En sobre una palma escrita: la memoria documental, entre el olvido y la resurrección

  Por Amado René del Pino Estenoz.
  Especialista de Sala Cubana

Las décadas de trabajo mancomunado entre los bibliotecólogos de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí y el Departamento de Conservación de la institución, fueron reconocidas en una actividad pública realizada el 12 de julio de 2018 en la Sala Cubana Antonio Bachiller y Morales. Como parte del espacio bimestral Sobre una palma escrita, tuvo lugar la conferencia La preservación del patrimonio documental: un camino hacia el rescate de la Memoria Histórica del M.Sc. Osdiel Ramírez Vila sobre los desafíos materiales y metodológicos del oficio de la restauración. Osdiel Ramírez basó su disertación en su experiencia con el manejo de las más valiosas colecciones de la Biblioteca, pertenecientes a las áreas de Manuscritos, Fondos Raros y Valiosos, Mapoteca, Fototeca y Colección Cubana.


M.Sc. Osdiel Ramírez Vila impartiendo su conferencia en el espacio Sobre una Palma Escrita.

El conferencista realizó estudios de postgrado en universidades europeas en la especialidad de encuadernación, y se ha consagrado en los últimos meses a impartir cursos de restauración en las bibliotecas provinciales que integran la red de bibliotecas públicas del país. A su profundo conocimiento teórico y profesional, incorporó su capacidad de polémica, su afabilidad y virtudes oratorias.              

La conferencia de Ramírez estuvo precedida por la presentación del coordinador del espacio y especialista del Área de Manuscritos Carlos Manuel Valenciaga, quien mostró el resultado del proceso de restauración al que han sido sometidas algunas colecciones de la Biblioteca Nacional que se atesoran en los fondos de Colección Cubana.


El Lic. Carlos M Valenciaga expone los resultados del trabajo de conservación y restauración de los fondos de Colección Cubana.

En este sentido se destacó el trabajo de conservación y restauración realizado con las  colecciones Lobo-Napoleón de documentos históricos de la Revolución Francesa; Presidente que recoge testimonios visuales de la gestión de los gobernantes del período neocolonial; Lyceum y Pro-Arte Musical que permiten recrear la labor de gestión cultural de ambas instituciones; América, integrada por la literatura geográfica, científica  y jurídica de la segunda mitad del siglo XVIII; entre otros materiales de valor patrimonial. Resultado de la colaboración entre especialistas del Departamento de Conservación y el grupo Colección Cubana constituye la acreditación recibida, por el impreso cubano más antiguo existente en Cuba, Tarifa General de Precios de Medicinas y el Fondo Julián del Casal, como Registro Nacional del Programa Memoria del Mundo de la UNESCO.


Diploma que acredita al Fondo Julián del Casal como parte del Registro Nacional del Programa Memoria del Mundo de la UNESCO, entregado el pasado 5 de junio a la BNCJM.

                Resulta admirable el punto de vista defendido por Osdiel Ramírez, sobre la condición integral del oficio de la restauración. Para garantizar las condiciones óptimas para la preservación del patrimonio bibliográfico, señaló que se requiere conocer los factores ambientales, arquitectónicos, pedagógicos e intelectuales. Desde la cercanía del inmueble contenedor a rutas de tránsito, la carencia de ventilación o equipos climatizadores, el material y volumen de los estantes, hasta la calidad de la encuadernación y la conciencia de los técnicos del valor y grado de deterioro de los documentos manipulados; condicionan la expectativa de durabilidad de los materiales que atesoran las bibliotecas patrimoniales y de investigación.


La especialista de conservación Isabel Martí durante el trabajo de restauración de un mapa del Área de la Mapoteca de la BNCJM.

                Fue acertada la propuesta del conferencista, al definir el trabajo de la restauración como un proceso cultural donde participan tanto los restauradores, los bibliotecarios hasta los usuarios y técnicos en digitalización. El propio Osdiel definió su oficio como una práctica artística-profesional, donde la propia elección del objeto a restaurar y el grado de prioridad dado en los planes de restauración, define la calidad profesional del restaurador en cuestión. A modo de confesión, develó su predilección por los ejemplares antiguos de Raros y Valiosos, fruto de su experiencia académica en la universidad de Florencia.

                Algunos historiadores como el francés Roger Chartier y el norteamericano Robert Darnton han defendido que el libro en su condición de objeto material transmite información de índole cultural, más allá de su mensaje ideológico, científico o literario. El surgimiento del soporte digital de la escritura, no debe restarle valor a los vehículos impresos de la comunicación que permitieron durante siglos la evolución de la inteligencia y la sensibilidad humanas. Es derecho de las futuras generaciones conocer los formatos originales de publicación de las obras más trascendentes de la humanidad, para identificar el estado de recepción entre sus contemporáneos. Por lo tanto, las barreras que distanciaban las humanidades de los gestores de la información se han erradicado, producto de la complejidad y diversidad del conocimiento actual.


Las investigadoras de la BNCJM Vilma Ponce e Hilda Pérez, así como la Jefa del Departamento de Conservación Dayra Mato y Ana Margarita Oliva, Especialista Principal de Colección Cubana distinguieron la participación en el espacio.

                En un auditorio con la presencia de usuarios de la institución se encontraban especialistas, técnicos e investigadores de la BNCJM lo que propició un fructífero y respetuoso debate. Tomó la palabra Dayra Mato, Jefa del Departamento de Conservación, quien expresó la necesidad de conservar los documentos en su soporte original, más allá de las posibilidades de reproducción y digitalización que existen en la actualidad. De acuerdo a su apreciación, se ha menospreciado la salvaguarda del documento en su formato primigenio de publicación, ya que los textos digitalizados están sujetos a vulnerabilidades económicas y tecnológicas que pueden ocasionar pérdidas irrecuperables. La especialista en Mapoteca Migda Estévez se refirió al grado de especialización y profesionalismo que requiere la conservación de los materiales cartográficos. La referencista Mirtha Pujols y la investigadora Alicia Sánchez, coincidieron en la necesidad de preservar las publicaciones seriadas cubanas, una de las fuentes más provechosas para trazar el derrotero de la memoria histórica de la nación. En este sentido Valenciaga Díaz expresó que debe predominar entre investigadores y coleccionistas el sentido crítico para recrear la perduración de un acontecimiento, a partir de la consulta de reliquias y documentos históricos. La mayoría de los registros escritos del pasado fueron emitidos por grupos de intereses, que pretendieron perpetuar la versión oficial de los hechos. Por lo tanto, se requiere emplear una perspectiva muy aguda para asignarle a las clases populares y los sectores iletrados su participación en los procesos históricos.


La Licenciada Migda Estévez especialista de la Mapoteca durante su intervención en la que reconoció el trabajo de los conservadores de la institución.

Después de la conferencia y la presentación de los fondos de Colección Cubana se proyectó un pequeño audiovisual que señalaba las medidas para su adecuada manipulación de los libros y documentos de los fondos bibliográficos que los presentes consideraron importante para su uso en la educación de usuarios. Al final de encuentro se le agradeció al conferencista, se le entregaron como obsequio por su participación libros de reciente edición y se le conminó por los presentes a continuar llevando temas como este a otras áreas y espacios culturales y de intercambio de la BNCJM.

                Es digno que se haya reconocido la labor de estos profesionales anónimos que se han consagrado a su oficio durante décadas sin perseguir beneficios materiales y económicos. Se ha demostrado que lo más importante para el buen funcionamiento de una Biblioteca Nacional, es el nivel de compromiso y pertenencia de sus trabajadores. Gracias al altruismo de centenares de profesionales de la gestión bibliotecaria, se preservará el patrimonio documental como testimonio que atestigua nuestra presencia perenne en las dimensiones del tiempo y el espacio.