Imaginarios: Momentos memorables del Evento Científico Bibliotecológico

 

Del 6 al 10 de febrero, como es costumbre, la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí fue sede del Evento Científico Bibliotecológico convocado por Asociación de Bibliotecarios de Cuba (ASCUBI). Desde hacía tiempo en nuestra Librínsula deseábamos realizar un dossier sobre este importante acontecimiento, y la ocasión no pudo ser mejor. Ponemos a disposición de nuestros lectores, los momentos memorables que tuvieron lugar en el Evento Científico Bibliotecológico.

 

Palabras del Dr. Eduardo Torres Cuevas en el Evento Científico Bibliotecológico de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí.

Ante todo, agradecer a los presentes que están aquí. Va a hacer una sesión de trabajo, que pienso va a ser muy importante para todos los que tenemos que ver con el libro, las bibliotecas, las publicaciones y sobre todo su circulación, que es motivo central del Programa Nacional de Promoción de la Lectura 2018. En particular creo que debemos agradecerle a Frei Betto que nos acompañe hoy aquí y que además haya dejado un acuerdo personal, entre el cúmulo de tareas que probablemente tiene en esta circunstancia de la Feria del Libro, para hablarnos de todo el tema de la lectura. También queremos agradecerle a Enrique, por su presencia, a la Dra. Pogolotti, siempre lectora incansable, promotora incansable, siempre presente, siempre pensando en todos estos temas que nosotros vamos a discutir y pensando críticamente, que es lo más importante.

Me toca a mí una especie de conferencia inaugural, yo no la llamaría tal, diría unas palabras de reflexión un poco sobre estos temas, y la importancia que le concedemos por lo cual tanto el Instituto del Libro, como la Biblioteca Nacional han querido dedicar este tema, dentro de la concepción misma de la Feria del Libro.

Yo quisiera comenzar por un poco de historia. Cuando hablamos de la Campaña de Promoción de la Lectura, o le demos cualquier otro nombre, tendremos que remitirnos siempre al esfuerzo que hicieron durante toda la República numerosos intelectuales, de ellos puedo mencionar a Raúl Roa, Fernando Ortiz. Y el esfuerzo se hizo tanto por los medios de difusión como la radio, la televisión. Recordar aquel programa que tenía Jorge Mañach, llamado Universidad del Aire, que es también un modo de promover la lectura, cuando se trataban temas que fueran estoicos, fueran polémicos, fueran literarios, políticos, promovía necesariamente a la lectura.

Pero la Revolución Cubana es la que le da realmente una dimensión como la que todos los intelectuales, cuando hablo de intelectuales hablo de los intelectuales que realmente estaban pensando en el desarrollo mismo de nuestro pueblo y de su cultura. Hacer una Revolución era también necesario que fuese acompañada por un crecimiento interior de todos los participantes, y de allí se hicieron, en los años 59, 60 pequeñas ferias del libro, pero sin un sentido nacional.

Particularmente en estas referencias hay que recordar lo que fue la Campaña de Alfabetización de 1961. Los alfabetizadores, más de 100 mil alfabetizadores Conrado Benítez, que fueron los que marcharon al campo, y los que siguieron la Campaña de Alfabetización en las ciudades. Sí recordarán, por supuesto los más jóvenes no podrán tener ese recuerdo, pero sí es bueno que lo conozcan, que en la mochila los alfabetizadores siempre llevaban varios libros, y de esos libros mucho sirvieron para acercar a las personas que se alfabetizaban a la lectura. Esto llevó realmente a convertir en pocos años, yo diría que en los años 62, 63, a Cuba en un pueblo de lectores.

Y al mismo tiempo hay que recordar la creación de la Imprenta Nacional, y fundamentalmente, la famosa edición del Quijote que Fidel personalmente promovió. Fue una edición del Quijote como pocas veces ha tenido. Fue una edición de miles de ejemplares que circularon por toda Cuba. Y había que ver en una casa de campo a un campesino leyendo el Quijote. No es una imagen que pueda ser muy bien recordada en otras partes. Fue un fenómeno. Pero también llevábamos los alfabetizadores en la mochila algunos libros que nos recordaron o nos llevaron a conocer otros mundos: La carreta de…, Días y noches. Allí empezamos a acercarnos a otros mundos que no tenían nada que ver con nosotros, pero empezamos a entender la universalidad de la vida y de los hombres.

Hay que recordar un primer momento en 1962, que está ligado a la Campaña de Alfabetización, en que en la Biblioteca Nacional, Salvador Bueno, ese intelectual que tanto dio en aquella década y que quizá no está lo suficientemente presente en estos tiempos, en esta Campaña de Promoción de la Lectura y tenemos que rescatar esas grandes figuras que dieron todo por llevarle al pueblo su cultura, su cultura elaborada en libro, pero que le hacía sentir realmente quién era, a qué pertenecía y por qué pertenecía a eso?

Este primer movimiento de promoción de la lectura que dirigió desde la Biblioteca Nacional Salvador Bueno en 1962, constituyó nuestra primera experiencia. Fue muy serio, se trabajó muy sistemáticamente en lograr una concepción de esta campaña, a Salvador Bueno, un día como hoy, creo que debemos recordarlo.

También hay que recordar ese segundo momento en 1984, cuando Raúl Ferrer, otro poeta, pero aparte de todo un pedagogo. Fue un extraordinario pedagogo y la Campaña de Alfabetización no se podría explicar si explicar el papel que jugó Raúl Ferrer en la promoción y en el desarrollo de la eliminación de los analfabetos en Cuba. Esa impronta de Raúl Ferrer, fue realmente extraordinaria. Era un hombre de pueblo y era un maestro de primaria y había promovido precisamente la lectura, por tanto en Raúl Ferrer había una sensibilidad extraordinaria y fue en este sentido uno de los grandes promotores de la lectura en Cuba, sobre todo a partir de este segundo momento.

Con el tiempo se sistematizó el programa de la lectura y la Biblioteca Nacional de Cuba pasó a ser la rectora de este programa. En realidad esto era reconocer un trabajo que ya se venía realizando desde el tiempo de Salvador.

Realmente la promoción de la lectura, que estamos hablando, no era promover sólo el leer, no era promover sólo el comprar libros. Yo me recuerdo en aquellos años, finales de los 60, existió un tipo de lector que nosotros le llamábamos lectores de sobaco, porque llevaban siempre un libro debajo del brazo, entonces usted se lo encontraba y miraba el libro que llevaba y era el Manual de economía Política de Constantino, y decía, va a ser difícil que entienda ese manual, pero lo llevaba debajo del brazo muy orgulloso. Eso más que otra cosa demostraba que entonces era necesario para demostrar que una persona culta, una persona revolucionaria leía, y aunque no leyera exhibía el libro. Al margen del lector de sobaco, existían los verdaderos lectores, y si vamos a muchos de los que fueron intelectuales de la Revolución, habría que buscarlos, más que todo, como autodidactas. La Universidad da carrera, pero el que se desarrolla autodidactamente. Y pudiéramos buscar muchísimos de los nombres que hoy prestigian el mundo intelectual cubano en esos lectores que promovió la Revolución y promovió el proceso de la lectura.

Pero sobre todo yo pienso en este aspecto, hay que distinguir algunas cosas y son fundamentales para el proyecto que hoy estamos elaborando gracias al Ministerio de Cultura, al Instituto del Libro y a todas las instituciones que de un modo u otro, nos hemos unido en este Programa Nacional de la Lectura. Me gustaría decir que hay libros buenos y son necesarios, hay libros que no son tan buenos y ayudan, pero hay libros que son muy buenos y esos son los imprescindibles. A mí me decía Cintio Vitier en una oportunidad que él si le pidieran hacer una biblioteca para todo el mundo, es decir para que llegara a todo el mundo, él haría una biblioteca de 30 libros. Lo importante es que hay libros imprescindibles y deben llegar a todos y esa es una idea que tiene que tener también la promoción de la lectura. No es el libro en abstracto, es el buen libro lo que hay que promocionar, y segundo, no es sólo vender el libro, es enseñar también a la buena lectura, a saber leer, que es otro segundo componente que tiene que estar en todo este proceso de promoción de la lectura.

 Creo que estas visiones de lo que queremos con el Programa Nacional de la Lectura, es realmente complejo en los tiempos que nos tocan. Hablaba de la década de los 60, bueno en esa época no existía Internet, incluso ni el celular. En aquella época cuando yo llamaba a mi mamá de Oriente, era un teléfono en el cual había que hacer cola porque había uno solo en el pueblo.

Hay que recordar la figura de Armando Hart Dávalos que fue quien concibió aquello que fue el módulo cultural en nuestras ciudades y pueblos, y entre eso módulo cultural estaba la biblioteca, y la biblioteca llegó a tener más de 400 bibliotecas en todo el país. Realmente eso fue un paso que se hizo un poco apresurado y no siempre se escogió para la casa de la biblioteca la mejor casa. Entonces esto ha traído problemas a posteriori, pero la intención estuvo, hubo biblioteca, ahora el problema es mejorar la biblioteca.

Las bibliotecas en este sentido están en todas partes. Ayer en el programa inicial Viciedo y Margarita Bellas leían cómo en nuestro programa de la UNESCO de desarrollo para el 2030, sin siquiera haber sido conscientes de esto, lo estaban pre-indicando, fue sencillamente ponerlo. Pero fue las bibliotecas de prisiones, yo recibí recientemente la carta de un preso que tiene cadena perpetua, y me hablaba de todo lo que había leído, y la carta es interesantísima, porque me hacía citas de muy diversas personas y figuras. Las bibliotecas en prisiones, incluso las personas que se han incorporado después han sido en gran medida vinculadas a estas bibliotecas. Están todas las iniciativas que se puedan comentar con respecto a las bibliotecas públicas. Yo he visitado públicas en diversos países, sí creo que realmente que la biblioteca es la que la comunidad hace. La biblioteca no la puede dirigir realmente una institución rectora. La institución rectora puede acompañar, decir, orientar, pero la vida de la biblioteca es su comunidad. Por eso estamos muy interesados en crear la Sociedad de Amigos de la Biblioteca, por eso es muy importante la ASCUBI, esto es un modo en el cual nuestra biblioteca ha estado presente, y digo todo esto porque sí creo en la importancia del trabajo de las bibliotecas en las comunidades. Y la promoción de la lectura empieza por esa base, empieza por lo que la biblioteca del lugar pueda ayudar a promover, y promover actividades vinculadas al libro. Ahí están nuestras bebetecas en algunos lugares que son extraordinarias, pero tenemos que trabajar la bebeteca, tenemos que trabajar ese lugar donde los bebés empiezan en su entorno a tener la presencia del libro. Y tenemos que trabajar en las Salas Juveniles Infantiles, porque cuántas personas nos hemos encontrado que nos hablan que empezaron su acercamiento al libro gracias a la Sala Infantil Juvenil. Ahí se desarrolló gran parte de artistas, intelectuales, escritores, hasta locutores, personas muy variadas, incluso sin estar en el territorio de las humanidades, en ciencias médicas, en ingenierías.

Por otra parte, me gustaría hacer una reflexión con respecto a este tema de la biblioteca. Yo creo que el tema es ante todo, se vincula necesariamente al autor con el lector, pero el lector es el que decide y esto es importante. El autor puede pensar su obra desde su individualidad y desde su experiencia y desde su especialidad; pero el que lee, es el que decide qué libro leer. No sólo qué libro compra, sino que libro lee. Porque comprarlo es un acto y abrir el libro y empezarlo a leer es otro acto. Y decía Jean Paul Sartre, ya casi olvidado, que en la literatura la obra empieza cuando el autor  concibe la obra, pero no concluye hasta que el lector llega al punto final. Es decir es el lector el que decide, pero no decide como juez, decide como parte, porque es la lectura la que le amplía su horizonte cultural, individual, su espiritualidad, o le amplía sus conocimientos en específico. Y en este sentido pienso que uno de los problemas es el libro como acabado, es desde el diseño de una portada, desde el diseño interior, desde la riqueza, bueno en mi caso yo huelo el libro también al principio, y no es el autor quien me va a decir lo que yo voy a leer, yo estoy leyendo desde mi cultura la cultura de otros, y desde mi cultura haré mi lectura. Pero habrán tantas culturas como lectores haya. Por eso nos pasa una cosa a los que ya tenemos unos cuantos años, hay obras que hemos leído varias veces en nuestras vidas y cada lectura ha sido diferente y ha enriquecido más porque lo hemos visto desde otro ángulo. Pero esta promoción de la lectura tiene que llegar a eso, a crear un lector que no es simplemente el que lee la letra, sino el que sabe leer el contenido de esa letra, el que sabe disfrutar. A veces me pongo aunque sea con un libro de matemáticas, para los que nos gusta la matemática, el libro de matemáticas es un libro también, es decir hay muchas razones por las cuales se va al libro.

Me gustaría entonces agregar que lo más importante es que se forma el individuo en su riqueza interior y esa riqueza interior es la que permite que sea mejor ciudadano, más humano, más conocedor. En este sentido es el lector el gran receptor y el que comparte y decide sobre el libro. Esto nos lleva a que el Programa Nacional de Promoción de la Lectura tiene que ser un programa para crear el hábito, pero sobre todo porque ese hábito de lectura tiene que ser consecuencia del placer de la lectura, no pueden estar desvinculados. Y por tanto tiene que estar unido a la belleza que implica el libro para mí, que sigue siendo una respuesta individual. Allí donde yo encuentro y recreo lo que yo necesito, deseo a través de la propia belleza que puede tener el libro. Hay antitextos y antitextos muy importantes y por tanto también se disfruta. Hay libros que hay que leer a veces, a pesar de que no se quiere leer ese libro. Estoy hablando de libros que son precisamente la propaganda en contra de las causas más nobles y humanas, pero hay que conocerlos. Yo me leí Mi lucha, de Hitler. Yo creo que en mi generación casi todos lo leyeron. El rechazo al fascismo vino por la lectura del fascismo, no por la ignorancia del fascismo, que te obliga realmente a conocer. Por tanto hay una lectura que no es precisamente… bueno a veces es placentera cuando uno empieza a descubrir las aristas, también es placentera.

Decía todo esto con respecto al libro en soporte de papel que es el que me encanta por las noches, antes de dormir, leer. Pero yo creo que estamos en una época en que está el libro en soporte de papel y está el libro digital, y está Internet. Voy a hacer una anécdota breve porque creo que refleja muchas cosas. Hay un libro de un sacerdote español contra el movimiento independentista cubano en 1896, yo lo tengo aquí en la Biblioteca Nacional, en la Colección Raros y Valiosos, y estaba escribiendo sobre ese momento y digo voy a buscar el libro en Raros y Valiosos, y una de las muchachas que trabaja conmigo dice vamos a buscarlo en Internet. Digo cómo va a estar en Internet, primero es un libro rarísimo, nosotros tenemos un ejemplar; segundo, qué sentido tiene que esté este libro, Cuba… Bueno pues lo buscamos y apareció el libro y me leí el libro, que conste que lo mandé a imprimir primero. Pero sí indudablemente el mundo digital ha revolucionado la lectura. Muchas veces me dicen: hoy se lee menos, no hoy hay que ver qué se lee. El mundo de la lectura hoy se ha enriquecido, lo que yo estaba leyendo estaba en la biblioteca analítica, y después me fui a buscar otros datos sobre Cuba porque hay bibliotecas en Estados Unidos que tienen unas colecciones tan importantes como la nuestra sobre Cuba, la de Washington, la de Nueva York, la de Harvard, la de Kentucky y sin moverme, sin tener que empezar a hacer una cola. Lo que quiero decir es que nunca antes ha estado a la mano y al alcance del que quiere estudiar un tema, en cualquier parte del mundo, la información. La información está ahí, y por tanto el libro está ahí. ¿Cuál es el gran reto que tenemos en la Biblioteca Nacional y en el cual estamos enfrascados? La Biblioteca Nacional digital. Que el Diccionario biográfico cubano de Federico Calcagno lo puedan leer en la biblioteca de Maisí, que no hay que hacer una cola, coger una guagua para venir a la Habana, y después buscar donde vivir y regresar. Ese es nuestro gran reto, poner el libro al alcance de cualquier persona en todo el país, pero además poner nuestra biblioteca al alcance de cualquier persona en el mundo que le interese Cuba. Se está acabando de digitalizar este año la Bohemia, el Diario de la Marina. Podemos darnos el lujo de tener un producto digital que es Pensamiento, con entrevistas a todos los que participamos en ello. Podemos tener una multimedia con las revistas INRA-Cuba, por qué lo digo en plural, porque INRA fue el nombre primero y Cuba después. Es una revista ideada por Fidel Castro, y tiene una riqueza, ahí están todos los principales fotógrafos cubanos, cómo hablar de la década de los 60 sin revisar INRA-Cuba, en el período en que Fidel es el presidente del INRA y el Che es el jefe del Departamento de Industrialización del INRA, del cual va salir después el Ministerio de Industria. Digo todo esto y ya me callo porque creo que es muy importante cuando estamos hablando del Programa de Promoción de la Lectura tener en cuenta la complejidad de este momento, pero al mismo tiempo que nunca antes hemos tenido recursos como los que hoy tenemos para promover la lectura, no solo en soporte papel, sino también en soporte digital. Además para nosotros, los que tenemos que ver de una forma u otra con las bibliotecas tiene otra importantísima ventaja. Cuando usted da los documentos originales al público, no todos los públicos son iguales, ni todos los lectores son iguales y dañan a veces el documento. La única forma que tenemos de preservar el documento es digitalizando y dando la versión digital para que se use, salvo, cuando hay que hacer un trabajo especial, pero que sea la biblioteca digital la que cubra gran parte de las necesidades de nuestro público.

El Programa de Promoción de la Lectura, pienso, primero es un compromiso con todos los que hicieron posible el libro cubano, su calidad, estoy pensando en editores, diseñadores, no sólo en los autores; y el libro cubano tiene una extraordinaria historia vinculada a la historia de la Revolución. Creo que cuando se haga un análisis justo de lo que ha sido la Feria del Libro, los programas de promoción de la lectura, todo eso tiene un nombre: Fidel Castro. Y todo eso fue una idea extraordinaria que se pudo llevar a cabo porque nuestro pueblo la quiso llevar a cabo. En estos tiempos, como nunca antes, necesitamos que estas visiones se generalicen y que cada cual pueda seguir siendo un promotor de la lectura. No sólo es un programa que podemos dirigir, sino es un programa que más que dirigir, debe generalizarse y convertirse en una gran movimiento por la lectura y por la lectura de calidad, que eso es muy importante. Así que sin más, creo que sedo la palabra a Frei Beto. 

 

Palabras del intelectual y teólogo brasileño Frei Betto

Buenos días a todas y a todos. Gracias Enrique por la invitación, un saludo a Graciella Pogolotti. Es un honor poder compartir aquí esta mañana.

Yo quería compartir con ustedes algunas cosas, primero como Torres ha terminado su ponencia, porque creo que es muy interesante Fidel como lector. Me impresionaba con todas sus tareas, como Fidel tenía tiempo para leer y era lector muy minucioso, detallista. Voy a contar una cosa que yo presencié aquí en La Habana. En una ocasión en los años 80, yo estaba en la casa de protocolo de Gabriel García Márquez, él venía aquí para tener más tranquilidad para escribir sus novelas y el Gabo había terminado el libro el amor en los tiempos del cólera, y se lo pasó a Fidel para que manifestase su opinión sobre la novela. Todavía la novela no había llegado a la editorial, eso es muy común, yo mismo cuando termino un libro trato de pasarlo a seis, siete amigos y amigas, no siempre los mismo, depende el género del libro que he preparado para que ellos, gente que sé van a ser sinceramente críticos. Eso es muy prudente porque muchas veces uno se equivoca y después que sale el libro no hay corrección. Lo ideal para todo autor sería que los lectores leyeran su libro a partir de la segunda edición. Eso es lo ideal, mas para haber segunda tiene que haber primero, entonces ese es el problema. Entonces Gabo estaba muy ansioso porque Fidel iba a llegar a la casa, iba a opinar sobre El amor en los tiempos del cólera. Bueno Fidel llegó, había un grupo grande ahí, y entonces el Gabo, ya el Comandante en la puerta de la casa, le preguntaba leyó, y él sí, qué le pareció, bueno muy interesante la historia, esa pareja, ese viaje, pero hay un grave error, y el Gabo se puso blanco. Bueno ustedes saben que Fidel tenía una computadora matemática en la cabeza. Le dijo mira usted escribe aquí que un barco salió del puerto de Cartagena con tantos kilos de oro, yo hice un cálculo, él no iba a salir nunca, iba a hundirse por el peso de ese oro. Un barco de madera en aquel tiempo, no iba a salir nunca, e hizo otras observaciones. Una vez pregunté, que tipo de literatura le descansa la cabeza, y él me dijo ficción científica, yo soy un lector que me gusta la ficción científica para descansar la cabeza, en general me pongo a leer en la casa muy tarde y me pongo antes de dormir a leer ficción científica, y eso me libra de preocupaciones, de cosas.

Después cuando presenté aquí (perdonen que me esté saliendo del tema, las emociones del momento y el recuerdo del Comandante) La obra del artista, al que Armando Hart le hizo el prólogo, a partir de ahí Fidel pasó a interesarse por la cosmología, incluso yo creo que el único prólogo que Fidel hizo fue  de la biografía que me hice, y Fidel habla de esto, de que a partir de nuestro contacto el pasó a interesarse desde La obra del artista por temas de física cuántica y cosmología. Entonces cada vez que yo venía a La Habana, traía libros de cosmología y astronomía para él. Cuando se tradujo aquí Paraíso perdido, un libro mío que trata de los 30 años de mi trabajo en los países socialistas, el principal país es Cuba, que es el país que yo más he venido, también la Unión Soviética, China, Polonia, Checoslovaquia, en fin, son 33 años exactamente. Entonces yo le dije a Fidel que se iba a traducir y como Cuba ocupa una sexta parte de todo el libro. Eso fue en 2014, 2015 y le dije si podía revisar el libro, increíblemente me dijo que sí. Y trató de revisar todos los originales, apuntó varias cosas sobre la historia de Cuba, algunos nombres, y para mí fue una cosa impresionante cómo Fidel lograba conciliar su trabajo de lector administrativo, porque le llegaba a su oficina un montón de informes, y asesorías, trabajaba muy bien, separados por temas: América Latina, Economía, Agricultura, leía todos esos informes y al mismo tiempo se dedicaba a leer libros.

Un libro tiene una ventaja, si yo fuese un libro yo diría tengo la ventaja de no necesitar de batería, tengo la ventaja de que usted puede llevarme a cualquier parte, tengo la ventaja de que si alguno me roba, hay otros similares por ahí. Si por acaso usted encuentra una palabra en mi cuerpo que no comprende, hay otro libro que se llama diccionario que puede aclarar el significado de esa palabra. Tengo la ventaja que guardo la memoria de la humanidad. Si usted quiere saber del Big Bang haces 13.7 mil millones de años hay que leer. Si quiere aprender a cultivar malangas hay que leer. Quiere buscar una receta de cocina o saber la vida amorosa de Elvis Presley, o cómo han sido las Guerras Púnicas, o cómo se luchó en Cuba por la independencia, hay que leer. No hay salida. Toda la memoria de la humanidad está en libros. Y tengo la ventaja que usted puede leerme en la guagua, en el baño, en una plaza; yo no voy a moverme, no salgo del lugar, ni hay que darme comida, energía, no creo ningún ruido, soy siempre muy silencioso, soy muy comportado. Entonces no hay otro instrumento, otra herramienta de conocimiento que le hace viajar, usted puede viajar para el pasado y viajar para el futuro. Si se pone a leer los autores que tratan de un mundo del futuro,  viaja mucho sin salir del lugar. Viviendo en una isla como Cuba, usted puede hacer un recorrido por todo el mundo y por todo el universo, cómo son las galaxias, sin salir del lugar. Esa es la ventaja que tiene un libro y soy una obra de arte.

Yo trabajé con muchos grupos desfavorecidos, voy a decirles una experiencia. Cuando salí de la cárcel, a finales del año 73, después de 4 años, fui a vivir a una favela, en una pequeña provincia entre Bahía y Río de Janeiro, durante 5 años. Ahí organizamos una biblioteca comunitaria, y cómo hicimos eso. Los muchachos de ahí que habíamos preparado, pasaron de casita en casita para saber si tenían algún libro en la casa y muchos tenían dos, tres, cuatro libros, a veces muy viejos. Entonces tomamos los nombres de cada casa y qué títulos tenían en cada casa. Y después hicimos copias de esta lista y distribuimos en el centro comunitario de la favela, de modo que , por ejemplo, yo tengo ganas de leer Don Quijote y yo sé que está en la casita de Doña María y voy ahí  y le digo Doña María usted puede prestarme Don Quijote? Hicimos eso con libros y con medicinas. Hoy los neuropediatras aconsejan fuertemente leer para los bebitos, aun cuando se encuentren en el vientre materno, aunque usted tenga la impresión que está perdiendo el tiempo, leer para los bebitos es fundamental para desarrollar el sistema cognitivo. Nosotros nacemos con 86 mil millones de neuronas y ellos tienen que hacer la síntesis, tienen que hacer la comunicación para lograr la síntesis cognitiva. De 0 a 6 años de edad, es nuestra edad de genio. Usted va a vivir a China y tiene un hijo de 2 años y va a hacer muy difícil que tú logres en menos de 3, 4 años hablar mandarín, pero tu hijo de 2 años que va a una escuela china va a hablar mandarín sin hacer clases. Una cosa que nosotros no tenemos conciencia, todos los que estamos en esta sala, el noventa por ciento de las cosas que hemos aprendido para ser humanos, lo hemos aprendido entre 0 y 6 años de edad. Quiénes son pariente, quiénes no, sabores, olores, a caminar, a moverse, sentido de distancia, de frío, de caliente, a hablar, los sonidos.

Cuando estaba en la cárcel pasé dos años entre los prisioneros políticos de la dictadura, y pasé dos años entre los prisioneros comunes: bandidos, asesinos, narcotraficantes, yo tenía mucho miedo de ellos, pero descubrí que ellos tenían mucho más miedo de mi gracias a la fama de terrorista, yo me sentía Al Capone, era un peligro, era jefe. Y ahí yo movilicé varios escritores brasileños que eran mis amigos, que me enviaron libros para organizar mejor la biblioteca de la penitenciaria. Y hay un detalle que yo considero muy positivo todos los prisioneros a cada tantos libros comprobadamente leídos, era un día menos en la sentencia. Yo por ejemplo, hay un novelista brasileño que ya murió, fue un best seller en su época, en los años 60, 70 y él escribió un libro sobre la Historia de la provincia más del sur de Brasil, Río Grande del Sur, en tres volúmenes. Es una novela en tres volúmenes. Y allí en la penitenciaria yo encontré un preso común con unos cuadernos gordos y él había copiado a lápiz los tres volúmenes porque le gustó tanto que lo quería tener en su celda individual. La cárcel también tiene sus ventajas, hay tiempo para esas cosas. Hoy a veces hago oficinas literarias en cárceles y también oficinas literarias en movimientos sociales, sindicatos. Es muy importante enseñas a la gente a leer. Por ejemplo, una cosa es leer una obra de ficción, una novela de Cortázar, otra cosa es leer ensayos, entonces hay gente que nunca ha aprendido que son dos maneras distintas de leer. Una novela tiene que empezar inicio, medio y fin, no hay como empezar por el fin, pero un ensayo tú no necesitas leerlo completo y lo mejor, por ejemplo, yo quiero saber cómo estaba la economía de Cuba en el Período Especial, entonces hay 15 libros sobre eso, vengo a la biblioteca, no tengo que leer uno por uno de inicio a fin, yo tengo que ir al índice, hay que enseñar eso a la gente. Y en un libro de economía hay un capítulo sobre el Período Especial, en pocas horas yo busco por el índice exactamente el tema que me interesa, no voy a leer todo el libro, para qué. Incluso hay muchos lectores que abandonan la lectura del libro porque ya no recuerdan nada de lo que leyeron. Claro que no va a recordar porque la cabeza, la mente es electiva, altamente selectiva. Voy a dar dos ejemplos: cuando voy a las escuelas pregunto a los muchachos cuántas horas pasaron en la computadora ayer, dos horas. Bien, ahora cada uno tome un papelito en blanco y pongan ahí las 10 cosas que han aprendido en esas dos horas, muchos no lograron escribir tres, y yo digo ustedes han perdido tiempo, no han navegado, han naufragado en la internet. Y otro ejemplo, por la calle hay un montón de anuncios, propagandas, si yo doy un papelito a cada uno de ustedes y pido escribe cinco anuncios que tú has visto, cinco propaganda que tú has visto en la calle al venir de su casa para la biblioteca, tú vas a tener dificultades de apuntar cuáles son las cinco propaganda, el nombre de una tienda, algo que está escrito en un muro, claro aquí tienen menos propaganda que en los países capitalistas, allí hay muchas propagandas y la gente no es capaz de poner cinco, porque eso demuestra cómo la mente tiene que estar enfocada, tiene que estar canalizada para su objeto de interés.

Está probado que una casa que no tiene libros, no va a esperar que los niños o las niñas tengan interés por ellos, aunque sea como adornos, pero ponga libros en la casa. Hay que tener libros en la casa para provocar en los niños y las niñas el interés por la literatura.

En mi primera experiencia como autor yo tenía 8 años de edad, bueno lo traía en el ADN,  en la sangre porque mi papá escribía y mi mamá escribía. Entonces en mi casa había muchos libros, toda la casa era una biblioteca porque no había un lugar específico para guardar libros, había muchos en el baño por razones obvias, en la cocina, en cada habitación, en la sala, en todas partes había libros. Y cuando yo tenía 8 años, en la escuela, la profesora llegó con redacciones e hizo críticas de mis colegas y dejó por última mi redacción. Era una cosa muy sencilla, cómo ha sido tu último domingo en la familia, y dijo a la clases ustedes deben hacer como Carlos Alberto, él escribe sus composiciones, no le pide a sus papás que se las hagan. Y para mi ego, fue un hecho de cómo es importante valorar a un niño que escribe. Hoy en muchas escuelas yo he visto piden a los niños escribir un librito, simulan en la computadora un librito, una cubierta, un colorido, una ilustración y eso toca la autoestima de los niños, suscita interés por la literatura. Otra cosa es como hoy tenemos muchos recursos, películas, piezas de teatro que se pueden presentar, un video, un DVD, la televisión, entonces tomar obras literarias que ya están en películas y la gente se interesa por la película y después se interesa por leer el libro; y hay que enseñar a esa gente, a los niños y muchachos que todas las películas, todas las piezas de teatro, han sido primero libros. Shakespeare no montó piezas sin antes escribir las piezas. Todo pasa por la redacción. Y es muy importante también enseñar a la gente a perder el miedo no solamente de leer, sino también de escribir porque mucha gente me dice Beto, a mí no me gusta escribir porque yo intenté escribir un cuento pero me sale mal, no sé bien cómo hacer. Porque la gente tiene la falsa idea que algún escritor cuando se pone a escribir un cuento ya sale en el papel perfecto y no es así. El producto final de un cuento o de una novela resulta de 80, 90 distintos tratamientos y lo primero que tenemos que hacer es poner en el papel la intuición imaginativa, después es que damos tratamiento estético porque una novela no tiene que ser de izquierda, de derecha, tiene que ser bella, una obra de arte. Ayer mismo yo citaba a varios autores, el autor desde mi punto de vista tiene que ser revolucionario, mas hay autores muy buenos que han sido de derecha: Jorge Luis Borges apoyó a los generales de Argentina y es magnífico, el propio Fernando Pessoa, fantástico poeta portugués apoyó a Salazar. Entonces hay que trabajar, trabajar y no decir yo soy un autor frustrado porque cada vez que intento escribir un cuento me sale mal, no me sale un cuento igual al de Cortázar, un cuento de Carlos Fuentes.

Entonces yo pienso dos cosas. Primero, tenemos que facilitar a las clases populares el placer de la literatura, ustedes tienen la ventaja aquí, aquí los libros son muy baratos. Yo vivo en un país que lo libros son muy caros, yo mismo tengo por costumbre comprar en las editoriales mi propio libro, siempre hago eso, porque como autor tengo un descuento. Para poder vender en las conferencias y eventos en los que participo tengo eso por costumbre, para facilitar el acceso, como compro barato puedo vender más barato. Para que ustedes tengan una idea de la falta de letramento de los brasileños, una cosa es ser alfabetizado, otra cosa es ser letrado. En Argentina el consumo de libro, si no estoy equivocado, si hay aquí un argentino con otros datos que me corrija, es de 6 libros por cada habitante, no significa que cada uno ha leído 6 libros, en Brasil son 2.5. Es una sociedad que tiene una educación muy mala, en mi tiempo venir a la escuela era la misión de las familias ricas, poner a su hijo en escuela pública, ahora es al revés. La escuela pública está completamente destrozada y una mentira porque en la escuela pública, lo mismo en la particular en Brasil, pocas llegan a seis horas al día, por lo general son 4 horas al día y si sacas el tiempo de la merienda, del baño. Entonces somos un país, ahora sobre todo con temer, cada vez más ignorante, de gente que está completamente sin condiciones culturales. Su interés es haga menos cultura y más entretenimiento porque la cultura suscita la conciencia crítica, lleva al protagonismo político y el entretenimiento no, hace que cada uno satisfaga sus 5 sentidos delante de la televisión, queda feliz con su mundo propio y no se interesa por nada. Hay todo un proceso también en el sistema capitalista de no valorar el letramento de la población, no hay un interés de que seamos una humanidad culta, una humanidad informada, una humanidad con conciencia crítica. Y si tenemos algo que hacer en las clases más populares es pedir a ellos que desde su oralidad cuenten sus historias de vidas, no hay ningún campesino, no hay ningún obrero, no hay ninguna trabajadora de una fábrica de tabaco aquí en La Habana que no sepa contar su historia de vida. Cuentan cómo ha sido la vida de su abuelo, de su papá, la suya, cuentan en grupo y después traducir esa oralidad en textualidad. Entonces la gente a partir de una escritura que registra la biografía de la gente pasa a interesarse por la lectura. Eso es una experiencia que tenemos en las oficinas literarias con grupos populares. ¿Y por qué la biografía de la gente? Porque toda la humanidad se divide en dos tipos de personas: aquellos que son protagonistas o militantes, políticos y aquellos que no lo son, que viven su mundo personal, desinteresados de qué pasa en la política, qué va a pasar en la cultura, que no quieren saber nada, quieren saber de la comida, de comprar un carro, tener una vivienda. En otras palabras la humanidad se divide en aquellos que persiguen la vida como una necesidad biológica, necesito tener un trabajo para tener un salario, de ese salario voy a mantener una familiar, un vivienda y comprar la comida y tener un carro y hacer vacaciones, esa es la mera percepción biológica de la vida. Y aquellos que tienen una percepción biográfica, esos son los protagonistas, que han perseguido la vida con un sentido histórico y no meramente una progresión biológica. La humanidad se divide en esos dos grupos. Y si queremos tener derecho al futuro de la Revolución Cubana, que la Revolución Cubana es la cabeza de la nueva generación, que no sea un solo hecho del pasado, va a ser un compromiso de futuro, ya en la víspera de completar sus 60 años, el próximo 1 de enero, entonces hay que hacer ese trabajo desde el rescate de la biografía personal de los muchachos y muchachas, de los obreros, campesinos y trabajadores. Llegar a la biografía de Cuba, de Occidente, del socialismo, del capitalismo, de la historia de la humanidad, y ahí la gente no va a crecer como mero proveedor de sus necesidades biológicas, va a crecer como protagonista consciente, crítico, militante por un mundo mejor. Gracias.

 

Palabras de la doctora Graziella Pogolotti

Buenos días. El tema que nos reúne me ha hecho demostrarle en ese lugar, se impone, en primer lugar, evocaciones de algunos recuerdos de algunas gentes. Empezaba el año 1959, acababa de triunfar la Revolución y una mañana se me ocurrió pasar por aquí, por la biblioteca a saludar a una amiga recién nombrada Subdirectora. Conversando con ella me preguntó si quería saludar a María Teresa Freire de Andrade también. Le dije bueno realmente no sé porque ella debe recordar la época en que yo era estudiante universitaria y nos reuníamos allí en la hemeroteca de la biblioteca Rubén Martínez Villena de la Universidad, y a cada rato ella tenía que mandarnos a callar. Por suerte, después coincidimos en otras tareas, después el 10 de marzo, estuvimos tratando de hacer un  periodiquito clandestino, al que pusimos de nombre pretenciosamente “El cubano libre”. Pero bueno, me decidí a ir a saludar a María Teresa Freire de Andrade y casi de inmediato ella me preguntó: A ti no te gustaría trabajar aquí? Le dije María Teresa, yo uso la biblioteca pero no soy bibliotecaria. Me dijo: no importa, tú puedes, si quieres probamos durante tres meses, si al cabo de ese tiempo no estás conforme totalmente, pues bueno sigues trabajando aquí. Ella me colocó de asesora del Departamento de Selección y adquisición de libros. Pero además de eso hice muchísimas cosas más en aquella etapa y permanecí 10 años en esta biblioteca, hasta que la Universidad de La Habana, donde también yo trabajaba, me planteó la disyuntiva de escoger entre uno y otro lugar. En aquellos tiempos iniciales, por un conjunto de circunstancias, los trabajadores de la biblioteca nacional estaban conformados no solamente por bibliotecarios altamente calificados, sino también por un grupo de intelectuales de la época que se aglutinaron aquí: Eliseo Diego, Cintio Vitier, Fina García Marruz, Algeliers León, y un singularísimo personaje, un gran polígrafo cubano que se llamó Juan Pérez de la Riva. En ese entorno evidentemente, además de producirse constantes iniciativas creadoras, se iba expandiendo la influencia de ese grupo intelectual. Bueno también tengo que mencionar a una compañera que no solamente es bibliotecaria sino que es una investigadora notabilísima, me refiero a Zoila Lapique. Como decía, esto iba implicando añadidos, gente que se colaba aquí, que buscaba aquí el apoyo de los bibliotecarios y de los especialistas, como por ejemplo, Moreno Fraginals que en aquel momento estaba terminando la escritura de El Ingenio. María Teresa Freire de Andrade organizó además en aquel entonces el Sistema Nacional de Bibliotecas, esa fue una estructura que jerarquizaba las bibliotecas de las capitales de las provincias de ese entonces que seguían el mismo modelo de la nacional, en cuanto a la preservación de su patrimonio y a la creación de los departamentos que aquí se fundaron. Por eso en la mañana de hoy he recordado muchísimo las visitas a la biblioteca de Matanzas, es uno de nuestros tesoros patrimoniales fundamentales, como la de Santiago de Cuba, como tantas otras de las capitales de las provincias que había en aquel entonces. Y recuerdo además cuando María Teresa estaba librando lo que ella llamaba su batalla de Santa Clara para lograr que se concediera a la biblioteca el local de edificación que tiene en el parque Vidal de esa ciudad. Porque María Teresa consideraba que la biblioteca tenía que estar en el centro de la ciudad, porque la biblioteca era ámbito de animación y de educación. Ella siempre se había especializado, se había dedicado particularmente al tema del fomento de la lectura y del trabajo con los niños, y encontró en Eliseo Diego un excelente colaborador que ayudó a esa biblioteca juvenil, y las narraciones orales para la primerísima infancia con la adquisición de los mejores libros que podían obtenerse para los niños, con otro grupo de formas de creación que también estimulaba eso que había que desarrollar en primer lugar que era la imaginación. Entonces bueno, se daban clases de artes visuales… El propósito fundamental que tenía María Teresa, teniendo en cuenta el concepto concreto de un país del tercer mundo, de un país subdesarrollado, de un país en el cual se estaba a punto de librar la Campaña de Alfabetización, el propósito era conjugar, por una parte la labor patrimonial del rescate, organización y fuerzas al servicio de los lectores de los fondos patrimoniales que tuvieron aquí su ámbito específico en la sala cubana, los trabajos de atención directa y asesoría de parte de Juan Pérez de la Riva, y las funciones propias de una biblioteca desarrolladas en la sala general de lectura, en la biblioteca circulante, en el Departamento Juvenil, en el Departamento de Arte y el Departamento de Música. Toda aquella diversidad tenía su fundamento en la promoción de la lectura. Así  mismo también llevó a cabo una experiencia de brevísima duración que fue la de los bibliobuses. Eran bibliotecas viajeras que recorrían las zonas rurales, se iban deteniendo en puntos específicos y ahí acudían los campesinos con sus hijos para tomar los libros en préstamo. Aquello se realizó desafiando condiciones realmente muy complejas. Yo recuerdo haber hecho un recorrido en una de esas bibliotecas viajeras desde Cienfuegos hasta Trinidad, llegando por la zona de Trinidad hasta el último límite accesible porque en aquel entonces todavía se estaba librando en el Escambray la lucha contra bandidos. Por la mañana Torres Cuevas enfatizó  a lo que significó el triunfo de la Revolución Cubana en relación con la lectura. Yo quería recordar también algo muy audaz que impulsó Fidel en aquellos años que fue la publicación, mediante el método de fusilamiento, de las llamadas emisiones revolucionarias, lo cual consistía sencillamente en apropiarse de los horrores mismo publicados en el mundo en aquel momento, con el propósito de que los cubanos estuvieran informados y actualizados, sin pagar naturalmente derecho de autor ni pedirle permiso a las editoriales. Lo hacíamos nosotros partiendo del hecho de que ese saber acumulado en el primer mundo se había construido a partir del saqueo de nuestros países, a partir del coloniaje, y que por lo tanto nosotros teníamos derecho a apropiarnos de aquello que era usufructuario. Luego hubo que entrar por el carril porque todas esas cosas, la UNESCO, las organizaciones internacionales, etc., lo regulan y eso nos privó de la posibilidad de seguir fusilando tanto la literatura más reciente que se produce en el mundo como los mejores libros del área de ciencias sociales. Hasta aquí un poco los recuerdos que me asaltan cuando vengo a este lugar que frecuenté durante 10 años como trabajadora y que me estaban probando hasta que demostré en la práctica que era una persona disciplinada, tenía que marcar el reloj a la entrada a las 8, y a las 8 y 5 el reloj marcaba rojo. Después me gané por mi buena conducta el derecho a seguir viniendo a las 8 de la mañana pero sin marcar el reloj.

Yo creo que el tema que se ha puesto sobre la mesa en este taller en el que hoy nos encontramos tiene en los momentos actuales una importancia extraordinaria. Yo pienso que en el tema de la lectura está uno de los rigores esenciales para la salvaguarda de toda la humanidad. Mi problema no está tanto en el soporte, aunque a mí me encanta el soporte de papel, y también como decía Torres Cuevas al principio, un libro nuevo me gusta olerlo, me gusta palpar la calidad del papel, sino en la necesidad de construir una resistencia ante el poder manipulador de los medios mediante la creación de hábitos de lectura que partan del disfrute, del placer, que lleven al ejercicio de la crítica y a la adquisición del conocimiento. Quienes seguimos día a día lo que ocurre en el mundo podemos darnos cuenta de hasta qué punto la manipulación de los medios lleva al ejercicio de un dominio de las conciencias. Hasta ahora miradas las votaciones en muchos países, los pueblos voten contra sus propios jefes, sujetos como están a ese poder de la imagen y de un mensaje simplón. Yo creo que es un peligro que avanza cuando vemos aportar aquí y allá la emergencia de plataformas fascistas, cuando es posible que se manifieste un racismo desembozado a nivel del ejercicio de la política, cuando en nuestra América Latina estamos observando una aparición de mentalidades que yo no puedo calcular. Frente a eso la defensa es construir un ser humano realmente pensante. Torres Cuevas recordaba que el libro, el texto nace en el autor pero termina y se realiza plenamente en el lector. Ese lector frente a un texto lleva a cabo un ejercicio de recreación, por lo cual el proceso de escritura y lectura se produce en un fenómeno de observación. Cada uno de nosotros lee el Quijote de una manera distinta y esa obra de Cervantes también ha sido leída de una manera diferente a través de los años. Por lo tanto, la clave, la batalla fundamental en este momento está en la necesidad de construir, rescatar y preservar a ese lector.

En el espacio de Empedrado que atiende la Fundación Carpentier, nosotros estamos haciendo un modestísimo trabajo con los niños de escuelas de la Habana Vieja con el propósito de incentivar los hábitos de lectura. Este trabajo es muy modesto, un trabajo que además yo me siento totalmente incapaz de orientar, no conozco de literatura infanto–juvenil, más allá de los libros que yo me leí en aquella época. Por los tanto me quedé en Andersen, en Grimm, de ahí pasé a Julio Verne y al descubrimiento que para mí fue importantísimo de Alejandro Dumas, me metí en Los tres mosqueteros, Veinte años después. Les decía me siento incapaz de orientar un trabajo así, pero a través de nuestros colaboradores estoy palpando algunos de los problemas que nosotros tenemos que afrontar en nuestra realidad concreta.

Yo pienso que esta convocatoria que propone este taller debería ampliarse a los compañeros procedentes de los institutos pedagógicos de las escuelas formadoras de maestros. Tengo la sospecha, no la seguridad, que sería conveniente también vincular a estas inquietudes al claustro de la actual carrera de Bibliotecología, puesto que me pregunto, no tengo la respuesta, si en esa carrera actualmente se está abordando el tema del bibliotecario en relación con la lectura. Puesto que la construcción del lector se define básicamente en el ámbito de la escuela y en el ámbito de las bibliotecas, tanto en las bibliotecas públicas como las bibliotecas escolares. La familia sin duda tiene un espacio importante, pero cómo son los niños que tienen el privilegio de contar con una familia donde persista esto hábitos de lectura. No voy a hablar solamente de los estratos sociales menos privilegiados, creo que en el edificio donde yo vivo, habitado básicamente por egresados de la educación superior, algunos de ellos de alto nivel, son muy pocos los apartamentos donde existen libros. Por ese motivo, ojalá la familia pudiera hacer un trabajo a favor de la lectura, pero mayoritariamente no lo es. Por eso es que esa batalla se libra en la escuela, en las bibliotecas y tiene que librarse con un apoyo mucho más enfático en nuestros medios televisivos. Una vez que ampliamos esa convocatoria a otros ámbitos, que no solo es el Ministerio de Cultura ni el Instituto Cubano del Libro, pero que sin embargo son ámbitos decisivos para el rescate del hábito de la lectura. En lo que se refiere a la educación, creo que analizar el entrenamiento en lo que respecta a la lectura fluida que corresponde al nivel elemental. Creo que ahí hay un análisis pedagógico, didáctico, técnico que compete primordialmente a los institutos pedagógicos. En nuestra experiencia de Empedrado hemos iniciado con niños de cuarto grado, estos niños no tienen hábitos de lectura, estos niño evidentemente no leen en sus clases, y en ese sentido no voy a hablar como pedagoga ni como especialista, sino como la niña que fui y que recuerdo que en segundo grado en clase se me hacía leer en alta voz, darle sentido a lo que leía marcando las comas y los puntos que por alguna razón existen, y que hoy de una manera impresionante se ignoran muchas veces también por parte de los locutores. Esa lectura en alta voz llevaba a que el juez por vía oral tuviera que hacer una síntesis e ir reconstruyendo colectivamente los hechos. Eso por lo que yo recuerdo de mi infancia era una práctica escolar. Y puede parecer algo muy rudimental, pero es indispensable porque si uno no entiende lo que lee, no puede adquirir los conocimientos.

Creo además que la lectura tiene que ser un ejercicio disfrutable y por eso es que la literatura tiene que ocupar un lugar de primerísima importancia desde los primeros grados de la enseñanza elemental. Yo he dicho muchas veces que estoy segura que cuando en su último discurso Camilo Cienfuegos recitó Bonifacio Byrne, fue porque ese poema lo había aprendido en la primaria, porque en los manuales de lectura de primaria estaba ese poema, y ahí también nos despedíamos de Cuba con Gertrudis Gómez de Avellaneda. La promoción de la lectura, creo yo, tiene que ver desde las etapas iniciales con el disfrute de la palabra. La palabra que suena bonito. Yo recuerdo que cuando yo estuve en el Escambray algunos años de la década del 70, de vez en cuando tenía que darle algunas explicaciones a compañeros de allí, alguna conferencia y se les preguntaba si habían entendido y muchos de ellos decían: no lo entendía todo, pero me gustó porque sonaba bonito. Y lo que sonaba bonito era la palabra, y esa es una dirección en la que trabajó mucho Mirta Aguirre, cuando asesoró al Ministerio de Educación, precisamente en la elaboración de manuales de lectura. Memorizar poesías tradicionales que rimaban constituye un ejercicio, una introducción a la mejoría del verso, a la música del verso, constituye también un ejercicio de la memoria que es algo que no podemos despreciar. Una cosa es la nefasta enseñanza memorística que consiste en memorizar aquello que uno no entiende, como algunos manuales de Economía Política; y otra cosa, es la necesidad de cultivar la memoria. El aprender, el memorizar versos ayuda en esa dirección, ayuda a incorporar y enriquecer el léxico. La lectura de obras de calidad literaria, preferentemente escritas originalmente en nuestra lengua, tiene que acompañar todo el tema este. La literatura, el texto literario no puede ser solamente algo que se utilice para enseñar nada más. Son dos caminos distintos: el texto literario debe emplearlo para su disfrute y no solamente para que todos en un futuro sean escritores, ni siquiera para que todo el mundo en un futuro sea aficionado sistemático a lectura literaria. No. Hay que hacerlo porque a través de la literatura incorporamos el dominio y manejo de la palabra, y la palabra es fundamentalmente el medio a través del cual podemos acceder a otro conocimiento. Hoy día estamos priorizando la enseñanza con historia, estoy de acuerdo, lo he defendido siempre. Ahora para acceder a la historia hay que pasar por la lectura, y por una lectura que nos revele la complejidad de los procesos históricos, por una lectura que nos pueda permitir el acceso a todos los matices de una realidad pasada, lo que quiere decir que también nos permite acceder a todos los matices de nuestra realidad. Porque ni el ayer, ni el hoy, ni mucho menos el mañana posible transitan en una pantalla en blanco y negro. La vida y la realidad se entienden y, por lo tanto, se puede actuar en relación a ello desde su complejidad esencial y sustancial. Creo que no tengo mucho más que decir porque realmente yo no soy experta, no tengo las herramientas. Lo que sí puedo decir es que la lectura me ha acompañado durante toda la vida, desde que pude acceder a ella me ha acompañado para tratar de entender la realidad, me ha acompañado también, y esto es algo muy importante para cualquier ser humano, en los momentos de plenitud y en los momentos de pesares. Creo que el dominio de la palabra es algo que nos separa fundamentalmente de las restantes especies del mundo animal. Es una conquista del ser humano, es una conquista que le permitió al ser humano construir todo lo que hemos construido, que le ha permitido al ser humano hacerse a sí mismo, y que tiene que permitirle construir su resistencia, construir sus vínculos solidarios en el desafío de hoy que es eminentemente la lucha contra la manipulación, la lucha emancipadora en la que estamos inmersos a pesar de todas las dificultades es básicamente una lucha contra la enajenación. Queridas amigas, queridos amigos, lo único que desearía es dejarlos un poquito más inquietos, un poquito más preocupados, un poquito más comprometidos en esta batalla y poner todo el empeño en anunciar transversalmente este combate a todos los sustratos de nuestra sociedad, de nuestras estructuras de gobierno que convergen en el tema de la educación y la formación del ser humano.

 

Palabras del bibliotecólogo Miguel Viciedo

Voy a compartirles cómo el Programa Nacional por la Lectura es el plan de defensa de la profesión bibliotecaria y la Agenda 2030 de ONU que nosotros hemos estado haciendo.

En noviembre de 2016 la sección de América Latina y el Caribe convocó a un taller que se realizó en la ciudad de Montevideo, en Uruguay, con el objetivo de trabajar el tema de la biblioteca y la Agenda 2030. En este primer talle participaron Argentina, Panamá, Costa Rica, Colombia, Chile, Brasil, Paraguay, Uruguay, México y Cuba, pero después se sumaron otros países en todo el proceso que llevó a cabo la Agenda 2030.

Nuestros objetivos en este taller inicialmente eran estos:

-Presentar algunas iniciativas de bibliotecas que demuestran el papel que las bibliotecas pueden desempeñar para apoyar los Objetivos de desarrollo sostenible (ODS) específicos.

-Ayudar a entender que estas iniciativas pueden, indirectamente, apoyar otros ODS.

-Identificar formas en las que algunas de las actividades actuales de su biblioteca ya están contribuyendo a los ODS.

-Considerar cómo las actividades de promoción y defensa de la profesión de su asociación de bibliotecarios pueden alinearse con los ODS.

-Preparar a los participantes para desarrollar una campaña para dar a conocer la Agenda 2030 de las Naciones Unidas en sus respectivos países.

Para ello se abordaron temas como:

Se analizó lo que las bibliotecas ya están haciendo para apoyar los ODS.

Se analizaron algunos ejemplos de programas y servicios bibliotecarios que están contribuyendo, directamente, a la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, con ejemplos concretos.

Se describieron algunas actividades de las  bibliotecas, las asociaciones de bibliotecas y bibliotecarios orientadas al cumplimiento de los ODS.

Se hizo énfasis en la importancia crítica de las bibliotecas para dar a conocer los ODS.

La pregunta que estuvo girando todo el tiempo dentro del taller fue esta: ¿Dónde cree que podrían las bibliotecas realizar un aporte? O sea en qué lugar, de qué manera, dónde la biblioteca podría realizar su aporte a los ODS. Entonces dónde estaría ese aporte?

Las bibliotecas propician el acceso a la información porque apoyan la erradicación de la pobreza, la agricultura, la educación de calidad, la salud y el bienestar, el acceso público a las TIC, la cultura, el crecimiento económico, la sociedad civil. De qué manera, permitiendo el acceso a la información para respaldar el logro de todos los ODS. Por eso nosotros siempre hemos dicho desde el principio que era algo que nosotros veníamos haciendo desde hace mucho tiempo.

En el contexto de los ODS, el personal bibliotecario qué es lo que hace:

-Promueve el derecho al acceso a la información a todos los ciudadanos.

-Desarrolla colecciones relevantes y promueve el acceso a los recursos de información, a la cultura y el conocimiento.

-Respalda el acceso a la información del gobierno en todos los soportes.

-Apoya el desarrollo de la legislación en materia de libertad de acceso.

-Modela normas rígidas de ética de la información.

-Trabaja con ONGs que tienen por objeto garantizar la transparencia en la sociedad.

Por supuesto esto lo hace el personal bibliotecario y esto lo hemos estado haciendo desde siempre y está en el contexto de los ODS.

Todo lo anteriormente expresado apuntaba a que las bibliotecas y los bibliotecarios, para visualizar este esfuerzo en apoyo a los ODS y al Plan Nacional de Desarrollo de sus respectivos países, debían tener un plan de promoción y defensa de la profesión. O sea esto había que organizarlo de alguna manera.

Ahora, ¿qué es la promoción y defensa de la profesión? Se refiere a “las acciones que los individuos o las organizaciones realizan para influir en la toma de decisiones a escala local, regional, estatal, nacional e internacional que ayuden a crear una política o un cambio en apoyo a las bibliotecas, especialmente las públicas y las escolares”.

Por qué se insistía en esto. Por eso yo decía ayer que la IFLA se había adelantado porque se dio cuenta que nuestras instituciones bibliotecarias que donde quiera tienen dificultades, donde quiera hay poco apoyo, etcétera, era menester demostrarle a los gobiernos cómo incidíamos nosotros en los ODS y a su vez apoyábamos el Plan Nacional de Desarrollo de nuestros países especialmente en América Latina.

También la promoción y defensa, en el contexto bibliotecario, también puede informar a los usuarios de las bibliotecas públicas y la comunidad en general, acerca de los servicios bibliotecarios y su valor y demostrar cómo los servicios públicos -incluyendo el acceso a Internet- mejoran la vida de las personas en la comunidad.

La tarea principal del referido taller, que había sido convocado por la IFLA/LAC era que, cada una de las Asociaciones de la región identificara un programa existente que fuera exitoso y apoyara, al menos, uno de los ODS que anteriormente ya hubiera sido seleccionado como prioritario para nuestros respectivos países.

Ellos se estaban planteando en el taller que nosotros no inventáramos nada que se nos ocurriera ahí porque realmente no iba a ser productivo y a qué apelaron, a aquellos proyectos o programas que ya tuviéramos nosotros en nuestros países y que realmente fueran programas aportaran a los ODS, y que nosotros pudiéramos con un trabajo posterior lograr que apoyaran otros ODS y convertirlo en nuestro plan de defensa. Por supuesto, nosotros inmediatamente nos dimos cuenta, Margarita y yo, y dijimos, lo que más nosotros tenemos a mano y que es un programa que pese a las dificultades ha tenido éxito es el Programa Nacional por la Lectura. Fundamentábamos ante los organizadores del taller que nosotros había decidido que el Programa Nacional por la Lectura podría ser nuestro programa de defensa de la profesión bibliotecaria.

El Programa Nacional por la Lectura es un programa que involucra de manera directa a las bibliotecas públicas y escolares cubanas, el mismo apoya especialmente los objetivos 3, 4, 5,10, 15 y 16 de la Agenda de Desarrollo del 2030, que son prioritarios para Cuba, pues forman parte del Programa Nacional de Desarrollo. Es un programa de carácter permanente, que se enriquece cada año con los aportes que realizan los bibliotecarios y las bibliotecas involucradas en el mismo, así como otras instituciones.

Todos esos objetivos de desarrollo el proceso revolucionario cubano desde que triunfó en 1959 ha estado inmerso en todo esto, sin haberle llamado ODS, pero sí tenía que ver con el desarrollo económico, político del país. Llevar el hambre a cero, la educación de calidad, la igualdad de género, la reducción de las desigualdades, la acción por el clima, la vida submarina, o sea todo esto que tiene que ver con el medioambiente y los ecosistemas, y trabajar por la paz, la justicia y por instituciones sólidas.

El Programa Nacional por la Lectura como Programa de Defensa de la Profesión, apoya al Plan Nacional de Desarrollo de Cuba en los siguientes aspectos:

-Mejorar la salud  ciudadana contribuyendo a prevenir enfermedades de transmisión sexual en grupos de adolescentes y jóvenes, el embarazo precoz,  la obesidad, la drogadicción y el alcoholismo, con la realización de diferentes acciones como: charlas, conferencias, muestras de audiovisuales, exposiciones, presentaciones de libros, encuentros con especialistas en estos temas, etc., en las bibliotecas y comunidades.

-Concebir una enseñanza de calidad para todos los ciudadanos cubanos, al facilitar su acceso a la información y al conocimiento a través de los servicios de información y las actividades de promoción de la lectura.

-Fomentar la igualdad de género con acciones culturales y servicios de información que estimulan la participación activa de la mujer como parte importante de la sociedad cubana.

-Erradicar las desigualdades al contar en nuestras bibliotecas con trabajadores bibliotecarios que tienen alguna discapacidad o viven en situaciones vulnerables, y con la creación de espacios culturales en las bibliotecas o en las comunidades que faciliten el acceso a la lectura y al conocimiento de estos grupos poblacionales.

-Impulsar la protección y cuidado del medio ambiente y de los ecosistemas desde la infancia y la adolescencia, a través de la creación de clubes de lectores y círculos de interés con estos temas en las bibliotecas y las escuelas de enseñanza primaria y secundaria de las comunidades, con el concurso de bibliotecarios y maestros.

-Fomentar una cultura de paz a través de la realización de acciones en las bibliotecas y comunidades como conferencias, charlas, campañas de lectura popular. Debates de filmes etc.

La ASCUBI, desde enero del 2017, trabaja en una campaña de sensibilización a través de sus filiales provinciales para lograr que los principales organismos y organizaciones del país perciban que el Programa Nacional por la Lectura  fortalece en gran medida  el Plan Nacional de Desarrollo del país, al contribuir en su realización al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de la ONU.

De esta manera ya estamos lográndolo, nosotros ayer, le decía a Margarita, nosotros llevamos un buen tiempo desde que empezamos esta campaña por lograr aterrizar todo en Ministerio de Cultura porque el organismo decisor político por la parte que tiene que ver con las bibliotecas públicas, y también con otros ministerios como el de Educación, etcétera. Creo que lo vamos a lograr porque ayer nuestro director inmediatamente cuando vio la presentación completa de todo este trabajo que hizo Margarita, pues ha decidido que la Campaña la va a empezar a hacer él mismo. Entonces eso nos conviene porque ya se le han ocurrido una serie de ideas, se está hablando ya de hacer una conferencia de prensa, de llamar a la televisión, etcétera y ese es realmente el objetivo nuestro porque, fíjense que, uno no puede perder tiempo, ya estamos viendo el anuncio de Universidad 2018 y la Agenda 2030, y nosotros empezamos mucho antes que ellos. Vamos a correr ahora porque necesitamos los apoyos para ver si logramos esto y sea Biblioteca 2018 y la Agenda 2030.

Gracias.

 

Homenaje a la revista Bibliotecas. Anales de Investigación en virtud de su aniversario 55

Por: M.Sc. Carlos Luis González-Valiente

Bibliotecas. Anales de Investigación (BAI) celebra en este 2018 su aniversario 55. Establecida hoy como una de las publicaciones científicas sobre Ciencias de la Información de mayor visibilidad en el contexto iberoamericano, su dirección y comité científico se goza que la revista cumpla un año más.

Haciendo un poco de historia, BAI surgió como un boletín en el año 1963. Una vez creada la Dirección General de Bibliotecas del Consejo Nacional de Cultura, se hizo necesaria la concepción de una medio para comunicar las noticias y prácticas bibliotecarias de la época. Debido a la precaria situación en la que se encontraba el sector bibliotecario cubano al triunfo de la Revolución cubana, este boletín llamado Bibliotecas devino en el canal para mantener actualizado al profesional bibliotecario cubano.

Importantes personalidades de la bibliotecología y la cultura contribuyeron con su fundación y establecimiento; por solo nombrar algunos casos tenemos a María Teresa Freyre de Andrade, Emilio Setién Quesada, Israel Echevarría, Regla Peraza, Tomás Fernández, Olga Hernández Guevara, Graziella Pogolotti, Argeliers León, Juan Pérez de la Riva, Luis Suardíaz, Lucía Sardiñas, Salvador Bueno, Sidroc Ramos, y otros. Todos ellos, unido a otros asiduos y ocasionales, ofrecieron contenidos de temáticas referidas a la bibliografía, la catalogación y clasificación de documentos, las prácticas bibliotecarias de bibliotecas extranjeras, las reseñas de eventos, y muchas otras.

A mediados de la década de los años ‘80, en 1986 específicamente, de boletín se convierte en una revista especializada. Nuevos matices desde el punto de vista de formato y contenido le fue incorporada a la publicación, con la proyección de convertirla en una publicación científica. Sin embargo, con el advenimiento de la crisis de los años 1990, en la que todas las publicaciones del país se vieron afectadas, fue imposible convertirla en una revista científica. Cabe destacar que el esfuerzo puesto por la dirección de la revista garantizó que la revista, a pesar de la precaria situación económica del país, continuara saliendo de la manera más regular que se pudo.

Desde finales de 1990 y casi hasta mediados de la primera década del 2000, hubo una segunda proyección para convertir a Bibliotecas en una revista meramente científica. Pues este logro tuvo lugar en el 2005, año en que además se le cambia el nombre para Bibliotecas. Anales de Investigación, dado que sería un anuario científico. Importantes cambios de diseño y contenido fueron acometidos, ya que que los artículos comenzaron a abordar temáticas menos bibliotecológicas y más sobre Ciencia de la Información propiamente; aunque, cabe destacar que los estudios sobre las tipologías de bibliotecas son los que han predominado (Pérez Matos, 2005; González-Valiente y Núñez Amaro, 2018).

A partir del 2015, Bibliotecas. Anales de Investigación entra en una fase de visibilidad de sus contenidos mediante su presencia en bases de datos internacionales de gran prestigio científico-académico. Pues desde del 2016 fue indizada en importantes bases de datos tanto especializadas en Ciencias de la Información, como de carácter multidisciplinar, figurando: Catálogo Latindex, Dialnet, ERIH-PLUS, EBSCO, REDIB, E-LIS, CLASE, BIBLAT, Web of Science, entre otras.

Hoy, Bibliotecas. Anales de Investigación se prestigia en ser la revista latinoamericana activa de mayor antigüedad en el campo de las Ciencias de la Información. En realidad ha superado muchas crisis de diversa índole, pero el comunicar la ciencia bibliotecológica-informativa de Cuba y el mundo es su principal motor impulsor. En resumen, las etapas históricas por las que ha transitado la publicación son las siguientes (González-Valiente y Núñez Amaro, 2018):

En virtud del 55 cumpleaños de la revista, prestigiosas instituciones y asociaciones como la Dirección de Publicaciones Periódicas del Instituto Cubano del Libro, la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí y la Asociación Cubana de Bibliotecarios le rindieron un homenaje en el marco de la 27 Feria Internacional del Libro de la Habana, 2018. El primer reconocimiento tuvo lugar el 6 de febrero de 2018 en la Fortaleza San Carlos de la Cabaña (La Habana), donde le fue hecho un reconocimiento público. Allí estuvieron presentes Sonia Núñez Amaro, directora científica de la revista; Carlos Luis González Valiente, el editor jefe; y Manuel Paulino Linares Herrera, el editor asociado.

El día 8 de febrero un reconocimiento similar le fue dado por la Biblioteca Nacional de Cuba y la Asociación Cubana de Bibliotecarios. Allí hubo espacio para reconocer la labor importante de uno de sus fundadores, Emilio Setién Quesada; así como la de los autores que más han publicado durante los años 2013-2017, en este caso: Radamès Linares Columbié, Amparo Hernández Barrios, Zoia Rivera y Celso Martínez Musiño. Por su parte se distinguió la loable tarea de revisores como: María de las Mercedes Fernández Valdés, María Josefa Peralta González, Carmen Álvarez Álvarez, Montserrat Garcia Alsina, Claudia Patricia Méndez Rátiva, Rafael Capurro y Concepción Rodríguez Parada. Por último, se distinguió el trabajo realizado durante los últimos años por Sonia Núñez Amaro y Carlos Luis González Valiente, ellos en su rol en la dirección y edición científica.

En este escenario también fue presentado un número especial a razón de este aniversario 55, el cual ha sido publicado en el volumen 14 número 1 de 2018. El mismo está referido al desarrollo de las Ciencias de la Información en Cuba. Allí estuvieron presentes un grupo de autores que escribieron para ese número especial los siguientes artículos: El mercado laboral para el profesional de la información: un acercamiento a partir de la voz de sus actores en Cuba (por: Magda León Santos, Zoia Rivera, Karen Dustet y Talia García), El impacto de las publicaciones seriadas y su efecto sobre la producción científica cubana sobre Bibliotecología y Ciencias de la Información (por: Adria Amaro Ares, Rosa Lidia Vega Almeida y Ricardo Arencibia-Jorge), El Índice Wally: una propuesta altmétrica para las editoriales cubanas indexadas en la plataforma e-Libro.com (por: Raúl Gonzalo Torricella Morales y Ricardo Arencibia-Jorge), Los profesionales de la información en Cuba y su formación: una aproximación histórica (por: Radamès Linares Columbié), La información y el conocimiento como recursos organizacionales en Cuba: algunos aportes sobre este proceso desde la academia (por: Gloria Ponjuan Dante) y Espacios y papeles para la biblioteca universitaria en la internacionalización de la educación superior: hacia un enfoque solidario (por: Nancy Sánchez-Tarragó y Leilah Santiago Bufrem).

 

Bibliografía

González-Valiente, C.L.; & Núñez Amaro, S. (2018). Bibliotecas. Anales de Investigación: 55 años comunicando las ciencias de la información en Cuba. Bibliotecas. Anales de Investigación; 14(1), 5-10.

Pérez Matos, N.E. (2005). Sumando y restando en la revista Bibliotecas. Bibliotecas. Anales de Investigación; (1), 5-16.

     

* Con excepción del articulo Homenaje a la revista Bibliotecas. Anales de Investigación en virtud de su aniversario 55, todos los textos de este dossier fueron transliterados y se respetaron las palabras textuales de sus autores.

** Las imágenes de este dossier son cortesía de nuestros colegas Maribel Duarte, Eddy Rodriguez, Margarita Bellas, Mabiel Pérez Hidalgo, Osdiel Pérez Ramírez, y Carlos Valiente.