Mariel: Paraíso del Norte

Por Leidys Domínguez Camejo

La historia del municipio Mariel, perteneciente actualmente a la provincia de Artemisa, tuve el privilegio de empezar a conocerla por Juan Antonio Pérez Rivero (1929-2013), historiador de la localidad. Juan Antonio ocupó su cargo durante muchos años realizando una constante labor de divulgación y estudio de las raíces marieleñas, pero dentro de la obra que realizó y dejó no se aprecia la publicación de una investigación que hubiera podido enriquecer el patrimonio historiográfico existente.

 Este texto pudo haber actualizado los conocimientos sobre la historia de la zona del Mariel al reflejarse, en esos momentos, la necesidad dentro de la historiografía cubana y porque el estudio del pasado facilita la compresión de nuestro presente.

El objetivo de este artículo, condicionado por la situación planteada anteriormente y que se parte, teniendo en cuenta los trabajos realizados en el territorio sobre la historia del Mariel, es iniciar un acercamiento a la situación económica del territorio en la década de 1950 antes del triunfo de la Revolución.

El camino trazado en este escrito se realizará por medio de varias fuentes bibliográficas que pueden contribuir a una mayor comprensión de la temática utilizando documentos históricos y varios trabajos que vincularon al Mariel como parte del territorio nacional en los años 50.

Se tiene que comenzar por las características de Mariel como área geográfica y municipio dentro de la división político-administrativa porque a estos elementos estuvo y está sujeto su desarrollo.

El texto de Antonio Núñez Jiménez, Geografía de Cuba, es un fiel referente para ubicarnos en las características planteadas al denunciar, con su primera edición, de forma exacta y trágica la condición semicolonial del país.

En el libro de Núñez Jiménez se resalta que el municipio de Mariel está situado en la costa norte de Pinar del Río, hacia el extremo noreste de esta provincia, tiene 272 kilómetros cuadrados y 13 mil 822 habitantes. En su costa se abre una de las más bellas bahías de Cuba, la del Mariel, en cuyas márgenes se alza la villa y la Academia Naval. El litoral es rocoso y el interior muy elevado; alrededor de la bahía se alza la loma de la Vigía, de cima muy aplanada. Muy al sur, el Término está cruzado por un sistema de colinas de laderas suaves, de forma arcillosa, extremo oriental de la gran cordillera de Guaniguanico. En las lomas conocidas por Martín Mesa afloran manantiales medicinales.

La economía regional marieleña, estrechamente ligada a la existencia de una bahía en el territorio y a su clima, descansaba en la industria azucarera y en la fabricación de cemento. El central San Ramón, de propietarios cubanos durante la década de 1950, empleaba a 2 mil trabajadores para producir 145 mil 350 sacos; controlaba un latifundio de 788 caballerías de tierra, de los que cultiva 336.

La industria del cemento cuenta con la gran fábrica El Morro, donde laboraban más de 300 obreros. La ganadería contaba con 4 mil 246 reses. Completan el cuadro económico del Mariel las precarias industrias pesqueras y agrícolas, pero desde inicios del siglo XX la mayor parte de estas actividades estuvieron ligadas al desarrollo de los muelles en el Mariel.

El texto confeccionado por el Dr. Francisco José Velez, Páginas de la Historia de Mariel, es una recopilación de notas y datos sobre la historia de marieleña, desde su descubrimiento hasta 1959, que no ha sido superada o enriquecida dentro de la historiografía cubana hasta el presente. En este se escribe sobre la economía del municipio, en el capítulo Fuentes de Riqueza, que:

“Múltiples y poderosas son en Mariel las fuentes de riqueza. (…) las primeras que citemos corresponderán a épocas prehistóricas o muy primitivas y las últimas que enumeremos serán las que aún no desarrolladas, se vislumbran en el futuro. Así comenzaremos por la pesca ya practicada por los aborígenes; seguiremos con la ganadería y cultivos introducidos por los conquistadores; industria azucarera, alambiques; minas de asfalto; fabricación de cemento; cultivo del henequén; empresas de navegación, muelles y aduana; tabaco, cafetales y colmenares; aguas minerales; turismo y astilleros, etc. Algunas de las que hemos enumerado subsisten y están florecientes en la actualidad, otras son sólo un recuerdo del pasado y otras se inician o se vislumbran para el porvenir, pero todas son fuerzas, al menos en potencia, que deben figurar en estas páginas históricas”.

En esta cita del capítulo del texto de José Velez, evidentemente, el autor profundizó en otras actividades económicas de Mariel que no fueron mencionadas por Antonio Núñez Jiménez en Geografía de Cuba. En esta ocasión, siguiendo el análisis del Dr. Francisco, no se examinarán las ya citadas sino otras de las que se habla muy poco junto a las que se tuvieron como proyección para el futuro de la zona antes del triunfo de la Revolución

Se tiene que empezar por las referencias al Balneario de Martin Mesa, lugar en el cual sus aguas, desprovistas de sus emanaciones sulfurosas, poseyeron la siguiente composición:

Bicarbonato de magnesia............................   0,470

Bicarbonato de calcio ..................................  0,064

Sulfato de calcio ..........................................  0,054

Cloruro de sodio ............................................  0,104

Cloruro de potasio .........................................  0,006

Óxido de hierro y albúmina ….......................  0,012

Sílice   ...........................................................  0.011

Materia orgánica...........................................  0,003

 Los manantiales, con excelentes propiedades, constituyeron una excelente agua de mesa que se distribuyó no sólo en Mariel y Guanajay, sino en La Habana y en otras poblaciones. Pero su mayor importancia estuvo en sus vapores sulfúricos que permitieron emplearse eficazmente como tratamiento externo en las enfermedades de la piel para suavizar el cutis y para la cura del reumatismo. Tuvieron también una indicación precisa en los estados catarrales de los bronquios, tráquea y laringe, según un extenso informe emitido por la Jefatura Local de Sanidad de Mariel en 1923. Todo esto, junto con la belleza del lugar, sus buenas vías de comunicación y sus condiciones climáticas, hizo que se recomendaran el fomento de una zona residencial y de un balneario moderno para que la riqueza higiénica y terapéutica de sus aguas pueda rendir todos sus fructíferos resultados y volver a convertir a Martín Mesa en una fuente de riqueza para Mariel. Sin embargo, se realizaron obras de mejoramiento insuficientes para ese momento.

El henequén, planta textil (Agave americana), constituye en el presente un reglón de la agricultura desarrollada en el Mariel cuyos resultados de su cultivo no son muy evidentes para el barrio que se creó alrededor y necesita ser reconsiderada la necesidad de su producción. A la iniciativa del doctor José G. Carbonell, que desde 1923 había adquirido terrenos en Guajaibón y hacia 1955 se convirtió en Alcalde de Mariel, se debe la introducción de ese cultivo en la localidad al haber comprobado que no podía dedicarlos al ganado como había sido su propósito. La fibra producida era al principio consumida en el país, pero pronto hubo que exportar a los mercados internacionales. En los primeros años la producción de fibra apenas alcanzó el millón de libras, pero para los años 1942 y 1944 ya la producción alcanzaba tres millones de libras. El 70 por ciento de esa producción se exportaba al extranjero. Según el Dr. Vélez en la década del 50:

Se obtiene, en Mariel, henequén de magnífica calidad y gran renombre tanto por la calidad como por la longitud de las fibras y ha tenido Mariel el honor de que los industriales más importantes del extranjero como Estados Unidos, México y Haití y hasta de África, hayan venido o hayan enviado sus técnicos a estudiar la organización y adelantos de la producción de la fibra de henequén, en Mariel. Pero no es este cultivo e industria sólo un motivo de orgullo, sino que es para el pueblo una verdadera fuente de riqueza, porque son cultivo e industria que trabajan todo el año, sin tiempo muerto y ahora en esa zona, antes la más pobre del Mariel, viven más de doscientos trabajadores con sus familias en confortables viviendas con agua, luz y escuelas próximas. Y no sólo el henequén ha constituido un progreso para el Mariel, si no que ha dado origen, con la colaboración de intereses mexicanos, a una importante fábrica de sogas y cordeles que es orgullo del vecino de Término de Guanajay.

El Dr. Vélez no dejó atrás sus opiniones y sugerencias para el desarrollo del Mariel en sectores como el turismo, muy explotado en los cincuenta a nivel nacional porque para él tiene casi todas las condiciones que una región turística requiere y las que le faltan, está en su mano el obtenerlas. Tiene clima, salubridad, bellezas naturales e historia.

Mariel posee una vasta historia por su antigüedad y por haber sido teatro de numerosos hechos históricos, algunos excepcionales y de interés internacional, como el lugar donde atracó la nave de Montejo y Portocarrero, primera en dar a conocer al mundo los progresos de la Conquista.

La heroica lucha contra Inglaterra durante la invasión, los trágicos episodios de los piratas y corsarios, la gesta incomparable del paso de la Trocha, pueden ser narradas a los turistas presentándoles el lugar en que cada uno de esos hechos se realizó.

El sitio donde acuatizó Agustín Parlá después del primer vuelo realizado sin brújula desde los Estados Unidos a Cuba; los restos de la primera estación de telegrafía sin hilos que en Cuba trasmitió y recibió mensajes con la Isla de Pinos, antes que ninguna otra población de nuestro país; el lugar donde estuvo recluido el General Narciso López y el muelle en que embarcó para ser ajusticiado, después de haber sido capturado en Las Pozas. Estos y otros mil episodios históricos pueden ser mostrados a los interesados en conocer el caudal histórico de la localidad.

Para que los turistas o viajeros cubanos lleguen a Mariel, dice el Dr. Francisco, tienen excelentes vías de comunicación por tierra y posibilidades por mar. Mar que se presta a bellas excursiones y al deporte de la pesca. Se tiene también buenos restaurantes y algún hotel. Pero necesitamos varios hoteles, algunos en el mismo pueblo, que bien podía ser en La Puntilla; otro u otros, en las afueras, como en lo alto de la loma llamada de Ledesma, o en las laderas de la loma de la Vigía, frente al mar, y dotados de campos de golf, entre otras atracciones. Hay que facilitar los medios de traslación de La Habana al Mariel, estableciendo rutas de ómnibus regulares que hagan la travesía por la costa Norte. Y hay que gestionar que las empresas que realizan y anuncian excursiones a Viñales, Trinidad, Varadero, Soroa e Isla de Pinos, también incluyan en sus programas, excursiones al Mariel. Es necesario aleccionar guías en Mariel, bien preparados y esa misma enseñanza se ha de impartir a los conductores de las excursiones. También, se tienen que editar folletos ilustrados, para ser repartidos profusa y gratuitamente no sólo por todos los hoteles de la Habana, sino también de La Florida, México y Agencias de Turismo de esos lugares. Se han de imprimir carteles en colores, anunciando las bellezas del Mariel y sus tesoros históricos, carteles que podrían ser conseguidos otorgando premios en concursos entre pintores y dibujantes o, simplemente, encargarse a artistas de reconocida competencia. Es decir, hace falta publicidad para llevar a término este programa, debería formarse, ante todo, un Patronato Turístico de Mariel integrado por las autoridades con la cooperación de todo el pueblo.

“El turismo es una gran fuente de riqueza para Mariel y quiera Dios que estas líneas sirvan de impulso para poner en marcha esa fructífera actividad”. Estas dos líneas finales de la valoración del Dr. Francisco José no han sido escuchadas a pesar de que se considera muy acertada por su notable vigencia. No obstante, en el Ayuntamiento del Mariel durante esos años se estaba dando los primeros pasos para resolver la situación existente en relación con el turismo.

La publicación titulada Libro de Oro de Mariel. Paraíso del Norte, es una fiel evidencia de la afirmación anterior sobre la labor desempeñada por el gobierno municipal en los años cincuenta.

El gobierno de Fulgencio Batista para neutralizar los efectos sociales de la crisis y mantener los niveles de empleo e ingreso, diseñó una política de gasto público. Con esto, se inició un plan de gastos compensatorios a cargo del Estado, que entrañaba empréstitos y déficits presupuestales que en 1955 llegaron a 302,3 millones de pesos. Es lo que el historiador Cepero Bonilla llamó “gastos alegres” pues se invertía en obras improductivas, obras públicas sobre la base de empréstitos de sumas fabulosas, aunque el costo real no llegaba al 50 por ciento del precio pagado. Esta política pretendía compensar la caída producida por el azúcar por lo que se incentivaron inversiones privadas en empresas constructoras, algunas producciones agrícolas y la minería, pero esto disparó el monto de la deuda pública que en 1956 era de 702 millones 244 mil.

La política de obras públicas también abarcó al municipio de Mariel, convirtiéndose el Libro de Oro de Mariel en un documento histórico por recoger su realización y proyección futura por parte del gobierno marieleño.

Plano del Mariel en 1957>>

 El plan de obras públicas, aplicado a Mariel, se desarrolló entre 1955 y mayo de 1957 al ser heredado por el gobierno del Alcalde José M. Carbonell. Este superó los dos millones de pesos y estuvo proyectado en aumentar esta cifra, formando parte del plan convertir al pueblo en un verdadero atractivo turístico con el nombre de Paraíso del Norte. Para su realización contó con la colaboración de varias personas del gabinete del gobierno nacional como Nicolás de Arroyo Márquez (1917-2008), el Ministro de Obras Públicas. Por otra parte, los vecinos de Mariel también cooperaron de forma activa al dar donativos en efectivo y en bienes inmuebles. Los jóvenes marieleños ayudaron de forma desinteresada, particularmente al participar en la demolición de la antigua casa que ocupaba el Gobierno Municipal (sede del Poder Popular en el presente), a la construcción de terreno de básquet (actualmente es el que existe), el stadium de baseball y otras obras.

Otros ejemplos que se pueden citar de las obras realizadas es el gran número de calles a las que se les dio asfalto y en las que se puso agua a sus vecinos en la cabecera de Mariel, como la calle Balsinde, la Comandante González, la Carlos Manuel de Céspedes (conocida hoy como la calle Real) y la carretera que va desde Mariel hasta Guanajay. También hubo un conjunto de edificios públicos que ya existían pero que se les hizo nuevamente como: el Palacio Municipal, el Parque Andrés María Lazcano, la plazoleta del hotel Villa Martín, el Centro Escolar de Mariel (hoy la Organización Básica Eléctrica (OBE)), la Unidad Judicial (en el presente el Tribunal) y el puente sobre el río Mosquito. Asimismo, se le entregaron 30 viviendas construidas en la calle Güimil que fueron sustituidas por las de madera que existían. Este proyecto también abarcó los poblados de Quiebra Hacha, Guajaibón, La Sabana, La Boca y Miranda. Tampoco se puede dejar de mencionar, por último,  que parte de lo construido o reconstruido en ese período histórico todavía existen en el presente y forman parte de la principal zona urbana del Mariel que lo identifica y diferencia de otras localidades.

En este breve artículo, a través de los textos citados y comentados como Páginas de la Historia de Mariel, Geografía de Cuba y Libro de Oro de Mariel. Paraíso del Norte, se labró un camino pequeño e inicial para que ilumine a otros cuando profundicen en la situación económica del Mariel antes de 1959.

En este análisis se llegó a la conclusión de la necesidad de una adecuada investigación sobre la historia marieleña en todas sus temáticas con la unión de fuentes presentes en instituciones o pobladores del territorio, junto a las existentes en otras partes del país. Otro elemento fue la constatación de la existencia de una visión y un proyecto de desarrollo local en el Mariel antes del triunfo revolucionario. También, de la necesidad de valorar estas ideas para la evolución de la localidad marieleña en los años que transcurren ante la prioridad que se le ha dado en el país. Espero que entre las personas que lean este escrito haya alguien que lo continúe o refute en el ámbito del estudio de la historia y otra que lo tome en un sentido más práctico teniendo en cuenta la situación de Mariel.

ACTIVIDADES ECONÓMICAS DEL MARIEL SEGÚN REGLONES

                
                                            Central San Ramón            Puerto del Mariel Presente en la década de 1950 en la Boca

 

Bibliografía:

Cabrera, Javier: 100 años de la fabricación de cemento en el Mariel (1918- 2018). S. E, Artemisa, 2018.

Ayuntamiento de Mariel: Libro de Oro de Mariel. Paraíso del Norte. Editorial Arte Tipográfico, S. A. Ayestarán, Habana, 1957.

López Civeira, Francisca: Seis décadas de Historia entre 1899-1959.Editorial Félix Varela, La Habana, 2009.

Rodríguez Camueiras, Antonio: MARIEL Y SU HISTORIA LOCAL. Folleto Complementario para el Estudio de la localidad de Mariel. 2012.

Núñez Jiménez, Antonio: Geografía de Cuba. Editorial Lex, La Habana, 1954.

Vélez, Francisco José: Páginas de la Historia de Mariel. Imprenta Marón, La Habana, MXMLX.

Fuentes digitales:

“El Municipio de Mariel. Bibliografía. Ciudades, Pueblos y Lugares de Cuba”, del sitio web
http://www.guije.com/pueblo/municipios/pmariel/index.htm, 18 de septiembre del 2018.