59º Premio literario Casa de las Américas

   Por Amado René Del Pino Estenoz

La edición 59º del premio literario Casa de las Américas ha sido una de las expresiones más recientes del trabajo de investigación y promoción cultural realizado por la institución homónima durante 2018. Entre el 15 y 25 del pasado enero, el Centro de Investigaciones Literarias convocó a intelectuales de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, Estados Unidos, Granada, Perú, Puerto Rico y Trinidad y Tobago para declarar los autores que pasarán a integrar la Colección Premio del Fondo Editorial de la Casa.


Afiche de promoción concebido por la Dirección de Comunicación e Imagen de la Casa.

Los géneros convocados para el Premio Casa 2018 generaron el interés de centenares de escritores de América Latina, quienes concursaron en las modalidades de cuento, teatro, ensayo artístico-literario, estudios sobre la mujer, literatura brasileña de «no-ficción» y literatura anglocaribeña y creol. A lo largo de medio siglo el certamen ha consolidado el aval que lo prestigia como uno de los más codiciados y consagratorios del continente; según lo atestigua el impacto alcanzado por obras premiadas o mencionadas como «Desnudo en el tejado», «Los años duros», «Los niños se despiden», «Los hombres de a caballo» y «Las ceremonias del verano» en narrativa; «La poesía ignorada y olvidada», «El discurso narrativo de la conquista de América» y «La globalización de la naturaleza y la naturaleza de la globalización» en ensayo; «Dos viejos pánicos», «El atentado», «La noche de los asesinos», «Postal de vuelo»  y «Ángel perdido en ciudad hostil» en teatro; o «La guerrilla tupamara», «Me llamo Rigoberta Menchú», «El imperio de la Habana» y «Memorias verdes de los años rabiosos» en literatura testimonial.

Las tres jornadas previas a la clausura generaron expectación por la posibilidad de asistir a los debates abiertos por los miembros de los respectivos jurados. Numerosas problemáticas culturales e históricas de la región latinoamericana fueron lanzadas en los paneles «Creación literaria, circulación editorial y traducción en el Caribe», «El otro lado de la literatura brasileña», «Páginas que me llevaría a la isla desierta» y «La experiencia crítica». Entre los tópicos más debatidos pueden mencionarse la homogenización del gusto editorial, el derrotero intelectual de la diáspora antillana, las propuestas argumentales de la narrativa anticlerical luso-brasileña, la «infalibilidad» de los clásicos, la vulnerabilidad de los soportes materiales de la cultura escrita, la condición femenina de la escritura y los desafíos interpretativos de las manifestaciones audiovisuales. El público que colmó el mítico espacio de la sala Manuel Galich enunció sus puntos de vista desde posiciones individuales que abarcaron el regocijo, la incertidumbre y el deslumbramiento.      


El Quijote de Cervantes, apuesta de «salvamento» de la cultura escrita

La vocación multidisciplinaria de los organizadores del Premio fue puesta en evidencia por las diversas actividades previstas que involucraron a la música, las artes escénicas, el ámbito editorial, las artes visuales y el universo intelectual y académico. Han sido parte de esta celebración cultural cada técnico y especialista de la Casa, desde los investigadores del Centro de Estudios del Caribe, comunicadores de la Dirección de Comunicación e Imagen, curadores de la Dirección de Artes Plásticas hasta los valiosos gestores de Relaciones Internacionales, Servicios y la Red Comercial.

Entre los momentos de mayor significación del Premio Casa 2018 recordaremos las palabras inaugurales ofrecidas por uno de los fundadores del Movimiento de la Nueva Trova, Silvio Rodríguez Domínguez; el reconocimiento dado por la UNESCO y la UNAM a la institución por su aporte a las ciencias sociales y humanísticas ⎼el Premio Jaime Torres Bodet; la apertura de la exposición Pioneros del Arte Digital; el anuncio de las obras ganadoras ⎼entre las que se incluyeron la de los insulares Yanetsy Pino Reina y Rafael de Águila; y la presentación de las novedades del Fondo Editorial.


Argentinos, brasileños y cubanos se ratificaron entre los autores más favorecidos por el Premio

Es reiterada la expresión que el Premio Casa ha funcionado como una maquinaria. Por su carácter riguroso y su condición polémica ha merecido trascender la existencia de sus artífices fundadores. La comunidad de lectores latinoamericanos merece esta garantía anual de calidad para las letras y el pensamiento. Entre desafíos económicos y riesgos organizativos, el Premio seguirá generando promesas de realización para el hombre del futuro.