La estatua ecuestre de José Martí en La Habana

Por Leonardo Depestre Catony

Desde hace varias semanas se alza en el parque Plaza 13 de Marzo, frente al antiguo Palacio Presidencial, hoy Museo de la Revolución, en La Habana, la estatua ecuestre de José Martí, obra de impresionante dramatismo. Es esta la única que reproduce el momento en que el Apóstol de la independencia de Cuba, sobre su cabalgadura aún, es herido de muerte en el potrero de Dos Ríos, el 19 de mayo de 1895.

Se trata de una réplica de la estatua que desde la década del 50 del pasado siglo se instaló en áreas cercanas a los monumentos de los libertadores Simón Bolívar y José de San Martín, en el inicio de la Avenida de las Américas, del Parque Central neoyorquino. La pieza original, de 18,5 pies de altura, es obra de la escultora norteamericana Anna Hyatt Huntington (1876-1973), y en ella se lee una inscripción que la describe como obsequio del pueblo de Cuba a los Estados Unidos. En cuanto a la nuestra, la que nos ocupa, el gran impulsor de la iniciativa y consecución de su arribo a Cuba, ha sido el doctor Eusebio Leal, y llega donada por el Museo de Arte del Bronx, institución que por varias décadas ha sostenido intercambios culturales con Cuba.

Escasa información conocemos acerca de Anna Hyatt Huntington, la escultora, y no hay razón para ello, pues se trata de una artista relevante en cuya obra destacan más de 15 estatuas ecuestres, dispersas por Estados Unidos y el exterior, entre ellas las dedicadas a Don Quijote, Juana de Arco y el Cid Campeador. La predilección de Anna por este tipo de escultoras revela su minucioso conocimiento anatómico acerca de la anatomía de los equinos, su comportamiento y capacidad de interrelacionarse con los humanos. A ello se suma que Anna fue esposa del poeta e hispanista Archer Milton Huntington, y que también ella se aficionó a las culturas de raíces españolas. Belleza, realismo y vitalidad son elementos identificativos de su trabajo escultórico.

Lo curioso y hasta un tanto olvidado es que desde hace seis décadas Anna tiene emplazada en La Habana otra obra de intensa fuerza expresiva ante la cual el transeúnte se detiene. Se localiza esta en la esquina de las calzadas de Ayestarán  y 20 de Mayo y los habaneros la designan La antorcha;  simboliza a la juventud tomando de manos de las generaciones anteriores la llama de la civilización, a la manera de un relevo generacional. En realidad,  el monumento en bronce se denomina Legado Cultural Hispánico y Portador de la Antorcha; otros, lo llaman El relevo de la antorcha, o simplemente La antorcha.

Dicha obra fue reproducida a partir del grupo escultórico modelado por la artista para la Ciudad Universitaria de México,  y se emplazó originalmente en 1956, en la intersección de las avenidas de Zapata y Paseo. Cuatro años más tarde se trasladó hacia el parque donde hoy se exhibe, construido especialmente para tal fin, al fondo de la Biblioteca Nacional José Martí.

En cuanto a la estatua de Martí, muy honroso nos resulta tenerla en La Habana, y que tanto nacionales como visitantes puedan acercarse, a 165 años de su natalicio, a una composición artística realista de José Martí, personalidad cuya vida y obra señalan hitos en la historia y el pensamiento cubano y latinoamericano.