La lapida inaugural del desaparecido Fuerte de la Vigía de la ciudad de Matanzas

Por Johanset Orihuela León

El fuerte de San José de la Vigía fue la única fortificación del llamado “primer cinturón defensivo” de la bahía de Matanzas que se ubicó directamente dentro de la urbe. Esta constituyo una batería costera insertada en la plaza fundacional, y que fungió su labor de protectora de la ciudad y su puerto entre 1752 y agosto de 1862, cuando fue demolida en respuesta a otros proyectos de expansión militar y urbana. Entre estos avances que la consideraban un estorbo urbanístico se encontró la expansión y tinglado del muelle, más la construcción del majestuoso Teatro Esteban, hoy Sauto.

Cuentan los documentos históricos que esta portó en su entrada una tarja inaugural fechada en 1748, la cual, para el momento de demolición se encontraba en avanzado estado de deterioro. Una nota de la prensa local, La Aurora de Matanzas, señalaba que “A la entrada de dicho fuerte se veía aun ayer 11 de agosto de 1862 una lápida pequeña que se decía, que ya han desaparecido muchas palabras…” . De ella se conoce su contendido gracias a la transcripción realizada por curiosos e historiadores del momento. Sin embargo, un registro grafico que aportara una vista de su apariencia física más allá de su mensaje, era hasta ahora desconocido. Recientemente, el conservador de la ciudad de Matanzas, el señor Lic. Leonel Pérez Orozco, trajo a mi atención la existencia de tal registro gráfico; interesantemente del puño y letra de uno de los hijos más ilustres de Matanzas: don Francisco Jimeno.

Don Jimeno fue un reconocido bibliófilo, más un destacado coleccionista y educador del siglo XIX cubano. Jimeno se interesó por todos los aspectos de la cultura cubana, y en especial la matancera, ayudando a formar personalidades tan reconocidas de nuestra historia como lo fue el erudito Carlos de la Torre y Huerta. 

El grabado, realizado a plumilla en tinta ocre, se encuentra en la antepenúltima página de lo que fue su copia personal del volumen Historias de un Matancero, de Pedro Antonio Alfonso (1854). Esta demuestra tanto las partes visibles del mensaje lapidario, como el avanzado estado de erosión que ya portaba. En él se recoge una fracción del mensaje original que hace fiel eco a lo que ya había sido divulgado por otros historiadores, permitiéndonos además una breve corrección.

Los historiadores Pedro A. Alfonso (1854) y José M. Quintero (1878) habían registrado el siguiente mensaje de la tarja: “Reinando la majestad católica el señor Don Fernando IV, y gobernador Don Francisco Cagigal, marques de Campo, hizo este baluarte Don Felipe del Castillo, capitán de milicias, en 1748”9, el cual ha sido citado por múltiples autores desde entonces. El dibujo de Jimeno aporta la adición de varias frases adicionales, para un mensaje final y corregido que lee: 

“Reinando la majestad católica el señor Don Fernando VI, y gobernador Don Francisco Caxigal, maestre de Campo de esta isla, hizo este baluarte Don Felipe del Castillo, capitán de milicias, en 1748”.

Este dibujo viene acompañado, además, con dos notas de Jimeno que aportan relevante información sobre la historia de la lápida. La primera anotación reza: “Lapida que se hallaba colocada a la entrada del fuerte de la Vigía y que hoy está en mi poder. 1862”. La segunda: “Esta lapida juntamente con la que representa el escudo de la familia de Amoedo, y la que se encontraba en el puente de San Luis de esta ciudad, las doné al Ayuntamiento de esta ciudad. 1877”.

Como bien indica su nota de 1862, Jimeno probablemente adquirió la lápida justo después de la demolición del fuerte, evento ocurrido en el verano de 1862. Ya para 1877, como indica la otra anotación, Jimeno había donado estas tres importantes piezas lapidarias al Ayuntamiento de la ciudad de Matanzas en un esfuerzo de establecer un museo arqueológico en la ciudad, que conjuntamente auspiciara la formación de una institución dirigida a la conservación patrimonio, como los monumentos o edificios históricos, sus escudos, tarjas y lápidas. Esta generosa donación fue recogida en las Actas del Ayuntamiento de la ciudad el 3 de agosto de 1877.

Aparentemente, estos tres artefactos aún se preservaban en las arcas del Ayuntamiento, apareciendo una breve mención en el Catálogo Oficial de la Exposición de Matanzas de 1881. Hoy en día, de las tres piezas se preserva únicamente el blasón de Amoedo en el Museo Provincial Palacio de Junco. La lápida del viejo puente de San Luis y la del fuerte de la Vigía están desaparecidas.

Por más de un siglo, los interesados por el rescate de este tipo de patrimonio tangible, desconocíamos del aspecto físico de la lápida perdida del fuerte de la Vigía. Hoy, con este esbozo y sus anotaciones, podemos recatar para la memoria histórica una visualización de este importante artefacto hoy desaparecido y lejos del alcance del estudio directo. El vínculo que tuvo este objeto y su relación histórica con Francisco Jimeno lo hace aún más valioso y simbólico por ser una de las primeras piezas que ostentaron el nacimiento de la museología cubana, y en especial, la matancera. 

 

Bibliografía

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