70 años del homenaje cubano a Pablo Neruda

Por María Eugenia Mesa Olazábal

Se desconocía el lugar donde se encontraba el gran poeta condenado al exilio. El detonador para que el gobernante chileno Gabriel González Videla, le aplicase tan drástica medida fue el artículo  debido a Pablo Neruda, publicado  el 27 de noviembre de 1947 por  El Nacional de Caracas; texto  que a juicio de su  biógrafo Bolonia Teiltelboim, fue concebido como un informe político dirigido a la opinión pública internacional sobre la situación del país austral; luego lo denominó “Carta íntima para millones de hombres” , en el cual denuncia y deja claro, atendiendo a aquellas circunstancias históricas, que no sólo Chile sería afectado, sino también toda América,  porque en el plan urdido por Washington se  involucraba a todos los países latinoamericanos llegado el momento en que los EE.UU., entrase en guerra con Rusia le prestasen su colaboración. Tal proyecto fue acogido con beneplácito por el Presidente de Chile quien no puso reparos para otorgar de inmediato su compromiso de apoyo total.

La conducta del gobernante fue definida por Neruda en el acápite “Traición de González Videla”. Lo caracteriza como el individuo ambicioso de poder desde época temprana que se convirtió en dictador, desencadenó la persecución a los miembros del Partido Comunista, deportó a los refugiados republicanos españoles, abrió campos de concentración y rompió relaciones con la URSS y Checoslovaquia entre otras “acciones diabólicas”. El artículo acusatorio finaliza con un “Recado personal” donde el poeta reconoce que los años trascurridos de parlamentario y escritor errante le habían enseñado a escudriñar en la vida del pueblo, y apunta: “Pero justamente hace dos meses, la dirección del Partido Comunista chileno me llamaba para pedirme más tiempo y atención a mi obra poética. Con ese fin me ofreció aislamiento y soledad necesarias durante un año para adelantar especialmente mi Canto General” 

En esas circunstancias se hallaba Neruda en Isla Negra, enfrascado en la creación cuando se desató la traición que lo sacó del retiro temporal. De allí salió decidido a afrontar su deber de escritor y patriota, asumió los riesgos personales y responsabilizó de cualesquiera acción en su contra y de forma directa a Gabriel González Videla, quien sin demora inició el llamado “juicio político”(1), una acción ante los tribunales de justicia  pidiendo el desafuero de Pablo Neruda como Senador.  La Corte Suprema confirmó el fallo, el poeta perdió la inmunidad parlamentaria e iniciaron su persecución; de hecho, entró en la clandestinidad.

 Había pasado medio año de asedio, el Partido acordó sacarlo del país. Y es, en ese momento de   peregrinar por nuestra América en que hace llegar a Cuba(2) la composición “Que despierte el leñador”, un extenso poema verdadero canto de amor y paz para todos los que viven, /paz para todas las tierras y las aguas/.  En   versos siguientes desborda su sentimiento poético: (Fragmento)

  Soy nada más que un poeta: os amo a todos.

ando errante por el mundo que amo:

en mi patria encarcelan mineros

y los soldados mandan a los jueces

pero yo amo hasta las raíces

de mi pequeño país frío.

Si tuviera que morir mil veces

   allí  quiero morir.

La publicación en nuestro país sería el motivo fundamental para que el verano de 1948 fuese diferente para los intelectuales cubanos. La relevancia del hecho los convocó el martes 27 de julio a rendir homenaje al “poeta asistido de fervorosa adhesión popular”. La organización del acto en La Habana para la celebración por el último poema de Neruda cuya fecha de impresión–12 de julio coincidió con su cumpleaños 44 -estuvo a cargo de la comisión integrada por Juan Marinello, Nicolás Guillén y Ángel Augier; el lugar escogido fue el Palacio Municipal (actual Museo de la Ciudad) donde los participantes, además de rendir el merecido reconocimiento expresaron su protesta contra el gobernante González Videla, principal responsable de que dicho poema no viera la luz en la patria de su creador.

Las palabras de apertura fueron pronunciadas por una de las representantes más exquisitas de la última generación poética de entonces, se trataba de Rafaela Chacón Nardi (1926-2003) que ya disfrutaba del éxito de su primer poemario Viaje al Sueño (1948).

Los enardecidos y solidarios pronunciamientos de Rafaela aparecieron bajo el título “La voz rebelde”(3), allí se lee:

El más alto poeta americano, Pablo Neruda, es hoy sencillamente el perseguido...

Los enemigos de la libertad, se han atrevido a enviarle flechas envenenadas por el odio, emisarios del oro, asesinos y espadas a fin de derribarlo, pero ahí está él intacto.

Camina por los senderos amigos de América con su verdad profunda, más firme aún que ayer, recogiendo en su voz recia y altiva la angustiosa esperanza de los hombres de su tiempo; en su voz combatiente el dolor de los pueblos de América, en su profunda voz universal la presencia de toda humana inquietud.

Es por ello que los jóvenes de América, que amamos de adolescente los Veinte poemas de amor y Una Canción desesperada, poco después preferimos, nos quedamos con el Neruda hondo de Residencia en la Tierra... Ahora, en el límite preciso del asombro, amamos más todavía al Neruda que permanece intacto, a pesar de todo.

Y es que le salvan, sin duda, nuestros propios corazones, sus convicciones profundas y la mágica sustancia de América que es la suya propia y la de su poesía. Le sostiene la esperanza más viva, su razón clara y firme y el corazón mismo de su amada América.

Hoy, en su obra difícil, Neruda, el perseguido, nos entrega en su voz rebelde, seriamente joven, el milagro de un poema tan valeroso como éste que nos sirve de pretexto para mostrar nuestro entrañable amor al poeta de Chile. Y es que aquí como en todos los rincones de América, hay manos francas, corazones abiertos y firme afecto por el autor de “Que despierte el leñador”... En él, en Neruda, saludamos la voz despierta de América, por nuestra suerte, despierta en su poesía para siempre.  

A las palabras de devoción de los jóvenes cubanos y del Continente  pronunciadas por Rafaela, le continuaron las de José Luís Galbe(4) quien a nombre de los españoles republicanos residentes en Cuba, manifestó el sentir de la España libre y popular tan ligada a la vida y la obra de Neruda y condenó con agudeza la tiranía de Videla; Nicolás Guillén evocó en amoroso relato su experiencia chilena, sus vivencias en la casa construida y denominada por Neruda “Michoacán “; Juan Marinello significó la relevancia literaria del poeta en toda su perspectiva lírica y humana, particularizó los valores de  “Que despierte el leñador” -editado por un grupo de amigos cubanos- la composición que cuando se termina de leer se “comprende mejor que González Videla es el engendro culminante de la maldad”.

Dos años después del inolvidable acto, Rafaela tuvo el privilegio de conocer personalmente al inmenso chileno. La ocasión no podía ser otra, un acontecimiento   trascendental para las letras latinoamericanas posibilitó el encuentro, esta vez en la capital mexicana.  Nuestra poetisa se encontraba allí tras haber obtenido una beca otorgada por la Sociedad Lyceum; estudiaba las experiencias de la educación básica desarrollada por la UNESCO en México, donde además ofrecía lecturas de sus poemas y participaba en actividades culturales como el homenaje tributado a Neruda por la aparición de su libro Canto General el cual integra:”Que despierte el leñador”. La imagen del encuentro memorable quedo registrada en una foto publicada en la revista Mar y Pesca, en el No. 158 correspondiente a noviembre de 1978 cuya nota al pie dice: “Rafaela en unión del poeta Neruda y su esposa Matilde Urrutia, en los días en que se tributó al célebre cantor chileno, en México, un homenaje por la publicación de su Canto General (1950)”.

 

Notas

(1) Juicio político. Vieja práctica renovada actualmente -en varios países de la región- aplicada a dirigentes políticos de izquierda y luchadores sociales. (MEMO)

(2) Según conversación de la autora de este artículo sostenida, en noviembre del 2004, con el prestigioso intelectual Ángel Augier, el poema fue enviado por Pablo Neruda en carta a Juan Marinello.

(3) En folleto: Homenaje a Pablo Neruda, Palacio Municipal. La Habana, 1948 p., 11

(4) José Luis Galbe Loshuertos (Zaragoza, 1904-La Habana, 1985). Ensayista, poeta, conferencista y jurista. De ideales republicanos. Ante el derrumbe de la República, escapó a Francia donde fue internado en campo de concentración. Al ser liberado arribó a La Habana en 1940. En: Jorge Domingo Cuadriello. Diccionario Bio-Bibliográfico de Escritores Españoles en Cuba Siglo XX. Editorial Letras Cubanas. La Habana, 2010, p. 99.