La Habana en un libro de 100 famosos que la visitaron

Por Yirian García de la Torre

Los isleños tienen ese amor propio del mar rodeando sus costas, de país intercontinental, de bahías en las que cada crucero debe tocar puerto. El sentimiento incumbe a las islas aledañas, al Caribe todo y sus habitantes, al archipiélago nombrado Cuba y a ese sentimiento de atracadero e historia que todos debieran conocer alguna vez: La Habana.

Cuestión de identidad, de lozanía; es ese yo de capital nombrada, conocida, habitada. Regodea sentimiento de intimidad en el arte, la ciencia, negocios y hasta de la mafia vecina, que enarboló alguna vez amigos del gobierno. En la arquitectura de las altas columnas que enamoraron a Alejo Carpentier o el silencio con que algunos, amén de las diferencias políticas o regulaciones como países, se aventuran a visitarla. Antes y ahora.

Hablar de números, de sus 500 años es hacerla joven cada vez, en su arquitectura ecléctica o estática milagrosa… es hablar del libro “100 famosos en La Habana”, la historia mediada por la política del Norte y el Sur, Cuba y Estados Unidos, del silencio a voces en la era de internet.

Para el autor, Leonardo Depestre Catony, la publicación de la Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1999, es un destello necesario a la costumbre permanente de quienes escuchan hablar del país y su capital.

La presentación del libro cual regalo para el lector, pertenece al Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal Spengler, quien en pocas palabras reconoce la multitud de noticias que recoge el texto, “donde el autor – afirma Leal – ha logrado el ansiado milagro de devolvernos, en cuerpo y alma, a los personajes que se encuentran y se dan la mano a través del tiempo y de las épocas, para hacernos, metidos ya en la trama, virtualmente inmortales.” (1)

Como a Eusebio a los habaneros le inquieta el sueño “al convocar, como causa de mi desvelo, a los fantasmas de una edad perdida.” (2)

La ciudad de las tres a, encanta desde siempre. “Seleccionar la presencia de La Habana de algo más de 100 personajes famosos a lo largo de sus casi 500 años no es faena exenta de controversias; y es una responsabilidad muy personal del autor”, (3) dice en sus palabras iniciales Depestre Catony.

En la lexicografía antillana ““Trabajar para el inglés” es trabajar para el beneficio de otro, que, concluida la faena, llega y lo coge todo para sí”; (4) Describe el autor que dicho hábito data del paso por la Cuba colonial de Sir Francisco Drake en el siglo XVI y Sir Henry Morgan en el XVII, en la piratería conquista, enfática y aventurera; aunque el segundo desvía su ataque a Puerto Príncipe, no tomó por sorpresa a los camagüeyanos y éstos resisten el ataque. 

Artistas, escritores, músicos, deportistas, científicos, navegantes, aventureros, descubridores, Premios Nobel, héroes nacionales, deportistas, entre otras personalidades, de unos 50 países llevan a La Habana en el corazón de su historia, así estuvieron Garibaldi (5), Carreño (6), Einstein (7), entre muchos.

Un huésped ilustre del Hotel Sevilla fue el argentino José Ingenieros, escritor y científico, quien realizó más de un viaje a La Habana, como tantos otros.

El propio Churchill (8) cuenta de su viaje: “A comienzos de noviembre de 1895 embarcamos para Nueva York, de donde nos dirigimos a Cuba”, un viejo amigo de su padre le resolvió los permisos necesarios; para “sentir el silbido de las balas en derredor”; (9) Es invitado 50 después, en 1946, con 71 años, gozoso, en esa oportunidad exclama en español: ¡Viva la Perla de las Antillas!

Los pintorescos paisajes de la ciudad, la finca de los monos, como se le conoce hoy, donde viviera Rosalía Abreu (10) y el clima, son parte del libro “Mi vida”, obra autobiográfica de Isadora Duncan. La bailarina escoge Cuba tras la pérdida de sus dos hijos en 1913. Cuenta que, en un café típico de La Habana, sus ademanes llamaron la atención de todos. Entonces se envolvió en su capa y bailó hasta el amanecer el ritmo de algunos Preludios, cuando terminó la abrazaron: “Me sentía más orgullosa que en ningún teatro (…)”, dijo. (11)

Entre los mafiosos que pasaron por La Habana, quién dejó más profunda huella fue Lucky Luciano, o mejor dicho Salvatore Luciano, su verdadero nombre. Aunque llegó por Camagüey, en 1946, se instaló en una mansión de Miramar cuyo alquiler y servicios, según cuentan, rondaba entre los 900 dólares al mes. Le agradaba el clima, “departió con la alta sociedad, llevando una vida gentleman esmerado en el vestir, aristocratizó las maneras, suavizó el gesto, y se agenció la etiqueta de “hombre respetable””. (12)

Del 25 de enero al 7 de febrero canto la Piaf (13) en La Habana, “Todo el adorno que usa para salir a escena está en su voz”, dice el cronista de la revista Bohemia, en 1957, “La misma voz que hace 20 años escucharon los parisienses conmovidos en la esquina de la rue Troyon y otras esquinas del París sentimental”. (14). La misma que silencia al público hasta el paroxismo.

Además de Edith Piaf, entre los “100 famosos…”, estuvo también Nat King Cole, Stravinsky, Agustín Lara y Theodorakis. Caruso, por su parte, describe su desazonada experiencia – corría el 1920 -: “(…) salí a cantar mi romanza, “Celeste Aída”, y todo se desarrolló normalmente hasta el final del primer acto (…) me hallaba en el camarín colocándome el manto cuando me sentí arrojado al suelo por la fuerza de la concusión. Vi luego a la gente correr por el corredor de los camerines, con una expresión de terror en los rostros.” (15)

El doctor Eduardo Robreño, conocedor a fondo de la vida entre bastidores, refiere sobre el incidente, era una vieja cuenta de pleitos laborales con los dueños del teatro, los momentos coinciden con la experiencia del visitante.

Entre los escritores y poetas que visitaron La Habana, aparecen en la lectura propuesta Gabriela Mistral, Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca, Pablo Neruda, Ernest Hemingway, Rubén Darío, Valle Inclán, Rafael Alberti, Juan Ramón Jiménez, Blasco Ibáñez y Gabriel García Márquez (El Gabo), quien, como muchos otros, hizo de la visita a La Habana una asiduidad, incluso donde vivir, escribir, colaborar, crear oportunamente sobre la vida en ella.

“Como casi todos, al grupo de viajeros que gusta de desembarcar y deambular por la ciudad, sólo que apenas – Mayakoski - pone pies en tierra lo sacude un fenomenal aguacero tropical, que él describe (…) “como un chorro poderoso de agua con un poquito de aire””. (16)

Son lecturas amenas, con la fluidez en la síntesis de lo esencial e interesante de la visita y el recuerdo de las muchas personalidades en su impronta sobre la capital cubana y La Habana, a su vez, ha encantado con su hermosa pasarela de ensueños en la Cuba a cada quien, cada uno de los tiempos.

De las personalidades “100 famosos… cuenta sobre De Humbolt – el segundo descubridor de Cuba -, Fleming – el descubridor de la penicilina -, Juárez (17), Gagarin (18), Fangio (19) – cuyos sucesos quedaron también en el filme homónimo -, Meucci – el hombre del teléfono, reza el título al hablar del descubridor del teléfono que no pudo patentar su descubrimiento por falta de dinero, – ¡(…) las primeras pruebas realizadas en La Habana! (20) p. 37

Para María Félix la experiencia es otra: “Yo tenía referencias de cómo me querían en La Habana, pero lo de esta tarde ha sido más de lo que esperaba” (21), repitió luego en 1949, 1955. Mary Pickford arribó a La Habana, en marzo de 1954, cuando apenas en unos días cumpliría los 60 años. La novia de América habló sobre el modo de perdurar en el cocktail, recibido de manos del bar man habanero, sin embargo, la historia de su tiempo se eternizó.

Jean Paule Sartre “dio una charla en el Hotel Nacional, recorrió algunas oficinas de las nuevas instalaciones creadas por el Gobierno Revolucionario, accedió a un conversatorio en La Universidad de La Habana, asistió a la presentación de su obra “La ramera respetuosa”. Según él mismo expresara llevaba mucho material para escribir en los ejemplares de L´ Express”. (22)

Se puede leer entre los “100 famosos…” también acerca de las visitas de Maradona en 1987; Rigoberta Menchú, 1993; Nelson Mandela, 1991 o el Papa Juan Pablo Segundo en el 98, donde sentaron base sus relaciones, amor y admiración por La Habana y Cuba, escribiendo la historia entre los países.

El libro propuesto es un peregrinar con cada reseña además en las visitas de Antommarchi, F. Elssler, Sara Bernahrdt, Juventino Rosas, Eça de Queiroz, Santos Dumont, todos por igual en la curiosidad de ¿Cuándo arribaron?, ¿Qué los trajo? ¿Qué huella dejaron? Un recorrido entre opiniones en la vivencia de cada quien, épocas, públicos, recibimientos, despedidas y hasta curiosidades.

“100 famosos en La Habana”, del villaclareño Leonardo Depestre Catony es también un canto a la capital del país. El escritor ha publicado otros textos en el suelo habanero, aunque sus tópicos entrelazan otros estudios como por ejemplo el vocabulario cubano, la música y las citas que han hablado sobre el archipiélago que lo ha visto nacer.

El estudio profesional de la lengua inglesa marca en el autor, el énfasis en las costumbres cubanas, en La Habana de siempre, desde el desembarco de Colon hasta los días finales de su compilación. Lo valioso es también que cada uno de los visitantes explora La Habana de la que se enamoró.

Isleño tal cual, siente al peregrino desde lo curioso también porque le llega por el aire o el mar de otras tierras con novedosos mundos, endeudados en la costumbre de conocer alguna vez de modo personal; un tanto viajar, una vez para siempre, otros para volver; son el recuento del olor a trópico, de la brisa habanera, de los mundos entre los que pudiera vivir.

No son pocos los libros que tratan el tema, la brevedad de cada anécdota, la narración enlazada por las muchas miradas de cada uno de los visitantes, que, en su área de conocimiento, en lo que se desarrollaron recogen también La Habana de ese tiempo, el clima, diferente y acogedor, los hechos históricos en tanto narrar recibimiento, estancia en La Habana o la acogida en teatros, liceos, mundos deportivos, hoteles, inclusos las calles; es un canto a la capital.

Válido es coincidir con Eusebio Leal en el agradecimiento a este texto lleno de criterios diversos, elogio de lo cotidiano, historiadores de su entorno; un inalcanzable reto, pues el tiempo y la memoria no han cesado de reconocer en La Habana a visitantes de los que se tendrá que hablar como propuesta de nuevos textos.

De por sí la muestra es riquísima, ambiciosa, es pues un llamado al recibimiento de todo visitante con una historia que contar, un hallazgo o el propio beneplácito de rejuvenecer la ciudad con ese hálito de eterna juventud en los que la veneran.

 

Bibliografía

1 Leonardo Depestre Catony, 100 famosos en La Habana. p. XI

2 ibídem p. XI

3 ibídem p.1

4 ibídem p.16 y 17

5 Giuseppe Garibaldi 

6 Teresa Carreño

7 Albert Einstein

8 Winston Leonard Spencer Churchill

9 Leonardo Depestre Catony, 100 famosos en La Habana p. 69 y 70

10 Rosalía Abreu

11 Leonardo Depestre Catony, 100 famosos en La Habana p.85

12 ibídem p.162

13 Edith Piaf

14 Leonardo Depestre Catony, 100 famosos en La Habana p. 190 y 191.

15 ibídem p. 89

16 ibídem p.113

17 Benito Juárez

18 Yuri Gagarin

19 Juan Manuel Fangio

20 Leonardo Depestre Catony, 100 famosos en La Habana p. 37

21 ibídem p. 170

22 ibídem p. 207