Librínsula: La Isla de los Libros

Mi abuelo conoció a Martí

Por Alejandro Zamora Montes

La génesis de esta entrevista surgió a raíz de observar a mi amiga Mirta Pujol, jefa del Departamento de Referencias de la Biblioteca Nacional José Martí (BNJM) hojear con cierto aire de nostalgia las páginas de una revista Verde Olivo perteneciente a los meses de enero-febrero de 1970.

Ante mi curiosidad, Mirta me confesó que leía un texto titulado Hombres de casi un siglo de la autoría del Primer Teniente Roger González Guerrero, en el cual entrevistaba a un abuelo suyo que había sido soldado del ejército libertador.

Como considero que todas las historias cuentan decidí entrevistar a Mirta para conocer más acerca de su estirpe. Ella aceptó entusiasmada pero me pidió encarecidamente que también entrevistara a su primo Modesto Cárdenas Pujol para ganar en claridad histórica. Finalmente pude conversar con ambos en la Sala de Discapacitados Frank Emilio de la BNCJM. Este es el resultado.

Librínsula: Coméntenme ambos acerca de su abuelo: Julio Gabino Pujol Geig.

Mirta Pujol: El estar hoy sentados hablando de este tema no es más que la prolongación de los sueños de mi hermano Alberto, que ya no está físicamente con nosotros. Hace muchos años a él le interesaba, junto a mi primo Modesto, no dejar morir la historia de nuestro abuelo. Mi hermano recopiló algunas fotos suyas, el carné de pensionado del Ejército Libertador de mi abuelo y otras pertenencias. En ese sentido, como parte de la celebración del 150 Aniversario de nuestras Guerras de Independencia pedí reunirme con el Dr. Eduardo Torres Cuevas y contarle sobre la vida y obra de mi abuelo. Él se interesó mucho e incluso comentó que debería ser incluida esa historia en nuestra revista. Ahora mi primo te ampliará sobre el tema.

Modesto Cárdenas: Mira, el padre de mi abuelo era catalán, se llamaba Julio Pujol y Aragonés, quien se unió con Julia Geig, una mulata puertorriqueña. Tuvieron tres hijos: Julio, María y José. Mi abuelo y sus hermanos nacieron en Tampa, Cayo Hueso. Desde muchacho, mi abuelo Julio se hizo tabaquero. Su padre tenía un restaurante, cuando aquello se decía casa de comidas, y allí iban los cubanos a hablar del tema de la independencia. Allí estuvo José Martí, en el salón de mi bisabuelo. Nuestro abuelo se crió junto con Sorondo, al que Miguel Barnet menciona en Biografía de un cimarrón. Sorondo es la misma persona que aparece en la propia revista Verde Olivo donde entrevistan a mi abuelo. Julio Gabino y su hermano José vinieron en una de las últimas expediciones en 1898, comandadas por el General Emilio Núñez y Carlos Roloff. Este último era un polaco que se sumó a la guerra.

En ese trámite de subir al vapor Three Friends, el cual trajo varias expediciones a Cuba, los cogieron presos a ambos por ser menores de edad pero como no encontraron problema alguno con ellos les devolvieron sus leontinas y anillos permitiéndoles zarpar.

Desembarcaron en Camagüey, y él cuenta que al bajar del barco los primeros fogonazos que sonaron hirieron de muerte al que iba delante de él, esa fue la primera impresión al llegar a suelo cubano. Esa es, a grandes rasgos, la historia de cómo llega aquí.

Nuestro abuelo nació en 1881 y murió en 1979, con noventa y ocho años. Fue enterrado con honores en el Panteón de los Veteranos.

Mirta Pujol: Nuestra abuela, Asunción Serrano Gómez, falleció a los cien años.

Modesto Cárdenas: Nuestro abuelo hablaba un inglés perfecto, ya que había nacido allá. Nosotros tenemos primos nacidos en Norteamérica, algunos ya no están físicamente y otros están casi de la edad nuestra. A mi tío Braulio nunca lo conocí, siempre se quedó en Estados Unidos. Mi tío Armando sí vino para Cuba y era anti-yanqui, por esa actitud e ideología forma parte de los primeros revolucionarios que participaron en la Revolución frustrada. Mi tía María compró una casa de campo en lo que hoy le decimos Vieja Linda, detrás del Hospital Aballí, en el municipio Arroyo Naranjo.

En vacaciones todo lo que oliera a Pujol, los cuatro o cinco matrimonios se reunían en esa casa con todos los muchachos. Era una casa de madera y tejas criollas acanaladas, que resistió los ciclones de los años 24 y 26. Le digo a usted que cuando una casa de madera se construye bien es una estructura sólida.

Librínsula: Por lo que me cuentan, todo parece indicar que la referida vivienda es una metáfora de la familia de ambos. Fuerte, a prueba de balas y al propio tiempo humilde. Retornemos a Gabino.

Modesto Cárdenas: Nuestro abuelo siempre hablaba de la Guerra de Independencia, y así nos fuimos criando. Mis primos Esteban y Alberto fueron del Ministerio del Interior (MININT). Alberto es el papá de Mirtica, aclaro. Ya le digo, fuimos criados, no con ese vasto conocimiento político como nos inculcó Fidel Castro, pero sí con una conciencia de que los cubanos habían luchado por su independencia y que esa misma autonomía fue frustrada por instituciones norteamericanas.

Quien nos hizo ver bien claro lo que pasó de verdad fue el Comandante en Jefe después del triunfo revolucionario, proceso al que nos sumamos. El papá de Mirta me lleva diez años y ambos fuimos fundadores de las milicias. Esos son algunos detallitos de nuestra historia familiar.

Mirta Pujol: Mi primo Modesto se parece mucho a mi padre. Me parece estarlo viendo en este mismo instante.

Modesto Cárdenas: Mi abuelo de joven fue de oficio tabaquero, como bien aparece reflejado en la revista Verde Olivo. En esa época se empezaba a trabajar a los doce o trece años. Trabajó en una fábrica de tabacos nombrada Larrañaga. Ese nombre ya no existe pero era una de las primeras fábricas que había en Cuba donde se elaboraban tabacos de exportación y nuestro abuelo era un tabaquero de primera clase. Él hacía los tabacos marca Churchill. Su nombre se debe al gran estratega y Primer Ministro inglés Winston Churchill. Fíjese que la tarjeta personal de mi abuelo iba dentro de la cajita de tabaco.

                                                                                 Continuará en próximas ediciones