Memorias de La Habana Elegante

Por Yirian García de la Torre

Cuba es memoria viva, tal cual vive La Habana, sin que le pesen los 500 noviembres que ya le van rondando. Ella se yergue impoluta sobre sí misma para seguir andando en la prensa actual, en publicaciones de años atrás y en los que circundan la historia construida día por día. Se viste de literatos, poetas; en fin, transeúntes de la palabra, dados en el tiempo a la defensa de los primeros cuentos escritos desde Cuba.

“Cuentos de La Habana Elegante” es un libro publicado en 2014, por la Editorial José Martí, recopilación, prólogo y notas de Cira Romero. Como sello de garantía es lírica desde esa dama antigua, que, como sus calles, deleita al caminante, de paso y a los que la habitan entre el bullicio hospedero del ayer, el hoy y el mañana. Ella se deja ver, andar y poetizar. Desde ella nace y se refleja la literatura en el cuento cubano, en sus escritores.

El volumen es la investigación para la memoria de una escritora, periodista y poeta por excelencia; sobre otros tantos de la época, quienes publicaron en La Habana, temas de la cotidianidad, el embeleso artístico de sus entretejidos o lo más puro del amor a través de una publicación que imprimieron en la compiladora (1), el deseo de la historiografía sobre los cuentos cubanos, publicarlos, polemizar.

Revisa, en el asunto, esa publicación de igual nombre en el tiempo, la palabra primera de aquellos escritores, que, con seudónimos o nombres propios, escribieron sus mejores textos, aunque como Cirilo Villaverde creyese novelista inseguro, sin imaginar la pluma consagrada en su ya obra cumbre, hoy letra aclamada en el tiempo de lectores empedernidos, o admiradores de su Cecilia Valdés.

“La Habana Elegante” es pasarela de literatura romántica en los lenguajes encantadores, la palabra en el castellano más puro, el encantamiento de otros grandes escritores, publicación que conminó en Estados Unidos, Universidad de Carolina, al profesor Jorge Camacho, quien le confirma a la autora de la compilación cubana, la similar labor de rescate, casi simultánea de ambas investigaciones, búsquedas y publicación.


El libro es mucho más en cada cuento, estilos propios, autores deseados; una compilación de lujo, palabra trillada por estos tiempos, aun cuando el lector quede igualmente seducido, en el embrujo de creerse, una vez más escogido por “La Habana Elegante” (1883 – 1891; 1893 – [1896]), detenga su mirada en cada Ramón Meza o el ya mencionado Villaverde…

Son diecinueve cuentos igual a la revista “La Habana Elegante que publicaba, en 1887, bajo el sello de la Imprenta La Universal, fuera un libro de doscientas veintidós páginas, cuentos firmados por igual número de autores, aparecidos originalmente en sucesivas ediciones del semanario, a partir del número del 6 de febrero del citado año.  

Retoma la revelación del romanticismo en las primeras décadas del siglo XIX, pues entre las revistas literarias que vio nacer, abrió para Cuba la era periodística “de oro para la juventud que comenzaba a saludar la literatura, y que acabó a fin del año 1839” (2)

Sin dudas, fue uno de los períodos más notables de la vida cultural cubana, como lo muestran no solo “La Habana Elegante” u otras, por solo mencionar algunas: “El Almendares, La Habana Literaria y Hojas Literarias, ésta última un esfuerzo casi unipersonal de Manuel Sanguily.” (3)

Entre las galas de La Habana Elegante, apostaba inicialmente por ser capaz de atraer al público femenino, sin que suene a contemporaneidad, publicación y mercado; sobre dictados de la moda, francesa en primer lugar; para leer folletines amorosos de finales felices, así como ilustraciones y textos, las fiestas de la sociedad habanera, que se vieran reflejadas en sus bodas o cumpleaños de la alta sociedad…

Casimiro del Monte asume el riesgo y el 4 de agosto de 1883 saca a la luz el primer ejemplar de “La Habana Elegante”, subtitulado “Periódico bisemanal de noticias interesantes a las señoras y señoritas”, con igual formato de las revistas de la época, su propio equipo de trabajo y la mudanza de subtítulos desde para “el bello sexo” hasta el de “Semanario artístico literario”.

Del entretenimiento trivial al de noticias locales varió su formato, “de 1884 a 1889 fue órgano oficial del Círculo Habanero y, posteriormente, del Habana Yacht Club. Reflejó panoramas de Francia, España y los Estados Unidos. A partir de 1885 ya incorpora de manera paulatina trabajos literarios, con el cambio de redactores como Casal (4), a veces escribía bajo el seudónimo de El Conde de Camors, Meza (5) y “Kostia (6)”.

Con un valor más literario también criticó el mandato de representantes de España. El 16 de agosto de 1891 la revista se refundió con otra titulada “La América”, bajo el título de La Habana Literaria, esta vez con el subtítulo Revista quincenal ilustrada, donde escribió Alfredo Zayas, quién sería años más tarde presidente de Cuba (1921 – 1925).

“La Habana Elegante resurge de sus cenizas para divulgar poesía de corte modernista en Cuba, también en Centro y Sudamérica, con mejor calidad de papel y grabados artísticos; aparece de nuevo Casal bajo su seudónimo hasta su desaparición física en 1893, “y poetas franceses como: Goncourt, Loti, Gautier y, entre los Latinoamericanos, Darío, Silva, Díaz Mirón y Gutiérrez Nájera.” (7)

Releer, descubrir pinceladas de prosas contada a sus modos y estilos propios, como el cuento “La Caña de Pescar”, o los paseos de tiempo colonial, la belleza de los amores que motivaron a Voltaire a ser hacedor de guantes, a una ninfa estrella, a los amores, o la casuística de “Las tres cruces”. Igual es un canto a la fidelidad de la amistad, el honor defendido en duelo, “El padre Amado”, diluido en amores a Dios o a su bella elegida.

Antonio Zambrana es más en su “Cuento Griego”, igual resulta loable la idea del “Conde Kostia”: “Dos cuentos sobresalen sin humillar a los otros —en el tomo de elegante cubierta e impresión bien cuidada, dos cuentos que son dos joyitas. “Un cuento de Francisca” y “Cuento viejo”; el primero, de la Sra. Aurelia Castillo, y el segundo de Justo de Lara. El primero es un modelo de narración, de buen gusto y eticismo”. (8)

Francisca está en todas partes en Cuba, aunque edulcora a la esclavitud, es memorias de nanas, la religiosidad de sincretismo en lo africano del “ajiaco” cubano, en el estilo a la hora del contar en lengua castellana que otorgó a más de un escritor cubano el Premio Cervantes (9) o las licencias de la renombrada poetiza, como regalo de su propio embeleso al narrar.

Por su parte “Cuento viejo”, aboga la enseñanza misma en valores de la contemporaneidad, las nuevas generaciones, el aspecto burlesco en el irrespeto y la chanza en contraposición con los propios valores humanos, tanto los que otorgan los años, como la propia licencia centrada por la sabiduría, tanto de los años 20 del antepasado siglo, del XX o del XXI.

Valoraciones en la época, instintos de lectura o escritores consumados en publicaciones seriadas, novelas o escritos se perpetuaron con el tiempo, hicieron que la literatura cubana, defendiera sus letras desde los primeros lustros en los que la cultura habanera ya vestía galas de buena prosa. Una y otra vez se retomaron dichas publicaciones para beneplácito de los escudriñadores de la esencia literaria naciente.

Con José Tamayo y Lastres en “Pilón con cuero”, regresa una leyenda de Bayamo como tierra de brujo, el encanto de sus mujeres y las viejas costumbres de esa ciudad “ya célebre de por sí, por haber sido cuna de los dos primeros hombres de la isla de Cuba, y aun de los tres, si se admite que después de Saco y Tristán Medina coloquemos a Juan Clemente Zenea como el primero, por lo menos, como más dulce de todos los poetas cubanos.” (10)

A propósito de la pérdida física de Juan Clemente Zenea, puede leerse “Cuento que parece historia”, más de dolor físico ante el fusilamiento del poeta en un primer tiempo, y un segundo para los que deciden no olvidarlo. 

No es que resalte el tema histórico como la esclavitud. Apenas asoma la Guerra de los Diez Años en “Las tres cruces”, pero sí revela quizás el tema marino, como antecedente en la literatura cubana. No resaltan más que Bayamo, Palma Soriano y La Habana, pues los autores prefieren el río Rhin, Grecia, Nueva Orleans o Francia, paisajes con abedules o castillos feudales, en la llamada “arqueología literaria”.

“Cuentos…, es lectura obligada a quienes se estudian la literatura cubana, por ser el primer volumen de narraciones que vio la luz en la mayor de las Antillas, según la hipótesis de Cira Romero, junto a otras tesis para demostrar las muestras inequívocas de avanzar, la necesidad de revisar una y otra vez la prensa antes que sucumba definitivamente ante el tiempo y la posibilidad de inexistencia, resguardo o digitalización.

Ante los nuevos tiempos, acota la licencia de comunicación de “La Habana Elegante” con sus lectores, la primicia literaria de perpetuar los cuentos, la interacción entre redacción, publicaciones y autores escogidos para perpetuarse en una publicación de cuentos, valedera en la historia literaria del país; así como el estilo cultural de una nación de escritores con vida propia adentrándose en la naturaleza de las letras desde La Habana.

Leer es dado en el placer del género, también de los autores Héctor de Saavedra, Enrique Hernández Miyares, Francisco Calcagno, Bernardo Costales y Sotolongo y Antonio Zambrana traídos igualmente por “Cuentos de la Habana Elegante”. Es la perpetuidad de leer cuentos del primero al último, comenzar desde el último, o abrir a modo de tertulia en el primero que le escoja como lector, siempre es un placer mayor.

El lector corre el riesgo de enamorarse del género, del romanticismo imperante en aquella publicación del cómo evoluciona en Cuba el cuento, de por sí, aparecen en los sitios “Amazons” o “En todo colección” y para descargar la versión en inglés del profesor Camacho, en formato pdf. Sugerente, por la tecnología misma, o en los deleites literarios de la escritura investigada por ambos autores, bien vale ahondar en el tema.

El profesor Fernando Rodríguez Sosa sugiere: “Leer hoy “Cuentos de La Habana Elegante”no solo posibilita, como anunciaban a fines del siglo XIX sus editores, un rato de agradable y culto esparcimiento. La lectura de estos relatos, a inicios de un nuevo siglo y milenio, permite –y ello es lo verdaderamente relevante— conocer, apreciar, valorar, los rasgos identitarios de un género de indudable trascendencia en el panorama literario cubano de los años por venir.” (11)

Bibliografía

1 Ensayo de Cira romero publicado en La Jiribilla http://epoca2.lajiribilla.cu/articulo/5282/cuentos-de-la-habana-elegante-realidad-o-ficcion

2 Cira Romero: Cuentos de La Habana Elegante, La Habana, Editorial José Martí, 2014, p.7 nota original de Cirilo Villaverde. “Periodismo”, en “El periodismo en Cuba. Libro conmemorativo del Día del Periodista. La Habana, 1941, p.46. aparecido originalmente en el periódico “La Aurora”.

3 ibídem p. 10

4 Julián del Casal

5 Ramón Mesa

6 Conde Kostia, seudónimo de Aniceto Valdivia

7 ibídem 2 p.14

8 ibídem p. 22

9 Alejo Carpentier (1977), Dulce María Loynaz (1992) y Guillermo Cabrera Infante (1997)

10 ibídem 7 p.173 

11 Fernando Rodríguez Sosa. Cuentos de La Habana Elegante. Periódico Trabajadores, publicación
digital.http://www.trabajadores.cu/20141203/cuentos-de-la-habana-elegante/