La revista La Mujer frente a la creación de Unión Laborista de Mujeres en 1930

Por Kenia Santa Herrera Izquierdo

La revista quincenal La Mujer, fue fundada el 20 de septiembre de 1929 por la presidenta del Partido Demócrata Sufragista(1), María Collado Romero(1), quien la dirige durante sus años de publicación.

El 16 de mayo de 1930, un grupo de mujeres salidas de las filas de la Alianza Nacional Feminista, funda la organización feminista Unión Laborista de Mujeres. Al frente de dicha unión se encontraría la abogada Ofelia Domínguez Navarro y otras féminas ya reconocidas en la época.

La revista, esencialmente desde sus secciones Habla la directora y Palpitaciones del feminismo militante, plasma sus apreciaciones respecto a esta nueva organización que aparece en el campo de la lucha femenina. Su programa, sus miembros y su presidenta, son objeto de análisis en varias ocasiones desde su fundación. También son cuestionadas algunas de las actuaciones de dicha unión durante la década del treinta.

   En la edición 14, del referido año, en la sección Palpitaciones del feminismo militante y bajo el título Nuestra predicción ha sido cumplida, María Collado somete al análisis la trayectoria y obstinación por dirigir una institución femenina de la presidenta de la recién nacida organización. A partir de entonces, en ediciones posteriores de La Mujer, como los números 17 y 18 también van a plantearse la Unión y sus miembros como centro de análisis.

  Cuando aparece oficialmente la Unión Laborista de Mujeres, en mayo de 1930, Collado Romero asegura en el artículo La Unión Laborista de Mujeres(3), publicado en el número 17 de la revista, que este nuevo “grupo” femenino no es un Club ni una Alianza, ni un partido; pero que es un grupo más. Y lo deja así abiertamente, un grupo más del montón.

Califica a la Unión Laborista de movimiento de retroceso en la lucha y conquistas femenina. En palabras propias de Collado, la impericia no puede traer como consecuencia nada más que errores. Expone que Ofelia Domínguez fracasó en un primer ensayo de directora de un movimiento de unión entre todas las clases sociales y que también fracasará en un nuevo empeño. Este último, según refiere establece barreras entre las mujeres que trabajan y las mujeres que pagan el trabajo. El primer intento a que se refiere, aunque no lo expresa, es la Alianza Nacional Feminista, de donde sale la doctora Domínguez y otro grupo de mujeres que la siguen para fundar la organización que está en tela de juicio.

Quienes crean estados de conciencia colectivo y orientan la opinión pública de la época, identifican una idea frecuente dentro del debate femenino de los años: el problema de las mujeres que trabajan junto a las que no trabajan, pues no pueden hacer causa común. Esto mismo se evidenció en la Alianza Nacional Feminista, según testimonia Domínguez, Collado y Sabas Alomá. Las esposas, hijas y hermanas de los burgueses no pueden- no es que no quieran- hacer causa común con las que a fuerza de sudor y de lágrimas les costean los lujos y las comodidades.

Se toma entonces Collado, la libertad de señalarle los errores una vez más(4)-según comenta-, en tanto Domínguez había dicho públicamente a la periodista Mariblanca Sabas Alomá que se sintiera en el deber de hacerlo si en algún momento ella estuviese incurriendo en errores que atentaran contra la noble causa de las mujeres y de Unión, pues al hacerlo público esta aceptaba la censura pública(5).

Para Collado mantener las diferencias entre estos grupos no será trabajo alguno, pero tiene la certeza de que esto tampoco traerá beneficios a las clases oprimidas. En el texto se encuentran ideas de sarcasmos, más allá de que según la autora apunta que su intento es de “ayudar”. Bástese decir que convoca a la Dra. Domínguez a tomar un curso de esa pericia de que ella se reconoce carecer, antes de querer continuar en su empeño de ser directora de la magna empresa que acomete... Por la causa de la mujer, se lo pedimos. Por nosotras nos es indiferente(6).

Véase entonces, como mujeres que están abogando por una causa común como es la liberación de la mujer y sus derechos, no comparten los mismos criterios ni se dan apoyo en tanto una organización se considera inoportuna, enemiga y rival por alcanzar la supremacía en el campo de la lucha feminista. O sea, unas temen que otras roben el papel principal en dicha contienda y se lleven los galardones ante el mundo. Estos resabios evidencian cómo dentro de un mismo movimiento en favor de la mujer, es esta última quien propicia la desunión.

 

Bibliografía

    Domínguez Navarro, Ofelia: 50 años de una vida, Instituto Cubano del libro. La Habana, 1971.

    González Pagés, Julio César: En busca de un espacio: Historia de mujeres en Cuba.Editorial de Ciencias Sociales y Editorial CENESEX, La Habana, 2005.

Lima Sarmiento, Edel: La prensa cubana y el machadato. Un acercamiento a la relación prensa-poder. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2014.

Reglamento y bases del Partido Demócrata Sufragista. Agrupación defensora de los derechos de la mujer, Imp. P. Fernández y Ca, Habana, 1927.

Hemerográfica

Collado, María: Nuestra predicción ha sido cumplida, en La Mujer, La Habana, 31 de mayo de 1930, núm.14, año II, pp.10-12.

Collado, María:La Unión Laborista de Mujeres, enLa Mujer, La Habana, 15 de julio de 1930, núm. 17, año. I p.4.

Sabas Alomá, Mariblanca: La Unión Laborista de Mujeres, en Carteles, La Habana, 29 de junio de 1930, no.26, vol. XV, pp. 30,47.

(1) Fundado el 27 de septiembre de 1924 en La Habana. Dicha organización se vinculaba en la política oficial apoyando al Partido Liberal que tenía en sus Estatutos la necesidad del voto para la mujer. La incondicionalidad al presidente Gerardo Machado por parte de las demócratas sufragistas también fue secundada por otras organizaciones que pedían el voto como prioridad, como el Partido Nacional Feminista (PNF).

(2) María Josefa de la Santísima Trinidad Collado Romero (1885-1960). Sufragista, defensora del voto femenino y de otras reivindicaciones de la época.

(3) La Unión Laborista de Mujeres, enLa Mujer, La Habana, 15 de julio de 1930, núm. 17, año. I, p.4.

(4) En cierta ocasión Collado le expuso a Domínguez sus criterios contrarios a los propósitos de esta última, cuando empezaban los trabajos para fundar la Alianza Nacional.

(5) Se refiere a la carta y programa que Ofelia Domínguez en calidad de presidenta de la nueva organización, envía a la periodista Sabas Alomá y que esta última tratara en el semanario de la capital, Carteles. Al respecto véase: La Unión Laborista de Mujeres, en Carteles, La Habana, 29 de junio de 1930, no.26, vol. XV, pp. 30,47.

(6) La Unión Laborista de Mujeres, enLa Mujer, La Habana, 15 de julio de 1930, núm. 17, año. I, p.4. Al concluir este artículo, comenta que por falta de tiempo en esta ocasión no abordará el programa pero que promete hacerlo en otro número de la revista.