Premio Abril categoría infantil 2017

Por Ailin Parra Llorens

María Elena Quintana Freire, Premio Abril categoría infantil 2017, es entrevistada.

María Elena, tengo entendido que tu formación en nivel superior fue en el ámbito de las ciencias. ¿Me gustaría que comentaras sobre esto y cómo es que entonces te emparentas con el mundo literario?

Siempre me gustaron las matemáticas, y es precisamente preparando un repaso de matemáticas para un niño que comienzo a escribir, porque para hacer el contenido más ameno convertí definiciones en estrofas rimadas y juegos. Así que tengo varios libros de ese tipo, de apoyo a la educación primaria, lamentablemente perdidos una y otra vez en el proceso editorial de Gente Nueva. Esperemos que tengan más suerte a partir del 2019.

Este Premio Abril no ha sido tu primer lauro y tampoco será tu primera publicación, ¿no es así?

Tengo varias publicaciones en revistas y antologías en Cuba, España y Argentina. En 2017, el libro Carmicuentos de Maruka, premiado con accésit en el concurso Félix Pita Rodríguez 2015, es publicado por la Editorial Montecayado. Además de algunas menciones en poesía y cuento infantil, tengo dos premios de haiku, que me alegra mucho haber recibido, El vuelo del Samandar y el del VI Concurso Internacional de Haiku de Albacete.

Entonces la literatura infantil no es el único estilo que cultivas, percibo una pasión por el haiku. ¿Por qué te atrae tanto?

La primera vez que tuve acceso a un libro de haiku, algo bastante difícil en Cuba pues, para hablar eufemísticamente, no se difunde lo suficiente, me impresionó lo que a casi todos los occidentales: expresarse en un metro tan pequeño. Y aunque la mayoría solo se queda en esto, la verdad es que el haiku tiene una profundidad enorme y va más allá de su atractivo metro de 5-7-5 sílabas. Son muchos aspectos los que se tienen en cuenta para escribir un haiku.

Algo que me maravilla de esta estrofa, además de su sencillez, que no es lo mismo que simpleza, es que más que hablar de un elemento o de otro, muestra, sin decirlo de manera explícita, la relación que hay entre ellos, aunque esa relación no sea claramente perceptible para todos. En el haiku es muy importante sugerir, que no todo quede dicho, que con los elementos que uses de la escena que describes seas capaz de evocar los que no mencionas; y todo esto me parece maravilloso, fascinante.

Y además del cultivo del haiku, durante años has enseñado a otros este arte, tanto a niños como a adultos. Cuéntame sobre esta experiencia de compartir.

Comencé a impartir clases de haiku en la Casa de la Poesía de La Habana Vieja, gracias al apoyo de Teresa Fornaris, directora en ese momento. Cada año, a partir del 2013, personas de cualquier edad podían asistir a una serie de conferencias que les permitía un acercamiento a este arte japonés. Igualmente en el verano, en los diferentes talleres de creación poética que he impartido para niños, he incluido a la estrofa japonesa y los resultados con ellos son increíbles.

Háblame de este Premio Abril. ¿Cómo se titula la obra y de qué se trata?

La Guardiana del último Escarlata es una obra de fantasía que aborda, con un toque de humor, el poder de imaginación de los niños, el amor paterno y la amistad. También la alegría de compartir juegos y conocimientos.

¿Qué consejos pudieras darle a los que aún son escritores aficionados, desde tu experiencia y tu corazón de maestra?

No creo que deba aconsejar a nadie, quizás solo decir que cuando uno empieza a escribir, hacerlo con el corazón es todo cuanto uno quiere. Después te das cuenta de que también hay que trabajar muy duro sobre el texto, consultar, escuchar las críticas, cambiar, desechar, estudiar, volver sobre la obra hasta mejorarla al máximo.