Entrevista al historiador Guillermo Jiménez Soler (Quinta parte y final)

Por Alejandro Zamora Montes

Guillermo Jiménez Soler es abogado e historiador. Es conocido mundialmente por crear dos monumentales obras literarias: Las empresas en Cuba, 1958 y Los propietarios de Cuba, 1958. Constituye un verdadero privilegio para el equipo editorial de Librínsula que este intelectual haya accedido humildemente a brindarnos su tiempo y experiencias, las cuales seguramente resultarán del agrado de las lectoras y lectores.

Librínsula: Guillermo, coménteme acerca de los dos libros suyos que quedaron pendientes, los cuales forman parte de esta suerte de “tetralogía”: La burguesía en Cuba y El capitalismo en Cuba

GJS: Esa investigación la terminé hace años. Lo que tengo es que darle el pase final, la redacción, la coherencia. Revisarlo es lo que no he hecho. Hace años que tengo ese trabajo pendiente, porque publicar aquí fue un gran problema. Después el Instituto Cubano del Libro se interesó por publicarlo, pero entonces para publicar el segundo fue tremendo, se demoró. Se me enfrió el entusiasmo, y me puse a hacer otra cosa. Específicamente una investigación sobre la comida y la alimentación en Cuba, que también lo tengo terminado. Entonces ambos volúmenes los tengo ahí, pendientes. Porque también me compliqué por problemas de salud. Míos y de mi mujer. Te repito, lo que falta es darle forma a la investigación, el noventa por ciento está en computadora, lo demás lo tengo en textos impresos.

Librínsula: ¿Qué consejos usted les daría a las futuras generaciones de historiadores cubanos?

GJS: No me atrevo. No creo que yo sea capaz de dar consejos a las futuras generaciones. Tienen muchas dificultades, como tú sabes. Las mismas que hemos hablado, porque son las desgracias de un país bloqueado, subdesarrollado, etc. O sea, las facilidades que tiene un investigador para tener información en los distintos soportes modernos (sobre todo digitales), no existen. En ninguna de las instituciones nuestras existen esas facilidades. Al mundo de la Internet todavía no tenemos acceso. Y las instituciones principales (Biblioteca Nacional, La Sociedad Económica Amigos del País, Archivo Nacional), donde por lo menos yo tuve acceso y me lo facilitaban, fue muy difícil trabajar. Yo tuve que hacerlo todo a mano. O sea, inviertes una gran cantidad de tiempo… no en pensar, que es lo que debería ser lo fundamental de una investigación; sino en la labor artesanal, la labor industrial, la manufactura de eso. Primero, en buscar la información, que es el gran problema aquí. Las informaciones de las empresas principales en Cuba (no digo las más pequeñas, sino las principales), no existían. Bueno, ya te conté que los archivos de la banca cubana se quemaron. ¡Imagínate tú, información sobre las empresas, los centrales, nada de eso existía! Yo me encontré con los documentos de unas empresas que, si te hago los cuentos… prefiero ni hablar cómo me los encontré. Y, además, con una dificultad seria: no hay una cultura del valor de la información histórica. Se piensa que la historia es algo muerto, que ya pasó. Y no se dan cuenta que la historia es algo vivo, que son las raíces para poder entender lo que está sucediendo en el presente y lo que va a suceder en el futuro.

Librínsula: ¿Qué papel juegan las nuevas tecnologías y la utilización de otras fuentes igualmente válidas en la actualidad (como las orales, por ejemplo), a la hora de revertir, según sus palabras, esa ausencia de cultura sobre el valor de la información histórica?

GJS: Creo que las herramientas clásicas de la historia deberán sufrir una transformación tremenda (más que por las tecnologías, que ya por sí mismas son una revolución tremenda y que cambiarán todos los mecanismos de la historia), debido fundamentalmente a la interinfluencia disciplinaria. Un desarrollo de las ciencias modernas ha sido la simbiosis que se ha ido logrando con las distintas disciplinas científicas. A partir del Renacimiento, cuando se modifica la visión del mundo, y comienza una gran especialización. O sea, lo que antes los filósofos veían como un todo completo, luego comienza a imponerse en el mundo la división, la especialización. Que luego el capitalismo, con la revolución industrial, lo va a llevar a planos hegemónicos. Entonces, esas son las súper especialidades que tenemos hoy en día en todas las disciplinas por el mundo. En la academia, en la universidad. Creo que debemos llegar a un movimiento de sístole, en vez de diástole. O sea, ver cómo unimos todas estas disciplinas, como se está viendo en la práctica. La propia investigación científica, el desarrollo de la ciencia moderna, está obligando a eso. La biología con la química, la genética. Por ejemplo, no puedes ver al organismo humano dividido por pedazos, como se ha visto siempre. El que se ocupa de los sentidos, los ojos, el oído, la garganta, el cerebro, el corazón. Aunque el hombre ha dividido al conocimiento por razones prácticas, es imposible verlo como un no-conjunto, porque es una máquina única. Y yo creo que así es el conocimiento también. Creo igualmente que la Historia se ha quedado muy rezagada. Las ciencias sociales, en general, se han quedado muy rezagadas de esa visión de conjunto. Hay algunas teorías históricas modernas, pero marchan a un paso mucho más lento que las ciencias físicas y naturales. Existen algunas disciplinas que sí se han integrado con la historia. Por ejemplo, la arqueología, la etnología, la antropología. Debe existir sinergia en la Historia.

Librínsula: Creo que esa dimensión sinérgica está bien delineada en sus libros.

GJS: Exacto. Y justamente en esta investigación que estoy desarrollando sobre comida cubana, he utilizado la comida como un leiv motiv. Más que eso, como una ruta crítica de toda la historia cubana. A través de la visión de la alimentación, que es la fundamental para el hombre, no es un lujo. Al mismo tiempo, me he retroalimentado en el conocimiento antropológico cubano de esa visión de la comida, que es todo un mundo cultural por sí mismo. Pero te repito, creo que la historia tiene que llegar necesariamente a fundirse con toda una serie de disciplinas. No solamente las tecnológicas, que serían sus herramientas, sino los conocimientos junto con el denominado hecho histórico. Este mismo hecho histórico hay que explicarlo no solamente con teorías económicas o la personalidad (o todo a la vez), sino apelar más a la ciencia para explicarlos. Creo que la historia que hemos estamos haciendo ha carecido de esas cosas.