Patria es Cubanidad. Cuba era y es pensar y soñar lo posible.

Por Astrid Barnet

 El deber ser del cubano en torno a su devenir histórico, a sus características propias como individuo y ciudadano, a su riqueza literaria, a sus antepasados semilleros y propulsores del pensamiento genuino de la Cubanidad, su postura y determinación revolucionaria por la guerra "breve y necesaria", su eterna aspiración a la forja de una república independiente, soberana y precursora de la paz y concordia universales...Estas, entre otras muchas razones, expone la obra ensayística Patria es Cubanidad: un acercamiento a la visión sobre la identidad nacional en José Martí (1892-1895) --Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2017--, del periodista y escritor Jorge Hernández Álvarez (La Habana, 1988), quien al apoyarse en una profusa y certera investigación bibliográfica convoca al lector más exigente --y, en especial, sobre la Historia de Cuba y de la Cultura nacional--, al análisis profundo de uno de los temas (quizás), menos abordados sobre el Héroe Nacional de Cuba José Martí, referidos al papel del periódico Patria como baluarte de la Cubanidad y de forja y conciencia de la identidad de un pueblo.

Patria nace el 14 de marzo de 1892 con una línea editorial creada por nuestro Apóstol "(...) para fomentar y proclamar la virtud, juntar y amar, y para vivir en la pasión de la verdad", objetivo fundamental que le acompañará durante toda su vida; algo que le identifica también con la alta valía de sus principios, de su condición humana. Tal postura, como bien enfatiza el Autor de dicha obra, "queda ratificada el 11 de junio de 1892, cuando refiere Martí que dicho periódico:

"Tiene que enseñar por Cuba el alma con que vivimos, y mostrarle cuanto en prudencia sea mostrable de lo que hacemos. Tiene que dar cuenta sus lectores de afuera de lo que entre ellos pasa, para que sepan continuamente los unos de los otros, y se amen como se deben amar. Tiene que poner en formas miles el alma sensata y generosa con que prepararnos la nueva época de la revolución. Y quiere honrar a los buenos, contar sus vidas, propagar el modo de pelear con éxito por la libertad, preparar la victoria de la libertad equitativa sobre los meros medios que se han de emplear para su triunfo, levantar un pueblo".

Y si de la formación de un Hombre Nuevo acerca del cual con tanto interés profundo se habla en estos momentos, lo encontraríamos en el pensamiento martiano concebido en la unidad de principios, deberes, derechos y en la construcción de un corazón solidario y digno Con todos y para el bien de todos.

Seguidamente, el Maestro se refiere a ello cuando plantea que Patria también contribuye a: "(...) Hermanar es nuestro oficio. No hay que dos clases entre los hombres: la de los buenos y la de los malos. Enoja, oír hablar de clase. Reconocer que existen es contribuir a ello. Negarse a reconocerlo, es ayudar a destruirlas (...) Nuevo queremos el carácter, y laborioso queremos al criollo, y la vida burocrática tenémosla por peligro y azote, y bregaremos por poner la tierra abierta, con el trabajo inmediato y diverso, a la vida natural que es en la república la única garantía, el derecho del hombre y de la independencia del país".

En relación con el proceso identitario, Hernández Álvarez enfatiza que en el discurso periodístico martiano incide la existencia de una matriz nacional "conformada a partir del legado histórico y cultural nacionalista subyacente en el contexto en el que vive El Maestro y que incluye en su forma de pensar --ver más abajo sus antecedentes en cita realizada por el prestigioso historiador doctor Eduardo Torres Cuevas--. Martí, heredero del capital simbólico forjado en el crisol de la Guerra Grande, desde la matriz mediática altera y transforma esa matriz nacional identitaria, por medio de la resignificación del concepto de Lo Cubano, al agregarle nuevos matices que enriquecen y ensanchan los límites de esa identidad".

Concepto prevaleciente en dicho título es también el referido al proceso de formación de la República, la que según El Maestro comenzaba a partir de la guerra por la independencia y su organización. "Así la guerra habría de conducirse con método y espíritu republicanos; el Partido Revolucionario Cubano (PRC) --vehículo para concertar la uniad entre los patriotas hacia la lucha armada--, sería ya una especie de ensayo republicano. De ahí la importancia que le concedió a la democracia dentro del Partido y al ejercicio del sufragio (...) Fundar en la Mayor de las Antillas un pueblo nuevo y de sincera democracia, capaz de vencer, por el orden del trabajo real y el equilibrio de las fuerzas sociales, los peligros de la libertad repentina (peligros que impactaron a las sociedad novicias latinoamericanas), en una sociedad compuesta para la esclavitud".

Capítulo esencial e insoslayable en la obra de Hernández Álvarez es el dedicado a La Cubanidad antirracista de José Martí y en el que resalta que en varios trabajos periodísticos del Héroe Nacional cubano, éste analiza el problema racial en la Isla "y entiende que la Revolución de 1868 gestó las condiciones para la exitosa cristalización de la nacionalidad por medio de la integración a ella del hasta entones preterido hombre negro. De esa manera, la revolución constituye el elemento de fusión entre cubanos blancos y negros, toda vez que abolió la esclavitud y suprimió en su primera construcción y en la práctica de sus leyes toda distinción entre ambos".

En su artículo El plato de lentejas --Patria, 6 de enero de 1894--, plantea que "en la guerra ante la muerte, descalzos todos y desnudos todos, se igualaron los negros y los blancos; se abrazaron y no se han vuelto a separar (...) Es la gloria de nuestra guerra. El esclavo salió amigo, salió hermano de su amo; no se olvidan los que se han visto cara a cara ante la muerte; la muerte, con claridad sobrenatural, ilumina la vida". Rememora Martí a continuación en dicho artículo los derechos concedidos veinticinco años atrás a ese grupo humano mediante la Carta Magna de Guáimaro proclamada en 1869: "(...) Allá en suelo camagueyano, veinticinco años hace, es donde coincidió la equidad social (...) es donde se visitaron como hermanos, negros y blancos (...) Allá concedió la Revolución cubana al negro el paseo igual, el saludo igual, la escuela igual".

Corrientes ideológicas como el Anexionismo y el Autonomismo son rechazadas categóricamente por la pluma martiana en Patria. El Anexionismo lo considera "como tendencia suicida y materialista", además de "factor grave de la política cubana". Martí exhorta en las páginas del diario a crear una "república pacífica e industriosa antes de que, maduro ya el vecino poderoso para la conquista disimulada, pueda alegar como excusa de ella ante el mundola ruina irremediable y la incapacidad política de una isla indispensable al comercio del mundo". En lo que respecta al Autonomismo este equivaldría a la continuación de la sujeción de la Isla a España como colonia. Por ende, tanto una como otra resultaban opciones no viables e irreconciliables con las aspiraciones de soberanía e independencia del pueblo cubano, y de continuación de la presencia de una Cubanidad castrada por la sujeción a potencias extranjeras y a un destino caracterizado por la ignominia y explotación.

En el caso del Anexionismo norteño y, partiendo de su profundo conocimiento de esa Nación, Martí escribió en Patria el 19 de agosto de 1893 el hermosísimo artículo titulado La crisis y el Partido Revolucionario Cubano: "(...) El Norte ha sido injusto y codicioso; ha pensado más en asegurar a unos pocos la fortuna que en crear un pueblo para el bien de todos; ha mudado a la tierra nueva americana los odios todos y todos los problemas de las antiguas monarquías: aquí no calma ni equilibra al hombre el misterioso respeto a la tierra en que nació, a la leyenda cruenta del país, que en los brazos de sus héroes y en las llamas de su gloria funde al fin a los bandos que se lo disputan y asesinan: el Norte, como de tierra extranjera, saldrán en la hora del espanto sus propios hijos. En el Norte no hay amparo ni raíz. En el Norte se agravan los problemas, y no existen la caridad y el patriotismo que los pudieran resolver. Los hombres no aprenden aquí a amarse, ni aman el suelo donde nacen por casualidad, y donde bregan sin respiro en la lucha animal y atribulada por la existencia (...) El Norte se cierra y está llenos de odios. Del Norte hay que ir saliendo. Hoy más que nunca cuando empieza a cerrarse este asilo inseguro, es indispensable conquistar la patria. Al sol y no a la nube. Al remedio único constante y no a los remedios pasajeros. A la autoridad del suelo en que se nace, y no a la agonía del destierro, ni a la tristeza de la limosna escasa, y a veces imposible. A la patria de una vez. !A la patria libre!".

Patria es Cubanidad: un acercamiento a la visión sobre la identidad nacional en José Martí (1892-1895), título de extraordinaria lectura y de imperiosa necesidad para todo aquel que se sienta orgulloso y defienda dignamente esta tierra que le vio nacer, crecer y desarrollarse, al construir desde hace siglos una sociedad que partió y lo continuará haciendo por el deber ser. Cuba era y es pensar y soñar lo posible.

Algo que debemos y tenemos que recordar...

"En el Colegio Seminario de San Carlos nacieron nuestros primeros científicos con conciencia patriótica, al igual que nuestros primeros movimientos políticos que van a sostener la idea de la independencia además de una ideología americanista. Y todo ello a partir de las lecciones de Filosofía del presbítero cubano Félix Varela. Filosofía que incorpora el amor a la sabiduría, como fundamento de un conocimiento propio. En Varela está nuestra Teoría del Conocimiento para conocer a Cuba; nuestro pensamiento para saber elegir lo útil y necesario, y aquellos elementos que realmente conformen una ciencia que estudie la realidad cubana física y social.

"En el Seminario también nacía el proyecto de la idea patriótica, de crear patria, ciencia y conciencia. Ciencia para crear la conciencia, y conciencia para hacer ciencia. Sociedad del deber ser, negación de la sociedad esclavista, colonial; la idea permanente del deber ser. Cuba era pensar y soñar lo posible; la sociedad ideal, la sociedad que debía construirse por el deber ser, no por lo que era". (Historiador--doctor Eduardo Torres Cuevas)