Cuba: Espiritualidad y Literatura, nuevo espacio del Centro Cultural Dulce María Loynaz

Por Astrid Barnet

Si existe un calificativo para valorar al nuevo espacio literario creado en el capitalino Centro Cultural Dulce María Loynaz, es el de necesario al consagrarse al proyecto “Cuba: Espiritualidad y Literatura”. En esta, su primera oportunidad, y con la conducción de la especialista de dicha institución, Migda del Pilar González Montí, se abordó el tema introductorio: ¿Qué es la Espiritualidad? , teniendo como disertantes a los doctores Eduardo Llorens y a Carmen Suárez León.

En relación con los orígenes de la Espiritualidad, el doctor Llorens analizó que ella tiene sus orígenes en relación con lo divino, lo trascendental, con los textos de las Sagradas Escrituras –como fuente del Cristianismo--, expositivos de anhelos de amor, felicidad y de las formas y maneras para lograrlas; “lo humano de lo divino no se pueden separar en ese sentido. Están juntos y parten de las Sagradas Escrituras (…) Cuando se producen determinados fenómenos y se comienza a maldecir, a señalar, o a poner etiquetas negativas a determinadas corrientes o formas de pensar, hay que tener muy presente que cada persona tiene su forma de pensar y de vivir junto a todo lo que le rodea y lo trascendente”.

El conferencista expuso como ejemplo de persona con altos valores ético- espirituales a la poetisa Dulce María Loynaz –cuyo nombre lleva el centro donde se inauguró el mencionado espacio--, tras afirmar que los rasgos que definen a la espiritualidad cristiana son, entre otros, la intuición y la sapiencia de todos los fundadores de las grandes escuelas de espiritualidad, “quienes tuvieron experiencia de dios bastante profunda, influencia del ambiente socio-religioso –Santa Teresa, con el Siglo de Oro español y la literatura y el comienzo del hombre como protagonista de su historia y de la necesidad que tiene de dios--. Otro elemento es la respuesta a las exigencias históricas –recordemos a los padres dominicos en sus grandes momentos, razonamientos doctrinales y de reflexión teológica--, algo que debemos tener en cuenta para una sabia espiritualidad partiendo de lo que llega hoy, de lo que intentamos vivir y conocer a través de la literatura cristiana; algo que no es extraño ni está fuera de la realidad, sino que parte de personas con determinadas dotes o capacidades, y que han tenido o tienen la intuición de vivir la experiencia de dios. Reducir la espiritualidad a lo individual, a lo mío, a mi encuentro con dios, es peligroso. La espiritualidad no sólo me incluye a mí, sino también a mi relación con el mundo que me rodea”.

Antes de concluir su intervención, el doctor Llorens dedicó sentidas palabras a la labor del Papa Francisco, a su perenne reclamo de paz y bienestar en el mundo entero y en cada país que ha visitado, “y es que en cada lugar que visita habla y denuncia las terribles realidades que vive hoy el ser humano; aborda la espiritualidad con muchísima profundidad, en especial, en Latinoamérica”

Por su parte la doctora Suárez León evocó su relación con Dios como “una relación íntima, profunda, nacida en el seno de una familia campesina que no practicaba formalmente pero que nunca faltaban las oraciones ni la presencia de este poder trascendente entrelazado con las vidas humildes y trabajadoras (…)

Luego, en los bancos de una iglesia pobre de pueblo --que se llenaban todos los 12 de octubres convocados por la patrona quien era y es la Virgen del Pilar--, por la alegría del encuentro de la comunidad, estábamos los que permanecíamos en el pueblo, los ausentes y otras gentes que venían de verse nuevamente junto a sus familiares, a sus santos y a sus muertos, contentos de estar vivos y de reunirse una vez más”.

A continuación exaltó su época de madurez, de estudios universitarios, de ilusiones, de contradicciones, de duras elecciones “cuando tuve una experiencia maravillosa viviendo con oblatas de una orden canadiense quienes vivían integradas a los trabajos de la Revolución. No vestían hábitos y salían a sus trabajos todos los días igual que yo; vivir con ellas me permitió estudiar en la Universidad en el Curso para Trabajadores, mientras era traductora del Instituto Cubano del Libro”.

Rememoró la también investigadora del Centro de Estudios Martianos (CEE) que, durante años, fue caracterizada “como una persona con problemas ideológicos ante las autoridades de mi trabajo, no obstante ser aceptada por su disciplina y resultados; debo decir también que entre los ortodoxos de la iglesia yo también parecía algo extraña. Con todo esto quiero manifestar que he vivido mi espiritualidad intentando siempre que sea concreta, bien concreta y que arranque de esa pertenencia a la cristiandad a las prácticas litúrgicas en las cuales la oración tiene el primer lugar o cualquier forma de meditación y quietud, pero que siempre se conviertan en actos de convivencia, de solidaridad y de amor a mis familiares, amigos y a los desconocidos. Esto sólo lo puedo hacer con todas las imperfecciones y carencias del ser humano que soy”.

En otra parte de su intervención analizó sobre la necesidad de realizar y ejercitar la bondad, algo que calificó como realmente increíble producto a que en estos tiempos hay que luchar contra uno mismo, contra el impulso a la apariencia y a la ganancia de la sociedad moderna a las que, de algún modo, casi nadie se resiste.

“En mi caso no soy teóloga, ni filósofo, es que Todas las personas llevan la necesidad de la creencia en su interior, como decía José Martí, y ello es, de algún modo, la manifestación de la espiritualidad a la vez que un intento de dar sentido y trascendencia a la vida, como afán de darle sentido a nuestros actos y de dirigirlos hacia metas morales y virtuosas, de trabajar y hacerlo bien aunque no tengamos mucha recompensa material, o de criar hijos, escribir un poema, componer una canción, quedarse en silencio ante la majestad de la noche o de cualquier paisaje hermoso y, sobre todo la capacidad de hacer sacrificios que casi nadie a veces conoce, y que no pueden ser premiados. Todos estos actos giran en torno a la espiritualidad, a lo trascendente.”

Finalmente, el prestigioso escritor y director del mencionado Centro cultural, Víctor Fowler, puntualizó en la importancia del espacio por las numerosas aristas que, en relación con pensamiento cubano y espiritualidad serán reseñadas –a partir del siglo XVII hasta el XX--, “en este último, particularmente, debatiremos sobre los miembros que conformaron el Grupo Orígenes, pero también hablaremos del escritor Samuel Feijóo, hasta llegar a una figura bastante olvidada como la de Rafael García Bárcena. Incluso, tendremos que pensar qué es Espiritualidad, luego del triunfo de la Revolución cubana”

“En su encuentro de febrero próximo “Cuba: Espiritualidad y Literatura”, traerá como tema la figura del presbítero Félix Varela.