La Real Compañía de Cadetes de la Habana en la decimoctava centuria

Por Olga Vega García.

Es conocida la importancia de la impresión de publicaciones oficiales o de gobierno en las primeras décadas del establecimiento de la imprenta en la Ciudad de la Habana, presta ahora a  cumplir su 500 Aniversario. Por ello se ha decidido dedicar este espacio a un Reglamento del pie, servicio, gobierno, y disciplina de la noble Compañía de Cadetes de la Havana  [sic.], aprobada por S. M., y mandado su observancia por Real Orden, expedida en San Ildefonso a 14 octubre de 176. Pequeño folleto de doce páginas muy interesante por la temática abordada, aparecido pocos años después de la toma de la ciudad por las tropas británicas.

En la "Plaza de S. Christoval de la Havana" [sic],  hacia 1750, Don Blas de los Olivos fundó una imprenta de la cual salieron (en 1761 y 1763) dos tomos de la obra Ordenanzas de S.M. para el régimen, disciplina, subordinaciones y servicios de sus Exércitos, denominada vulgarmente Ordenanzas del ejército. Éste se considera el primer libro impreso en Cuba, ya que constaba de 248 páginas, a diferencia de los anteriormente publicados  folletos de una a cuatro páginas; aunque hasta donde se conoce no se atesoran ejemplares de este en el territorio nacional.

Sobre dicho impresor se publicó un artículo en Tesoros de Librínsula (1): Impresos de Don Blas de los Olivos en la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí. Ahí se ofrecía un resumen de la edición ahora seleccionada.

Al sevillano Olivos correspondió imprimir, en 1762, el Acta de Capitulación, suscrita por los Jefes expedicionarios ingleses y Juan del Prado Malleza Portocarrero y Luna (1716-1770) Mariscal de campo, gobernador y capitán general de la isla de Cuba, en nombre de la Corona española, luego de la Toma de la Habana por los ingleses.

En 1763, la ocupación inglesa despertó una ola de escritos e impresos clandestinos en la Habana. Por esos días fue reimpreso en el taller de  Olivos un Almanaque recién llegado de México, en el que el impresor incluía entre las notas cronológicas una en la que consignaba que el soberano de la Isla era Carlos III (1716-1788). Se consideró que esa nota violaba los términos de la capitulación aceptados por España, pues en verdad en la Habana imperaba el Rey de Inglaterra dado que la ciudad estaba ocupada por las tropas británicas, por lo tanto éste fue encarcelado por desacato y excesiva fidelidad al monarca español hasta que se retractó públicamente.

Con la restauración de la dominación española en la Habana, el nuevo Gobernador  y Capitán General, Ambrosio Funes de Villalpando Conde de Ricla, Virrey de Navarra (1720-1780) quiso fomentar el desarrollo de la imprenta en la Isla. Llamó al ya reconocido Blas de los Olivos para encargarle la publicación de algunas obras, en particular una Guía de Forasteros, anual, un Mercurio, periódico de publicación mensual y una Gazeta, semanal, que daría a conocer las disposiciones del  Gobierno y noticias de otra índole. 

Una Real Cédula de 1777 puso límite a dichos proyectos ordenando que hubiera una sola imprenta en la Habana y que esta fuera vigilada por el Gobernador. Así desde 1764 dispuso de una publicación: La Gazeta, única de las obras proyectadas que pudo imprimir Olivos durante dos años.

En 1764 consiguió el título de Impresor del Conde de Ricla,  pero solicitó que se le otorgara también el de Impresor del Rey " para constituir más respetable privilegio" cosa que además le favorecía económicamente. Un título de Impresor de la Capitanía General o Impresor del Gobierno daba derecho a realizar todos los trabajos relacionados con las diferentes dependencias y a partir de 1790, el contrato de publicación del periódico oficial. La condición de impresor oficial no impedía aceptar encargos particulares, de modo que el volumen de su producción garantizaba ingresos considerables.

Cuando Blas de los Olivos fue nombrado impresor de la Capitanía General comienzan a venderse en su imprenta las publicaciones oficiales, fungiendo también ese establecimiento como librería.  De México llegaba anualmente, con la Guía de Forasteros, un curioso almanaque que muy pronto empezó a reimprimirse en el taller de Olivos, y que constituiría una verdadera novedad. La afluencia de público crecería, con la aparición de la Gazeta en 1764, de la cual no se conoce hoy la existencia de ejemplares en Cuba u otros países. Como no existía la llamada suscripción, para comprar la prensa había que ir hasta el local de Obrapía 43. Blas de los Olivos murió en 1777 y su taller conocido como Imprenta de la Capitanía  General, pasó a su yerno, el mallorquín Francisco Seguí.

El volumen se inicia con una especie de introducción firmada por el  Marqués de Esquilace, el Sr.  Conde de Rica, el 14 de octubre de 1764, en la que expone que la creación de la Real Compañía respondía al interés de educar a los jóvenes que “ha extendido D. Alexandro O´Reilly aprobándose las reglas para su manejo y conservación” … excitándose la emulación entre todos los jóvenes… “Los que sobresalgan en su instrucción y proporciones para la carrera militar  serán colocados en los cuerpos de ejército si quisieren venir a seguir su mérito a España”.

Al final del cuerpo de la obra concluye con una fecha: 19 de febrero de 1765 y la firma del Conde de Ricla, refrendado el 28 de febrero por O’Reilly.

Alexander O'Reilly y McDowell (1722–1794), militar español de origen irlandés y primer Conde de O'Reilly, mariscal de campo y capitán general de Andalucía y segundo gobernador español de la Luisiana, tras la pérdida de La Habana en 1762 elaboró un informe en el que analizó las causas de la derrota, incluyendo recomendaciones para la mejor defensa de la capital cubana. El informe le valió ser destinado a Cuba, donde, al frente de un destacamento, logró recuperar la fortaleza de La Cabaña. O'Reilly formó una milicia profesional y fuertemente disciplinada, ayudando al Conde de Ricla a reconstruir el sistema defensivo del país y a reorganizar el ejército y las milicias.

El Inspector General, Capitán de la Compañía elegirá “para su decencia y educación correspondiente”,  a los que sean dignos,  y excluirá a los que por viciosos, flojos, o de muy limitados alcances “no prometan utilidad al servicio y honor a la ilustre Compañía”. La edad oscilaría entre los diez y los dieciséis años, pudiendo continuar hasta los veinticuatro. Y se ampliaba la admisión a los que habitan en otros pueblos de la Isla.

Se añadiría un curso de Matemática corto, pero claro y comprensivo a cargo de un ingeniero u oficial “inteligente”, y se designaría otro igualmente “inteligente”  para enseñares a montar a caballo en el picadero construido con ese fin.

Se seleccionarían  cadetes para asignarlos si hubiera vacantes en el Cuerpo de Voluntarios de La Habana, y el primer día del año montarían guardia ante el  Capitán General, dando fe de su “obediencia, exactitud y servicio”. Detalles sobre su salud y aplicación se controlaban por sus oficiales. Se familiarizaría a los jovencitos con el “chillido” de la bala, instruyéndole con prácticas de tiro. Se describe el uniforme, con sus detalles y colores.

Recomiendan a los padres la enseñanza por ellos de esgrima y baile, además de una “crianza apropiada a su nacimiento”. Y que les trasmitan recuerdos de honor y de gloria, jugando por tanto la familia su papel formador.

En su portada,  en función de florón, aparece un escudo real perteneciente al Rey de España Carlos III (1716-1788).

Procede del Fondo Antiguo de la BNJM con el número 297. Encuadernado en cartoné, con lomo en rojo y márgenes cortados. Tiene exlibris de J. R. García Donnell, vecino de Buenos Aires.

Con esta información sobre la formación de las tropas en la Isla de Cuba se amplían los conocimientos de jóvenes cadetes en la Cuba de hoy suministrándoles comentarios acerca de las actividades de aquellos  jovencitos habaneros a mediados del siglo XVIII, y se pone de manifiesto el interés hacia el tema de la defensa de la Isla, y en particular de su hermosa capital,  en proceso aún de restauración en lo que respecta a emplazamientos militares y nuevas salas y museos de ese carácter, que se pondrán en breve a disposición de todos los interesados.

 

NOTA.  El plano y la lámina son tomados de documentos de época vinculados con la Toma de la habana por los ingleses y el resto de la propia publicación.

BIBLIOGRAFIA CITADA.

1 Vega García, Olga. Impresos de Don Blas de los Olivos en la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí [en  línea] http://librinsula.bnjm.cu/secciones/361/tesoros/361_tesoros_1.html

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA.

Alejandro O'Reilly [en  línea] https://www.biografiasyvidas.com/biografia/o/o_reilly.htm (Consulta15 oct. 2019).

Fernández Núñez, Joana C.  Impresos cubanos del siglo XVIII en la BNJM / Joana C. Fernández Núñez; Olga Vega García. – 2001. – 115, [36] p. Tesis de pregrado.  (Universidad de La Habana).

Fornet, Ambrosio. El libro en Cuba. -- La Habana : Editorial Letras Cubanas, 1994. -- 239p.

Juan de Prado Malleza y Portocarrero [en línea] http://dbe.rah.es/biografias/34732/juan-de-prado-malleza-y-portocarrero (Consulta15 oct. 2019).

Juan de Prado y Malleza. Gobernador de Cuba [en  línea]
https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_de_Prado_y_Malleza(Consulta15 oct. 2019).