Dos textos con miras a la necesaria transformación educativa actual

Por Ailin Parra Llorens

 

Carlos Héctor Hurtado y Carlos Jesús Delgado, a la derecha

El jueves 15 de marzo, en el Foro Educativo Loyola, tuvo lugar la presentación de dos textos que provocan cuestionamientos sobre la pedagogía actual: Reinventar la educación. Abrir caminos a la metamorfosis de la humanidad y La transformación educativa. Para qué y por qué educar. El primero de la coautoría del doctor en filosofía y profesor Carlos Jesús Delgado y el filósofo, antropólogo y sociólogo francés Edgar Morin; el segundo del profesor argentino Carlos Héctor Hurtado.

En el espacio coincidieron los tocayos para dialogar y provocar la reflexión. Ambos textos son una reacción ante la crisis de la educación actual, que parte del cambio sociocultural que ha tenido lugar en las últimas décadas ―provocado por la globalización, las nuevas tecnologías y la transformación en las relaciones humanas―, y que se acentúa por la actual concepción de la educación como un negocio y no como un derecho.

Muchas de las antiguas referencias y certezas que teníamos en el espacio escolar cotidiano se han modificado, se ha naturalizado la violencia y la competitividad en detrimento de valores como la solidaridad y el compañerismo, el principio de autoridad que representan docentes y directivos se ha resignificado, los educadores se impregnan de dudas acerca de la utilidad de su labor, se extiende la educación cada vez más temprana dirigida solo al intelecto y desvinculada de la vida anímica, aumentan las tensiones entre la escuela y la familia.

De ahí que en estos textos se extienda la invitación a volver a reconocer el acto educativo asociado con el mundo social, económico, cultural y político del que forman parte. Son propuestas que nos revelan la necesidad de democratizar el poder institucional para recuperar la participación y las reflexiones pedagógicas a todos los niveles, en especial en las escuelas.

Como lo afirman Morin y Delgado: “Si consideramos necesario reinventar la educación, lo hacemos porque la policrisis de la humanidad contemporánea no tiene salidas si utilizamos las herramientas y el pensamiento que nos han hecho caer en ellas. Requerimos reinventar la educación para abrir caminos a la metamorfosis de la humanidad, a un cambio humano que permita revolucionar y conservar. Reinventar la educación significa enlazar la ciudadanía con la transformación de la política y las reformas del pensamiento y la enseñanza; fundir en una las reformas del pensamiento, la enseñanza, la política y la vida”.

Por eso, en este texto, sus autores abogan “por la esperanza cimentada en las potencialidades de los seres humanos para que tomen conciencia de la comunidad de destino planetario y actúen”, y “al ideal occidental que promueve el ‘estar bien’ y el tener, que da preeminencia al mercado avasallador, al consumismo y al capitalismo desenfrenados, y a la erosión de los valores” contraponen “el ideal que viene del Sur y reclama el ‘buen vivir’ y la atención al lado poético de la vida”.

La transformación educativa. Para qué y por qué educar, del profesor argentino Carlos Héctor Hurtado

Hurtado busca dibujar el fenómeno educativo actual con palabras de Antonio Gramsci, como “momento en el cual lo viejo está agonizando o muerto y lo nuevo aún no ha terminado de nacer. Momento, por tanto, de incertidumbre ―la muerte de lo viejo aniquila también las ya viejas certezas― y de fragmentación ―lo vigente se ha trizado y no se percibe cómo recomponerlo―”. Y encuentra algunas pistas del por qué en la afirmación de Alfredo Furlán cuando dice que “la escuela está en crisis por los más diversos motivos. Entre otras cosas, por el fracaso permanente de los discursos pedagógicos reformistas y de los proyectos de reforma que se fueron dando en las últimas décadas; fracaso en la concreción, en la práctica real de las propuestas que sucesivamente se fueron ensayando”.

De ahí quizás la necesidad de reinventar en vez de reformar. El propio Carlos Delgado comentaba en la presentación que el sentido de reformar se ha empobrecido y hoy se limita a cambios solo en la estructura, en las condiciones externas, en el marco material. Pero el cambio actual que se precisa es más profundo: “La reinvención de la educación retoma aquí el mensaje de Rousseau y los grandes humanistas: enseñar es enseñar a vivir; y recoloca al individuo y sus circunstancias sociales y de entorno en el centro de atención educativa”.

Durante el encuentro, el profesor Delgado enunció algunas tesis fundamentales que están presentes en su libro o que le sirven de base y que constituyen pistas para encausar el trabajo de renovación. Ellas son:

1) TENEMOS UNA EDUCACIÓN QUE ESTÁ OBSOLETA.

Claro que funciona la educación que tenemos porque gradúa personas que tienen competencia para realizar ciertas actividades, pero en sus bases se trata de un sistema obsoleto porque no forma la persona que se necesita para el momento actual. Y, a su vez, ella tiene el signo de circunstancias de dominación específica como la globalización, que es un fenómeno políticamente es negativo, pero que responde también a un camino a través del cual se produce un reencuentro de la humanidad y que no le podemos dar la espalda.

2) NECESITAMOS REINVENTAR LA EDUCACIÓN.

Se precisa no solo una reforma de la enseñanza, sino también del pensamiento a partir de los descubrimientos llevados a cabo en el siglo XX y de los avances científico-técnicos que han tenido lugar.

3) ES PRECISO RECONOCER QUE EXISTE UNA ESTRECHA RELACIÓN ENTRE EDUCACIÓN Y POLÍTICA.

La política es inherente a la educación pues esta forma ciudadanos. Reinventar la educación implica la reconstrucción de la relación entre educación y política en función de una ciudadanía. Una ciudadanía entendida no en términos liberales, como sujeto portador de derechos y deberes, sino que aquí se entiende la ciudadanía como la capacidad de participar y ser proactivos dentro de un proceso que debemos construir juntos.

Reinventar la educación. Abrir caminos a la metamorfosis de la humanidad, del profesor cubano Carlos J. Delgado y el sociólogo francés Edgar Morin

4) VIVIMOS UN DISTANCIAMIENTO ENTRE LOS PROPÓSITOS DE LA EDUCACIÓN, LOS ACTORES DE LA EDUCACIÓN Y LOS DESTINATARIOS DE LA MISMA.

Hoy vivimos este distanciamiento extremo porque son organismos económicos internacionales ―como el Banco Mundial, por ejemplo― los que rigen qué se hace en la educación en el mundo, da lo mismo si es indígena, urbana o rural. Y estos organismos regulan sus flujos financieros sobre la base de concesiones que casi siempre tienen que ver con la soberanía y con los métodos de enseñanza. Es decir, las decisiones se toman donde los agentes del proceso educativo no son considerados. Podríamos decir que este divorcio se ha producido siempre porque las decisiones se toman desde los ministerios, pero al menos este nivel alcanza un interés nacional; pero hoy las decisiones se toman fuera de la nación, movidas por intereses transnacionales para formar un tipo de sujeto completamente instrumental. 

5) EL DESTINO DE LA EDUCACIÓN QUE NECESITAMOS ES PRODUCIR UN TIPO DE SUJETO CAPAZ DE DESARROLLAR UNA VIDA DEMOCRÁTICA.

Aquí debemos entender la democracia no en el sentido político estrecho, sino en sentido cultural. No puede existir una vida democrática, por ejemplo, si predomina la familia patriarcal, pues esta legitima la forma de dominación antigua.

6) LA SOBREPRESIÓN QUE EJERCEN EL MERCADO Y LAS INSTITUCIONES POLÍTICAS SOBRE LA EDUCACIÓN EN GENERAL, PERO ESPECIALMENTE SOBRE LA EDUCACIÓN SUPERIOR Y LA UNIVERSIDAD PARA ANULAR SUS FUNCIONES CON RESPECTO A LA SOCIEDAD.

La universidad está sometida hoy a una presión que le impide formar profesionales capaces de planearse problemas, pues lo que se le exige es producir técnicos capaces de solucionar tareas, es decir, operarios hábiles. Esto extermina los valores de la crítica y su extensión a la sociedad, y garantiza que los altos puestos de mando continúen en manos de unos pocos y que se genere un muro entre la universidad y la sociedad.

Ojalá ayuden estos textos a la transformación educativa que tanto necesitamos. Qué trasciendan el papel impreso y generen dudas, problemas y acciones.