Steve Cushion y una nueva visión a la contribución del triunfo revolucionario

Por Erianne González Rodríguez

En Cuba, la última etapa de la guerra de liberación nacional que dio paso al triunfo revolucionario el 1 de enero de 1959 ha sido vista desde muchas aristas en la historiografía cubana. De lo que más se ha escrito del tema es acerca del movimiento guerrillero y de la lucha clandestina puesto que muchos de sus protagonistas, están vivos para suerte de nosotros los historiadores, pues constituyen una fuente importante porque pueden contar como testimonio su experiencia de los hechos y como lo vivieron. Ahí también tenemos diversidad de criterios en cuanto a su visión.

Recientemente apareció publicado en la Editora Historia un nuevo enfoque de la guerra de liberación. Lo más interesante de este texto es que no fue escrito por un cubano lo que puede influir mucho acerca de los criterios a emitir al interior del libro. La obra está escrita por el británico Steve Cushion, doctor en Ciencias históricas, fue profesor, hasta su jubilación, de la Universidad Metropolitana de Londres. Este intelectual ha dedicado su vida al estudio del movimiento obrero en el Caribe. Tiene un vínculo muy fuerte con Cuba por la admiración que profesa hacia nuestro país. Tal es así que artículos suyos acerca de la historia de nuestra patria aparecen en monografías colectivas: Maceo en el tiempo (Ciencias Sociales, 2015); La Republica: economía, política y sociedad (Editora Historia, 2015) y es autor de los libros A Hidden History of the Cuban Revolution (New York, 2016) y Killing Communists in Havana (Londres, 2016).

La reciente obra del Dr. Cushion se titula Movimiento obrero revolucionario. La contribución de la clase obrera al triunfo de la Revolución Cubana. Desde sus primeras páginas su autor indica que no es su intensión dejar a un lado la importancia del movimiento guerrillero en la Sierra Maestra y la lucha clandestina para derrocar el tirano que imperaba en Cuba desde marzo de 1952. Cree que además de estas dos organizaciones, existía un tercer brazo que contribuyó al triunfo revolucionario de enero de 1959: el movimiento obrero revolucionario.

Su libro empieza con antecedentes en el movimiento obrero a partir del golpe de Estado de Fulgencio Batista en 1952 para luego centrarse en el eje medular de su obra a partir de 1955 con la creación de un movimiento obrero clandestino. Su tesis pudo ser demostrada a partir de estudios en los archivos del Instituto de Historia de Cuba, el cual atesora muchos folletos, volantes, periódicos clandestinos de un importante valor histórico para la historia del movimiento obrero en nuestro país.

La obra consta de ocho capítulos perfectamente estructurados. Cada uno con un sentido lógico al objetivo de su autor. El primer capítulo se titula El movimiento obrero en la década de los cincuenta donde su autor expresa que una de las razones por las que el golpe de Estado de Fulgencio Batista en marzo de 1952 tuvo un verdadero triunfo y fue gracias al apoyo que le dio la burguesía capitalista que tenían poder económico en Cuba. Este nuevo gobierno llegado al poder por la fuerza aplicó una mano dura con el movimiento obrero, quienes vieron reducidas sus capacidades para defender sus derechos, salarios y condiciones de trabajo. Por otro lado se disminuyó la oposición a los sindicatos mediante la incorporación y la corrupción de la burocracia sindical. Este capítulo evalúa la situación en la que se encontraba el movimiento obrero en los años cincuenta y para ello los divide en tres corrientes principales: los mujalistas, los nacionalistas y los comunistas. Todo esto jugaba un papel muy importante en el contexto internacional pues respondía al ataque de la Guerra Fría contra el movimiento proletario que afectó a todo el continente americano y con mucho éxito en nuestro país pues se desarrolló una implacable persecución a los comunistas.

Para una mejor descripción del contexto, Cushion no se centra solamente en la década del cincuenta sino que se remonta a 1925, como antecedentes de la década que analiza, con la creación de la Confederación Nacional Obrera de Cuba (CNOC), el liderazgo de Alfredo López y hace la historia del movimiento obrero hasta la llegada de Batista al poder.

El capítulo 2 se titula La crisis de la productividad. En el autor explica la teoría de cómo la economía cubana y todos los acontecimientos que se producen en torno a ella, incluyendo lo que representaba el Informe Truslow, afectaron a los trabajadores. Esto se debió a que la dictadura batistiana vio la oportunidad de aumentar la rentabilidad, a pesar del fracaso de los intentos de estabilizar el precio del azúcar a nivel internacional acordado en la reunión de Londres. A decir del propio autor en su valoración de la economía y su relación con el contexto internacional: “…, Cuba tuvo dos mercados independientes para sus exportaciones de la gramínea: Estados Unidos y el llamado Mercado Mundial.  Sin embargo, cuando la amenaza de una reducción de una cuota de importación estadounidense coincidió con una caída grande en el precio del mercado mundial, la industria azucarera cubana sufrió una nueva crisis”.(1) Esto afectó considerablemente el nivel de vida de los trabajadores y sus prioridades puesto que ellos eran los que recibían los golpes. Además, las nuevas condiciones que se estaban dando en la Cuba del cincuenta a nivel económico, era un punto clave para que se desarrollara un movimiento obrero que contribuyera a la derrota del régimen existente. Por tanto, el capítulo examina la relación de la caída de los precios del azúcar, la crisis de la rentabilidad que resultó de esto y la necesidad de las empresas para aumentar su productividad. Todo esto nos lleva nuevamente a una lucha obrera en secciones combativas para defender sus derechos.  

El capítulo 3 La ofensiva de los empleadores se muestra como el año 1955 fue decisivo para el desarrollo de la Revolución Cubana pues Batista y su gobierno no habían mejorado la productividad económica hasta ese momento. Sin embargo la burocracia sindical había contenido las huelgas ejerciendo un fuerte control sobre la clase trabajadora. Con la llegada del año antes mencionado, hubo conflictos importantes en industrias claves como fueron el caso del sector del transporte público, los trabajadores del banco, los obreros portuarios y tabacaleros, el sector de las industrias de cerveza y textil y por último el sector azucarero, siendo este el más importante por ser el renglón principal de la economía cubana. El autor detalla con tablas extraída de diarios de la época cada una de las huelgas que llevaron a cabo los obreros de esta última rama.

El capítulo 4. Los trabajadores evalúan su situación argumenta como los trabajadores luego de sus derrotas a lo largo de 1955 y 1956, hicieron una pausa y se replantearon su situación como clase. A partir de esto surgieron nuevas formas de enfrentamiento a la dictadura de Batista pero ahí estuvo el problema. En este momento había dos criterios diferentes para el enfrentamiento. Una parte seguía el punto de vista del Movimiento 26 de julio (M-26-7)con Fidel al frente con el objetivo de estimular una insurrección armada pero por otra estaban lo que seguían el enfoque del Partido Socialista Popular (PSP), basando sus intentos en generar cambios por medio de la lucha de masas. También se hace un acápite al movimiento obrero ferroviario en Guantánamo pues aplicaron la táctica de la combinación de la acción de las masas con el sabotaje lo que fue una contribución importante para la Revolución Cubana. Es importante señalar que su autor le hace énfasis que luego de todo lo explicado con anterioridad, se creó una estructura celular clandestina, extendida a todo el país que introdujo la organización utilizada por el M-26-7 que intervino en la política obrera. El final del capítulo es una importante valoración a la respuesta a la situación de insurrección que dio la clase obrera al desembarco del Granma en diciembre de 1956 y el comienzo de la lucha armada en la Sierra Maestra. Sin embargo por otro lado estaba el criterio del PSP, avivando las llamas del descontento social.

El capítulo 5 Respuestas al terrorismo de Estado demuestra como la oposición reaccionó ante la política represiva de Batista. El gobierno había utilizado mangueras y porras contra las manifestaciones, además del empleo de torturas de manera sistemática. Es un momento donde hay divergencias entre el PSP y el M-26-7 en cuanto a la táctica de lucha. Acerca de esto último hay bastantes criterios historiográficos en Cuba. El autor comenta que en los enfoques que hay dentro de la bibliografía no examina la interacción de los miembros de ambas organizaciones. En cuanto a esto tiene la teoría de que “las realidades de la organización del trabajo clandestino frecuentemente obligaron a los militantes de distintas tendencias a cooperar en el centro del trabajo, sin el conocimiento o aprobación de sus líderes”.(2) También hay que tener en cuenta algo y es que las actividades del movimiento obrero clandestino en el periodo hay que verlo a través de sus publicaciones las cuales mostraron el estado cambiante de este sector revolucionario, aunque tenían algunas lagunas en sus escritos. Por cuenta de esto último fueron apresados y torturados muchos obreros.

El capítulo 6 Dos huelgas resulta muy interesante porque se detallan dos ejemplos muy importantes de esta forma de lucha en la última etapa de la insurrección armada contra Batista. La primera fue en Santiago de Cuba a principios de agosto de 1957 y fue un gran éxito. La segunda fue la huelga general del 9 de abril de 1958 la cual constituyó un fracaso. El autor hace un análisis bastante detallado de los hechos para entender la táctica de las dos organizaciones antes mencionadas, convirtiendo ambas huelgas en importantes experiencias para la posteridad. A raíz de esto las organizaciones obreras clandestinas de los rebeldes se extendieron a las zonas donde ocurrieron los fracasos. Además hay que tener en cuenta que los sucesos del 9 de abril de 1958 fue una lección aprendida y contribuyó a una mejor organización de la lucha que garantizó el triunfo revolucionario del 1 de enero de 1959.

El capítulo 7 Los últimos días de Batista es de suma importancia porque expone las discusiones de unidad entre el M-26-7 y el PSP. La primera adoptó un enfoque más abierto a la organización de la clase trabajadora y la segunda aceptó la necesidad de la oposición armada a la dictadura. También explica la organización de dos congresos obreros en los territorios liberados por el Ejercito Rebelde y como se fue marginando a la burocracia sindical oficial. Además, Cushion hace un análisis profundo de como la huelga general del 1 de enero de 1959 fue el resultado final de un alto grado de organización del movimiento obrero y resultó crucial para el triunfo de la Revolución Cubana. Este último hecho tuvo un gran alcance porque marcó de manera definitiva la llegada de una nueva Cuba, con un gobierno revolucionario que vela por los intereses y bienestar de su pueblo.

El capítulo 8 El primer año de la nueva Cuba, como bien su título lo indica, el autor explica como con el derrocamiento de Fulgencio Batista comenzó un nuevo capítulo en la historia de Cuba. Analiza, como parte de su eje temático y culminante en el libro, los cambios que se dieron en el movimiento obrero en el año 1959. Algo que resulta muy interesante es su exposición del por qué la alianza establecida entre el M-26-7 y el PSP no sobrevivió a la llegada de los rebeldes a La Habana y plantea sus criterios de como ocurrió esta ruptura. En palabras del propio Cushion dice que como “las dos organizaciones se fusionaron posteriormente, el realineamiento de las fuerzas dentro del MR-26-7 adquiere una importancia considerable, en especial las contradicciones dentro del movimiento obrero entre la nueva burocracia sindical, que se formaba muy rápidamente, y un grupo de líderes obreros revolucionarios, quienes querían impulsar la Revolución hacia una dirección mas radical”. (3)

La obra tiene mucho mérito pues es un estudio bastante pormenorizado con fuentes primarias, que tienen su origen en el movimiento obrero clandestino en los años cincuenta. La bibliografía es bastante diversa y sus tipos (libros, fuentes periódicas y digitales, colecciones personales, entrevistas) porque no solo el autor utiliza la existente en Cuba sino también la encontrada en las fuentes británicas, que lo lleva a analizar una serie de criterios historiográficos. También, este libro del Dr. Steve Cushion presenta una imagen muy diferente a la ofrecida por la historiografía hasta el momento porque no deja de reconocer los logros del Ejército Rebelde y la lucha clandestina, sino que le da un tercer brazo para la contribución al triunfo revolucionario: la clase obrera.

 

Bibliografía

Cushion, Steve. Movimiento obrero revolucionario. La contribución de la clase obrera al triunfo de la Revolución Cubana. Editora Historia. La Habana. 2017.

(1) Cushion, Steve. Movimiento obrero revolucionario. La contribución de la clase obrera al triunfo de la revolución cubana, p.47

(2) Ibídem, p.181

(3) Ibídem, p.277