Entrevista al bibliotecólogo Tomás Fernández Robaina (Primera parte)

Por Alejandro Zamora Montes

Tomás Fernández Robaina (Tomasito) es uno de los intelectuales cubanos que más ha luchado por el reconocimiento de la historia social del negro en Cuba. Es Profesor Titular del Departamento de Investigaciones de la Biblioteca Nacional José Martí. Asesor del Instituto de Antropología. Investigador. Ha publicado más de una docena de obras, entre las que se encuentran: “El negro en Cuba, 1902-1958”; “Cuba. Personalidades en el debate racial”; “Recuerdos secretos de dos mujeres públicas”; “Bibliografía de Estudios Afrocubanos”; “La prosa de Guillén en defensa del negro cubano”, entre otras. Sin embargo, sus derroteros en el universo bibliotecológico son prácticamente desconocidos. He ahí el motivo por el cual Librínsula se acercó a este insigne intelectual, para ganar en amplitud cultural.

 

Librínsula: Tomasito, coméntame acerca de tus inicios en el universo bibliotecológico. ¿Cómo y cuándo empezaste a trabajar en la BNCJM?

Tomasito: Yo estudiaba en la escuela profesional de comercio, en 19 de mayo y Ayestarán, y solía merodear por estas áreas. Vi cuando estaban puliendo los pisos de la Biblioteca Nacional, cuando la estaban terminando, etc. Eso sería en el año 1958, aproximadamente. Pero jamás pensé que este sería como mi segundo hogar. O mi principal hogar, hasta cierto punto. Porque yo no tenía una idea de lo que era trabajar en bibliotecas ni nada de eso. Después del triunfo de la Revolución, me voy a alfabetizar. Tengo inquietudes culturales, entro en el seminario de dramaturgia del Teatro Nacional y solamente alcanzo a pasar un curso de asesoría literaria en el Hotel Habana Libre en 1962. Ya estaba trabajando como auxiliar de contabilidad en una fábrica de la empresa de tejido de punto y, por lo tanto, cuando paso el curso de cultura en el Habana Libre me contratan y ahí me mantengo simultaneando durante algunos años en la fábrica y en cultura, porque el trabajo de cultura lo hacía por la noche y los fines de semana. Llega un momento en que debo decidirme por el trabajo de Cultura (sobre todo cuando empiezan a chocarme los horarios), aunque yo deseaba quedarme trabajando en la fábrica. Sin embargo, por razones extraliterarias y personales, mi abuela; que era muy creyente, me dijo que había hecho la consulta y que yo tenía que irme a trabajar a Cultura.

Librínsula: ¿Cómo se llamaba tu abuela?

Tomasito: María Antonia. Fue una persona que me crió. Lo interesante de todo esto es que sí se me había dicho que cuando me fuera para Cultura, esta iba a ser el área donde iba a trabajar más, pero no me iba a ser fácil. Entonces, estando trabajando en Cultura, me mandan a trabajar con Salvador Bueno en prestación de servicio, y vengo a trabajar en la BNCJM. Hasta que la Dra. María Teresa Freyre de Andrade me preguntó si yo deseaba venir a trabajar para la BNCJM con Salvador Bueno, en la campaña. Y desde entonces estoy aquí.

Librínsula: ¿En qué año tiene lugar tu decisión de quedarte laborando en la Biblioteca Nacional?

Tomasito: Eso sería entre el año 1962 o 1963, aproximadamente.

Librínsula: Háblanos de tus vivencias con Walterio Carbonell en la BNCJM.

Tomasito: Bueno, fue algo muy importante. Ahora yo oigo a muchas personas que dicen que venían a hablar con Walterio Carbonell, o que eran amigos de él. Y realmente no te puedo decir que todo lo que ellos dicen es cierto, tampoco que es mentira, porque yo no estaba las 24 horas con Walterio Carbonell. Y yo trabajaba, iba a muchos trabajos voluntarios, y pudiera ser que todo eso sea cierto. Hay muchas personas que ahora hablan de Walterio y yo no los recuerdo de esa etapa, para decirte la verdad. Me empiezo a interesar por Walterio Carbonell porque una mujer que él tuvo, Clara Moreira; pintora, con quien tuvo un hijo, era la que contaba los pilotes de cañas que nosotros cortábamos en la zafra de los 10 millones. Ella me hablaba de Walterio, de su vida; y, por supuesto, ya yo había leído la revista Adelante o Nuevos rumbos…en la que aparece la imagen de él en la portada. Cuando lo veo por primera vez, todavía yo no estaba trabajando en la BNCJM. Me identifico, le digo que yo lo conocía por la revista, y comenzamos a hablar.

Librínsula: Tomasito, en varias ocasiones te he escuchado decir que llegaste a sufrir discriminación en la Biblioteca Nacional. ¿Qué puedes decirnos al respecto?

Tomasito: Sí, mira. La discriminación en Cuba… ahora estamos luchando contra la discriminación racial, pero yo lucho contra todos los tipos de discriminaciones. No te puedo decir que a mí me discriminaron por ser mulato, porque aquí en Cuba paso como blanco. Pero sí sufrí discriminación por mi origen social, porque provengo del lumpen proletario. Esto no siempre lo he dicho abiertamente.

Librínsula: Discriminación clasista…

Tomasito: Exacto. También por mi orientación sexual. Incluso por ser una persona revolucionaria en el buen sentido de la palabra, porque ante lo incorrecto, o lo que yo consideraba que eran dimensiones incorrectas, no podía estar de acuerdo.

Librínsula: ¿Una suerte de discriminación ideológica?

Tomasito: Sí. A mí no me gusta usar las etiquetas, pero evidentemente era una discriminación por motivos ideológicos. Yo, por ejemplo, a pesar de estar graduado como universitario y que la gente me vea como un académico, me considero ante todo una persona autodidacta. Porque todo lo que hice al principio de estar trabajando en la BNCJM, fue sin haber tenido instrucción técnica bibliotecológica. Pero el hecho de trabajar con Salvador Bueno y estar consultando tantos repertorios me hizo visualizar el proyecto del Índice General de Publicaciones Periódicas, el proyecto de Bibliografía Cubana, -que existía anteriormente a la que se publicó por la Biblioteca Nacional-. Se debía a Fermín Peraza, era un folleto pequeño que el había confeccionado en 1945, cuando estuvo de bibliotecario consultante en la Biblioteca del Congreso de Washington.