Una vez más, Honda martiana, entre los cubanos

Por Astrid Barnet

“Me marcho torturando mi corazón bajo el peso abrumador del negro desencanto. Irme a tierra extraña a ganar el pan con el sudor de mi frente y sepultarme allí, (…) esto será solo por algunos años. (…) Me voy satisfecho porque comprendo fácilmente que dada nuestra posición sin esperanzas la conciencia pública aprueba nuestra determinación, único medio de evitar la existencia inútil”.

Así escribió a su suegro el Mayor General Serafín Sánchez Valdivia, tras el capítulo de El Zanjón. Héroe espirituano de las contiendas independentistas de la Guerra Grande (1868-1878), de la Guerra Chiquita y de la Guerra Necesaria preparada por José Martí. Asimismo, en aquellos difíciles días de 1891, en tierras norteamericanas y tras conocer a nuestro Héroe Nacional, logra establecer el contacto entre éste, el Generalísimo Máximo Gómez, y otros viejos caudillos. Luego de 28 años de bregar patriótico cae en combate el 18 de noviembre de 1896. Al morir, Serafín Sánchez, paradigma de la lucha espirituana tenía en su hoja de servicios 1 083 acciones.

A la impronta histórica, literaria y artística de la provincia de Sancti Spíritus, de sus acrisoladas ciudades y poblados -como Trinidad, a cinco siglos de su fundación-; a su heroico pueblo, estudioso de la vida y la obra del Apóstol; a las huellas eternas dejadas por combatientes independentistas y de la lucha revolucionara clandestina como Leonelo Carbonell Figueroa y Elcire Pérez González, entre otros, se dedica el Número 53 de la revista Honda, publicación de la Sociedad Cultural José Martí, presentada en dicha sede por su director Rafael Polanco, mientras que el historiador e investigador espirituano Mario Valdés Navia, tuvo a su cargo el análisis de cada uno de los trabajos incluidos en el citado número.

“(…) Los estudiantes universitarios empezamos a acudir masivamente al estudio 15 de Radiocentro, allí hacíamos preguntas dentro de un lenguaje esencialmente cultural, que ponía en evidencia la naturaleza ilegal e inmoral del régimen, pero el cuatro de mayo de 1952, una tarde de domingo en la que disertaban el profesor universitario Elías Entralgo y el de segunda enseñanza Gerardo Canet, llegó la policía batistiana y desató la violencia más descarnada contra todos los presentes. En aquel lugar fui golpeado junto a Faustino Pérez quien, desde entonces, pasó a ser uno de mis entrañables hermanos. A partir de ese incidente compartimos prácticamente todos los acontecimientos de la lucha”.

Así rememoró también en Honda el inolvidable pensador, profesor y luchador revolucionario doctor Armando Hart Dávalos, a Faustino Pérez, una de las figuras combatientes más imprescindibles de la Generación del Centenario, liderada por Fidel, y quien “llegó a ser con el tiempo el líder natural de la lucha clandestina en La Habana, era respetado por los grupos de acción y tenía una gran capacidad de relación con todos los medios sociales y políticos. Frank, en Oriente, y Faustino en La Habana son, en mi opinión, los símbolos más altos de la clandestinidad en apoyo al combate en la Sierra Maestra”.

 Entre los trabajos más relevantes de Honda 53 podríamos citar el titulado Retrato de un espíritu: epistolario de Martí a Manuel Mercado, de la firma de Héctor Cabrera Bernal; aquí se enfatiza en la figura de Elcire Pérez González, quien llegaría a ser uno de los exponentes más altos de la lucha revolucionaria. Orgullo del territorio espirituano fue: Panchito Gómez Toro -uno de los hijos del Generalísimo Máximo Gómez Báez-, símbolo de valor, lealtad y patriotismo, así le reconocen Eddy Morera y Danielys Morera Méndez, en un extenso trabajo. La relación existente entre el combatiente mambí Néstor Leonelo Carbonell Figueroa con el Apóstol, representa uno de los artículos más interesantes.

Por su parte la autora Ester Lidia Vázquez, nos concede Canarios en Cabaiguán, para trasladar al lector con prosa interesante y amena a las raíces y “herencia imperecedera de los emigrantes canarios que viajaron a este Archipiélago”, durante la primeras tres décadas del siglo XX. “(…) Si se hace un poco de historia, se puede asegurar que es  prácticamente imposible cuantificar de forma exacta, la cantidad de canarios que cruzaron el Atlántico en diferentes buques hacia Cuba”.

Acerca de un grupo escultórico dedicado al Mayor General Serafín Sánchez Valdivia, dedica Manuel Echevarría Gómez su reseña Los bronces del Paladín, “conjunto escultórico que preside las jornadas victoriosas del pueblo espirituano y los desfiles del Primero de Mayo, y se ha convertido en un símbolo que atesora para la memoria la imagen y el recuerdo el Mayor General caído el 18 de noviembre de 1896.

Una vez más, dentro del contexto de las publicaciones cubanas y materializando aquel adagio martiano que afirma: “Todo exige del escritor sereno y concienzudo, estudio serio y preferente examen” (1).

 

Citas

 (1) José Martí, Obras Completas. Revista Universal, 21 de mayo de 1875. T. 6, p. 205.