Doctor Enrique Barnet, precursor de la sanidad pública en Cuba

Por Astrid Barnet

Entre los inmigrantes catalanes que arriban a Cuba en la primera mitad del siglo XIX está la familia Barnet cuyos miembros, en su mayoría, figuran en todos los avatares relacionados con la cultura y educación pública del país en aquella época y en la epopeya libertadora iniciada en 1895.

Entre los descendientes de esa familia está Enrique B. Barnet y Roque de Escobar, quien nace en la occidental provincia de Matanzas el 14 de julio de 1855. Años después, y tras graduarse de Bachiller en Artes en esa ciudad, viaja a Barcelona, España para continuar sus estudios superiores.

En 1875, en esa provincia hispana, obtiene el título de Licenciado en Medicina y Cirugía, grado que más tarde revalida en las Universidades de Nueva York, Caracas y La Habana.

En Cuba ejerce como médico en las ciudades de Cienfuegos, Cruces y Santa Isabel de las Lajas, donde no sólo llega a ser el clínico de ricos hacendados y colonos, sino también de los campesinos más humildes de las zonas apartadas.

Durante ese período inicia actividades conspirativas por la independencia de Cuba y en 1892, durante un viaje que realiza a la ciudad de Nueva York, contacta con José Martí y le brinda su “disposición y energías a la causa revolucionaria”.

En 1895, tras la caída en combate en Dos Ríos de nuestro Héroe Nacional, Barnet se ve obligado a emigrar a Estados Unidos. En la ciudad de Nueva York, es cofundador y Secretario del Club Profesional Oscar Primelles, dedicado a la compra de armas, medicamentos y avituallamiento en general para el Ejército Libertador; también ocupa la membresía del Club de Emigrantes 27 de Noviembre y del Club Caridad, creados con la finalidad de continuar la obra independentista martiana.

Pocos años después y ya radicado en la isla, labora muy estrechamente junto al doctor Carlos J. Finlay —descubridor de la fiebre amarilla— en la esfera de Sanidad y Beneficencia. Es Secretario de la Primera Junta Superior de Sanidad de la República de Cuba y promotor además, en los primeros años de la Pseudorepública, de medidas sanitarias que contribuyen a la reducción del número de víctimas producto de enfermedades como la tuberculosis, viruela y la peste bubónica. Igualmente colabora en la obra del sabio Carlos J. Finlay para la eliminación de la fiebre amarilla.

Tiempo después y como consecuencia de su oposición a los dictámenes de los gobiernos interventores norteamericanos –en especial contra la actitud de ultraje y chantaje del gobierno de Washington hacia las investigaciones de su colega y amigo el doctor Finlay--, se le despoja del cargo ejecutivo que desempeñaba en la Secretaría de Sanidad.

Prueba de ello la tenemos en uno de los párrafos de una misiva que, con fecha 31 de diciembre de 1908, le dirige al doctor Carlos J. Finlay:

“No encuentro frases que puedan expresar, en verdad, todo lo mucho y todo lo bueno que ha hecho usted al frente de los cargos que con tanta competencia y generosidad ha desempeñado, ya que los servicios por usted prestados a la Sanidad en Cuba son de tal magnitud que resultaría pálido cualquier elogio que yo le tributara ante la naturaleza y clase de los trabajos por usted realizados”.

La labor de Enrique B. Barnet es destacada, no sólo en lo que respecta a la Sanidad cubana sino también como trabajador activo de la Academia de Ciencias, en Congresos Internacionales y en todo lo relacionado con legislación sanitaria.

Entre sus escritos sobresalen una serie de artículos publicados en el periódico El Fígaro: La Tuberculosis; La Salud Pública, cómo se trasmiten las enfermedades y los enemigos de los niños; La Peste bubónica; La Creche Doctor Finlay y la lactancia materna y Las Moscas y la Mortalidad Infantil, entre otros. También escribe en las revistas científicas de la época Asociación Médico-Farmacéutica de la Isla de Cuba y en Sanidad y Beneficencia.

Tras 41 años de ejercicio de su profesión y enfermo de tuberculosis, Barnet fallece en julio de 1916. Sus restos descansan en el Panteón de la Academia de Ciencias de Cuba, ubicado en la Necrópolis de Colón en La Habana.

A principios del pasado siglo y como reconocimiento a su obra, una de las principales calles de Ciudad de La Habana (Estrella), tiene el nombre de este destacado hombre de ciencias cubano.

 

Bibliografía:

Dr. Enrique B. Barnet. Cuadernos de Historia de la Salud Pública. Autor: Doctor José A. López del Valle. La Habana, Cuba, 1969, Año del Esfuerzo Decisivo.