Indios en La Habana

Por Yirian García de la Torre

¿Quiénes fueron nuestros antecesores? ¿Cómo se aborda en las Ciencias Sociales? El libro Indios de La Habana, es un regalo necesario, de regreso al origen, como lo será el Festival de la Tierra, La Habana, noviembre, 2018.

Tanto más, si estudiar el “complejo mundo de transculturación, así como ahondar en los procesos socio históricos en que se vieron envueltos nuestros aborígenes históricos y sus descendientes, mediante las evidencias arqueológicas y documentos históricos, ha conllevado muchos años de acumulación de conocimientos a través del análisis de las fuentes arqueológicas y documentales, así como derrumbar barreras establecidas por nuestra historiografía.” (1)

El texto alude a un acápite importante del “quiénes somos” en la historia de Cuba, dentro de la Colección Conmemorativa 500 años de La Habana y del medio siglo de la Editorial Ciencias Sociales.

Lo interesante es su enfoque, sus presupuestos, el acercamiento de sus autores a la arqueología. Declara como región la zona Habana – Guanabacoa (2), supervivencia e identidad indígena, poder creador y tradiciones. Es “una visión diferente de la historia” afirma su contraportada, “no hay concesiones a lo tradicional o al antiguo análisis con la instrumentalidad y el ojo colonial.”

Los estudios compilados por Lisette Roura Álvarez, Roger Arrazcaeta Delgado y Carlos Alberto Hernández Oliva (3), en el libro Indios de La Habana, adoptan el concepto de transculturación tan solo como proceso para el estudio novedoso y fundamentado que constituye, sin dudas, un aporte, un bosquejo necesario a la arqueología de la nación cubana. Reúne más de 100 fuentes bibliográficas, del perfil histórico menos conocido de Cuba, “la existencia de descendencia aborigen en el territorio actual, provincia La Habana, durante al menos los tres primeros siglos de la dominación española.” (3)

El área habanera, a lo largo de su evolución, ha tenido la particularidad de ser escenario de interacción cultural muy significativa, al buscar soluciones a necesidades económicas y en la supervivencia. “A pesar de la concentración forzosa de los naturales del territorio guanabacoense hacia 1554, no constituyó comarca que pudieran habitar completamente, debido a su escaso número, a la gran extensión espacial de la demarcación y a la ambición de los vecinos habaneros, quienes fueron ocupando ilícitamente los terrenos en función de la ganadería, la industria azucarera y posteriormente la cafetalera.” (4)

El estudio “brota” desde piezas arqueológicas, intereses investigativos y la naturaleza de una sociedad que busca en lo interno de un país para conocer sus raíces e historia como base de un crecimiento propio, en lo global.

Como pequeña industria, la alfarería, fue un renglón, que no a gran escala, devino alternativa viable para la supervivencia económica de los aborígenes, “quienes vieron la escases de cacharrería utilitaria que arribaba a bordo de las naves (…), un modo de suplir las necesidades con artefactos destinados a los habitantes de La Habana (…). Dicha industria se vio favorecida por la disponibilidad de materias primas, abundancias de las maderas para la conformación de los hornos, así como la tradición alfarera que portaban los araucos y la que habían importado los africanos que habitaban Guanabacoa, donde la mezcla cultural debió ser muy fuerte.” (5)

Hacia el siglo XVIII, “todavía se producía la burda cerámica utilitaria acordelada, exhumada frecuentemente en los contextos arqueológicos habaneros, último remanente quizás”, de pobladores habaneros.” (6)

“Durante el siglo XX los aborígenes que habitaron el archipiélago cubano fueron objeto de profundos estudios arqueológicos: (…) tras cada nueva excavación e interpretación acertada de la estratigrafía de los yacimientos y los artefactos asociados”, (7) se abre una nueva página en la historia de los primeros moradores insulares. “En San Cristóbal de La Habana (…) residieron un buen número de ellos (…), los contextos arqueológicos intervenidos en La Habana Vieja por el Gabinete de Arqueología de la Oficina del Historiador de La Habana y otros centros de investigación, demuestran la convivencia entre europeos, africanos, aborígenes, y la pervivencia del menaje cultural autóctono, independientemente de las tecnologías importadas desde Europa. (8)

Ésta compilación centra el análisis en la otrora villa San Cristóbal de La Habana, actual Centro Histórico de La Habana, y en el antiguo pueblo de indios y posterior villa Nuestra Señora de la Asunción de Guanabacoa. La mayor parte de los terrenos rurales que pertenecieron a esta última se ubican actualmente en la provincia de Mayabeque (…). (9) (10)

“(…) el poblado fungió como sede de gobierno durante ese lapso de tiempo, lo que condujo a afirmar al historiador Pedro Herrera, que Guanabacoa fue por entonces la capital de Cuba. Es probable que como consecuencia de esta situación haya surgido la frase: Meter La Habana en Guanabacoa.” (11) Datos curiosos, comportamientos, frases arraigadas, ofrecen estas líneas de la Editorial Ciencias Sociales, por sus 50 años de creado.

El oro surge una vez más, como elemento de dominio explotación, poder…la agricultura, la pesca, la artesanía como manifestaciones originales de existencia, supervivencia y desarrollo, que luego sirvió de búsqueda y localización geográfica de civilizaciones reencontradas en un punto más del hemisferio americano recién descubierto, para luego ser aniquilado, extinguido.

La lectura, en los entornos de la investigación arqueológica, acoge continuidad. “(…) Luego de algunos años, en los que se institucionaliza y sistematiza la Arqueología Histórica en La Habana Vieja con la creación del Gabinete de Arqueología en 1987, comienza a prestarse más atención a la naturaleza de los contextos y se intervienen sitios de gran valor patrimonial, como el Convento de San Francisco de Asís, fundado a fines del siglo XVI.” (12)

Asimismo, describe etapas arqueológicas, generales. Un bosquejo de resultados y desarrollo pautan etapa por etapa lo real de la existencia cubana indígena. “Entre los años 1991 y 1992 se investiga el claustro norte de dicho inmueble y se descubre un importante lote cerámico, situado cronológicamente en los siglos XVI y XVII, como parte de los estratos primarios que rellenaban los espacios pertenecientes al primitivo convento. (13)

Hallazgos de asa en fragmento de vasija acordelada, calle Compostela n. 19… (14), colectado en el año 2011, “(…) labores constructivas acometidas en la calle O´ Reilly n. 214, permitieron excavar estratos arqueológicos fechados entre los siglos XVI y XVIII.” En ocasiones intervenciones institucionales, particular, cultural, patrimonial… sorprendió al humano mortal del siglo XX y XXI habanero, y de Cuba, otorgándole a la arqueología, e historia raigal una prioridad e interés que enmarcan la necesidad de excavar o perpetuar estudios.

Anastilosis u otras técnicas, cada vez más modernas dan al traste con incógnitas de lo encontrado por estudio material, físico o bibliográfico, otorgándole a la compilación la importancia primordial también como fuente para posteriores investigaciones más allá de la curiosidad del lector o la inminencia del descubrimiento arqueológico, literario o editorial determinado.

Los apuntes de fray Bartolomé de Las Casas, Relación de los remedios que parecen necesarios para que el mal y daño que han Las Indias cesen (1516), primordiales y en opinión de don Fernando Ortiz, “el primer detallado proyecto americano de “planificación social” y “economía dirigida”, imbuido parcialmente en criterio socialistas y regulaciones del trabajo.” (15)

Como narración histórica, el texto hace la cronología de quienes escribieron sobre el desarrollo del pensamiento cubano, en tanto aportaron al cambio que, centrado en el país denota otros estudios conocidos o descubiertos a priori, luego del análisis de documentos, búsquedas, hallazgos determinantes.

Respecto a Guanabacoa, se dice que era un poblado perteneciente a la jurisdicción habanera, de reducción de indios a villa independiente luego, de acuerdo a los intereses de los españoles que la habitaban. En autores como Antonio Bachiller y Morales, la existencia en ella como pueblo indígena era desde la época precolombina. Jacobo de Pezuela aseguraba que “Desde 1525 los indios que lo habitaban habían sido encomendados a Manuel de Rojas”.(16)

Son 50 años de publicación que nos adentra en ediciones de Ciencia Sociales. Una puerta abierta a curiosos investigadores lectores o lectores acuciosos del saber dados a estos temas o inculcados por la propia lectura del volumen. Lectura grata, interesante, progresiva de una etapa sugestiva, menos explotada por investigaciones.

Lo extendido del uso de la cerámica acordelada, contextos arqueológicos de los siglos XVI, XVII y XVIII; comparaciones entre las regiones descubiertas del país, las similitudes de esas culturas, y las pertinencias regionales; el uso de cerámicas similares, por ejemplo, de Cuba con países como República Dominicana, Argentina, Estados Unidos de América y Puerto Rico.

Las transiciones de cultura, según Fernando Ortiz, eran fases de todo proceso transculturativo. El esquema se basaba en el elaborado por R.C. Thurnwald en su programa “Black and White in East África”. Planteaba que los pasos descritos en las relaciones interracionales no eran exclusivos de Cuba, puesto que se daban entre todas las razas, en cualquier época y latitud, dondequiera que se produjera el choque de culturas diferentes. Desde la etapa hostil, a fases transigente, adaptativa, reivindicadora y por último la integrativa.

Los verdaderos resultados del proceso de transculturación (término nominado por Fernando Ortiz) solamente se evidencian a largo plazo, al transitar por cada proceso. “La fusión no abarca solo las artes: es ubicua. En lo importante y ostensible se impuso el modelo europeo; en lo doméstico y lo cotidianos se conservan muchas tradiciones indígenas”. (17)

Indios de La Habana refleja detalles del exterminio, incluye las vasijas por lugar encontrado, una cronología. Estructura investigación, en lo antropológico, lo didáctico y lo epistemológico de la historia misma.

La explotación de las tierras y la posesión de indios eran cotejadas por una carta, encomienda aparte, una moción desde la madre patria. Esa papelería, de entonces, ofrece datos que confirman lo que los restos de vasijas, textos de la época o excavaciones, así como los protagonistas nombraban.

Es curioso decir que desde entonces lo de isla o archipiélago, independientes y nativos, lo soberano y cultural, siga siendo un tema de conflicto por el poder regional, incluso mundial, como un hálito de conquista imperial de siglo XXI, pero tan original como aquel exterminio identitario de entonces.

Ánimos aparte, de novela o estructura gramatical, de género literario, ésta compilación de la Editorial Ciencias Sociales, es la historia desde el análisis y la investigación de publicaciones que resumen la ancestral “avenida” del origen desde sus restos arqueológicos y el análisis de acuciosas búsquedas. Ofrece el origen cubano, histórico raigal, de una existencia indígena necesaria en la historiografía cubana, una joya literaria, interesante, amena, rica desde el tema hasta la forma en que aparece compilada.

 

Citas:

1.- Lisette Roura Álvarez, Roger Arrazcaeta Delgado y Carlos Alberto Hernández Oliva. Indios de La Habana. Aproximación histórico – arqueológica.  50 años. Editorial Ciencias Sociales, 2017. p. 1

2.- Ibídem. p. 5

3.- todos del Gabinete de Arqueología de la Oficina del Historiador de La Habana y Arrazcaeta, su director.

4.- Lisette Roura Álvarez, Roger Arrazcaeta Delgado y Carlos Alberto Hernández Oliva. Indios de La Habana. Aproximación histórico – arqueológica.  50 años. Editorial Ciencias Sociales, 2017. p. 146

5.- Ibídem. p. 2

6.- Ibídem. p. 2

7.- Ibídem. p. 3

8.- Ibídem.

9.- Ibídem.

10.- El municipio primitivo de La Habana abarcaba toda la Isla, desde más al este de Matanzas hasta el cabo de San Antón. Extraído de Irene Wright (1927): Historia documentada de San Cristóbal de La Habana en el siglo XVI, t.1, p. 8.

11.- Lisette Roura Álvarez, Roger Arrazcaeta Delgado y Carlos Alberto Hernández Oliva. Indios de La Habana. Aproximación histórico – arqueológica.  50 años. Editorial Ciencias Sociales, 2017. p. 31

12.- Ibídem. p. 59

13.- Ibídem.

14.- Ibídem. fig. 30. p. 68

15.- Ibídem. p. 22

16.- Ibídem. p.27

17.- Ibídem. p. 142