La generación de la esperanza cierta

Por Ángel Rivero

Hace más de dos décadas que los jóvenes artistas de nuestro país integran las filas de la Brigada Hermanos Saíz. De esta forma se ha perpetuado la memoria de dos mártires cubanos. Ha sido un trabajo hermoso y noble que engrandece la creación.

Y siempre que se habla de jóvenes vale la pena recordar esta frase de Martí: "¡Eso somos nosotros: pinos nuevos!" Precisamente en esta generación de jóvenes no hay dudas que encontramos los pinos nuevos, que equivale a decir la generación de la esperanza cierta, continuadora de nuestras tradiciones culturales.

Para conocer más de cerca el trabajo realizado por esta organización, conversamos con Roberto Fabelo, presidente de la Brigada Hermanos Saíz y destacada personalidad de la joven plástica cubana.

R y C: ¿Podemos definir a la Brigada Hermanos Saíz como una organización independiente? ¿Cuál es su estructura?

R F: Efectivamente, la Brigada es una organización independiente, no es profesional, pero trabaja en estrecha vinculación con la Unión de Jóvenes Comunistas, y ha sido copartícipe de numerosos eventos y actividades en el orden de la materialización de la política cultural trazada por la Revolución.

Tenemos una estructura constituida por un ejecutivo nacional y sus homólogos provinciales, que atienden las secciones de música; artes plásticas; fotografía; artes escénicas y cine, radio y televisión. Está en proyecto la creación de la sección de crítica e investigación.

R y C: ¿Cuáles son los requisitos que debe reunir un joven para ingresar en la BHS?

R F: Esencialmente, la BHS no es un lugar de trámite, tampoco es una agrupación elitista, pero sí hay aspectos que tomamos en consideración para permitir el ingreso de un joven, como son la integridad moral acordes con los principios de nuestra Revolución socialista y,  razones obvias, una obra digna de un creador.

No somos la antesala para ingresar en la UNEAC, no podemos serlo. Tampoco existe un límite de edad, aunque desde luego, casi de manera natural el trabajo de cada artista evoluciona, madura y se inserta en otro ámbito. Muchos pasan a la UNEAC, lo cual no quiere decir que si es joven y quiere seguir participando en nuestras actividades se le excluya de la organización.

R y C: Dos décadas son suficientes para evaluar las actividades más significativas emprendidas por la BHS. En este sentido, ¿cómo valora el trabajo realizado hasta la actualidad?

R F: Han existido en estos años dificultades y tropiezos para materializar los propósitos. Son casi veinte años de labor ininterrumpida, durante los cuales hemos estado presentes como organización en casi toda nuestra vida cultural, lo que ha acreditado a la BHS ante la juventud y ante los diversos  organismos del país.

Hemos desarrollado una labor útil y necesaria, en tanto agrupamos la fuerza que potencialmente existe entre los jóvenes creadores, y hemos sido un canal de comunicación y de coordinación con el resto de las instituciones culturales como el Ministerio de Cultura y la UNEAC, por sólo citar dos de ellas. En estos momentos podemos hablar de resultados positivos, pues cada vez nos insertamos más en la vida cultural cubana.

R y C: ¿Podrías ejemplificar esta afirmación?

Por supuesto. Vuelvo a destacar que trabajamos en estrecha coordinación con la UJC, así hemos podido organizar diversos eventos de la magnitud del Encuentro Internacional de Jóvenes Pintores, celebrado el pasado año en Trinidad, donde participaron nueve países, entre ellos Cuba. Creemos que fue un hecho de gran importancia, pues se realizó en medio de circunstancias excepcionales, lo que demostró la capacidad organizativa alcanzada por la BHS.

Como organización aglutinadora de jóvenes artistas contribuimos a la superación individual, para coadyuvar al perfeccionamiento en cada una de las manifestaciones que desarrollamos. Asimismo, en la BHS existe un espíritu de creación muy amplio. Aún en los días más difíciles que ha vivido el país hemos mantenido las actividades, porque también esa es una forma de responder a las agresiones imperialistas. Los jóvenes revolucionarios tenemos como premisa fundamental la defensa de nuestro territorio, mas proseguí remos con más ímpetu el trabajo creador.

R y C: ¿Además de la creación existen inquietudes para elevar el nivel intelectual de los brigadistas?

R F: Tenemos inquietudes por desarrollarnos integralmente. Por eso entendemos necesaria la discusión y confrontación de las ideas estéticas, porque consideramos que se puede promover el desarrollo teórico de los miembros. Incluso proyectamos realizar tres talleres de crítica e investigación en algunos puntos importantes, como la Universidad de La Habana, El Caimán Barbudo y el Instituto Superior de Arte. Entendemos que la superación ideológica de los artistas Jóvenes es fundamental, sobre todo en momentos en que necesariamente debe elevarse el nivel conceptual y la profundización teórica.

R y C: ¿Qué puede decirnos con respecto a la ayuda internacionalista brindada por la BHS?

R F: Nuestros brigadistas han viajado a países como Angola, Etiopía, Mozambique y Nicaragua, donde el aporte realizado ha sido muy positivo. Las embajadas culturales, las exposiciones personales y colectivas han posibilitado un verdadero intercambio de experiencias e interrelación en las diversas manifestaciones de la cultura, muy provechoso para cualquier joven que tiene inquietudes y desea madurar su obra.

R y C: ¿Y sobre los premios obtenidos?

R F: En cuanto a los premios alcanzados por los jóvenes miembros de la BHS, son verdaderamente estimulantes, constituyen una relación bastante larga, pero cuando hablamos de ellos pienso que nos obliga a ser cada vez más exigentes con nuestra labor de creación. Por ejemplo, recientemente se mostró en México una exposición, organizada entre El Caimán Barbudo y la UJC, titulada La generación de la esperanza cierta. Con el conjunto de obras expuestas se realizaron alrededor de siete u ocho muestras en diversos estados de México, donde varios compañeros ofrecieron conferencias, charlas y encuentros en universidades e instituciones culturales. Esto fue muy importante para la organización, por lo que significa ese país para nosotros y por la posibilidad de dar a conocer nuestra cultura en otras tierras.

R y C: Una última pregunta: ¿cuáles son los proyectos inmediatos de la organización?

R F: La BHS aspira a tener su sede, como una necesidad vital de toda organización, lo cual nos facilitará la interacción, la posibilidad de que los brigadistas puedan asistir a reuniones y generar ideas. En algunas provincias ya se han resuelto los problemas básicos, como locales y transportación, gracias al apoyo de las autoridades de la región.

También trabajamos para lograr  una verdadera organización a nivel nacional. Esto aún no se ha alcanzado, pero tratamos de perfeccionar la estructura con el objetivo de responder a las necesidades de sus miembros y a hacerlos realmente partícipes, a todos por igual, de la gestión de la BHS.

En numerosos lugares del país se levantan nuevas instalaciones y centros fabriles, precisamente en estas regiones hay gran cantidad de jóvenes que requieren satisfacer sus necesidades espirituales, lo que de alguna manera nos obliga a dirigir el trabajo hacia estos mi núcleos poblacionales, gestión que hasta ahora ha sido deficiente.

El propósito es llegar de manera sistemática e incidir con nuestro trabajo, con nuestra presencia, en estos lugares, pero hacerlo con una perspectiva mucho más amplia. No sólo pretendemos llevar un conjunto musical, sino pensamos en un programa mucho más abarcador, de acuerdo con las necesidades específicas de cada lugar, pues como jóvenes creadores aspiramos que en los rincones más apartados del país se genere un clima de disfrute estético-cultural.

 

Tomado de Revolución y Cultura, La Habana, no. 116, abril, 1982. Pág. 14-16.