Eterna cautiva del Maestro

Por Niurka Alfonso Baños

Ella es una auténtica guajira del municipio matancero de Carlos Rojas. Es una cubana de a pie que disfruta la lectura, sobre todo, la que escribió o tiene que ver con José Martí. El leer forma parte de su vida y a ello le suma los avatares cotidianos de cualquier mujer, esposa, madre e hija en la Cuba actual. Una vez instalada en la provincia de Artemisa y, tras el sueño de trabajar en el Centro de Estudios Martianos, acepta —sin titubeos— la plaza de directora de la Biblioteca Especializada de dicha institución. Al poco tiempo, pasa al equipo de la Edición Crítica, que dirige el Dr. Pedro Pablo Rodríguez. Para esta periodista, su entrevistada es, fuera del ambiente académico, una persona graciosa en el hablar, al estilo de Onelio Jorge Cardoso, nuestro cuentero mayor. Pero es además una respetable doctora en Ciencias Literarias y voz autorizada cuando se trata del Apóstol.

Marlene, o Marlén, como ya se acostumbró a que también la llamen, tiene una memoria increíble: es capaz de recordar párrafos enteros de textos martianos cuyo contenido le resulta valioso o sea fragmento de trascendencia para la agudeza de un filólogo o historiador. Sus libros y artículos periodísticos son el resultado de profundos análisis en torno a la escritura martiana, que la han llevado a merecer diversos premios en importantes concursos. En el 2017 sumó a su lista el premio Anual de Investigación Cultural. Ella disfruta cada palabra del Maestro porque él la conduce a un mundo de permanente conocimiento.

¿Cuándo descubre a José Martí y decide seguirlo?

En mi casa se hablaba de él como si se tratase de alguien muy cercano; y en la escuela, como todos los niños cubanos, con La Edad de Oro. Recuerdo que al terminar el sexto grado mi maestra de español me regaló los dos tomos de Páginas Escogidas de Martí, una selección que estuvo a cargo del Dr. Roberto Fernández Retamar. Esos libros los llevé conmigo a los demás niveles de enseñanza y aun los conservo con mucho cariño. También la presencia de Martí me llega a través de tía Mercedes, una mujer sin ninguna formación literaria, pero que lo amaba con una devoción natural increíble; ella me regaló el tomo 24 de las Obras completas en un cumpleaños. Con 12 o 13 años me leí la traducción de Misterio, de Hugh Conway y de Ramona, de Helen Hunt Jackson, que me fascinó. A esas traducciones martianas he vuelto reiteradamente, sus lecturas me cambiaron la vida.

Las historias de amor que se cuentan en esas novelas resultan acrecidas después de pasar por el tamiz cultural, lingüístico, afectivo y poético, del Maestro. Matriculo Filología en la Universidad Central de Las Villas, y cuando llega el período de práctica laboral me ubican en el Aula Martiana, bajo la tutela del profesor Ordenel Heredia. Me tocó hacer un fichero de las cartas de Martí a su amigo mexicano Manuel Mercado y, desde entonces supe que “mi relación con Martí” sería para siempre. Antes de entrar al CEM en el año 2000, fui profesora de Cultura Cubana y Promoción Cultural en el Centro de Superación para la Cultura, de Cienfuegos y luego en Santa Clara. Siempre me las agenciaba para escribir sobre Martí y participar en todo lo relacionado con su vida y obra. Llegar al CEM fue la culminación de un sueño.

Se ha ganado el crédito de ser una de las especialistas más conocedoras de Ulysses S. Grant, ¿por qué la preferencia por “El general Grant”, de Martí?

Aunque soy filóloga y amo profundamente la literatura, siempre he sido una apasionada de la historia. La semblanza biográfica de Ullyses S. Grant es uno de los textos más complejos que haya salido de la pluma de Martí. Es, simultáneamente, texto literario, historiográfico y periodístico. En medio del proceso investigativo del tomo 22 de la Edición Crítica, tuve la suerte de tener acceso a un borrador del texto anterior a la versión publicada en Obras completas, y ese documento me proporcionó una dimensión que antes no tenía. La búsqueda de información complementaria para las notas al pie y el índice de nombres me condujeron a la lectura de las memorias de este personaje, además de otros textos en inglés que José Martí manejó para elaborar su artículo el cual es, sin duda, formidable. En este retrato biográfico, el Apóstol concentra sus inquietudes antiimperialistas, pues alerta el peligro procedente del Norte, pero también alude de manera espectacular a zonas problemáticas de la realidad cubana de entonces, como el caudillismo, que fue uno de los factores que incidieron en el fracaso de nuestra primera guerra de independencia. En “El general Grant” hay toda una intención preventiva, pero por encima de todo, prevalece su altísima originalidad literaria.

El Martí periodista, crítico de arte, poeta, patriota, el hombre de una capacidad intelectual asombrosa te mantiene en vigilia constante. Sus textos te inspiran el quehacer filológico y además del tomo de la Edición Crítica de la Obras completas que te corresponde como investigadora en el CEM, ¿cómo llevas la misión de promocionar la vida y obra del Maestro ya, no solo en Cuba, sino también en el exterior?

Para hablar de un tema hay que conocerlo a fondo y si se trata de Martí hay que leerlo con detenimiento y apropiarse de su legado. Por eso, trato de escribir artículos breves, con palabras sencillas pero convincentes, para un público medio, siempre con la intención de motivar esa lectura. Puedo asegurar que, hasta el público más indiferente queda marcado y si el lector no tiene intereses literarios, históricos o políticos, sale de la experiencia como una mejor persona, y en nuestros días eso es fundamental. Los cursos de posgrado, conferencias, charlas, conversatorios, en espacios académicos dentro y fuera de Cuba, son las formas tradicionales de dar a conocer la labor del Maestro.

Me dirijo al lector especializado a través de mis libros de corte ensayístico, y me siento muy halagada cuando alguien me escribe y me dice que el libro tal le ha resultado muy provechoso. Hace poco impartí una clase a un grupo de estudiantes norteamericanos y al concluir, uno de los profesores que venía al frente del grupo se quedó muy sorprendido, al saber que un cubano conocía más de su país que él mismo…, cuando eres testigo de esos hechos, me siento muy estimulada a seguir de la mano de Martí. A veces basta en el diálogo entre amigos o familiares la gente me pregunta, quiere saber más y eso es parte de nuestra vida cotidiana. Consciente o no, damos a conocer el pensamiento del más grande de los cubanos y lo de grande debemos demostrarlo nosotros, esa en nuestra misión.

Uno de sus libros es: La vigilia perpetua. Martí en Nueva York. Ese ensayo aborda la crónica martiana desde diversos puntos de vista y en él analiza su concepto de “discurso de la alerta”. Los cubanos tenemos que seguir de cerca esa alerta… ¿qué piensa Ud.?

Esa definición ha sido mi manera particular de entender el llamado de atención martiano respecto al peligro que representa Estados Unidos para los países de nuestra América. Martí no censuraba: se valía de sus armas de poeta, de conocedor del idioma para decir lo que quería expresar, sin crear desconfianzas. El que lo dude que lea una crónica suya temprana, “Coney Island”, publicada en el periódico La Pluma, de Bogotá, con fecha 3 de diciembre de 1881. Allí escribe: “En los fastos humanos, nada iguala a la prosperidad maravillosa de los Estados Unidos del Norte. Si hay o no en ellos falta de raíces profundas; si son más duraderos en los pueblos los lazos que ata el sacrificio y el dolor común que los que ata el común interés; si esa nación colosal, lleva o no en sus entrañas elementos feroces y tremendos; si la ausencia del espíritu femenil, origen del sentido artístico y complemento del ser nacional, endurece y corrompe el corazón de ese pueblo pasmoso, eso lo dirán los tiempos”. Fíjate en la duda que deja ver la sucesión de oraciones condicionales, pues esa ferocidad tremenda saldría a la luz en el futuro, y el tiempo demostró cuánta razón tenía Martí. Creo que no podemos a estas alturas pecar de ingenuos.

La colección de la ECOC ya tiene 27 tomos publicados; a su cargo estuvo el tomo 22 cuya investigación se considera como una de las más completas, incluso desde el punto de vista editorial, constituye un clarísimo ejemplo de cómo trabajar en equipo un proceso de edición crítica. ¿Qué le recomienda a los nuevos graduados que se unen a la labor investigativa más importante que tiene el CEM?

Ese tomo lo comenzó el historiador recientemente fallecido Enrique López Mesa, una persona a quien ninguna olvidaremos y las dos vamos a querer siempre en lo profesional por su sabiduría y consagración al trabajo. Cuando entré a la Edición Crítica trabajé poco tiempo ayudando en otros tomos, y finalmente Enrique y Pedro Pablo me convencieron para que me hiciera cargo del 22, pues el primero debía pasar al equipo de Historia. Ahora, cada vez que reviso el tomo, creo que pudo ser mejor en determinados aspectos, pues toda obra humana es perfectible. Trabajé mucho en él, sobre todo por miedo a que me saliera mal un trabajo tan complejo, y para el cual la universidad no te prepara. Tienes que aprender sobre la marcha, leyendo a Martí, consultando con tus colegas de equipo, aguzando el olfato de sabueso, teniendo una paciencia infinita, escuchando a todo aquel que tenga algo útil que decirte. Por suerte en el CEM hay un muy buen equipo, pero también tenemos colaboradores dispersos por todo el mundo y hay que acudir a ellos.

A los jóvenes les diría que lo mejor y primordial es leerse TODO Martí, pues muchas veces el enigma en un texto se despeja en otro de su autoría. Que a la hora de cotejar los textos desconfíen de todo lo que les parezca errata del periódico, pues el Apóstol tenía un conocimiento profundo de nuestra lengua. Recuerdo que en cierta ocasión, cuando cotejábamos la crónica sobre el pintor ruso Vereschaguin, encontramos en La Nación la palabra ʻrescaldoʼ, y automáticamente pensamos que era una errata y que lo correcto era ʻrescoldoʼ. Al buscar en el DRAE y otros diccionarios, encontramos que se trataba de un arcaísmo. Sobran los ejemplos en ese sentido. Es importante que recuerden que nunca podremos llegar a saber todo acerca de ese hombre excepcional, que nos sorprende y cautiva cada día y que, para gloria nuestra, es cubano.