La Asociación Cubana de Bibliotecarios y la IFLA constantes en la vida de Martha Terry

Por Margarita Bellas

Escribir sobre Martha Terry después de su deceso es mantenerla viva como merece, pues esta mujer cubana, mestiza, emblemática, previsora y ante todo profesional y defensora de la profesión bibliotecaria tuvo mucho que ver con la Asociación Cubana de Bibliotecarios y con la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas.

En la década de los años 80, en Cuba, la investigación tomó cuerpo y se convirtió en un Programa Nacional Ramal, dirigido por la Dirección de Bibliotecas del Ministerio de Cultura primero y, posteriormente, al insertarse en las funciones de esta Dirección en la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, según la reestructuración ocurrida en el Ministerio de Cultura, la responsabilidad de tales investigaciones pasó al Departamento correspondiente de esa institución. Fue una etapa en que existió un florecimiento de la literatura bibliotecológica en Cuba.

Estudiosos como Miguel Viciedo, consideran que fue una etapa saludable para la biblioteca pública cubana que, bajo la orientación de Olinta Ariosa, desarrolló un conjunto de actividades profesionales que mejoraron el panorama de este sector desde el punto de vista científico y técnico. En este período las relaciones de Cuba con el campo socialista se intensificaron, a la vez que se consolidaban las relaciones entre los profesionales de la información cubanos y extranjeros.

En este sentido hay que agradecer a Olinta Ariosa su desempeño en el mantenimiento de estas relaciones. Durante su dirección es que se formaron en los expaíses socialistas los primeros cubanos como Doctores en Bibliotecología.

El departamento docente de la Universidad de La Habana contribuyó también al desarrollo de esa formación doctoral enviando a algunos de sus profesores a formarse como tales en la antigua URSS, lo hicieron también otras entidades informativas del país en aquellos tiempos.

En 1980, el 46 Congreso de la IFLA se celebró en Manila, Filipinas. Fue entonces la primera vez que participaron dos bibliotecarios de Cuba. Un año después decidieron asistir al Congreso y presentar su solicitud para ser Miembros de la IFLA. Uno de esos delegados cubanos que participó en IFLA desde su primera vez fue Marta Terry.

En esta década, fecunda para el desarrollo en la profesión, Olinta Ariosa, Marta Terry, Miriam Martínez y Miriam Bendamio fomentaron en el gremio bibliotecario la necesidad de la creación de una Asociación que aglutinara a todos los bibliotecarios del país ya que se había comenzado a participar en las conferencias y congresos de IFLA.

Según relata la Dra. Marta Terry: “La Asociación no existía, antes de 1981 cuando fuimos a Munich y nos inscribimos como Asociación de Bibliotecarios de Cuba en IFLA”. Es decir, la asociación nacional fue proclamada – por necesidad de tener acceso a la IFLA – cinco años antes de su creación oficial.

La participación de los profesionales cubanos en las conferencias y congresos generales de IFLA prestigió la bibliotecología cubana. Especialistas nacionales formaron parte de las diferentes secciones profesionales de esa federación como miembros correspondientes en Teoría Bibliotecaria, Libros Raros y Valiosos, Bibliotecas Infantiles, Bibliografía, entre otras.

La opinión internacional con respecto a los profesionales cubanos cambió y en ello incidió la labor científica desarrollada.

La idea de crear la Asociación fue bien acogida y, en 1984, se creó la Comisión Gestora y se comenzó a confeccionar la documentación necesaria para este fin.

El 31 de marzo de 1986, en el Día del Libro Cubano, se dio a conocer públicamente la creación de la Asociación Cubana de Bibliotecarios, en su instancia nacional. La misma se constituyó de acuerdo con lo establecido por la Ley No. 54 del 27 de diciembre de 1985.

Es una entidad jurídica, representativa de los bibliotecarios de todo el país y se identifica por las siglas de ASCUBI, según consta en el  certificado de Constitución Oficial, su fecha de constitución es el 18 de abril del 1986 y fue inscripta en virtud de la Resolución número 78 de la Dirección de Registros y Notarías.

Su primera presidenta fue la Dra. Olinta Ariosa, Martha Terry fue su vicepresidenta, pero el tiempo de presidencia de la Dra Ariosa fue muy corto, pues en 1987 la presidencia pasa a manos de Martha Terry, quien funge como tal hasta el año 2003. Por 16 años consecutivos, la doctora Terry fue presidenta de la Asociación y en esos años desarrolló tantas actividades en la IFLA que la hicieron merecedoras de ser Miembro de Honor, es la única cubana que ha obtenido esta distinción en la IFLA.

Martha Terry fue la primera latinoamericana en ser vicepresidenta de la IFLA, por otra parte fue miembro del IFLA/FAIFE, donde desarrolló una gran labor.

En 1981 fue electa miembro del Comité Permanente de IFLA para América Latina y el Caribe, y en 1985, miembro de su Sección de Teoría e Investigación Bibliotecológica. Ocupó la presidencia de la Sección de América Latina y el Caribe de la Dirección de Actividades Regionales de IFLA en 1987.

Logra, por su prestigio, dedicación y trabajo en la IFLA, celebrar en 1994 la 60 Conferencia de IFLA en Cuba, la primera que tuvo lugar en un país de América Latina y el Caribe. Esta celebración conllevó a un arduo trabajo de los miembros del Comité Organizador presidido por Marta Terry, Miriam Martínez y Emilio Setién. Del 21 al 27 de agosto de 1994 tuvo lugar este evento que, a pesar de las dificultades económicas por las que atravesaba el país, fue todo un éxito. Al comité organizador se sumó una gran cantidad de profesionales que aportaron múltiples iniciativas.

Por primera vez a los participantes se ofrecieron los documentos de la conferencia en disquetes, que resultaba una novedad en aquel momento. Por otra parte, la agencia Mundo Latino produjo un video de la conferencia que estuvo disponible para su compra. El colectivo de automatización de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí demostró las posibilidades que ofrecía a IFLA el uso de Internet, confeccionando la primera lista de discusión de la conferencia, lo que permitió brindar a los delegados información previa a la misma y la oportunidad de comunicarse con colegas durante su estancia en La Habana.

Es oportuno señalar que durante la Conferencia el sistema bibliotecario cubano recibió múltiples muestras de solidaridad para ayudarlo a enfrentar la situación económica del país. Colegas de Barcelona, por ejemplo, organizaron una campaña a través de Internet, llamada A Cuba con libros, destinada a coordinar esfuerzos para ayudar al incremento de las colecciones cubanas.  De varias partes del mundo se recibieron mensajes para conocer las necesidades que tenía Cuba de medicamentos, equipos de computación y otros útiles necesarios a las bibliotecas. Entre otras colaboraciones se recibió un donativo de la empresa Caribbean Paper, de Suecia, que donó un millón de hojas de papel a través de la sucursal en Cuba, que apoyó enormemente la reproducción de los documentos del evento.

En la Conferencia estuvieron presentes delegados de 80 países, por Cuba asistieron 433 delegados. Hubo 71 acompañantes y más de 65 expositores. La delegación de Estados Unidos encabezó una vez más la lista de participantes con 116 delegados, seguida por la de España con 63 y de Rusia con 62. Por ser la primera Conferencia de IFLA celebrada en América Latina y El Caribe, asistieron 26 países de la región con un total de 187 delegados.

Por otra parte en 1993, Cuba fue sede del Seminario Latinoamericano de IFLA para servicios bibliotecarios a ciegos y débiles visuales, celebrado en la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí y ofreciéndose una actividad colateral en la provincia de Cienfuegos, también gracias a la Dra. Terry.

 Evidentemente una de las profesionales cubanas que mayor vinculación ha tenido con IFLA es la Dra. Marta Terry. Su andar por esta federación ha ido desde los comités de Teoría e Investigación (1985-1987), IFLA/LAC (1985-1990) llegando a ser Presidenta del Comité, Servicios de Referencia (2004), Asuntos femeninos (2002-2006), y Libertad de Información, libre acceso a la Información FAIFE (1997-2001) y (2005-2009), miembro del grupo de creación y organización del Programa ALP (1998-1994) hasta llegar a ser vicepresidenta primera (1995-1997), miembro del Buró Ejecutivo de IFLA (1992-1997). Fue, además, miembro de las Mesas Redondas como Cuestiones de Mujeres Bibliotecarias (1987) y Responsabilidades Sociales (1998). Obtuvo como reconocimiento a su labor la Medalla IFLA en el año 1994.

Ostenta otras muchas distinciones y reconocimientos, solo agregar que posee el Sello Conmemorativo Antonio Bachiller y Morales, la más alta Distinción que ofrece ASCUBI y fue merecedora del Premio Nacional Domingo Figarola Caneda en el 2005, primer año en que la Asociación entregó sus premios. Su participación en actividades y eventos de la ASCUBI siempre fue significativa y aleccionadora.

Mucho más se podría decir de la Dra. Martha Terry pero solo en este artículo hemos querido mencionar sus actividades en la IFLA y como presidenta de la Asociación Cubana de Bibliotecarios.