La pasión por Martí de Armando Hart Dávalos

Por Astrid Barnet

La pasión por Martí, esa que nos convoca y nutre a todos a ser cada vez mejores cubanos y mejores seres humanos, queda expuesta una vez más en otro nuevo número (no.52/2018) de la revista Honda, de la Sociedad Cultural José Martí y, en ella, algunos trabajos de la autoría del doctor Armando Hart Dávalos (Armando Hart In Memoriam), quien fuese director de la Oficina del Programa Martiano y presidente de la Sociedad Cultural José Martí, y que bien merecen ser destacados por su extraordinaria impronta.

En el titulado El 10 de abril y la tradición jurídica cubana, aquel inolvidable martiano destaca que "(...) La revolución iniciada el 10 de octubre de 1868, por Carlos Manuel de Céspedes, se planteó desde un inicio el tema de la abolición de la esclavitud, y la primera Constitución de la nación cubana aprobada en Guáimaro en abril de 1869 que proclamó la libertad del hombre de manera radical, convirtiendo a todos los habitantes de la naciente república -incluyendo desde luego, a los antiguos esclavos-, en hombres enteramente libres. Aquí no pasó como en los Estados Unidos que tuvieron que pasar cien años y una guerra civil que aboliera la esclavitud. Aquella primera Constitución cubana expresó los niveles más altos de la cultura jurídica, política y social de la Nación entonces emergente".

En Palabras, en el Aniversario 80 de Fina García Marruz, el doctor Hart Dávalos recuerda cuando acomete la tarea de constituir y organizar el Ministerio de Cultura, a fines de 1977, logrando con vista a tal objetivo la inclusión y unidad de la intelectualidad cubana de ese entonces y la de antes del triunfo de la Revolución de Enero de 1959, e inspirado en el principio martiano de "Injértese el mundo en nuestras repúblicas, pero que el tronco sea el de nuestras repúblicas, y así recoger y propagar los valores de la identidad nacional cubana y latinoamericana (...) Confirmamos que la inmensa mayoría de los artistas e intelectuales que habían vivido en el capitalismo estaban en la primera línea del socialismo y que provenían de dos fuentes esenciales: La Sociedad Nuestro Tiempo, cuyo representante máximo era el reconocido músico Harold Gramatges, y la cual había sido auspiciada y organizada desde las filas del Partido Socialista Popular por Carlos Rafael Rodríguez, y el Grupo Orígenes, cuyo máximo representante, José Lezama Lima, constituía un baluarte desde el cristianismo, e incluso el catolicismo más consecuente, de la Revolución cubana en aquellos instantes (...) Me ratifiqué así que la revolución socialista tenía entre los intelectuales y artistas más consecuentes y profundos, una fuerza impresionante y, por tanto, que resultaba absurdo y torpe no apoyarnos en ellos en el plano de nuestra política práctica diaria. Entre ellos estaban en esa primera línea de combate Fina García Marruz y Cintio Vitier. Los conocí a ambos más profundamente en aquellos tiempos de fundación".

Hart rememora el libro El amor como energía revolucionaria en José Martí, de García Marruz, donde la destacada ensayista y poetisa “confirma en el pensamiento de Martí el radicalismo revolucionario consecuente y rechaza tanto el extremismo como la conciliación vergonzosa (...) Traigo al recuerdo este libro porque tratándose de una dama, por naturaleza, siento el interés de hablar del amor, pues son ellas la fuente más profunda y radical de esta categoría suprema del ser humano”.

Al respecto, aquel “hombre sincero” no es remiso en enfatizar su criterio personal por el cual aún se le recuerda y aplaude por parte de la intelectualidad cubana: "(...) He creído desde hace tiempo que el extremismo y la claudicación son hermanos gemelos. Solamente los superficiales o los oportunistas que quieren sacar beneficio del río revuelto, pueden apelar al extremismo con lo cual, consciente o inconscientemente, le hacen un servicio a los enemigos de la Revolución".

Más adelante Hart resalta en el tema que hoy cobra más vigencia que nunca y es en la necesidad de la inteligencia y el amor y por tanto, de la cultura, pues tanto Fina como Cintio, "recogieron de José Martí la pureza del ideal y los métodos adecuados para lograr la consagración de la fórmula del amor triunfante de la que él nos hablara". Y prosigue: "Quizás esta sea la mejor elección que puedan tener quienes desde las filas de las revolución no comprendieron, en cierto momento, a Fina, a Cintio, a Lezama ni al Grupo Orígenes, porque hay que recordar que algunos de los desertores en los primeros de la Revolución tuvieron responsabilidades relacionadas con la cultura y la prensa en Cuba arremetieron contra estos ilustres poetas. Algunos de estos oportunistas que atacaron al Grupo Orígenes están hoy en las filas del enemigo y algunos de los que después censuraron a estos ilustres poetas, acabaron haciéndole daño a la política de la Revolución. Es, pues, una experiencia inolvidable".

En su artículo Hacia el Socialismo del siglo XXI y tras dedicar algunas notas a la desaparición del campo socialista en la Europa Oriental y el país soviético reseña lo ocurrido quince años después, en diciembre de 2006, cuando el presidente venezolano Hugo Rafael Chávez Frías afirma que los que habían votado por él lo habían hecho por el socialismo y reflexionaba acerca de la necesidad de una elaboración teórica que nos permita avanzar con paso firme hacia esa aspiración que se ha denominado Socialismo del siglo XXI (...). Y de eso se trata, de extraer las conclusiones filosóficas que nos permitan dar fundamentos sólidos a un socialismo autóctono fundado en las realidades de nuestro tiempo y de nuestros pueblos".

Acerca del pensamiento sobre las ideas socialistas en El Maestro, Hart enfatiza en una misiva que le escribe a su amigo Fermín Valdés Domínguez, donde en uno de sus párrafos expone: (...) Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras -el de las lecturas extranjerizantes, confusas e incompletas- y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse para tener hombros en que alzarse frenéticos defensores de los desamparados. Así, y tomando como punto de vista lo segundo, a partir de la maldad y el oportunismo, Hart plantea categóricamente que no había "que hacer más elaboración, por ahí quebró el socialismo en Europa, faltaron la ética y no hubo la cultura necesaria para recordar eso. Por ahí hay que empezar a estudiar el asunto".

Asimismo, otros temas de notable interés se incluyen en el citado número de la revista Honda, venidos de las plumas de connotados académicos e investigadores de la historia y la cultura cubana; mas, cabe destacar por su prominencia, dentro del sumario dedicado al Aniversario 150 del inicio de las Guerras de Independencia el discurso pronunciado por nuestro Héroe Nacional José Martí en conmemoración del Diez de Octubre de 1868, en Hardman Hall, New York, el Diez de Octubre de 1891. Un verdadero llamado a la unidad, a la intransigencia revolucionaria y al deber patrio de los cubanos:

"(...) No soñamos aquí en una patria de corrillo, donde el goce voluntario o casual de la libertad del extranjero dé privilegio de virtud sobre los que viven tan fieles a su ideal como nosotros al alcance del cadalso: no vivimos aquí contando los defectos, sino las virtudes (...) Cuentan de un coronel que en la hora fantástica de la alborada, venía a escape, sable en mano, sobre las filas de los invasores, cuando una bala de cañón le cercenó, como de un tajo, la cabeza. Ni el jinete cayó de su montura, ni bajó su brazo el sable: ¡y se entró por los enemigos en espanto y en fuga el coronel descabezado! Pues así somos nosotros, amigos de la humildad y del sacrificio. ¡Éntrese nuestro caballo por el invasor y espántelo y derrótelo, aunque no se les vea a los jefes la cabeza!".