El Viaje a La Habana de la Condesa de Merlín

Por Olga Vega García.

Una obra representativa dentro de la Historia de la Literatura Cubana ha sido El Viaje a La Habana de la Condesa de Merlín, muy conocida en diversos países gracias a las reediciones y reproducciones en formato digital,  y que fue publicada por entregas en 1840,  aunque  no todos los cubanos saben que la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí cuenta con un ejemplar original de esa rara edición, celosamente custodiada en su Departamento de Colección Cubana Antonio Bachiller y Morales. Como se ha explicado reiteradamente los libros publicados de esa manera son escasos por lo general en el mercado de anticuarios sobre todo teniendo en cuenta su nivel de completamiento, acrecentándose su valor bibliológico con el paso del tiempo.

En la hoja que funge como especie de portada se especifica que se trata de un regalo a los suscriptores de la revista Cuba y América.  “Interesante relato que da a conocer el estado, peculiaridades, y atractivos de La Habana en 1840 y especialmente las costumbres populares y de las altas clases sociales en la Cuba de aquella época…” “Constará de diez cuadernos como el presente. Al final daremos una cubierta para su presentación. Se repartirá quincenalmente.”

A continuación se refiere a la revista como tal y a su precio de suscripción mensual con regalos, (el título en cuestión y otras ofertas como el figurín impreso en Alemania de modas y pasatiempos) a 80 centavos plata. Se orienta a las personas los lugares de venta, librerías y kioscos, y en la Administración Galiano 79; el precio normalmente era de 10 centavos y en el caso de números atrasados se expendía a doble precio.

Un anuncio de los chocolates finos La Estrella, con la indicación de que se pida la clase extra; tipo francés es su hoja inicial. Ostenta el cuño de Fondo Antiguo de la Biblioteca Nacional,  y la fecha de agosto de 1944 cuando se registró y catalogó, aunque podría haber estado almacenada anteriormente desde  un año desconocido.  

    

Disponer de una edición en la que se conjugan los nombres de la María de las Mercedes Santa Cruz y Montalvo, Condesa de Merlín (1789-1852) y de Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814-1873) no fue una simple coincidencia;  dos mujeres, escritoras, contemporáneas, vivieron alejadas de la Isla, añorando los años transcurridos en ella y con profundo amor por su cultura y por una ciudad en aquel entonces ya bella, La Habana,  que ya en el  próximo 2019 cumple 500 años de fundada.

El volumen en unas páginas preliminares se inicia con unos apuntes biográficos de Gertrudis Gómez de Avellaneda sobre la condesa, que abarcan  16 páginas, en las que se sintetiza la vida y obra de María de las Mercedes Santa Cruz, a la cual califica como uno de los escritores más distinguidos de la literatura contemporánea. La Tula se lamenta de que sus libros enriquezcan la literatura francesa y no la tierra que la vio nacer “cuyo sol encendió aquella lozana imaginación, que entibiada algún tanto bajo un cielo extranjero, todavía lanza destellos refulgentes que sirven a su patria de magnífica aureola.” 

“Desgracia es de Cuba que no florezcan en su suelo muchos de los aventajados ingenios que sabe producir… La señora Merlín escribe en un país extranjero y en una lengua extranjera, como si favoreciesen diferentes circunstancias la fatalidad que despoja a la reina de las Antillas de sus más esclarecidos hijos… La escritora traza a orillas del Sena cuadros deliciosos de su hermosa patria: en ella piensa, con ella se envanece, a ella consagra los más dulces sentimientos de su corazón y los rasgos más bellos de su pluma, haciendo envidiar a la Europa el país que produce tan hermoso talento, y el talento que puede pintar tan hermoso país… El estilo de  señora Merlín es en lo general templado, fácil, elegante y gracioso. Se encuentra en sus escritos un juicio exacto y una admirable armonía de ideas”.

Esta obra fue luego publicada en Madrid en 1844, igualmente con prólogo de Gertrudis Gómez de Avellaneda, en la Imprenta de la Sociedad Literaria y Tipográfica.

María de las Mercedes Beltrán de Santa Cruz y Montalvo, condesa de Merlín  nació en una familia de la aristocracia habanera un 5 de febrero. Hija de los condes de Jaruco y Mopox,  Joaquín Beltrán de Santa Cruz y Cárdenas y María Teresa Montalvo y O'Farril.

La niña ingresó en el Convento de Santa Clara en La Habana a los ocho años, y harta de la vida religiosa intentó fugarse, ayudada por la madre Santa Inés, inspiradora de una de sus obras, Historia de Sor Inés (1832). Tras su intento de huida,  la familia partió con ella  a Madrid. Allí́ murió́ el padre y, luego de la invasión francesa, se refugiaron en la casa del general Gonzalo O'Farril y Herrera (1754-1831) quien mantenía estrecha relación con José́ Bonaparte.

En ese ambiente conoció́ a artistas como Francisco de Goya y Lucientes (1746-1827), Manuel José Quintana (1772-1857) y Juan Meléndez Valdés (1754-1817), y al conde de Merlín,  Christophe-Antoine de Merlin (1771-1839), general francés de la armada en España con quien contrajo matrimonio  a los veinte años. Tras la derrota de las tropas francesas partieron ambos a París.

Nuestro inolvidable profesor y colega en el Departamento Circulante de la BNCJM en la década del 70,  Salvador Bueno Menéndez (1917-2006), Doctor en Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana y Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas (2004) dedicó páginas de su obra Figuras cubanas (1) a “Una escritora cubana en francés: la Condesa de Merlín”…“la cual brillaba en aquella sociedad decadente por sus dotes de belleza e ingenio, y también por una aureola de exotismo –la llamaban la bella criolla- que le ofrecía el hecho de ser de una tierra lejana y legendaria, de una isla antillana perdida en el mar de los trópicos.” (2)

Excelente cantante, su salón fue frecuentado por personalidades políticas y artistas cubanos y extranjeros, entre ellos Lord Palmerston [i.e.] Henry John Temple, tercer  vizconde de Palmerston (1784-1865),  el general Lafayette [i.e.] Marie-Joseph Paul Yves Roch Gilbert du Motier, marqués de La Fayette (1757-1834), Alfred Guillaume Gabriel, conde d’Orsay (1801-1852),  Alphonse de Lamartine (1790-1869), Honoré de Balzac (1799-1850), Victor Hugo (1802-1885), Alfred de Musset (1810-1857), George Sand (1804-1876), Franz Liszt (1811-1886), Gioacchino Antonio Rossini (1792-1868), José́ de la Luz y Caballero(1800-1862), José́ Antonio Saco(1797-1879)  y Domingo del Monte(1804-1853).

La condesa viajó por Alemania, Suiza, Inglaterra e Italia. Enviudó en 1839 y en 1840 regresó a Cuba, donde escribió́ este Viaje a La Habana. Por entonces fue acusada de plagiar a Cirilo Villaverde (1812-1894), José Antonio Saco, y Ramón de Palma(1812-1860);  Félix Tanco y Bosmeniel (1797-1867), fue unos de sus principales detractores con su Refutación al folleto intitulado Viage a la Habana, publicado en 1844. Sus defensores resultaban igualmente conocidos: Gertrudis Gómez de Avellaneda  y Gabriel de la Concepción Valdés [i.e.] Plácido (1809-1844).

Tras Mes douze prèmieres années en 1831, publicó Histoire de la soeur Inès(1832), Souvenirs et Mémoires de madame la comtesse Merlin (1836), MadameMalibran (1838), Les esclaves dans les colonies espagnoles (1841), Lola et María y Les Lionnes de Paris (1845) y Le Duc d’Athènes (1845).

Falleció un 31 de marzo de 1852, en el Château de Dissais, y fue enterrada en el célebre cementerio de Père-Lachaise.

 En su libro de 148 páginas la autora describe una Habana colonial de mediados del Siglo XIX, en diez cartas, de las treinta y ocho que incluyen ediciones en otros idiomas, por la lógica razón de que la condesa evitaba tocar en la Isla temas no gratos a las autoridades españolas de aquel entonces. Subtítulos en cada una de los encabezamientos de las cartas van guiando al lector… “Viaje a la patria…” aparece en la primera de ellas. Expresa… “Estoy encantada! Desde esta mañana respiro el aire tibio y amoroso de los trópicos…” A partir de ahí trasmite sus vivencias al regresar a su país de origen, las costumbres de los habaneros y hasta de los “guajiros”, los paseos habituales en las volantas, las construcciones (El Castillo de la Fuerza, el Morro, el Templete, la Catedral, entre otras) el gusto por el teatro y la música, la naturaleza, características del clima y flora y fauna, hasta los ataques de los molestos mosquitos;  se refiere a oficios de todo tipo y se citan personajes históricos. Testimonio de una época de la vida habanera, complementa la labor iconográfica de los excelentes grabadores que viajaron a la Isla como el ya conocido Federico  [i.e.], Pierre Toussaint  Fréderic Miahle (1810-1881), o las crónicas de los tantos visitantes extranjeros que recibía la bella ciudad.

  

Este tesoro sobre una obra de la “belle créole”  tendrá una próxima continuación en otro artículo de la versión francesa de Mes douze prèmieres années,  de manera de completar aún más la visión sobre una figura emblemática de la literatura cubana, en ocasiones olvidada o desconocida de los más jóvenes, que como se ha repetido frecuentemente constituyen en gran medida  los destinatarios de este tipo de divulgación en línea de lo más rico de los fondos raros y valiosos de la institución.

Bibliografía citada

(12) Bueno, Salvador.  Figuras cubanas : breves biografías de grandes cubanos del siglo XIX. -- La Habana: Comisión Nacional Cubana de la UNESCO, 1964. --  p. 351-361.

(2) Bueno, Salvador.  Op cit. p. 352.

Bibliografía mínima consultada

García-Lapuerta, Alina. Who was La Belle Créole? [en línea] http://www.alinagarcialapuerta.com/who-was-la-belle-creole/ [Consulta:  27 ene. 2018]

Gil Novales, Alberto. Beltrán de Santa Cruz y Montalvo, María de la Merced (1789-1852) [en línea] http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=beltran-de-santa-cruz-y-montalvo-maria-de-la-merced [Consulta:  21 dic. 2017]

Merlín, María de las Mercedes Santa Cruz y Montalvo [en línea] http://www.worldcat.org/identities/lccn-n86-820350/ [Consulta:  21 dic. 2017]

Viaje a La Habana / por la Condesa de Merlín [en línea] https://archive.org/details/Raha8607291MERVia [Consulta:  21 dic. 2017]