Descripción: El Socialista, periodico provincial Pinar del Rio, 15 de marzo 1967La cuestión trascendente: Un acercamiento al Libro de la Ventura, de Roberto Méndez Martínez

Por Tomás Arencibia Gil

Para responder a la pregunta que me hiciste todos esos años atrás: Sí, estoy dispuesto a escribir el resto de mi vida y no obtener nada a cambio.

Atentamente

J. D. Salinger

Así termina Rebel in the Rye (Rebelde entre el centeno), película escrita y dirigida por Danny Strong en el año 2017. Este drama biográfico sobre la que probablemente haya sido una de las personalidades más controvertidas del siglo XX: Jerome David Salinger, autor entre otras de la novela The Catcher in the Rye (El Guardián entre en Centeno), regala con su final, como todo buen final, una pregunta: entonces ¿Para qué escribir?.

Darle respuesta implicaría plantearse qué significa escribir y no recibir nada a cambio o, mejor, qué significa obtener algo a cambio de escribir. En todo caso “La meta (del escritor serio) no es contarnos una historia, no conmovernos o divertirnos, sino hacernos pensar y llevarnos a entender el sentido oculto y profundo de los hechos.” Heras, E. (2001:913) Esto escribió Maupassant, maestro del oficio y, con él, la teleología de esta labor parece tomar un curso posible.

Si se quiere creer en esta “definición” (probablemente cada escritor haya tenido la suya), el para qué de la creación literaria queda identificado con un continuo acto de trascendencia. Cada uno de los estadíos de la escritura creativa se conjura en la fórmula heideggeriana estar-más-allá-de-sí como la forma de ser "el que permanece al tiempo que traspasa" Mora, F. (1964:830). Esto, por supuesto, teniendo solo en cuenta las relaciones trascendentes implícitas en la descripción realizada por Maupassant: del sujeto al objeto para comprender sus esencias, el regreso a sí mismo ahora enriquecido y otra vez fuera de sí, yendo al encuentro de un Otro anónimo: el lector. Un perfil diferente, resultante del hecho literario, sería la trascendencia parcial después de la muerte que asegura el escritor a través de su obra, pues, en cuestiones de trascenderse es imprescindible valorar cuales son los límites que se rebasan y el estado al que se trasciende.

Esta retroalimentación del escritor a través de la trascendencia como “lo que se recibe a cambio” de escribir literatura, su inminente necesidad o su absoluto desprecio, ha sido el planteamiento creativo de más de un autor. Tal es el caso al que se acerca este artículo: el poemario Libro de la Ventura del autor cubano Roberto Méndez Martínez, publicado por la Editorial Extramuros en el año 2013.

El Libro de la Ventura se presenta a sí mismo, desde todos sus componentes paratextuales y textuales, como una posibilidad para el encuentro de lo clásico -en la concepción y estilo de Borges como lo que el hombre ha visto “deliberado, fatal, profundo como el cosmos y capaz de interpretaciones sin término” Borges, J. L. (2006:250)- con el absoluto personal de un poeta que se apropia de este “cosmos” reinventándolo desde su tiempo.

La primera huella clara de esto es la imagen en la portada del libro: la obra Yo a mí amado y la vuelta de él hacia mí, de Maidelina Pérez Lezcano, ofrece un debate entre la evidente alusión a la poesía mística del Siglo de Oro español, en especial a la de San Juan de la Cruz, y una reinterpretación personal de esta experiencia (que por demás constituye en sí un profundo acto de trascendencia) desde un marcado trabajo con el símbolo, el cual hace suyo otorgándole protagonismo y sentidos múltiples y coqueteando con elementos tradicionales encontrados.

Desde su estructura externa el poemario regala otra sugerencia referencial. Dividido en tres partes: Primer Cuaderno, Segundo Cuaderno y De las Cartas, donde se puede determinar una unidad entre los dos primeros a partir de los tipos de composiciones poéticas usadas predominantemente (versolibrismo y prosa poética), la línea temática ascendente que se aborda y el propio subtítulo que los separa y relaciona, interrumpidos estos por un singular epistolario al cual se hará referencia más adelante, constituyen un corpus de 50 textos de los cuales 33 pertenecen a la sumatoria de los dos cuadernos y 17 a las misivas. Esta recurrencia del número tres: la división del libro en tres partes, que sean 33 los poemas que componen las dos partes que tienen una unidad de sentido más estrecha y evidentemente relacionada y la propia denominación de un poema del Primer Cuaderno como Tríptico, atribuyen un peso simbólico no casual al dígito en términos católico-cristianos (alusión a la Divina Trinidad), ya usado de manera similar por Dante Alighieri en la Divina Comedia.

Otra intención paratextual puede interpretarse del exergo con el que inicia el libro:

Por toda la hermosura
nunca yo me perderé,
sino por un no sé qué
que se alcanza por ventura.
San Juan de la Cruz

Desde aquí, la travesía central será desentrañar las formas qué ha cobrado la Ventura para el autor. Con él, a través del viaje que nos propone a un pasado personal e intimista, arribar a un diálogo continuo donde, apelando siempre a la identificación, nos regalará los que han sido sus impulsos por los caminos de la trascendencia.

La ya mencionada línea temática ascendente de los textos confluye en la Ventura o identificación de la trascendencia, y se separa al tornarse en las diferentes formas en que se le ha manifestado al poeta. Este abarca en sus peregrinajes desde la aparente intrascendencia del vuelo detenido de un zunzún o el devenido invisible pez dorado hasta los sublimes diálogos con la danza y las interrogaciones de un viudo que nunca estamos preparados para escuchar. Cada poema parece invitarnos a retomar la búsqueda origenista de lo entrañable.

Con esto pudiera mal etiquetarse a Méndez Martínez, como se ha hecho en algunas ocasiones, también equívocamente, con Martí, de un panteísmo spinociano que equipara, sin distinción, toda la realidad con el Ser de Dios. Pero la propuesta aquí es mucho más profunda que una mera asimilación del Ser con la realidad por inmanencia, es el difícil hallazgo de los caminos para el Diálogo desde la condición de lo creado de ser partícipe de lo trascendente sin serlo en sí de forma única, es lo más encumbrado de la creación encontrando a su artífice en el medio de la noche oscura del mundo.

Otro momento, como una pausa que no viene a calmar el impulso del libro sino a separarnos de una forma de decir para adentrarnos en otra, menos poética en comparación con Los Cuadernos pero tan acertadamente reflexiva sobre la temática de la trascendencia como estos, lo constituye De las cartas. Aquí el poeta se permite dirigir sus mensajes a destinatarios específicos, que en muchos casos no serán lectores. La mensajería de Méndez Martínez se revela atemporal, su diálogo no es con la persona en sí, sino con lo que cada uno de sus destinatarios, por las diferentes vías en que se tornó el Encuentro, hizo trascender en él. De las Cartas son las “cartas respuestas” de un dialogante que ya entregó todo el vacío y ahora se vuelca en el Otro, contundente.

En la última página del libro el autor nos aguarda con sus resoluciones para nuestra primera pregunta: el para qué escribir. La identificación entre el oficio y una supuesta necesidad de trascenderse es, en este autor, un eterno y doloroso retorno al inicio. Las respuestas de Roberto Méndez devienen, otra vez, en preguntas. Toda la labor se convierte en un volver al qué decir, ahora transmutado en qué quedó por decir “persistes y persistes/ ¿por qué no te callas?” se cuestiona el autor. Frente a él, al final del libro, permanece el agujero, que lo obliga a detenerse en las preguntas aún sin respuestas y regresar al inicio, ahora un inicio diferente, habitado por las “Carcajadas del tiempo”. Este irónico vacío solo puede doler menos de una forma: recorriendo otra vez el camino de la Ventura. Para Roberto Méndez, el poeta, trascender poco tiene que ver con conformarse, “no es simplemente aceptar, es otorgar, otorgar(se)”.

Bibliografía

Borges, J. L. (2006) Selección de lecturas. La Habana: Editorial Casa.

Heras, L. (2001) Los desafíos de la ficción (técnicas narrativas). La Habana: Casa Editorial Abril, p. 913

Méndez, R. M. (2013) Libro de la ventura. La Habana: Editorial Extramuros.

Mora, F. (1964) Diccionario de filosofía. Buenos Aires: Editorial Sudamericana. p. 830

Salinge, J. D. (1977) El guardián en el Trigal. La Habana: Editorial Arte y Literatura.

San Juan de la Cruz (2012) Búscate en mí. La Habana: Editorial Gente Nueva, p.177-182