Diagnosticar y evaluar competencias, posibilita planificar el aprendizaje para el cambio de mentalidad

Por Reina Ramírez Granela

En el año 2014 se inició una investigación en la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, (Bncjm) con el objetivo de realizar un diagnóstico de las habilidades para la gestión de información, a través de las tecnologías (TICs), con profesionales de la entidad, para determinar los contenidos para un Programa formativo en Alfabetización Informacional (Alfin).

El Diagnóstico aportó elementos significativos para evaluar e identificar las competencias informacionales en una muestra de 25 profesionales encuestados, de diferentes áreas de la entidad, en representación del colectivo de la Biblioteca. El mismo posibilitó medir la variable: Identificación de competencias informacionales de los participantes, con el objetivo de obtener una visión detallada de aspectos generales relacionados con la cultura informacional, y conocer el estado inicial de las competencias que estos poseen.

En el patrón para el desarrollo del diagnóstico se incluyó la siguiente estructura:

Gráfico No. 1. Fases que integran el Diagnóstico

 

 

El grafico anterior muestra las 3 fases y las 7 herramientas cualitativas empleadas con el objetivo de discernir los vacíos de conocimiento existentes en cada participante. La experiencia arrojó resultados significativos, en los profesionales que participaron comprobándose que:

Gestionan una gran parte de la información utilizando las TICs.

Poseen un desempeño regular en el uso de las mismas.
Dedican pocas horas a los procesos de superación y capacitación y en ningún caso, a procesos de formación de competencias en Alfin. 

Manifiestan conocer las bases de datos y los elementos relacionados con la Alfin, sin embargo, al mencionarlas, muestran errores en los conceptos por desconocimiento.

Más del 50por ciento de los encuestados manifiestan no tener conocimiento sobre la evaluación de los sitios, aspecto que forma parte esencial de las competencias informacionales.

El 60 por ciento manifiesta no tener conocimientos para transmitir a los usuarios, cómo gestionar información a través del uso de las TICs, lo cual constituye una limitante para el desarrollo de los procesos de formación de competencias informacionales, durante la educación o formación de usuarios, aspecto clave dentro de las funciones de la biblioteca pública contemporánea.

El resultado de los indicadores anteriormente esbozados en el diagnóstico, aportó a la investigación los elementos necesarios para ampliar el estudio, con una percepción más objetiva, partiendo de la identificación de las debilidades cognitivas de los participantes incluidos en la muestra del estudio. Se pudo corroborar la inminente necesidad de realizar acciones de Alfin, para potenciar el desarrollo profesional del capital humano de la Bncjm, posibilitando la elaboración y planificación del Programa formativo, que dio culminación al estudio. Se definieron los contenidos de aprendizaje, para trabajar en base al cambio, sobre la necesidad de la superación profesional.

Aprendiendo más sobre Alfin

 Sabías qué?

 El concepto Alfin tuvo varios antecedentes….

 El concepto de Alfabetización Informacional estuvo antecedido por otras formas de alfabetización, debido a la evolución dialéctica de su desarrollo. Así las cosas, por hacer referencia a algunas fechas más significativas, entre 1947 y 1974 se han conocido diferentes conceptos de Alfabetización:

En el año 1947 tiene lugar la realización del Informe sobre la Educación Fundamental.

En 1948 se celebra el Seminario Regional de Educación en América Latina, en el que se analiza el concepto de alfabetización, más allá de la simple lectoescritura y se enfoca la educación de adultos (Barriga y Viveros, 2009).

Entre 1950-1960 emerge el concepto de analfabetismo funcional.

En 1969 aflora El Programa Mundial Experimental de alfabetización (donde ya se vincula la alfabetización al concepto desarrollo).

En 1970 la Unesco desarrolló el Programa Experimental Mundial de Alfabetización y el concepto de alfabetización funcional, aflora entonces, como:

Propuesta novedosa que superaba las insuficiencias de la alfabetización tradicional, fundada en un simple aprendizaje de la lectura y de la escritura, utilizando métodos de tipo escolar. (Unesco, 1970).

En este mismo año surge el concepto de necesidades básicas de aprendizaje cuya definición más extendida se basa en lo siguiente:

“Las necesidades básicas de aprendizaje son comunes a todas las personas y se consideran las herramientas esenciales para seguir aprendiendo durante toda la vida, como son: la lectura, la escritura, el cálculo básico y la comprensión del entorno natural y social.”

1970-1980 Hay campañas masivas de alfabetización en varios países

para perfeccionar sus servicios, dado el notable desarrollo que venían tomando las tecnologías de la comunicación (TICs), dando a conocer el término Alfabetización Informacional (Alfin) por primera vez.

Como dato significativo debemos destacar que entre 1970-1980 se desarrollan Campañas masivas de alfabetización en varios países.

Desde 1974 hasta la fecha se han dado a conocer otros conceptos relacionados con el término, entre los que se encuentra:

En 1977 Paulo Freire, defiende que la “alfabetización de adultos ya contiene la post alfabetización”. Ésta continúa, profundiza y diversifica el conocimiento que se inicia en aquella.

En 1990 tuvo lugar la Declaración Mundial de Educación para todos (abogando por el aprendizaje permanente de niños y adultos dentro y fuera de la escuela).

En 1999 la 54 sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, proclamó la Década de la Alfabetización de las Naciones Unidas.

En el 2000 se celebra el Foro Mundial sobre Educación (Unesco) y declaración mundial sobre Educación para Todos: alfabetismo y alfabetización (Unesco).

El Foro Mundial de Educación que tuvo lugar en Dakar, elaboró los lineamientos de la Década de Alfabetización de las Naciones Unidas que fue aprobada en diciembre de 2001. Se basa en una “visión renovada de la alfabetización” que comprende a “Todos”, dígase con ello, gobiernos, comunidades, agencias internacionales; es inclusiva y trasciende las edades; incluye a niños, adultos; implica asegurar niveles efectivos y sustentables y oportunidades en la familia, la comunidad, el lugar de trabajo, los medios de comunicación. La “Alfabetización para Todos” implica políticas activas y esfuerzos colectivos para que las personas y grupos alfabetizados hagan uso efectivo de ese conocimiento (Naciones Unidas, 2000).

En el 2005 la Unesco celebra el Primer Congreso de Alfabetización.

De esta forma el término alfabetización ha ido transitando en el tiempo, con posibilidades de perfeccionamiento, y llegando a la actualidad con nuevos desempeños.

Hoy día es un hecho, que el concepto de alfabetización ha transitado de la noción de ser una destreza simple, a reconocerse como un proceso de aprendizaje durante toda la vida, y cuyos dominios y aplicaciones están en continua revisión y expansión.

Hasta nuestros días el esfuerzo realizado por mejorar los niveles de analfabetismo a nivel mundial, aún tiene grandes retos que enfrentar.

Por ejemplo, entre el 2000-2015 en el informe de la Unesco: “La educación para todos, logros y desafíos” se concluye lo siguiente:

Sólo un tercio de los países lograron todas las metas mesurables de la Educación para todos.

El 50 por ciento de los países lograron matrícula universal en primaria; 10 por ciento más están a punto de hacerlo.

En 2012, había 121 millones de niños y jóvenes sin escolarizar (en 1999 eran 204 millones).

Los niños pobres tienen cinco veces más probabilidades que los ricos de abandonar los estudios primarios.

Tomando en cuenta la situación existente en materia de acceso a la educación y a las tecnologías, la realidad actual ofrece una panorámica poco favorable en el entorno de las sociedades subdesarrolladas.

Existe una gran brecha, entre los países desarrollados y los subdesarrollados, cuyas desventajas no solo son notables en la esfera de la educación, sino también, en los principales indicadores que se establecen a nivel internacional, para evaluar lo que puede catalogarse como un adecuado nivel de vida, con elementos presentes en los diferentes estratos sociales, y que han suscitado problemáticas graves, que conducen a inevitables conflictos en los procesos sociales de diversos contextos.

La humanidad está sujeta a un mundo globalizado en muchas esferas. Vivimos en una era donde existe una parte del mundo sumida en la pobreza signada por grandes desigualdades sociales, que ni los países más desarrollados han podido resolver, y donde el acceso a la educación y a la información, aún constituyen un privilegio no alcanzable para millones de personas que no saben leer ni escribir.

Tomado de: Propuesta de Programa de Alfabetización Informacional para los profesionales de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí. Tesis presentada en opción al Título Académico de Máster en Desarrollo Social: MS.c Reina Ramírez Granela. FLACSO – Cuba / La Habana, 2017.