Imaginarios: José Martí y los hebreos, un encuentro en la espiritualidad

 

José Martí y los hebreos, un encuentro en la espiritualidad

Texto e imágenes de Carlos Alfonso Pérez

Siempre hace bien leer lo que se ha escrito con el alma, y hacia Martí ella se vuelve una y otra vez, tanto como se vuelve hacia la luz, el espíritu, el bien o la virtud; más reales, vivos y motivadores en él, que el cuerpo, sus dolores y muchas de las circunstancias por las que se vio  obligado a pasar durante su difícil camino en la existencia física.

"José Martí" escultura en madera del artista cubano Pavel Miguel Jiménez Alfonso

Éstos son temas quizás no suficientemente tratados, teniendo en cuenta que las obras de Martí se han editado completas varias veces y en ella  abundan las apreciaciones sobre caminos espirituales y religiosos. Cierto  es que  la  obra martiana también ha sido  estudiada y editada por parte de  quienes ven  sus mejores logros vinculados a la espiritualidad, así hay quien tiene un Martí tan místico que sus contornos espirituales se tornan ambiguos o ven su sentido del espíritu, y  su ética, desde una perspectiva más o  cristiana[1] que colorea su verdadera luz, lo cual es algo que viene de dar por sentado que las mayores influencias en este sentido le vienen a Martí de su educación en lo que respecta a escuelas, maestros y ambiente académico, pero todo esto hace que en buena medida se nos escape el hombre que intenta todo el tiempo ser uno con su espíritu, todo ello podría distar mucho de la verdad teniendo en cuenta que Martí, desde muy temprano, dio muestras de ser un autodidacta y no dejó de serlo nunca, como nunca tuvo problemas para  dejarse influenciar de manera positiva por asuntos poco obvios y más complejos si estos le conducían a las verdades que le permitían la actitud humilde y sencilla, que la luz de  su alma y espíritu necesitaba, para  dar y vaciarse “sin reparo y sin tasa”[2].

En esta convicción estábamos cuando en el camino de nuestros estudios sobre judaísmo llegamos a la sede de la asociación Benei Anusin, en la residencia de su presidente Renato González quien, en un intercambio de información, puso en nuestras manos el libro José Martí y la Comprensión Humana que editara el judío Marco Pitchon, como homenaje de la asociación Bene Berith Maimónides de la Habana[3] en conmemoración por el centenario del natalicio del Apostol, y que tiene por introducción un excelente ensayo de Don Fernando Ortiz que, si bien a veces puede parecer demasiado abarcador, heterogéneo y contrastante por las citas martianas que junta para abordar lo que podrían ser las creencias espirituales de Martí, sí señala posibles caminos a seguir y cuáles serían los lugares y las fechas posibles en las que detenerse para estudiar un tema poco usual en los estudios martianos.

Es por esto que haremos un acercamiento a la obra martiana partiendo del libro de Pitchon, por considerar que está más allá de ser la mejor (hasta ahora) fuente informativa de las importantes y decisivas relaciones de Martí con los judíos radicados en los Estados Unidos. Leyéndolo nos damos cuenta de que, más allá de la identificación en los objetivos comunes en un proyecto de liberación para instaurar una república, existe entre Martí y los judíos una relación de empatía, fácil de percibir tanto en vida de este cuando las relaciones se armaron y sostuvieron de ambas partes, como -ya en el siglo XX- en las razones que los judíos dan para editar en el centenario de Martí, un libro como homenaje universal a la universalidad del hombre; primer intento de llevar el interés en la obra martiana a las más diferentes latitudes[4] y que dejó constancia de la admiración que suscitó en algunos y del conocimiento que existía en otros, ya figuras destacadas[5], la obra del cubano que más defendió las humanas, universales y espirituales libertades.

 Existen evidentes relaciones de Martí con la espiritualidad del judaísmo y su antigua sabiduría depositada en sus libros sagrados, en la concepción de Dios como Uno que se manifiesta en múltiples niveles funcionales (o nombres de Dios).

En el libro del Zohar, que explica la Torah al nivel de la cábala, se nos dice que el Misterioso Desconocido “por medio de un principio creó a Elohim”, que es un plural; las fuerzas de la naturaleza que comprenden y desarrollan la creación y es claro que para Martí la naturaleza es esto, donde el hombre se mira y se reta, en ella está impregnada la voluntad del creador que ayuda al hombre a llegar a su finalidad. Sírvanos esta cita entre muchas posibles: “A Dios no es menester defenderlo; la naturaleza lo defiende[6]. Tanto la sabiduría hebrea como Martí admiten un mundo venidero pero también la reencarnación: “Parece que la vida se vive algunas veces en la tierra: parece que de cada vida muerta renace una vida que en esta misma atmosfera quizás se recomienza a vivir. Los que viven más, se acercan más- y como la luz está en el término, más irradian y tienen sol, y esparcen claridad y brotan luz.”[7]

En las formas de concebir la relación entre Dios y el hombre, Martí y el judaísmo coinciden en que este debe imitar al creador haciendo todo lo posible por aumentar lo divino en él y conocerle: “Al hombre se le ha de criar la divinidad que trae en sí: lo animal del hombre, que nos es lo más conocido de él, no triunfará al fin sobre lo divino del hombre, menos conocido: la mente puede entrar en lo espiritual más allá de lo que ha entrado”[8]. Y en el modo particular de encarar el conocimiento de Dios y de revelarlo sucede otro tanto:Un hombre es un deber vivo; un depositario de fuerzas que no debe dejar en embrutecimiento un ala”[9]; “Se ha de tener fe en lo mejor del hombre y desconfiar de lo peor de él. Hay que dar ocasión a lo mejor para que se revele”[10] En la sabiduría hebrea conocimiento es conexión, se conoce algo solo si se está conectado a esa fuente, el hombre se conoce en la medida en que conoce a su creador, en que tiene contacto-conexión con Él. Pero ese conocimiento de las relaciones del hombre con Dios debe ser encausado como motivador de la voluntad humana y sus expresiones en la cultura y el arte que son para Martí, como para la Kabbalah hebrea, expresiones de un altísimo nivel de alma y de conexión de esta a su principio emanante:El hombre crece tanto que ya se sale de su mundo e influye en el otro. Por la fuerza de su conocimiento abarca la composición de lo invisible, y por la gloria de una vida de derecho llega a sus puertas seguro y dichoso”.[11] Todo esto facilita la identificación en los modos de pensar-conocer-sentir y la empatía en una universalidad que se alcanza desde una particularidad que es negada y afirmada en, y por, lo Uno; lo indiferenciado que toca a todos. Existen factores concurrentes hacia esa identificación-empatía[12], uno fue el conocimiento que tenía Martí del hebreo, lengua que, según testimonios, habló en más de una ocasión y que le facilitó lecturas como las del Talmud y del Tanaj, acerca de las cuales manifestó de una u otra forma su preferencia. Otro factor fue el difícil exilio como generador de cultura y conciencia, y también como espacio-tiempo propiciador de la plataforma para la lucha por instaurar una república, en el caso de Martí la de Cuba libre, en el de los hebreos el Estado de Israel; de ahí que el apoyo fuese mutuo ya que es ingenuo pensar que el bien informado Martí desconociera el proyecto sionista[13] dado que, en momentos de persecución de los judíos, se muestra solidario con estos en numerosos trabajos periodísticos llegando incluso a tratar este tema. El apoyo de los hebreos a la lucha de los cubanos y a Martí (aunque también hubo militares y los dispuestos a serlo) fue notorio en ayuda logística, económica, legal y moral; constituyeron el llamado Club Revolucionario y el Club Isaac Abravanel, los cuales contribuyeron sobre todo con ayuda monetaria; muchas veces sacrificando sus ahorros, como se deja constancia en el periódico Patria y en otras publicaciones.

                         

(JPG 3 y 4) En el libro de Pitchon encontramos las copias en fotostática (que aquí adjuntamos) de la petición de Martí en la Universidad de Zaragoza, para ser examinado de lengua hebrea y de la calificación de “notable” que obtuviera, así como de una selección de palabras en hebreo de su puño y letra con anotaciones que motivan el comentario del propio Pitchon sobre la opinión de expertos que consideraron que su autor se había adentrado en el hebreo bíblico, y su dificilísima  gramática, como pocos hebreos lo hacían; y cierto es que Martí escribió  acerca de la lengua hebrea  manifestando en varias ocasiones el conocimiento que de ella tenía, pues hizo afirmaciones como esta: “Aquella lengua raizal, como fue hecha en tiempos raíces, de que han venido estos pueblos, como frondosísimo ramaje, es conservada con pasión, cual joya de familia, en casa de los judíos…”[14],  y esta otra : (JPG 5 y 6)

                                              

El hebreo es recto en su escritura porque es macizo en sus conceptos”[15] En este tema llegó más lejos y se atrevió a hacer críticas sobre gramáticos hebreos teniendo al Talmud como referencia: Primeros gramáticos hebreos, desluciendo el hebreo, por el estudio del Talmud, la lengua de los hebreos, luego de vueltos del destierro, fueron Saadía y Judá-Ching. Luego Kimchi y Abulwalid -en Alemania 1506- Reuchlin- Luego, con Schuetens la escuela holandesa.[16]  Podemos encontrar comentarios y afirmaciones no sólo sobre la lengua hebrea, sino de autores que escribían en ella, sirva este ejemplo: “El Mago del Norte, el famoso y sombrío hebraísta Hammann, (…) escribió en aquella lengua incomprensible para su época, porque tenía la troncal sencillez de la lengua hebrea. Y en esta lengua se echó a buscar la unidad absoluta, y el punto donde se reúnen la materia y el espíritu. Voló altísimamente, y quedó solo.”[17]Los libros  fundamentales de la lenguacomo el Talmud y el Tanaj (la Biblia es  para Martí, que conocía bien el griego y el latín, ante todo un libro hebreo, como se desprende de las citas que hacemos) merecen comentario aparte,  pues lo que escribió sobre ellos revela el alto aprecio en que los tenía y lo importantes e influyentes que le fueron sus lecturas; es así  que escribe:“…la Biblia, que en verdad es libro que, en cosas de alma, dijo todo;…”[18]; y realmente, conceder en la relación “verdad-libro-cosas de alma dijo todo, es mucho más que un gran elogio para quien no estaba satisfecho con un libro, tenía una idea–conocimiento tan grande del alma y nunca decía que algo o alguien lo hubiera dicho todo. Debió conocer los llamados niveles de alma en la tradición hebrea (cinco), puesto que la palabra que comúnmente se traduce por esta en hebreo es nefesch, que corresponde al nivel más denso o espíritu crudo, el cuerpo vital-físico. Estas palabras hablan por sí solas: “Y quién (…), ni a la Biblia leyó, (…)-que es hombre no piense, que ni ha visto todo el sol, ni ha sentido desplegarse en su espalda toda el ala.”[19]; o estas otras: “¡Qué hermosas poesías tiene la Biblia!”[20], y Martí sabe que poesía viene del griego poiesis, que quiere decir creación, y es sobre la creación y la relación de las almas con ella de lo que fundamentalmente habla la Torah, siendo esta una parte del Tanaj que Martí debió leer y estudiar, más que menos  por su cuenta, una experiencia que lo llevó sin dudas a entender algunas cosas que comunicaba siempre que podía, como en esta oportunidad en  que, para dar luces sobre el origen de la masonería, escribe en relación con la pérdida de sentido  que sufrió el texto original de la Torah en unas traducciones que, en el esfuerzo por cristianizarlo, lo desjudaizaron y lo empobrecieron al  separarlo de los códigos de la tradición donde surgieron:“…el delantal masónico nació de la hoja de la higuera con que se cubrieron la desnudez los esposos primitivos del génesis hebreo, tan bello en el original, y tan vano e ininteligible en las traducciones de la Iglesia”[21].

Al Talmud le dedicó Martí páginas que nos revelan la empatía que sentía con lo hebreo en su lectura, llevándole esta tanto al deseo de compartirla como de estimularla “…y quien lee el Talmud, que por cierto tendrá con eso exquisitos y profundos goces y magnas revelaciones, ¿no ve en él, que también era de uso entre los viejos hebreos, para proteger a los corderillos recién nacidos, cubrirlos (…), de modo que el aire húmedo o la hierba áspera no los lastimase? Lo cual quiere decir que el que quiere que las ovejas le rindan buena lana y las vacas buenos terneros,… ha de (…) tratarlas con caridad y ciencia, para que no se les enfermen por incuria, o le den hijos ruines y entecos, como todos los del abandono y la tristeza”.[22]  Y aquí tenemos lo que en verdad hay en el estudio, que no otra cosa quiere decir en el Talmud :¡caridad y ciencia que hace énfasis en la misericordia y el amor hacia todas las creaturas!, con un mejor resultado en la salud de los animales, para que no se enfermen por incuria, o le den hijos ruines y entecos”, y luego, ya que bien conoce el alto sentido, el carácter sagrado de las relaciones paternales en seno del judaísmo, concluye la idea con “como todos los del abandono y la tristeza”. Hay algo más sobre la ciencia y esta joya de la tradición judía:Un paciente leedor de libros antiguos ha hallado en el Talmud pruebas numerosas de que los escritores hebreos eran perspicaces observadores de la Naturaleza; y acaba de publicar una colección de escritos del libro sagrado de los judíos que demuestra que ya en esos tiempos se tenían ideas que hoy pasan como novísimas y nacidas de Darwin.”

“Entre aquellos hebreos (…) hubo uno que se llamó Simón ben Chalafta. El “Experimentador” observó también mucho los hábitos de las hormigas. Un periódico de ahora, hablando de él, dice que Simón hizo, entre otros, un experimento digno de Lubbock,…”[23]. Martí, que tanto disfrutó la belleza de estudiar como la de enseñar varías materias, pondera lo enciclopédico del Talmud; que realmente podría considerarse una especie de antecedente de la enciclopedia pues,- para tener una idea de la lectura que Martí sugiere- este está dividido en seis órdenes que corresponden al tiempo de la creación y que son todo un abanico de campo de conocimientos. Seis órdenes que como las seis direcciones del espacio definen los límites de un universo, seis órdenes manuscritos que se convierten en la referencia de las leyes y las costumbres del mundo judío y, por tanto, que proponen un modo de empleo del mundo:1- El orden de las simientes, donde se debaten las leyes de la germinación y los principios de la vitalidad bajo todas sus formas; 2-El orden de las fiestas, donde se debaten las leyes del tiempo, del calendario y de las ceremonias festivas; 3-El orden de las mujeres, donde se listan las leyes del derecho matrimonial y del derecho civil en general; 4-El orden de daños, donde se debate sobre la legislación penal, civil y criminal y las leyes de la idolatría;  5-El orden de las santidades, y 6-El orden de las purezas. El Talmud es un diálogo y Martí amaba el diálogo, conocer la opinión del otro y respetarla ya que puede  traer la fuerza de la oposición que lleva a organizar; El Talmud es un diálogo sin fin donde se discuten todos los temas, donde el arte de la controversia está al servicio de la práctica cotidiana, desarrolla el espíritu de análisis, agudiza el sentido crítico y fuerza la frontera de lo absurdo hasta el máximo siempre con la idea de conseguir que el pensamiento y sus contradicciones sean óptimos; deduce de las retablos bíblicos y de sus aparentes paradojas y anacronismos su incidencia en la vida práctica.

Hay en el Talmud algo que debe haber fascinado al Martí lector y escritor, porque al leer este libro se puede pensar hasta en el Don Quijote de Cervantes (no sin razones acusado de judaizar), pues cuenta la historia de los judíos que a su vez son quienes lo escriben; así a lo largo del vagar del pueblo el libro y su historia toman forma, la historia de su contenido se mezcla con la historia de su invención, sus manuscritos y su impresión, y esto unido al ejercicio del diálogo le confiere una estructura y una lectura sugestivas. El exilio y el arraigo a los libros son algo compartido entre Martí y los judíos, es indudable que Martí cree también en una república de las letras que la conciencia humana y universal  sostiene; una tierra que hace posible la belleza,  la virtud y el bien y donde él se siente ciudadano del mundo, y para  los judíos esa tierra era el libro que, por eso mismo, llega a ser el principal equipaje; el placer del estudio debió, como también para Martí, compensar las tristezas de la vida errante, el arraigo al libro-el desarraigo físico y obligado de la tierra, el libro como compensación a falta de una tierra prometida. La historia del Talmud es también la de las dificultades que tuvo que superar el texto para seguir existiendo, un motivo más para que Martí lo admirara; su historia ilustra la de los judíos que no dejaron de sobrevivir, como él, a todas las tentativas de asimilación, conversión o destrucción a las que se vieron sometidos.

En la narrativa de la Torah hay ciertos pasajes y personajes que fueron preferidos por Martí, y escogidos por él como modelos para mejor hablar de aquello que admiraba; así hizo con el Éxodo y Moisés, sirva este ejemplo que consigna uno de sus alumnos:“…en una de las secciones de oratoria, le sirvió de tema el pueblo de Israel, y con lenguaje expresivo y sublime, narro las maravillas de aquel pueblo excepcional; que no era posible decir cosas más hermosas y poéticas, pero “que cuando el orador se consideró en la cumbre del monte Nebo y presentó al pueblo israelita y a Moisés contemplando la Tierra Prometida, su elocuencia fue nueva, sorprendente, y lo sublime parecía poco ante aquel espíritu transfigurado por el poder casi divino de las ideas.[24] Se ve que tanto el tema como la figura de Moisés le eran caros; sabía que estaba implícita la fiesta de Pesaj, que trae la energía de la liberación y, con ella, la formación de un pueblo que busca la tierra prometida y ganada con esa liberación de los condicionamientos exteriores: la conexión interior con Dios que trae el shalom, la verdadera Paz. Moisés es una de las figuras más mencionada en toda la obra martiana, para él sólo tiene admiración y los mejores elogios: “…Moisés no ha muerto, porque Moisés es el amor. Para el amor no hay peña dura que no se abra a su contacto en raudal de aguas.” [25] ; y al año siguiente: Es bueno el que ama, y sólo él es bueno; y el que no ama, no lo es.”[26].Para alguien que, se supone, estuvo casi siempre inmerso en coordenadas culturales predominantemente cristianas esto es más que elocuente, como lo son también  estas palabras sobre Víctor Hugo, a quien Martí admiró muchísimo“Hay algo de Moisés en este anciano…En él no se ven sino grandezas, grandezas de amor (…) Una multitud de personas lo apremia, pidiéndole consejos. El los da siempre”[27].Gran conductor, ha sido a su vez conducido; y, siendo luz, ha sido reflejo. Es necesario verlo para tener idea de una aurora boreal; oírlo, para tener idea del Sinaí Su nuevo libro es una sonrisa de anciano”[28]. Siempre hubo respeto y elogios de la pluma martiana para los ancianos, pero esto… No hay cosa más bella que amar a los ancianos; el respeto es un dulcísimo placer. (…) Los ancianos son los patriarcas; este anciano honrado y puro es un verdadero Moisés de nuestra Cámara”[29] ¡A renglón seguido los patriarcas, lo puro y Moisés! También habló de “…Salomón, ¡Gran rey aquel, que, sin monumentos y sin prensa, saca tantos codos por sobre los hombres y los pueblos de su tiempo, que se le ve entero y como vivo todavía!”[30] Incluso, aún en el tono íntimo de una carta, para manifestar el sinsentido que para él tiene el quejarse mediante la escritura, puede echar mano al Tanaj y ponderar la manera en que Jeremías le puso fin a las quejas:Fortalecer y agrandar vías es la faena del que escribe. Jeremías se quejó tan bien que ya no valen quejas después de las suyas”[31] Es muy interesante constatar  que aun cuando  Martí no habló sobre muchas cosas de la Torah y no entiende bien algunas, puesto que no la estudió  con los códigos de la tradición hebrea, su capacidad de empatía lo hace acertar cuando trata de apoyar algún equívoco suyo con la propia Torah; así para apoyar la idea de que Dios ha cambiado según les ha ido a los hombres, cuando ha cambiado su pueblo, escribe:Viene Jeremías, hombre amoroso, y llora. Desde entonces lloró el Dios Judío (…)Y hay algo de revolución en Jeremías, contra algo de casta. Dice lo mismo que yo he dicho: La redención vendrá a los hombres por los hombres. Todos se conocerán sin ser doctores”[32]. ¡Y por supuesto que el Dios de los judíos llora con cada uno de su pueblo como mismo se alegra cuando ríen!, pues si el hombre le ha hecho el espacio, si ha hecho el trabajo y deja actuar a la divinidad en él y con él entonces glorifica y unifica a Dios, eso es El, un nombre de Dios en el judaísmo, donde se entiende que el hombre sólo tiene conocimiento de Dios si está en conexión con él, por y para ello existen los nombres de Dios (la palabra Dios no existe en hebreo[33], así como tampoco lo que solo y generalmente se entiende por esto) que son funciones-niveles de conexión que determinan la realidad de su manifestación; es por ello que Martí acierta al ver en el llanto de  Jeremías el llanto de Dios y, acierta más, cuando nota que el profeta dice lo mismo que él, pues para el judaísmo la redención no llegará al menos que todo aquel que pueda hacer algo por esta lo haga; y claro está que, si Dios actúa de esta manera en la historia, ello es revolucionario y nos lleva a un autoconocimiento en lo que podemos ser-hacer. Lo mismo ocurre cuando escribe “Somos un tanto hebreos, en punto a fortuna, y esperamos siempre un Mesías que nunca llega. Y no hay más que un modo de ver llegar al Mesías, y es esculpirlo con las propias manos.[34] Y, como se desprende de lo dicho sobre la redención, no hay otro modo de ver llegar al Mesías, pues para que esto ocurra tiene que hacerse hombre. Martí da la concepción verdadera del mesianismo que actualmente defienden los jasidim, los tzadiquim y muchos cabalistas, y para esto se requiere conocimiento o, como en este caso, un alto nivel de intuición que es conexión, que es conocimiento.

No solamente fueron el Talmud, la Torah y el Tanaj, los que llamaron de manera natural la atención de Martí, sino también quienes los hicieron, escribieron y mantuvieron vivos mediante el estudio y la práctica; los mismos que se alegraban en las festividades y los que sufrían las persecuciones y compartían tanto el estudio como el exilio forzoso y la lucha por afincarse en una nueva tierra, que compartieron con él luchas y sueños, apoyándose mutuamente en caminos y objetivos similares, luchando en y con el mundo mientras se está en la difícil faena de mantener limpia el alma; es ahí realmente donde se tejen los lazos entre Martí y los hebreos, lo mismo aquellos que fueron sus leales amigos cuando su cuerpo tenía aliento en la existencia, que los que le han conocido el alma ya desencarnado, siendo esto último una constante a lo largo del tiempo cuya partición está prescripta en la Torah dando lugar a las festividades que fueron bien conocidas por Martí, tomemos como ejemplo su reseña sobreJanucá, donde se declara solidario del derecho histórico judío a la tierra de Israel, pues ya para entonces ha echado a andar lo que sería el Sionismo, algo que Martí no desconocía: De su religión (…) los hebreos hacen patria (…) Para ellos la indiferencia religiosa no es delito de incredulidad, sino de traición. Dejar solo el templo en los días de fiestas es desertar de las banderas de la patria: y ¡de la patria puede tal vez pueda desertarse, pero nunca en su desventura! Cierran talleres y tiendas en los días consagrados…, y celebran con danzas y festines las hazañas de Judas Macabeo, que (…) entró triunfante (…) en el templo (…) Todo lo cual aconteció hace más de dos mil años. Como injurias mortales y recientes, abominan aún los judíos las groseras profanaciones del sanguinario rey de Siria, que regó con agua en que había hervido un cerdo, el templo venerado de Salomón, y dio muerte a tantos judíos que fue la hecatombe terrible más alta que el templo. Aún calientan el rostro pálido y enjuto de los hebreos de ahora, las llamas en que echó a arder Antíoco Epíphanes las Santas Escrituras. ¡Aún sienten aquel ardor, que llevó a sus antepasados a (…) rebelarse (…), y echarse, como mar en cólera, por llanos y montañas!”[35] Es de notar la delicadeza al poner primero las “groseras profanaciones” de “el templo venerado”, luego la muerte física de los judíos y terminar con el ardor sentido ante la quema de las sagradas escrituras cómo si fuera aquella primera vez que los llevó a la rebelión; tal como lo haría un judío conocedor de que lo peor de ese momento fue el peligro real de que dejase de existir el judaísmo; por ello Januca festeja el milagro de la continuidad de la vida del pueblo judío. La fiesta de Yom Kipur (Día del Perdón), donde se hace la revisión de un ciclo anual, prosigue a la de Rosh Hashaná y Martí escribió sobre esta última sabiendo esto y que su celebración no es sólo para encabezar un ciclo anual y para un buen comienzo, sino que este es posible porque dicha festividad es para captar un  tiempo primigenio, el de  la creación del mundo, un tiempo y estado anterior a toda transgresión pues el perdón de las deudas del Yom Kipur  permite a todos no tener que responder a las mismas causas, comenzar de nuevo sin seguir necesariamente los mismos rumbos o, si lo deseamos, ser diferentes siendo mejores:“…las fiestas de los judíos, las fiestas del Rosh Hashan á o Año Nuevo, en que se confunden por tres días en el templo y en la casa, criados y señores; …”[36] Es evidente que las relaciones de Martí con los hebreos fueron más allá del mero interés cultural y social, llegando a la admiración, a la amistad y a la identificación espiritual, motivadoras todas  ellas para que intercediera por su noble causa, ponderando su historia, las cualidades de su educación, tradición, espiritualidad y sensibilidad, llamando a la solidaridad para con ellos en momentos difíciles y solidarizándose con sus luchas. En 1881, en una de sus reseñas de libros escribe: “…Y ya Renán anuncia la que estima que debió ser primera parte de su libro,..: la “Historia de los judíos”, donde serán explicadas las tribus, narradas sus discordias, confrontados sus méritos, anotadas sus transformaciones, ensalzados sus patriarcas, y todo aquel proceso que duró centurias….[37] , puede verse como aprovecha la salida de una segunda parte para celebrarla  como posible primera y hacer un breve y favorable comentario y ya, teniendo el título, son nuestros comentarios los que sobran. El mismo año y escribiendo sobre Curazao resalta que "…nada hay que acuse riqueza, buen gusto, placidez, reposo, esmero, -que no sea, al decir de las gentes del pueblo-de un judío. -Y los judíos son allí muy amados, porque las gentes del pueblo- dicen que hacen obra, la mejor de las obras, la hermosa limosna”[38] . En el Partido Liberal de México, escribe en 1887 “…los judíos, simples mercaderes, cuando no prestamistas en los países donde se sienten malqueridos, fundan aquí al seguro de la República, grandiosas escuelas de artes y oficios, más útiles y amables que el comercio…[39].En 1888, advierte a los prejuiciados contra los judíos, comenta acontecimientos  relacionados con  ellos y realza las cualidades que aportan, todas ellas amadas por Martí:“…Que no se ha de pensar tan mal de los judíos (…) porque hay entre los hebreos mucha nobleza natural (…) - y eso se vio ayer, cuando iba una barca cargada de niños judíos pobres, a mecerse en los columpios que tiene preparados en una isla vecina una asociación generosa, y fue de notar la mansedumbre, independencia y gentileza de aquellos niños, que mostraban apetito sin codicia, y belleza sin vicio, y alegría sin brutalidad, además de cierto donaire en los movimientos que hacían parecer como de casa de reyes a aquellas criaturas míseras, sin más caudal que la perspicacia que les viene acumulada de padres a hijos y la hermosura de sus ojos negros…”[40]. En 1889, para la revista “La Edad de Oro” (una empresa en la que  entró, según él mismo confiesa, porque en ella al menos podía poner de manera que fuera durable y útil todo lo que a pura sangre le había ido madurando en el alma), no dejó de escribir sobre los hebreos sin dejar de mencionar su larga esclavitud, siempre resaltando la parte compasiva y previsora, esta vez de la ley y sin dejar pasar la oportunidad para trazar un paralelo entre la casa judía y el templo, algo que también hace en “Las fiestas del Rosh Hashaná”, y que tiene un gran sentido dentro del judaísmo. En esta revista, para “La historia del hombre contada por sus casas” escribe Martí: Los hebreos vivieron como esclavos en el Egipto mucho tiempo, (…), cuando su libertad, hicieron sus casas (…). El techo tenía un borde cómo las azoteas, porque con el calor, subía la gente allí a dormir, y la ley mandaba que se construyera con muro para que no cayese la gente a tierra. Solían hacer sus casas como el templo que construyo su gran Rey Salomón, que era cuadrado, con las puertas anchas de abajo, y estrechas por la cornisa, y dos columnas al lado de la puerta”[41]. Para 1890, publica esto en “La Nación”, nótese en la dirección en que va el énfasis del comentario “…Del Este y Oeste viajan a Chicago, para reunirse en junta nunca vista, los rabís más notables de la religión hebraica y reverendos cristianos de mucha nota, a fin de ver cómo se van ligando, sin el recelo feroz que el de Cristo le muestra al de Moisés, los que hasta hoy, en la casa mayor del pensamiento libre, se niegan el saludo, con una mirada que no está lejos del gatillo…”[42]

En cuanto comienzan los pogromos y persecuciones a los judíos en Europa, podemos leer a un Martí bien informado que denuncia y alienta el respeto y la solidaridad para con el pueblo que ama. Entre enero y marzo de 1882 ven la luz los siguientes comentarios aparecidos en artículos suyos para “La Opinión Nacional”. El 12 de enero advierte sobre la gravedad de los hechos, pone ejemplos que dejan ver lo difícil que está siendo contener la violencia que trae la marea de odio manifiesta tanto en Europa como en el Medio Oriente donde, en una ciudad de Persia (actual Irán), recuerda están las tumbas tradicionales de  dos  judíos, importantes personajes del Tanaj  que son los protagonistas de la historia que lleva a la festividad de Purim, lo cual deja bien claro que la presencia hebrea era ya antigua e influyente en la región: “Grave es el tiempo para los judíos. De Rusia los expulsan, y los persiguen por los campos como a animales feroces. En Odesa apedrean el carruaje de Sarah Bernhardt porque es judía, y el gobierno tiene que proveerla de una crecida guardia montada. En Alemania, se hacen menester la energía del Emperador y las declaraciones de Bismark para que no rebose el vaso de odio. (…) en Persia, donde hay 40,000 judíos, no hay vejación a que no se les someta, ni restricción de beneficio público de que no se les haga exclusivas víctimas. En una ciudad persa, Haundan, están las tumbas tradicionales de Ester y Mardoqueo.”[43] El 18 de enero alaba la democracia que es capaz de acoger “sin entusiasmo pero con respeto” a gran número de perseguidos hebreos y que estos no vendrán a ser peso de carga para nadie sino que serán auxiliados por sus hermanos y se ganarán su lugar trabajando como colonos:La tiranía ahuyenta los habitantes de los pueblos, y la libertad los atrae. Los judíos, brutalmente perseguidos en Rusia, emigran en gran número a los Estados Unidos del Norte, donde se les recibe sin entusiasmo, pero con respeto. En diciembre, cerca de cien familias judías se han establecido en Chicago. (…) Afortunadamente, La Asociación Auxiliadora Hebrea de los Estados Unidos se dispone a crear colonias agrícolas en el Oeste.”[44] El 21 de enero cuenta los llegados y salvados de los azotes y de nuevo nos trae al recuerdo de Pesaj, el Éxodo y Moisés: “…y nueve mil de Rusia, de cuyas ciudades huyen los hebreos azotados y acorralados (…)Y ellos llegan contentos como los hebreos que acompañaban a Moisés.”[45] El 18 de febrero alienta de nuevo a la solidaridad y a la denuncia del delito que, ya esa vez y según clama, había de ser penado por el cielo pues Moisés, al ser un justo, sigue intercediendo por sus hombres y mujeres: Y aún resuenan (…) los acentos robustos y magnánimos de los prohombres neoyorkinos, congregados a denunciar, como delito, que han de execrar las gentes, y de penar el cielo, la causa bárbara y enconosa de que los míseros hebreos son hoy víctimas en Rusia (…) el corazón de todos los hombres y mujeres de la tierra, responde al grito de angustia de los hombres y las mujeres de Moisés”.“[46] Y terminando la serie, el 1º de marzo habla del número y situación de los judíos en varios países de Europa, denuncia la vestidura político-religiosa de las pasiones e intereses y trata de remover la conciencia histórica y encaminarla hacia la raíz de los problemas y, advirtiendo en su tiempo, nos da los antecedentes de lo que luego ocurrirá en Alemania y la Unión Soviética[47]:“... Siglos ha, realizabase en silencio la expulsión de los judíos, que vagaban como hombres malditos por la tierra cristiana, que les negaba, en nombre de aquel que fue todo amor, el pan, el agua y la sepultura. Hoy (…) se alza un clamor unánime contra la expulsión de los judíos, movida en todas partes, apenas se observa un poco, por el celo de los comerciantes que no pueden rivalizar con ellos en las artes del comercio. Hay en el mundo 7.000,000 de judíos, (…), cuya mayor porción habitaba hasta hoy en Rusia, de donde hoy con tal crueldad se les expulsa, y se les apalea y mata en las calles, como a canes dañinos. (…); un poco más de medio millón vive en Alemania; donde su influjo es notorio y temido, su habilidad financiera extrema, y su riqueza cuantiosísima.”[48]

Quien lee a Martí puede notar rápidamente como aparecen en sus textos, muy bien y orgánicamente trenzadas y casi tanto con la misma constancia como con la misma fuerza, la luz, el hombre, el bien, el alma y el espíritu. En la Torah y en el Talmud, que Martí leyó en su lengua original, se enseña que toda la creación está relacionada con la luz, en el día uno donde todo permanece indiferenciado; y es evidente que él entendió y asumió muchos conceptos hebreos operantes en la tradición de occidente; es por esto que afirma el hombre gusta de partir de la luz y de parar en ella”.[49]  La tradición enseña que en la separación de luz y oscuridad, la luz queda destinada a los justos, la justicia, que es equilibrio; y así como el hombre es un micromundo o, con palabras del propio Martí, como “El hombre es el Universo unificado”[50] y “El Universo es el hombre varificado”[51], al equilibrarse el hombre ayuda a equilibrar  el mundo. La noción de justo la entendió Martí a cabalidad, y por lo mismo dice Más bella que la luz del sol  sobre la tierra, es la de una buena acción sobre el rostro del bueno. La luz de las buenas acciones se parece a la luz de las estrellas”[52]. El propio Martí nos hace la síntesis de la luz de la Torah: “La luz es el gozo supremo de los hombres.”[53], y luego esto otro, ¡el Zohar!, ¡el resplandor!:Para que lo blanco se pueda ver, ¡que resplandezca![54] ”. En la tradición está el libro de la claridad, El Bahir (un adjetivo que designa cierta clase de resplandor y sólo se encuentra en Job XXXVII, 21), y el libro de El resplandor, El Zohar, el libro que explica la Torah al nivel de la cábala (deriva su nombre de Daniel XII, 3 y la palabra zohar se encuentra sólo una vez más en Ezequiel VIII,2). Ambos libros se atribuyen a sabios maestros que participaron en la redacción del Talmud, y la enseñanza del misticismo se efectuaba junto con la Mishná, una parte del Talmud que significa repetición (de la Torah). El Zohar es un contraste de toda la luz contra toda la oscuridad, es la recepción de la luz en la oscuridad;  al hablar de resplandor Martí está pidiendo que el blanco, que es toda la luz, resplandezca, pide luz, ¡más luz! porque sabe que “… ¡ay del que no tiene un poco de luz en su alma!”[55]

En la Torah se dice que la creación se hizo con sabiduría, de modo que estuvo bien, y  bueno; así el bien es un  obrar de la sabiduría que queda  en la esencia y estructura de la realidad,El bien que en una parte se siembra, es semilla que en todas partes fructifica[56]y entonces, no puede ser de otra manera: El mayor goce viene de hacer bien, y la mayor tortura de no poder hacerlo”[57] y, ya que la creación fue para el hombre creado, cada hombre (cada alma es una chispa del alma del primer Adam) es responsable de ella,  puede encaminarla y recrearla: “todo lo que hallare tu mano para realizar, realízalo mientras tengas fuerzas, pues no hay obras, ni pensamientos ni sabiduría en el sepulcro”[58], así de claro se habla en el Eclesiastés. Pero el hombre procede de la luz y puede obrar el bien, sólo porque es ante todo alma y espíritu:Realmente, el cuerpo no es más que un ciervo del espíritu[59]. “El espíritu (…) es lo que nos induce a los actos independientes de nuestras necesidades corpóreas, es lo que nos fortalece, nos anima, nos agranda en la vida”[60]. El espíritu es uno, y se regocija en sí mismo, con lo que crea, en su disposición a hablar de la belleza y la fraternidad en todas sus expresiones, las del ser:Hay siempre en el ánimo disposición secreta a hablar de cosas bellas. El espíritu se regocija con todas las producciones del espíritu, y es que la fuerza animadora es una, y hay fraternidad oculta en todas las formas de expresión del ser”[61]. Es el espíritu quien da trascendencia. “Pero el espíritu humano no es nunca fútil, aun en lo que no tiene voluntad o intención de ser trascendental. Es, por esencia, trascendental el espíritu humano”[62], y la cultura es un producto de ese espíritu:“…el espíritu humano tiene tendencia natural a la bondad y a la cultura, y en presencia de lo alto se alza, y en presencia de lo limpio se limpia”[63]. Cómo el espíritu se plasma en la cultura puede y debe ser estudiado:La ciencia del espíritu, menos perfeccionada que las demás por estar formada de leyes más ocultas y hechos menos visibles, ha de construirse sobre el descubrimiento, clasificación y decodificación de los hechos espirituales”[64].Hay quienes creen que Martí creía en una ciencia sin espíritu que lo explica todo pero esos  no lo leyeron bien porque él, que alabó la ciencia, fue siempre espiritualista, en 1982 escribe:“¡Siempre queda en pie la verdad inconmovible! Todos los trabajos (…) de la ciencia; que encadena la atención, benefician la vida, fortifican la mente, y nos enorgullecen de nosotros mismos,- se reducen a averiguar la disposición de las fuerzas de la naturaleza, y la manera de su desarrollo. ¡Pero ese es el anhelo de espíritu humano!..”[65] Y, en 1987, escribe para la Asamblea Anual de la Sociedad para el adelanto de las ciencias: “Negar lo espiritual, que duele y luce, que guía y consuela, que sana o mata, es como negar que el sol da luz, o que conmueve a un padre la gloria de un hijo; así es negar que, en el desierto tostado como en la catedra escocesa, son iguales las virtudes y maldades del hombre”[66]. Incluso llegó a más, pues ya en el 1884 escribe: El que sabe más de la naturaleza del espíritu humano, ese sabe más, aunque en detalle analice y sepa menos de todo lo que el espíritu humano ha elaborado: religiones, historia legislación, poesía…”[67] Y en este asunto, como en todo, fue consecuente pues en 1875 había escrito:Con mi inconformidad en la vida, con mi necesidad de algo mejor, con mi necesidad de lograrlo aquí, lo demuestro: lo abstracto se demuestra con lo abstracto, yo tengo un espíritu inmortal, porque lo siento, porque lo creo, porque lo quiero”[68], y en 1883, él que siempre quiso ser un justo reparte su justicia: “¡Benditos sean los que mantienen luces encendidas en los altares del espíritu! ¡Y perseguidos sean, con látigos de fuego, todos los que apaguen las luces del templo!”[69]

Para Martí el alma es más que el cuerpo “…puede más que las seducciones de la carne, la fidelidad del alma”[70], La materia es sustancia pasiva, el alma es más que sustancia”,[71]y muy difícilmente no está presente en sus escritos: “No hay tormento mayor que escribir contra el alma o sin ella”[72]. “El alma post-existe. Y si post-existe y no nacemos iguales, pre-existe, ha pasado por distintas formas- ¿Aquí o allá?- Es inútil preguntarlo, pero ha pasado”[73], y como el hombre es ante todo alma, ella es lo único que realmente tiene, trae y se lleva: Solo va al alma lo que sale del alma”[74]. El alma escribe libros: “¡Que sanos libros, esos que escribe el alma!”[75], influencia la carne y   el ánimo; el alma es buena y su bondad influye al hombre:El alma satisfecha acrece las fuerzas, rejuvenece el rostro, desarruga la frente de los viejos, perpetúa la beldad de las mujeres, limpia de ortigas los años, aligera los miembros, aviva la voluntad, acrecienta los caudales. Más joven se levanta cada mañana el hombre bueno”[76],  y, para no alejarnos de  la tradición hebrea, el alma, como es espíritu, no está reñida con  el pensar y la conciencia, y la razón: “…en las cosas del alma no hay más guía ni autoridad que la razón[77],  El alma ha de estudiarse como el cuerpo: sólo que el cuerpo es fácil de estudiar, porque no hay más que tenderlo sobre una mesa de anatomía; y para ver el alma hay que ahondar más, y mirar con ojos superiores”[78]. En el alma hebrea reside la vida que vence a este vivir que muere; la vida que no es de este mundo, por eso es posible la semilla del Mashía que lleva mucho fruto: Toda semilla que se echa en el alma florece y fructifica”[79], por eso a los cementerios se les llama Casa de los vivos “…si no vivo mucho, como temo, no será por dolores de la tierra,-que yo llevo en mí mis gozos, y no los hay más dulces y vivificantes que los del alma clara y satisfecha,-sino de exceso de vida”[80], cuando alguien muere, dentro de la tradición judía de la Torah, se dice que se fue a dormir con sus padres, porque en ella se narra que Adam se durmió en sueño profundo pero en ninguna otra parte de esta consta que haya despertado.

Ya hemos hablado de la admiración e identificación manifiesta de los hebreos hacia Martí, es evidente que los hebreos lo sintieron así, sino, no se explicaría la acogida, la buena comunicación y la ayuda que le manifestaron desde un principio y que mantuvieron siempre, sírvanos el libro de Pitchon, una vez más, para dejar constancia de ello: “Entre el apóstol Martí y los hebreos existía una compenetración mutua, espiritual y de sentimiento, como se desprende, por ejemplo, de la nota que a continuación reproducimos;-es del libro “Martí, Cayo Hueso y Tampa-La Emigración”, del Rev. Manuel Deulofeu, Imprenta de Antio Cuevas y Hermano, Cienfuegos, 1905, pg. 206; dice así: Después de la constitución del partido Revolucionario él (el hebreo Eduardo Steinberg) presentó a Martí a la colonia hebrea de Key West que lo esperaba en amplio y apropiado local. En esta memorable noche, Martí, con el esfuerzo arrebatado de su palabra, (…) tocó tan profundamente el corazón de aquellos hombres que todos lloraron ante el recuerdo de sus infortunios y persecuciones que con sus mágicas palabras trajo a su memoria el apóstol de nuestro derecho y libertad. Ellos tenían en el tesoro de La Sociedad Hebrea, una suma respetable que donaron a los fondos del partido, quedando desde entonces constituido el Club Revolucionario”[81]. Estas palabras- aparte de recordarnos que cada vez que se habla del Club revolucionario se habla de los judíos de Key West que lo fundaron, junto con Martí, para apoyar a la causa cubana-, demuestran que la identificación  ha funcionado siempre, pues la muerte de Martí  no fue obstáculo para que continuara la admiración y acercamiento de los hebreos a su obra. Estas son palabras de Pitchon en relación a sus motivaciones y a las de la Bene Berith para rendirle tributo a Martí con la publicación de un libro con motivo de su centenario: “…Martí produjo en nuestro espíritu, una ferviente e íntima admiración desde hace 35 años cuando llegamos a esta hospitalaria tierra…”[82] Nótese como cada motivación está apoyada por una cualidad de Martí con la que ellos se identifican, pero esto es muy normal ya que Martí se identificó con ellos, es pura correspondencia: “…nos hemos dirigido a hombres de distintas posiciones en la escala social, de acuerdo con la doctrina martiana de igualdad humana”.[83]“Nuestras modestas líneas son sencillas, pero nos sentimos animados por lo que expresó el propio maestro: “todo está dicho ya, pero las cosas cada vez que son sinceras son nuevas”. “Y que: “para rendir tributo ninguna voz es débil” “…nos hemos guiado por nuestra sensibilidad…”[84]. Antes de leer lo que sigue demos recordar que  si bien para Martí patria era humanidad, los hebreos hicieron de la humanidad su patria, en ese su exilio, igual al de Martí (y tantísimos cubanos  tantas veces), forzado y forzoso “…los pensamientos de Martí que hemos escogido, de entre los de carácter universal y sentimiento humano, aplicables a las diferentes idiosincrasias del hombre en cualquier latitud, habrán de impresionar en la mente y el corazón, porque en todas partes se sufre de injusticias, se sienten ansias de regeneración humana y anhelos de un mundo mejor”[85] Y, por supuesto se habla del estudio como el ansia personal de superación en y con aquello que no caduca: “Se le llama maestro, porque lo fue en vida, prodigando su saber con desinterés a pobres y desheredados y porque sus enseñanzas, que no caducan, instruyen y educan a todo hombre con ansias de superación”[86]. El estudio y las virtudes cívicas  que ayudan a servir y a vivir en todas partes también fue motivo de empatía: “Fue un hombre excepcional, de grandes virtudes ciudadanas[87]. No podían faltar las mismas cualidades que Martí resaltó en Moisés, el don de amor y la ternura que se afirman con la virilidad: “Fue un genio según la definición que el mismo dio a esa condición personal: “Se juntan en grado extremo la virilidad y la ternura en los hombres de genio superior”. “El don de amor hace fecundo al genio”[88]. Y así termina  el libro  que nos ha inspirado a hacer este trabajo “Los hebreos sentiremos siempre por Martí una ferviente devoción y haremos en todo momento cuanto esté a nuestro alcance para que su recuerdo sea imperecedero”[89]. 

En su ensayo “La fama póstuma de José Martí” que escribiera Don Fernando Ortiz como introducción para el libro de Pitchon, el sabio pone:Hoy día, si leemos cualquiera de las crónicas cotidianas de la vida dorada, de la intelectual o de la mercantil de Cuba, hallamos innumerables apellidos muy comunes entre los viejos judíos sefardíes,…” “Si hoy, lo que sería muy antojadizo, pudiéramos guiarnos solo por los apellidos frecuentes entre los conversos peninsulares (toponímicos, geográficos, onomásticos de santidad, oficios, etc.) pudiéramos decir que más de la mitad de los  presidentes de Cuba han tenido algún linaje judaico; y también numerosos personajes mambises, políticos, aristócratas, juristas, profesores, literatos, hacendados y mercaderes- Muchos ignoran tal ascendencia, otros la niegan, pero en no pocos casos es indudable[90]. El mismo José Martí parece de ascendencia semítica, por su arcaico apellido de Valencia, en tanto tan cundida de levantinos. También los apellidos Gómez y Maceo[91], tan gloriosos en Cuba, fueron muy usados por conversos portugueses”[92].

Los rabinos del judaísmo han sido particularmente exaltadores de la personalidad de Martí. (…). Para el rabino F. Brecher, de Cali (Colombia), Martí “era un enviado de la Alta Luz para dejar en cada obscuridad del mundo la lámpara de la Divinidad”. La Comunidad Hebrea de Tesalónica (Grecia) dice, (…) judeo-español: “José Martí, según resale de su obra, exprimió el verdadero espíritu del judaísmo... la pureza celeste del espíritu judío”. Israel Brodie, gran rabino de Londres, dice de Martí que “su mensaje está impregnado del perfume de las enseñanzas de los profetas de Israel”. Benjamin Heler, presidente de las Comunidades Israelitas de Argelia, escribe así: “El alcanza en la acción a nuestros auténticos profetas y en esto ha rendido al judaísmo servicios que no pudieron olvidarse”. Ch. C. Lehrmann, el arquisinagogo del Gran Ducado de Luxemburgo dice que “ante el idealismo tan puro y emotivo de Martí, uno se siente cerca del profetismo bíblico”... “respira ese aliento que nosotros conocemos por mesianismo”... “Martí ha ejecutado exactamente la profesión de fe judía”[93].

Seguiremos conDon Fernando porque sus palabras tienen información enjundiosa y esa sabiduría que trae claridad y belleza, humor y actualidad: La republica de Israel ha sembrado en un monte de su históricamente geocéntrico país, un bosque que llevará el nombre de José Martí. ¡Delicada ofrenda! Cómo dice el doctor Moshé A. Tov, representante de la Nación Israelí ante las Naciones Unidas: “La flecha de los pinos disparada hacia el cielo de Israel y el aroma de los eucaliptos, como el aliento del apóstol, repetirán la dulzura del amor por nuestro pueblo”. Si Martí vive ahora transmundano, “donde no se le vea”, y el si nos ve a todos en esta tierruca, estará muy complacido de esta memoria israelí”. (…) En aquellas florestas que embalsaman la tierra que tres religiones llaman santa, los leños de sus pinos, cedros y olivos, y hasta sus zarzales cuando se queman y sus sarmientos cuando se exprimen sus frutos, siempre han tenido a lo largo de los milenios, en el Edén, en el Arca, en el Sinaí, en el Líbano, en la Cruz o en el Cáliz, la fragancia de las supremas esencias de libertad, sapiencia, deber, sacrificio y comunión de humanía. Gajos de sendos árboles de ese bosque pudiéramos sembrar nosotros en la Habana (…). Los árboles traídos de esa santa tierra, con perfume de historia sacra, unidos a otros que podríamos pedir a pueblos libres, como para un común rito martiano, serían para gloria del Apóstol Nuestro, un más simple, vivo y fecundo homenaje “de razón, de fe y de juventud perpetua” que un colosal obelisco fundido, piedra dura y mármol frío”.[94] 

    “Desde hace siglos exportamos al mundo azúcares en insuperadas cantidades, tabacos en insuperables calidades, y músicas populares a cuyos ritmos calientes baila toda la humanidad… aún la de tierras frías. Dulzuras en cristales de caña, ilusiones en magia de fuego y humo, sandunga en tripudios de tambor; chorreras de sensualidad y hedonismo. Pero ya es hora de que exportemos flores del pensamiento nombres de gloria, el de Martí primero. Porque él no puede faltar en la guerra de ahora, “por la libertad sin ira”. Así nos lo piden cerebros pensadores del Viejo y del Nuevo Mundo, para lograr un Mundo Venidero que sea un Mundo Mejor”.[95]

En su ensayo, al hablar del libro de Pitchon y la Bene Berith, Don Fernando Ortiz escribe: “Las páginas de este libro serán de las mejores de la historia de los judíos en Cuba, de esa historia ignorada, disimulada, en parte clandestina, que aún está por escribir.” Ojalá hayamos contribuido en algo- otros lo han  hecho más- a que esa historia no sea ni tan ignorada, ni tan disimulada, ni tan clandestina, aunque si esté aún por escribirse; pero eso de seguro cambiará en el devenir de una amistad que ayudaron a crear y a trenzar las palabras, no se agotara la expresión porque las almas de los hebreos y la de los cubanos, al encontrarse, resplandecen con la blanquísima luz de la creación, la misma luz  de  aquellos que tienen  esa rara cualidad de “la tenacidad de las almas sencillas que no tienen fuerzas más que para amar,”[96]

  

   

 


[1]No es ocioso recordar la aclaración que aparece en las O. C. de Edit. Ciencias Sociales y en la Edición Crítica del C. de E. Martianos acerca de un trabajo publicado en Sección Constante, 4 de abril de 1882; dicha aclaración dice: “Esta nota no parece ser de Martí por la extensión-muchísimo más dilatada que las otras de Sección Constante-, por la abundancia de transcripciones textuales, lo que no estaba entre sus costumbres de escritor, y por las ideas sobre la personalidad de Jesús, que contradicen las que expresó otras veces. Además, apenas puede decirse que haya, en toda ella, un solo rasgo del estilo inconfundible de Martí”. En la posterior del C. de E. Martianos se dice lo mismo y se agrega que: “Se incluye en esta edición pues no hay constancia de que algún otro periodista se haya encargado de la Sección Constante”.

[2]La frase: “Es ley maravillosa de la naturaleza que sólo esté completo el que se da: y no se empieza a poseer la vida hasta que no vaciamos sin reparo y sin tasa, en bien de los demás, la nuestra”. “Cecilio Acosta”, Revista Venezolana, Caracas, Nuestra América III, Hispanoamericanos, en José Martí Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, t. 8, p. 153.

[3] “…la logia Maimonides de la Bene Berith se ha distinguido siempre por su mentalidad abierta, fraterna y liberal, concordante con las más puras y tradicionales ideas y emociones del pueblo cubano (…) Este libro será una nueva prueba de la labor culta y benéfica,(…) respondiendo a la refulgencia histórica del (…) más célebre rabino y sabio judío de la Edad Media (…) precursor de la Enciclopedia, de los pensadores del siglo XIX y de José Martí.(…), el gran judío fue, como el gran cubano, perseguido por los reaccionarios de toda laya (…), por los almohades, (…) fanáticos, que (…) lo hicieron huir de su patria”. “La Fama Póstuma de José Martí” por Fernando Ortiz, en “José Martí y la condición humana” Edic. Marco Pitchon Talleres P. Fernández y Cia., La Habana, 1957, p. 19.

[4] “Nuestra asociación acordó (…) una selección de pensamientos (…). A fines de 1953, la publicación estaba preparada (…) concebimos la idea de solicitar declaraciones de distintas personalidades extranjeras (…) correspondiendo durante 3 años. El resultado (…): un  homenaje mundial al hijo predilecto de Cuba…”. Los testimonios en honor a Martí están redactados en treinta y nueve idiomas y dialectos y sus autores fueron Jefes de Estado, ministros, parlamentarios, ejecutivos municipales, magistrados, profesores y directivos universitarios, autoridades religiosas, representantes de instituciones culturales, comunitarias, científicas, etc. personalidades políticas, literatos, científicos y periodistas.

[5]Entre ellas los premios nobel Gabriela Mistral, Albert Schweitzer, Alber Szent Gyorgyi y Hugo Theorell; Moshe A. Tov delegado de Israel ante las Naciones Unidas y citado por Fernando Ortiz; Itzajak Ben Zvi, presidente de Israel. El Secretario de Estado del Papa Pío XII; S. E. Makarios arzobispo ortodoxo griego y los Grandes Rabinos de Copenhague, París, Estrasburgo, de la Gironda, de Londres, de Roma, del Ducado de Luxemburgo, de Estocolmo, de Johannesburgo y de Wellington.

[6]La América. Nueva York, octubre de 1883, en José Martí Obras Completas, Nuestra América, Argentina, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, t. 7, p. 326

[7] Traducción Mes fils, Revista Universal, México, 17 de marzo de 1875,” José Martí, Obras Completas”. La Habana. Edit. Ciencias Sociales, 1991 t. 24, p. 18.

[8]”Cartas de José Martí, El Partido Liberal, México, 17 de diciembre de 1891, en “José Martí, Obras Completas”, Edit. Ciencias Sociales, la Habana, 1991   t. 12, pp. 503-504

[9] “El problema indio en los Estados Unidos, La Nación, Buenos Aires, 18 de febrero de 1886,” José Martí, Obras Completas”. La Habana. Edit. Ciencias Sociales, 1991 t. 10, p.376

[10] “Nuestra América”, El Partido Liberal, México, 30 de enero de1891, en “José Martí, Obras Completas”, Edit. Ciencias Sociales, la Habana, 1991  t.6, p.22.

[11] “Henry Ward Beecher”, En los Estados Unidos, Norteamericanos, en “José Martí, Obras Completas”, Edit. Ciencias Sociales, la Habana, 1991, t.13, p. 33.

[12] Para el judaísmo no todos tenemos el mismo nivel de conexión de alma, pero todos tenemos una nefesch o espíritu vital-crudo que es el que permite la empatía en este nivel denso y hay que depurarlo y refinarlo para definirlo en ruaj, espíritu, para esto son los preceptos; una tecnología para dar cierta forma al principio vital pasando por la alimentación, la sexualidad, el comportamiento social y el desarrollo de otros niveles  de conciencia-realidad con los mundos superiores, paralelos y alternativos.   

[13]El 1de enero de 1882 León Pinsker había publicado su “Autoemancipación”, que generó mucha polémica alentando a los judíos a luchar por la independencia y la seguridad que significaba recuperar Eretz (la tierra) Israel, y que sirvió de inspiración a Theodor Herzl  para publicar en 1896       “El Estado Judío”, que conformaría la base del movimiento sionista abocado en dicha recuperación que se concretó en el Estado de Israel, cuyos conflictos nacen de  la no aceptación y oposición de muchos estados árabes a su derecho al nacimiento y existencia.

[14] La Opinión Nacional”. La Januca Caracas, 7 de enero de 1882, En Los Estados Unidos, Escenas norteamericanas.” José Martí, Obras Completas”. La Habana. Edit. Ciencias Sociales, 1991 t.9, p.205. A partir de ahora todos los subrayados en las citas le pertenecen al autor de este trabajo.

[15] José Martí: “El libro de García Cubas” en Revista Universal. México, 16 de septiembre de 1876.  Obras completas, Edición Crítica. La Habana. 2010. Centro de Estudios Martianos, t.3 p.198.

[16] Cuadernos de apuntes, cuaderno Nº7, en “José Martí, Obras Completas”, Edit. Ciencias Sociales, la Habana, 1991, t.21, p.212.

[17] Ibídem.

[18]“Cartas de Martí”, La Nación, Buenos Aires, 20 de junio de 1883, En los Estados Unidos, Escenas norteamericanas, José Martí, Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991. t.9, p.412.

[19] La Nación, Buenos Aires, 15 de agosto de 1883, En los E. U., Escenas Norteamericanas, José Martí, Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, 1991, t.9, p. 445-446.

[20] En “Maestros ambulantes”. La América, Nueva York, mayo de 1871, en José Martí Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana,1991, t.8, p 290

[21]“Curiosidades americanas. Egipto y América. La Masonería en américa”, El Economista Americano, Nueva York, octubre, de 1888, Anuario Centro de Estudios Martianos, no. 2 de octubre 1979, p.23.

[22] Carlyle, romanos y Ovejas. “La América” Nueva York, febrero 1884- “José Martí, Obras Completas” Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, t.15, p.383.

[23] “Darwin y el Talmud, Conversación sobre Centro América y las hormigas La América- Nueva York, mayo de 1884, José Martí, Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales. La Habana, 1991, t.15, p.401-402.

[24] -Extracto de “Martí, su Vida y su Obra”. De Néstor Carbonell, citado por Marco Pitchon.

[25] La Opinión Nacional, Caracas, 6 de febrero de 1882, En Los E. U., Escenas Norteamericanas, “José Martí Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, t.9, p.231.

[26] Cuba, Discurso en Hardman Hall, Nueva York, 31 de enero de 1883, en José Martí Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, t.4, p.310.

[27] La Semana de París, Francia, Europa II, Crítica y Arte, en José Martí, Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana,1991, t. 15, p.22

[28] Libros Nuevos, Europa, Francia, en “José Martí, Obras Completas, Edición Crítica” La Habana, Edit. Centro de Estudios Martianos, 1991 t.15, p.191.

[29] Nuestra América, México, La Cámara, Revista Universal, México15 de mayo de 1875, en José Martí Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991 t.6, p. 204.

[30] Mejora y cruzamiento de Caballos, Varias Razas, “La América” Nueva York, octubre de 1883- en “José Martí, Obras Completas, Edición Crítica” La Habana, Edit. Centro de Estudios Martianos, 1991, t.18, p.191.

[31] Carta a Manuel Mercado, Nueva York, 11 de agosto de 1882, Epistolario. 1, p. 246

[32]Fragmentos, en José Martí, Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, t.22, fragmento 68, p.45

[33] Sería el Eín Sof Or, o La luz de la nada ilimitada, o El estado anterior (a la creación) de la luz, pero esto seguiría siendo otro nombre.

[34] Abogados Mujeres, La Opinión Nacional, Caracas, 11 de abril de 1882, En los E.U., Escenas norteamericanas, En José Martí Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, t. 9, p. 288.

[35] “La Opinión Nacional”. Caracas, 7 de enero de 1882-En Los Estados Unidos, Escenas norteamericanas.” José Martí, Obras Completas”. La Habana. Edit. Ciencias Sociales, 1991 t.9, p.205.

[36]Las Ferias Campestres, El Partido Liberal, México, 1887, en José Martí Obras completas, En los E. U., Escenas Norteamericanas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, t. 11, p. 307. 

[37] “La Opinión Nacional”, Caracas, Carta de Nueva York, 30 de diciembre de 1881- “José Martí, Obras Completas, Edición Crítica”. Edit. Centro de Estudios Martianos, La Habana, 2010, t.10, p.203.

[38] Viajes, Curazao, 1881. En “José Martí, Obras Completas”, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, t.19, p.133

[39]El Partido Liberal, México 30 de abril de 1887, en José Martí Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, t. 11, p.238

[40] “los niños judíos”. La Nación. Buenos Aires, 23 de agosto de 1888. En los Estados Unidos. Escenas norteamericanas IV, en José Martí, Obras Completas, La Habana. Edit. Ciencias Sociales”,1991. t.12, p.16

[41] “La historia del hombre contada por sus casas”, La Edad de Oro, agosto de 1889 en José Martí, Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, t. 18, p. 363.

[42]En “la Nación”, Buenos Aires, 2 de diciembre de 1890, En los E.U., Escenas Norteamericanas,” José Martí, Obras Completas”, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, t. 12, p. 483.

[43] La Opinión Nacional, 12 de enero de 1882, en José Martí Obras Completas, Periodismo Diverso, Sección Constante, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, t.23, p.149.

[44]La Opinión Nacional, 18 de enero de 1882, en José Martí Obras Completas, Periodismo Diverso, Sección Constante, La Habana, t.3, p. 159

[45] “Los inmigrantes”. La Opinión Nacional, Cartas de Nueva York, 21 de enero de 1882, en “José Martí, Obras Completas”. La Habana. Edit. Ciencias Sociales, 1991, t.9, p.225. 

[46] La Opinión Nacional”, “Cartas de Nueva York”, Caracas, 18 de febrero 1882, En los E. U., Escenas norteamericanas, en “José Martí, Obras Completas”. La Habana. Edit. Ciencias Sociales,

[47] En la Unión Soviética, en la Universidad de Kiev sólo admitían un cupo de dos judíos.

[48] La Opinión Nacional, 1 de marzo de 1882, en José Martí Obras Completas, Periodismo Diverso, Sección Constante Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, t.23, p. 222.

[49]  “Correspondencia particular de El Partido Liberal”, México, Otras crónicas de Nueva York, 6 de julio de 1886, en José Martí Obras Completas, 2da Edición, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1983, t., p.33.

[50] Cuadernos de apuntes, 1882, en José Martí Obras Completas, Periodismo Diverso, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, t. 21, p. 252.

[51] Ibídem.

[52]  “En los estados Unidos, Escenas norteamericanas, La Nación, Nueva York, febrero 21 de 1883 José Martí, Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, t.9, p.354.

[53] Nuestra América II, Venezuela, José Martí, Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, “El Poema al Niágara”, Nueva York, 1882, t.7, p.233

[54]En los Estados Unidos, Norteamericanos, José Martí, Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, ¨Broson Alcott, el platoniano¨, t.13, p.187

[55] En casa”, Patria, Nueva York, 8 de septiembre de 1894, José Martí, Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, t. 5, p. 435.

[56] Carta a Manuel Mercado, La Habana, 22 de febrero de 1877, Epistolario, José Martí, Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, t. 1, p. 63.

[57] Nuestra América, México, “La hija del Rey”, por José Peón Contreras, José Martí, Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, t.6, p.427.

[58] Eclesiastés, Capítulo 9, versículo 10.

[59] Fragmentos, José Martí, Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, t. 22, p. 34.

[60] Debate en el Liceo Hidalgo, México, 5 de abril, de 1875, José Martí, Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, t.28. pp. 326-327

[61] Una visita a la exposición de Bellas Artes”, Revista Universal, México,  29 de diciembre de 1875, José Martí, Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991  t. 6, p. 387.

[62] “Nueva York y el arte”, La Nación, Buenos Aires, 17 de agosto de 1886, José Martí, Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, t. 19, p. 305.

[63]Comentario al tratado La futura esclavitud, de Herbert Spencer. La América, Nueva York, abril de 1884, José Martí, Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, t. 15, p. 390.

[64] Exposición de electricidad”, La América, Nueva York, marzo de 1883, José Martí, Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, t. 8, p. 444.

[65]Sección constante”, La Opinión Nacional, Caracas, 15 de junio de 1882, José Martí, Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991 t. 23, p.317.

[66] “Asamblea Anual de la Sociedad para el adelanto de las ciencias”, El Partido Liberal, México, 1887; La Nación Buenos Aires, 6 de octubre de 1887; José Martí, Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, t. 11, p. 277.

[67]“Libros nuevos”, La América, Nueva York,  abril de 1884, José Martí, Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, t. 13, p. 443.

[68] Debate en el Liceo Hidalgo, México, 5 de abril, de 1875, José Martí, Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, t.28. pp. 328.

[69]Cartas de Martí”, La Nación, Buenos Aires, 31 de marzo de 1883, José Martí, Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, t. 9, p. 355. 

[70] Agosto norteamericano, La Nación, 6 de octubre de 1881, José Martí, Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, t. 12, p. 36.

[71] Cuadernos de apuntes, José Martí, Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, t. 21, p. 66.              

[72]Carta a Bartolomé Mitre y Vedia, Buenos Aires, Nueva York, 19 de diciembre de 1882, Epistolario, José Martí, Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991 t.1, p.  259?”

[73] Cuadernos de apuntes, José Martí, Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, t. 21, p. 4

[74] Cuadernos de apuntes, José Martí, Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, t. 21, p. 110.

[75]  “Carta de Nueva York”, La opinión Nacional, Caracas, 27 de octubre de 1881, José Martí, Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, t. 9, p. 74

[76]  “Apuntes, José Martí, Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, t.19, p. 15.

[77]  “Cartas norteamericanas”, La Nación, Buenos Aires, 6 de octubre de 1889, El Partido Liberal, México, José Martí, Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991   t. 12, p. 289.

[78] “Sección Constante, La Opinión Nacional, Caracas, 23 de enero de 1882, José Martí, Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, t. 14, p.318

[79] Cuadernos de Apuntes, José Martí, Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, t. 21, p. 159.

[80] Carta a Manuel Mercado, Nueva York, 12 de abril de 1885, Epistolario José Martí, Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991, t.1, p. 300.

[81] “José Martí y la condición humana” Edic. Marco Pitchon Talleres P. Fernández y Cia., La Habana, 1957, p. 328.

[82]Ibídem, p.31

[83] Ibídem.

[84] Ibídem. P.32-33

[85] Ibidem.

[86] Ibidem. p.34.

[87] Ibidem. p. 33

[88] Ibidem

[89]Ibidem. p.328.”

[90] No sabemos si este sea el caso del que esto escribe pues tiene sus dos apellidos en el famoso listado español (Alfonso Pérez), le han dicho que una de sus bisabuelas maternas llamada Adela Ramírez Fonseca era judía catalana, pero sólo tiene su nombre, pues ella murió joven  y su hijo (el abuelo José Pérez Ramírez que nació en el S. XIX, ya para el 95 tendría unos 8 años) no tenía ningún documento de ella por lo que no se ha podido confirmar esto pues las vías posibles por la internet piden otros datos. Lo “curioso” e interesante es que este abuelo estaba circuncidado y que su padre (Rafael Pérez Bermúdez) al quedar viudo se casó con una mujer de apellido Silveira, curioso es también que dos hijas de este abuelo se casaran con hombres de apellido Ramírez, de modo que sus hijos repiten los apellidos del abuelo al revés. También es curioso que comenzáramos el acercamiento a lo hebreo antes de conocer todo esto, antes bien es ese acercamiento el que nos ha puesto en conocimiento de ello; conocemos otros casos muy “curiosos” realmente.

[91] Los apellidos Gómez y Maceo también se encuentran en el famoso listado de apellidos de origen sefardita publicados por el gobierno español, con vistas a conceder la ciudadanía.

[92] La fama Póstuma de José Martí”, en José Martí y la condición humana” Edic. Marco Pitchon Talleres P. Fernández y Cia., La Habana, 1957, p. 19.

[93] Ibídem, p.21

[94] Ibídem.p.30.

[95] Ibídem, p. 29.

[96] Amistad Funesta”, 1885, José Martí, Obras Completas, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 1991 t.18, p. 228.