Amores Desalmados

Por Frank D. Frías

Amores Desalmados es el título de un libro de cuentos para adultos, publicado por ediciones Unión en el año 2011; sin embargo, una vez más ocurre que podemos encontrarlo en librerías de la capital. Luego de leerlo entiendo que en su contenido y calidad no radica el problema de tan largo descanso en los anaqueles. Debe tratarse como casi siempre de una pobre labor promocional.

Diez cuentos lo conforman y su autor es el escritor cubano Ronaldo Menéndez, quien se ha arriesgado como verdadero artista a no repetirse. A medida que se avanza en la lectura a mí me dio la buena sensación de estar no solo ante una nueva historia, bien distante en códigos de la anterior, sino ante un nuevo reto del escritor debido a su profundidad.

Supo manejar temas arriesgados y hasta originales como lo son un acosador extranjero en Cuba, un “storie teller” apasionado y extremista, un cuento per formatico que se pasea entre el fracaso y el éxito por una línea tan frágil en zonas como las propias descripciones anatómicas que encierra y más.

A pesar de su alto vuelo artístico no desprende arrogancia y es fácil de leer (no así de interpretar cada una de sus situaciones), gracias a un lenguaje fluido y un manejo excelente de los signos de puntuación, que agilizan las líneas y dejan respirar al lector.

Recomiendo fundamentalmente los cuentos Factor Sorpresa, que da inicio al libro, De vuelta a Dogville, Hotel Ambos Mundos y La ciudad de abajo. Aunque el conflicto es en ocasiones difuso, debo decir, como es el caso de Arte Total, que el buen ritmo como mencioné salva cada una de las piezas y también me transmitió la sensación de vida estancada, clima estancado, amores perdidos y un exquisito distanciamiento con la realidad ordinaria. Caso distinto es el del cuento Menú Insular, donde no veo más que una mirada común al Período Especial y no creo que quienes lo vivieron encuentren algo extraordinario en él, como tampoco quienes no lo vivieron. No veo el punto de vista personal del artista como sí lo veo en La ciudad de abajo, donde el poder de las sectas y sus descabelladas aplicaciones teóricas y prácticas son expuestas sin abandonar la línea donde el arte existe, respira y agradece no ser llevada más allá de los límites de su hábitat donde su intolerancia asoma.

Es un buen libro, mi opinión acerca de algunos detalles con los que no simpatizo no son importantes cuando se trata de una observación general. Ronaldo Menéndez es un autor cubano que le da sentido al cuento y lo respeta, a pesar de los múltiples riesgos que asume, o asumo que lo hace cuando trata el género. Son cuentos profundos y a la vez me resultaron entretenidos. Agradablemente no enmarcados en un mismo tema, diversos. No creo que haga sentir feliz a esos amantes de la literatura que exigen una unidad temática en los concursos o editoriales.

Debo decir que la portada es un desastre. Es posible que unido a la mala promoción existente ella por sí misma influya en la mirada del cliente que acude a la librería. No acabo de entender que está pasando con las portadas en los libros que se publican en Cuba. La mayoría no es pensada para atraer lectores, más bien para alejarlos. En este caso me atrevo a asegurar que no existe relación entre lo que intenta transmitir la imagen y el contenido del libro, tampoco es atractiva, y ni ella misma tiene un sentido lógico. Se pasa de elitista, y entra a una dimensión desconocida y horrible a la vista. Lo primero de un libro, como mercancía (que sí lo es, contrario a lo que muchos románticos o extremistas creen), es la portada, es su presentación primaria. Su acabado externo. Hay una errada creencia editorial que promueve un acabado artístico por encima de un acabado comercial. Lo único que logran muchísimas veces es un acabado surrealista como si la mayoría de las personas buscasen complicarse la vida, intentando dar sentido a lo que no lo tiene. Amores Desalmados por sí solo es complejo y simple a la vez. Logra ese equilibrio indispensable en el oficio de comunicar y entretener, sin sacrificar un estilo obviamente profesional y bien alejado de la banalidad y el lenguaje común.

Diez cuentos muy bien escritos. Diez cuentos que vale la pena tener. A todas luces estamos ante un autor que podemos seguir y espero volver a leer.