la Cuba de hoy.  

 

Continuará en próximas emisiones…