La niña que viaja

Por Giselle V. Victoria Gómez(1)

Nevermore
The Raven. Edgar Allan Poe.

Mi cama una balsa, la habitación el mar, y luego me reí un poco triste.
Título de la exposición de Hans Op de Beeck en Galleria Continua, La Habana.

No hay nada menos triunfante que un joven muerto de vejez. Ha muerto el sueño, la utopía que nos salva. Pero no hay nada más poético, dijo alguna vez Poe(2), que la muerte de una joven hermosa.

Una niña duerme, sueña y se aleja en su cama que es una balsa y su suerte, serena. Los otros humanos quizás estén dentro de la fábrica, y la casa. Son omitidos, no están en los exteriores mostrados por Hans Op de Beeck en su video The Girl (2017). Sin embargo, muestra amplios e inmutables paisajes bajo la lluvia, la niebla, luces y sombras: entornos naturales, edificios, puentes, un vertedero de basura.

La ciudad es visible a lo lejos por una niña, desde un vasto basurero en el primer plano. La modernidad que en sus minutos de gloria transformó y reemplazó mundos, tuvo uno y mil sueños, varios pisos y habitaciones (como la casa al inicio del video), ha muerto de tristeza y cansancio en el propio esfuerzo por construirse. Como se romperán algunas ilusiones de la joven llegada a adulta, como cambia el cuerpo envejecido, el pensamiento.

Por contraste a la melancólica selva de hormigón, la naturaleza es expuesta en su grandeza (enigmática), aquello que el humano no ha podido dominar del todo, que le sobrepasa: éter sagrado. Aquí lo natural y sobrenatural van juntos con sobriedad. La atmósfera templada y lluviosa, un bosque sombrío y un lago (de seda)(3) conmocionan por la delicada belleza de sus fotos y remiten intuiciones antropológicas.

The Girl provoca una atención contemplativa. Más que secuencias de imágenes en movimiento, sus planos tranquilos aparentan pinturas o fotografías pictorialistas (Quise imaginar una curaduría de paisajes del siglo XIX, de J. M. William Turner, John Constable o de la Escuela de Barbizon, un poema de Baudelaire, la foto The Pond-Moonlight de Edward Steichen, la pintura Der Wanderer über dem Nebelmeer de Caspar David Friedrich, la Ophelia de John Everett Millais, et al.). El efecto floue de imágenes casi inmóviles, la composición fotográfica -encuadre, iluminación, color-, y la canción que cohesiona el montaje, induce una experiencia subjetiva, lírica, inefable, sutil.

Qué decir y cómo se centran en el diálogo espacio-tiempo, vigilia-sueño, tiniebla-paz. La épica está en la quietud donde ocurre casi nada: la brisa en el cabello, la caída de la lluvia, el viento que mueve ramas de árboles, la luz y la oscuridad, la erosión de los muros… Paisajes y mitos son cubiertos de neblina, como una anciana por sus blancas canas, como cae la nieve encima de Londres, San Petersburgo… Convergen los mitos cosmogónicos, fundacionales y escatológicos. The Girl contiene agua y fuego, tierra y mar, derrota y gloria, soledad, nostalgia, y cierto carácter post-épico. Sugiere que pasado el tiempo, aterroriza menos el naufragio, se le acepta triste (o se acude a él): los huesos de la modernidad humanista han sido limpiados por buitres y el tiempo, y es que blancos, no apestan.

Fin de la rabia, languidez del poeta. Es una niña quien mira y duerme. Leitmotiv: la heroína durmiente. Si al principio vimos un viejo tráiler quieto, una carretera y una casa, termina el video con ella flotando en el agua, en-sueño, a la deriva. Tiene pequeñas heridas, par de arañazos.

Va a amanecer. ¿A dónde va the girl que duerme apacible, y se aleja en su cama que es una balsa-isla, su suerte?

Dejó la ciudad, hay lago (o mar) por todas partes. Los psicoanalistas dirían que se separa del padre, del mundo de valores y control que él representa. Será quizás símbolo de sacrificio, o espíritu hegeliano de angustia-feliz sobre (en, hacia, por, desde) la muerte, y es idea en reposo, que aguarda progreso-cambio: una niña que sueña, origina mundos, frágil.

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Fichas
1 y 2 Proyección del video The Girl del artista Hans Op de Beeck en Galleria Continua, La Habana. Foto realizada por Nestor Kim. Cortesía Galleria Continua.
3 y 4 Foto tomada del video The Girl. Cortesía Galleria Continua.

 

Notas

(1) La niña que viaja: texto sobre el video The Girl (2017) del artista Hans Op de Beeck, exhibido en Arte Continua, La Habana, como parte de su muestra personal Mi cama una balsa, la habitación el mar, y luego me reí un poco triste (1/12/2018 hasta 28/1/2019. Fue escrito el 2 diciembre de 2018. Autora: Giselle V. Victoria Gómez. Ensayista, curadora y licenciada en Historia del Arte desde el 2008. Nació en Camagüey, 1982. Reside en La Habana.

(2) Edgar Allan Poe.

(3) El efecto seda del agua, suavizada y difuminada, suman cualidades de niebla y misterio a la imagen.