Mahoma va a la montaña: Las Bibliotecas Públicas siempre al servicio de la comunidad.

Por Esperanza González Álvarez

El Sistema de Bibliotecas Públicas de La Habana finalizó el 2017 de manera satisfactoria, y realizó como corresponde en el mes de diciembre el balance de todo el trabajo efectuado en el año, concluyendo con las proyecciones para el 2018.

Actualmente la Capital cuenta con 24 bibliotecas públicas, de ellas, 1 con categoría provincial, 14 municipales y 9 sucursales, distribuidas en cada uno de los municipios que conforman la misma. Según se enumeran en el Manual de Servicios bibliotecarios para el Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas entre sus funciones están: contribuir al desarrollo cultural, educativo y social de las comunidades, facilitando el acceso al patrimonio bibliográfico nacional y universal; promover y participar activamente en la realización de los programas culturales; apoyar los programas especiales con el fin de elevar el desarrollo cultural, y organizar acciones que permitan el desarrollo y difusión de las tradiciones en las comunidades. Todo ello a través del libre acceso a la lectura, el uso de los documentos con fines de investigación, educación, recreo y culturales.

Los bibliotecarios hemos aprendido y adquirido experiencia en estos años de que, no basta ya con asumir solo las tareas tradicionales sobre el libro y la lectura en función de promover estos sino, que debemos convertirnos en centros polifacéticos en el desenvolvimiento cultural, en espacios de integración ciudadana, donde se trabaja por la formación, el aprendizaje, el bienestar y la transformación social de las comunidades, algo a lo que nos convoca la Agenda de Desarrollo sostenible 2030 de la ONU.

Las Bibliotecas Públicas, como otras instituciones culturales (galerías, museos) vienen sufriendo transformaciones en los últimos años. El uso y expansión de las tecnologías de la información y la comunicación en el mundo y en Cuba, en particular, han transformado la mentalidad y las prácticas en las personas, y por tanto están incitando a las bibliotecas a realizar cambios en lo que respecta a las estrategias de sus servicios, desarrollando acciones que hasta hace unos años eran suficientes, pero que actualmente es necesario modificar de manera dinámica, relevante, inteligente y necesaria en beneficio de las personas y la sociedad.

El Sistema de Bibliotecas Públicas de La Habana en el año 2009 contaba con 64 computadoras de las cuales solamente se mantienen funcionando 3 en dos bibliotecas, lo que afecta los servicios con este tipo de equipamiento. A ello se suma la insuficiente oferta de literatura actualizada, atractiva y de interés para satisfacer las demandas de la población.

Un indicio que permite señalar los cambios actuales, es la disminución de las cifras de asistentes a las salas de lectura de las bibliotecas. En el año 2012 la cifra de asistentes a las salas de lectura fue de 150 919 usuarios, en 2013 disminuyó a 142 300, en 2014 disminuyó a 126 557, en 2015 la cifra fue de 126 070 usuarios, luego en el año 2016 bajó a 110 221 usuarios, y al cierre del año 2017 continuó bajando y cerramos con una cifra de 96 648 usuarios,  lo que demuestra que hoy por hoy se ha decrecido en este indicador en un 35,6 % de usuarios con respecto al primer año comparativo.

Desde ese momento y muy a pesar de las dificultades y la escasez de recursos, las bibliotecas se han esforzado por realizar actividades que resulten más atractivas, saliendo de las instituciones y llevando a la práctica el refrán que dice: “Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña”. Así mismo se han dado a la tarea de involucrarse, aún más, con las asociaciones e instituciones de los territorios, para trabajar muy estrechamente en las comunidades más desfavorecidas y con todos los grupos poblacionales.

Durante el año 2017 las bibliotecas públicas de La Habana trabajaron para una población de 234 856 usuarios potenciales, para los cuales se sobre cumplió la cifra de actividades  programadas (4878), llegando a realizar 5038 actividades, 160 más de las planificadas, con una participación de 100 271 personas de todas las edades. De ellas 3060 se realizaron en las propias instituciones bibliotecarias y 1978 se realizaron fuera de estas, en las escuelas, hogares de ancianos,  hogares maternos, casas de abuelos, círculos infantiles, talleres de minusválidos, escuelas de conductas, comunidades especiales y de tránsito, en los centros de atención a la familia (SAF), centros penitenciarios, bases campesinas, dispersos en todos los municipios.

Si hablamos de las actividades dedicada a los niños, las cuales siempre han tenido el primer lugar en nuestras programaciones, las ofertas han sido muy atractivas, ya que se contó con el apoyo de artistas aficionados y profesionales de los territorios como fueron: payasos, cantantes, narradores orales, artistas plásticos, por mencionar algunos. Se realizaron en total 2123 actividades para niños, 43 más que el año anterior, para un total de 35 379 participantes.

Vale destacar la actitud de las bibliotecarias y bibliotecarios que realizan la labor de extensión comunitaria, al tener que enfrentar diferentes dificultades en cada uno de los territorios que atienden, donde en ocasiones las personas no reconocen la labor que realizamos para ellos, por lo que siempre decimos que trabajamos por amor a nuestra profesión.

El trabajo de prevención contra el alcoholismo, la drogadicción, el tabaquismo, y las enfermedades de transmisión sexual, entre otras, han sido abordados en ocasiones contando con el apoyo de especialistas de salud, otras veces han sido abordadas con la sapiencia de los propios bibliotecarios preparándose en las diferentes temáticas.

Hablar de actividad cultural en las bibliotecas no es un asunto redundante. Estamos conscientes que hay que seguir mejorando nuestras ofertas, planteando ser cada año más necesarios a la población de la capital. Las bibliotecas son en sí mismas una institución educativa y cultural, de inclusión e integración ciudadana. Concluyó el 2017 pero el nuevo año ya comenzó para enfrentar nuevos retos y trazarnos nuevas metas, con menos o más TIC, pero con muchísimo amor.