Escribir nuestro Sefer Torá

Por Patricia Motola Pedroso y
Tamara Kely Martino Zagovalov.

No hay textos sagrados, sino que hay lecturas sagradas

Uriel Romano.

La llegada de los hebreos a Cuba se remonta a aquella etapa inicial del encuentro de diferentes culturas en el año 1492. Junto con la espada y la cruz del dominio y la colonización española, desembarcaron los judíos o criptojudíos, quienes se unieron a Cristóbal Colón desde sus primeros viajes. Sin embargo, varios siglos transcurrieron antes de poder afirmar como significativa la presencia de esta colectividad en la Isla. No es sino hasta principios del XX, que en cuatro oleadas migratorias arriban los hebreos -sefardíes y asquenazíes- provenientes de diferentes zonas de Europa, buscando sobrevivir y esperanzados en nuevas oportunidades. Aquí se unen a la población y construyen una comunidad localizada, en el caso de la capital, en las viejas calles del trazado colonial, fundamentalmente.

Durante el período republicano, establecen a lo largo del país sus instituciones: sinagogas, cementerios, comercios, fábricas, periódicos y asociaciones dedicadas a diversos fines, como la ayuda a los refugiados, la práctica deportiva y la recreación femenina. Se estima que la colectividad llegó a contar con 15 000 miembros antes del triunfo de la Revolución, quienes tenían una participación activa y sistemática en la vida comunitaria, en las prácticas religiosas y en la producción cultural.

 La actividad educativa fue una preocupación casi desde los años iniciales, prueba de lo cual son las distintas escuelas fundadas, por ejemplo. La primera de ellas, creada en 1924, llevó por nombre Talmud Torá Theodor Herzl y pertenecía a la congregación sefardí Chevet Ahim. De manera general, estas instituciones contaron solo con el nivel primario en un inicio y respondieron a diferentes ideologías, reflejadas en sus clases. Los contenidos como religión, sionismo, historia e idioma Idish, eran impartidos según el criterio de cada colegio. Algunos de los creados posteriormente son: el sionista Yavne (1935), el izquierdista Sholem Aleijem (1940) y el religioso Takjemoni (1948).

Actualmente, como heredero de esa tradición pedagógica en Cuba, solo existe el Majón[1] Abert Einstein. Este funciona en La Habana, si bien en otras provincias tienen lugar actividades vinculadas con la enseñanza. El instituto cuenta con 178 talmidim[2], judíos de segunda o tercera generación, miembros activos de las tres sinagogas de la capital. Su práctica docente está orientada por la educación de tipo no formal y las clases tienen lugar los domingos en el Patronato de la Casa de la Comunidad Hebrea de Cuba y en el Centro Hebreo Sefaradí, ambos en el Vedado. Puede considerarse como uno de los espacios vertebrales de la colectividad hebrea, el cual mantiene un nexo muy estrecho con el resto de los proyectos comunitarios.

En el presente artículo nos proponemos presentar parte de la experiencia pedagógica llevada a cabo en la kitá[3] Pardés[4] Alef[5], una de las siete kitot[6] que conforman el Majón, compuesta por 30 talmidim. El sistema de contenidos impartido en cada curso responde a las unidades temáticas del ciclo trienal del instituto: Historia y judaísmo, Jaguim umoadim[7] e Idioma Hebreo. Al mismo tiempo, tratamos de estructurar nuestras clases teniendo en cuenta cuatro aspectos del sistema de conocimientos: Identidad, Contenido judaico, ¿Sabías qué? y Mekorot o relatos bíblicos. El empleo de varias técnicas de participación nos ha acompañado siempre en nuestra tarea docente. (JPG 2 y 3)

 

Los hebreos han sido nombrados de muchas maneras desde que Abraham, uno de nuestros patriarcas, instituyera el monoteísmo. Tal es caso del pueblo del libro, la cual hace referencia a la centralidad de la Torá para los judíos. En ella se recoge su historia, las leyes que deben organizar su estilo de vida y las particularidades de la alianza con D-os, entre otros aspectos. El acercamiento a sus páginas es una condición sine qua non de todo hebreo, incluso para quienes, en la sociedad abierta contemporánea, han elegido vivir su judeidad desde una postura más alejada de la comunidad. Así, el acto de lectura e interpretación de textos se encuentra en la esencia misma de este grupo humano y de su identidad lo cual, en la vida moderna del siglo XXI, no deja de ser un desafío.

Motivadas por la necesidad de conocer y transmitir los fundamentos del judaísmo, por los imperativos docentes e instructivos y porque la educación es una manera de formar y fortalecer valores éticos y morales, una vía para el mejoramiento humano, y para la creación de hombres y mujeres virtuosos, la aproximación a las fuentes bíblicas ha sido atendida con especial interés en nuestros encuentros dominicales. Sean estas palabras un breve ejemplo que ilustre parte de la labor docente realizada en la comunidad hebrea de La Habana, a partir del estudio de algunos textos que conforman la tradición judía. 

Dado que estos han provocado diversidad de interpretaciones desde los orígenes de la humanidad, lo cual en más de una ocasión la han llevado por caminos insospechados, incluso plagados de terror, consideramos necesario establecer el enfoque de nuestro acercamiento, en este caso, el señalado por el rabino y profesor Uriel Romano cuando plantea:

Una lectura de los textos clásicos desde una perspectiva esencialista nos conduce hacia el dogmatismo, el fundamentalismo y las verdades únicas y monolíticas (…) Si en cambio establecemos que los textos no son sagrados en sí mismos sino que nosotros, las diversas comunidades de seres humanos, consagramos los textos con nuestras lecturas, nominándolos – nombrándolos – de aquella manera, podemos en cambio, construir una senda que permita lecturas múltiples y lecturas que inviten a la diversidad, al cambio y a la transformación[8].

Es pues, desde la interpretación nominalista, que en la kitá nos hemos adentrado en los textos, con el deseo de promover también en los talmidim el gusto por la lectura y la actualización de las narrativas las cuales, aun miles de años después, continúan siendo significativas. Fragmentos del Tanaj (Torá, los Neviim y los Ketuvim), del Talmud y del Sidur han acompañado algunas de nuestras experiencias pedagógicas. Ello no niega la existencia de otros libros sino, como plantea Romano, en la elección de nuestra biblioteca hemos privilegiado aquellos de mayor interés para nuestra colectividad y kitá, ya sea por su vínculo con la Halajá[9], por ser parte de la ritualidad sistemática de los servicios religiosos, o por ilustrar valores éticos del judaísmo, por ejemplo.

    

En tal sentido, Romano comenta el constante proceso de reordenamiento del canon literario sucedido en el judaísmo, apoyándose en las experiencias de distintos grupos, como es el caso de los jalutzim, aquellos pioneros judíos rusos que en 1860 comenzaron a emigrar a Israel y leían por las noches, luego de trabajar la tierra, pasajes de la Torá y de los profetas, donde se hablaba sobre las bondades de Erezt Israel, y la promesa hecha por D-os a los patriarcas; de los jaredim, judíos ultraortodoxos, fervorosos estudiantes del Talmud; de los cabalistas, quienes se dedicaban a estudiar, comprender e interpretar el Zohar o los libros esotéricos de Moshé Cordovero; y de los judíos involucrados durante el siglo XIX y XX en la lucha por los derechos sociales, los que bebieron, por ejemplo, de la obra monumental de A. I. Heschel.

Si se buscan los nexos entre las fuentes bíblicas y la enseñanza judía, necesariamente se llega a los orígenes de este pueblo. Una de las actividades que ha acompañado a los hebreos desde su nacimiento ha sido la educación, la cual es considerada como un valor en sí mismo. El Talmud lo explica de la siguiente manera:

En condiciones de igualdad, en cuanto a sus conocimientos, el sacerdote (cohen) precede al levita (levi), el levita al israelita (israel) y el israelita, al mamzer (bastardo). Sin embargo, si un mamzer es un estudioso y el Sumo Sacerdote (cohen hagadol) un inculto, entonces la cultura precede a la ignorancia[10].

Una rápida revisión del significado de la palabra educación, muestra que está regida por los verbos siguientes: conducir, guiar, orientar, y su vínculo con frases como hacer salir, extraer, dar a luz[11]. Es un proceso bilateral o multidireccional, mediante el cual se promueve el desarrollo intelectual y cultural del educando. Si bien estas ideas resultan insuficientes para comprender las complejidades de dicha actividad, enuncian en líneas generales la ruta transitada en nuestra kitá, a la cual debe añadírsele las particularidades de la labor pedagógica para el judaísmo. En los últimos años, autores como Mauricio Pilatowsky han ilustrado algunos aspectos en este sentido: 

“Educación judía” significa (…) una forma judía de educar, o educar de acuerdo a ciertos principios que, aunque no exclusivos, le son propios y singulares del judaísmo (…) se refiere a la forma y a los principios que describen y regulan la forma de educar (...) Una educación que se fomenta lejos de la experiencia vital, singular y concreta, está lejos del espíritu judío de la enseñanza; una educación judía debe tener presente que su finalidad se orienta hacia el alcance de la paz, pero en su sentido hebreo shalom; la enseñanza que fomenta la cooperación, y que se opone al principio de la competencia, prepara el terreno de una futura sociedad donde se reduzca la violencia[12].

Los planteamientos de Pilatowsky, por otra parte, no dejan de actualizar afirmaciones milenarias:  “Y le contarás a tus hijos…”[13]; “Y le harás saber a tus hijos y a los hijos de tus hijos…”[14]; “Y harás congregar al pueblo (…) para que oigan y para que aprendan…”[15]; “Educarás al joven según su camino…”[16]; de las cuales subrayamos la importancia de la transmisión de conocimientos de generación en generación (ledor vador[17]) para el pueblo hebreo, así como el carácter moral de esta actividad.

Como expone la profesora Natalia Susevich, en el judaísmo: “El aprendizaje es considerado como un ingrediente esencial para alcanzar una vida más completa (…) Y no se trató nunca de algo reservado a una élite formada por reyes y sacerdotes, sino que era una obligación para todos los miembros del pueblo (…)[18]. Igualmente, refiere las palabras de Flavio Josefo, historiador judío de principios del siglo I, para ampliar las concepciones al respecto: “Nuestro cuidado principal es el de educar a nuestros hijos, y lo consideraremos el negocio más importante de nuestra vida doméstica”.[19] Del mismo modo, explica la profesora posteriormente:

(…) Para el siglo III a.c., Ben Sira pedagogo judío introdujo la educación gratuita. (…) A raíz del gran interés en el estudio y la enseñanza, los sabios judíos tenían ideas muy concretas en cuanto a las técnicas educativas. Muchas de ellas incluso hoy resultan progresistas. Por ejemplo: Un maestro no podía enseñar a más de 25 alumnos y si la clase era mayor se requería de un asistente. Los alumnos de lento aprendizaje eran colocados junto a los más listos para que pudieran ayudarlos. Se ponía mayor énfasis en gratificar a los estudiantes por sus logros, que en castigarlos por sus fallas.[20]

Luego de casi 5 años de trabajo en la kitá Pardés Alef, podemos aseverar que se ha producido una transformación en muchos sentidos: en los talmidim, en las morot y en el proceso de enseñanza, al cual pertenece el estudio de las fuentes. La práctica pedagógica ha modificado aquellos primeros pasos dados en este sentido, pues cada vez más el análisis de los textos ha tendido hacia el diálogo con la manera de vivir la judeidad en nuestra comunidad y el fortalecimiento del sentido de pertenencia y compromiso para con ella. Más allá de privilegiar la función estética y un primer nivel de comprensión, se ha favorecido el vínculo con los fundamentos del judaísmo y la reactualización de los contenidos de las lecturas.

Por otra parte, al planificar y desarrollar el espacio de la clase para las mekorot, se ha tratado de tener en cuenta la heterogeneidad de nuestra kitá, lo cual ha demandado la selección de propuestas didácticas diferentes. La composición de nuestros talmidim abarca un amplio espectro: desde profesionales en vida activa, hasta jubilados y amas de casa, donde contrastan diferentes niveles de instrucción y edades, en este caso comprendidas entre 30 - 60 años. Que se alcance la comprensión de los textos, teniendo en cuenta su importancia, en tanto parte del legado e identidad de cada talmid[21], es entonces otro de nuestros retos.

Una de las particularidades del funcionamiento del Majón es la capacitación de sus morim[22] cada semana. Como parte de ella, en los 2 últimos años hemos recibido clases a distancia orientadas por la Fundación BAMA, radicada en Buenos Aires, Argentina, las cuales nos han permitido ampliar nuestros conocimientos sobre pedagogía y judaísmo, desde una mirada plural y teniendo en cuenta algunas de las problemáticas contemporáneas. En la actividad educativa llevada a cabo en nuestra kitá hemos incorporado algunas de las miradas propuestas en los módulos recibidos en nuestra preparación. Tal es el caso de la perspectiva de análisis del rabino Marcelo Polakoff, acerca de las interpretaciones de las fuentes bíblicas, con el fin de brindarle a los talmidim otras formas de aproximación a ellas y al sistema de valores judaicos, en este caso, el de la responsabilidad, el cual resulta capital para la vida de cualquier ser humano.

Dos son las vías de análisis propuestas por Polakoff: una, el estudio de fragmentos sobre la creación del mundo en el libro Bereshit, así como del primer hombre, Adám y su esposa Eva, y la relación entre su descendencia, los hermanos Abel y Caín; otra, la decodificación de las letras hebreas ayin, reish, bet, las cuales forman la raíz “arev” (ערב), mediante el mecanismo de la aliteración, con el fin de proporcionar luces sobre los significados de la responsabilidad para el judaísmo.

Por ejemplo, Polakoff comienza su análisis con este fragmento, tomado de Génesis 1:1-5,

1En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 2 La tierra estaba desordenada y vacía, las tinieblas estaban sobre la faz del abismo y el espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. 3 Dijo Dios: «Sea la luz». Y fue la luz.4 Vio Dios que la luz era buena, y separó la luz de las tinieblas. 5 Llamó a la luz «Día», y a las tinieblas llamó «Noche». Y fue la tarde y la mañana del primer día[23].

y luego reflexiona:

La pregunta acuciante sería la siguiente: ¿qué vínculo existe entre lo taciturno y la responsabilidad? (…) Y en este marco temporal que invita a la confusión, que no delimita con precisión ni día ni noche, donde todo parece ensimismarse, yace uno de los sentidos más ocultos -pero a la vez más revelados- del verdadero significado de ser “responsable”, de ser “arev” ערב La pista pasa por el entremezclado, por el “entretejido”, un vocablo tan revelador en hebreo que se pronuncia…¡erev! ערב [24]

En las páginas posteriores concluye exponiendo que, desde los inicios de la creación, el significado del valor ético de la responsabilidad se esconde en las palabras del primer atardecer porque implica un vínculo muy estrecho con la otra persona, al punto de desdibujarse los límites, de entretejerse -ya Martín Buber hablaba del nexo entre el yo y el nosotros-; se sale de la comodidad del yo para conectar, desde lo más profundo, con quien es diferente e igual a mí, y esta relación le da sentido a la propia vida. No por azar, el sabio Hilel sentenció: “Si no soy para mí mismo, ¿quién será [para mí]?, y si yo soy [sólo] para mí, ¿qué soy?“[25].

Para el estudio de las fuentes bíblicas y su relación con el valor de la responsabilidad, se presentó en varias clases de la kitá, tanto el fragmento citado como las diferentes aliteraciones de la palabra “erev” analizadas por Polakoff. Además de la curiosidad y la sorpresa despertadas en los talmidim al conocer otra arista del idioma Hebreo, los pasajes suscitaron una amplia discusión, donde los casos del fratricidio de Abel, o el de la culpabilidad de la serpiente sobre el fruto prohibido, fueron dos de los momentos más debatidos.  

La vía propuesta para el estudio de los textos en nuestras sesiones dominicales generalmente ha sido la siguiente: primero, la lectura del pasaje o segmento del libro y luego, la introducción de varias preguntas, de lo general a lo particular y viceversa, de lo simple a lo complejo, como movilizadoras del análisis. En ocasiones, fragmentos de películas, fotos, caricaturas, canciones, etc. han sido utilizados en estos espacios para favorecer las asociaciones y la valoración del tema por parte de los talmidim. Para finalizar, se promueve una reflexión sobre las particularidades de la identidad judía hoy en Cuba. Casi siempre, el contenido propuesto posibilita la expresión de disímiles criterios y, ese diálogo conjunto, donde es primordial escuchar y respetar todos los puntos de vista, así como las múltiples diferencias, consideramos debe destacarse, más aún en los tiempos actuales.

Las aproximaciones a las fuentes no revelan respuestas únicas ni absolutas. No es esta nuestra manera de concebir el judaísmo ni el trabajo con los textos, como antes se explicó. Se persigue proponer, orientar, brindar, varias rutas de comprensión y aprendizaje, las cuales deseamos ellos sean capaces de construir por sí mismos, desde su lectura personal, a partir de las experiencias y contextos individuales. Decía José Martí que enseñar: “(…) es poner toda el alma en la labor, y sacar del discípulo, a prueba diaria, toda la idea y el sentimiento”[26].

 En el curso 2016-2017 dirigimos la mayoría de nuestras clases hacia temas relacionados con la liturgia hebrea. Una de nuestras sesiones la destinamos a trabajar el Lejá dodí, himno de recibimiento del shabat, con el fin de reflexionar acerca de la relación entre el pueblo hebreo y D-os. Para ello, realizamos la lectura de cada estrofa del texto poético, brindamos algunas interpretaciones de diferentes autores judíos, mostramos variaciones de las traducciones propuestas en algunos sidurim[27] y tratamos de promover el análisis desde la mirada personal para llegar a posibles conclusiones. Antes de iniciar la actividad, ofrecimos información del contexto en que fue escrito, la ciudad y el escritor: en el siglo XVI, en la ciudad de Tsfat, por uno de los cabalistas sobresalientes, Rabí Shlomó HaLeví Alkabets.

El debate nos condujo por varios temas, uno de los cuales fue la importancia de preservar y cuidar el Shabat, -como bien plantea el primer verso de la primera estrofa (Shamor bezajor bedibur ejad hishmi´anu)-,su significado e incorporación en nuestras vidas, lo cual se relaciona con la afirmación del estudioso Ajad Ha´am acerca de que más que preservar los judíos el shabat, el shabat preservó a los judíos. Uno de los objetivos de esta clase era ampliar la comprensión del texto, entonado cada viernes al anochecer, y evitar, en lo posible, las trampas de la ritualidad. Que el texto convocara y conmoviera, luego de tantos siglos, y en esta Isla, era nuestro deseo también, como expresión de la identidad judía. El final fue muy emotivo, pues terminamos cantándolo juntos.

  Cuando algunos miembros de nuestra comunidad tuvimos la oportunidad de participar a fines del año 2014 en un proyecto concebido como espacio lúdico de investigación, argumentación y debate sobre dilemas éticos, utilizando las fuentes bíblicas, el cual se conoce en la tradición judía como Pilpul[28], aceptamos el reto sin sospechar el alcance que luego tendría. Desde la actividad comunitaria, se enriqueció nuestro conocimiento judaico y la vocación por el estudio. Esta vivencia singular, se sumó a la posterior capacitación recibida en el tzevet de morim[29], mediante la Fundación BAMA, antes mencionada. Gracias a ella, obtuvimos nuevas herramientas pedagógicas y materiales docentes, los cuales nos permitieron, en el curso 2017-2018, profundizar en la enseñanza del trabajo con dichas fuentes.

Así, una de las primeras actividades realizadas ese año fue el estudio de la festividad de Sucot, desde la perspectiva de la tzedaká[30], a partir del método Pilpul. Considerando lo aprendido sobre esta celebración en clases anteriores y en la vida comunitaria, se creó la siguiente situación, donde equipos contrarios debían defender posturas diferentes. Antes de comenzar a trabajar, se les explicó brevemente el contexto y la figura del Gaón de Vilna:

A mediados del siglo XVIII hubo fuertes persecuciones contra los judíos de Alemania y Polonia y los refugiados trataron de llegar a Vilna. El Consejo Judío de Lituania estuvo analizando una legislación para impedirles la entrada, dada la carga que significaría proveerles de vivienda y alimentos, y la posibilidad de que se convirtieran en competidores por el sustento. Argumente su postura a favor / en contra (según el equipo) del Consejo Judío de Lituania, teniendo en cuenta su conocimiento sobre la festividad de Sucot, la tzedaká y las fuentes aquí brindadas. Algunas de ellas fueron:

La situación provocó un polémico debate. Se expresaron ideas acerca de si se debía ayudar a los judíos de otras comunidades o no, en el contexto descrito en la situación; y cuáles eran las necesidades prioritarias: las de la colectividad asentada o las de los hebreos que huían de su lugar de origen producto de las persecuciones. El análisis motivó asociaciones con problemáticas similares para el hombre contemporáneo, donde se evidencian disyuntivas tales como salvar a pocos en detrimento de muchos, o repartir las escasas pertenencias entre todos. Al final del debate, subrayamos una de las particularidades de la identidad judía, intentar ser mejores seres humanos, lo cual se relaciona estrechamente con tikun olam[31], el valor de la responsabilidad y la festividad de Sucot, en la cual es una mitzvá la presencia de huéspedes en nuestras cabañas, y se nos invita a unirnos en nuestras diferencias a partir de la presencia de las 4 especias.

Uriel Romano valora la importancia de que cada judío -podría decirse incluso cada hombre o mujer- se acerque a las fuentes bíblicas de la manera siguiente:

Los sabios de la tradición de Israel anclan el pacto establecido con Dios en los 613 preceptos comandados por la Torá. El último de estos mandamientos, según el Sefer Hajinuj, es la Mitzvá que cada judío tiene de escribir su propio Sefer Torá. La Torá no se hereda, se construye y se recrea en cada generación. Nuestros antepasados nos han legado un sinnúmero de interpretaciones y de lecturas sagradas sobre los textos clásicos de nuestra tradición, sin embargo es menester de cada generación y de cada judío/a, escribir su propio Sefer Torá. Lo que permanece inmutable con el correr de las generaciones es la tinta sobre el pergamino, más la forma de leer cada una de las palabras del texto consagrado de la Torá, varía en cada tiempo y lugar[32].

Creemos que sus palabras ilustran los objetivos perseguidos en estos años de trabajo en la kitá Pardés Alef y, en específico, en el estudio de los textos de nuestra tradición. Uno de los principios de la educación, no solo judía, es la relación de la teoría y la práctica las cuales, cuando van de la mano, permiten apreciar la transformación positiva del individuo y la validez del proceso de enseñanza-aprendizaje. En este sentido, si se logra mediante las clases que los talmidim se adentren en el sentido profundo de las fuentes, desde su análisis y comprensión individual, y luego den cuenta de lo aprendido en su accionar, no solo se habrá realizado una lectura nominalista de ellas, sino resignificado el sistema ético judaico desde su legado y vigencia. En el contexto de las complejidades y desafíos de la Cuba del siglo XXI, es nuestro anhelo que cada talmid, en su judeidad, sea capaz de escribir su propio Sefer Torá.



[1] Instituto.

[2] Estudiantes, alumnos.

[3] Grupo, aula.

[4] Jardín. Acróstico que encierra las iniciales de los cuatro niveles de lectura e interpretación de la Torá. En este trabajo insistimos en el empleo de los términos en idioma hebreo ya que es uno de los aspectos que conforman la identidad judía.

[5] Primera letra del alfabeto hebreo.

[6] Plural de kitá, grupos, aulas

[7] Fiestas y conmemoraciones.

[8] Romano, Uriel: “Clase 4: Lecturas sagradas”. Unidad 3. Identidad judía en la actualidad. MIRKAM Merkazim LeKidum Mejanjim. Fundación BAMA, pág, 4  

[9] Ley judía. Incluyen los 613 mitzvot y las leyes talmúdicas y rabínicas.

[10] Susevich, Natalia: “Clase 1: Sobre un mismo suelo. Abordaje didáctico”. Unidad 4. Kol Israel Arevim Ze Laze. Los judíos somos mutuamente responsables, MIRKAM Merkazim LeKidum Mejanjim. Fundación BAMA, pág, 26

[11] Ídem, p.31

[12] Pilatowsky B., Mauricio: “La educación judía es más que una educación de temas judíos” (material digital).

[13] Hagadá de Pesaj /Shemot 13:8.

[14] Dvarim 4:9.

[15] Dvarim 31:12.

[16] Mishlei 22:6.

[17] Uno de los principios fundamentales del judaísmo que implica el compromiso de su entrega de generación en generación y ha permitido la subsistencia de este pueblo milenario.

[18] Susevich, Natalia: “Clase 1: Sobre un mismo suelo. Abordaje didáctico”. Unidad 4. Kol Israel Arevim Ze Laze. Los judíos somos mutuamente responsables, MIRKAM Merkazim LeKidum Mejanjim. Fundación BAMA, pág, 25.

[19] Ídem. Pág. 28.

[20] Ídem. Pág. 29-30.

[21] Singular de talmidim, estudiante, alumno.

[22] Profesores.

[23] Polakoff, Marcelo: “Clase 1: Introduciendo raíces: Arev. Clase teórica”. Unidad 4. Kol Israel Arevim Ze Laze. Los judíos somos mutuamente responsables, MIRKAM Merkazim LeKidum Mejanjim. Fundación BAMA, pág, 4

[24] Ídem, p. 7

[25] Pirkei Avot. Tomado de El individuo frente a las necesidades de la comunidad. Responsabilidad mutua. Amiut ieudit. Clase 5. Especialización de Identidad judía. MIRKAM Merkazim LeKidum Mejanjim. Fundación BAMA, pág, 2

[26] Enciclopedia de frases martiana Caisoft 2002., t. 5, pág. 468, párr. 2.

[27] Plural de la palabra sidur. Proviene del vocablo “orden”. Hace referencia a la disposición de los rezos para el servicio religioso. Libro de oraciones del pueblo hebreo.

[28] En la tradición judía existe un modo particular de abordaje de las fuentes denominada Pilpul. Este último es el método por excelencia de los estudiosos del Talmud, a través del cual se busca examinar todos los argumentos pensables, tanto los pro como los contra, en procura de hallar argumentos lógicos en torno a un tema (…) Es un método dialéctico llevado al extremo, motivo de diálogo de contrapartes en busca de construir una realidad mejor (…) lleva a un tipo de estudio que promueve una mirada crítica, que busca argumentos en las fuentes judaicas. Tomado de American Jewish Joint Distribution Committee ¿Qué es Pilpul? Copyright © 2011 JDC Proyecto PilPul | Powered by Blogger el 13 de enero de 2015.

[29] Grupo de personas, en este caso, de profesores.

[30] Justicia social.

[31]Reparación del mundo.

[32] Romano, Uriel: “Clase 4: Lecturas sagradas”. Unidad 3. Identidad judía en la actualidad. MIRKAM Merkazim LeKidum Mejanjim. Fundación BAMA, pág, 12