La impronta de la revista Cuba en Félix Contreras

Por Ms.C. Hilda Pérez Sousa

Lo encontramos en uno de los espacios fijos “Circulan-Té”, que se desarrolla en el Departamento de Circulante de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, para hablar de su libro Porque tienen filin. Fue la ocasión precisa para hacerle la invitación a contarnos algunas de sus vivencias en la revista Cuba. Enseguida se puso a nuestra disposición y fijamos el encuentro para el 14 de octubre del 2016. Era la primera vez que lo veía. Me impresionó su manera desenfadada de decir las cosas, como ese adolescente que aun lleva dentro. Parecía que hasta lo conocía de siempre, por ese carácter tan coloquial y amigable.

Aquella mañana cuando recibimos a Félix Contreras, poeta y periodista para hacerle la entrevista abordó los inicios de su carrera. Se había graduado de Instructor de Arte y después de terminar su servicio social en su ciudad natal de Pinar del Río, vino para La Habana, sin tener una idea clara donde pernotaría ni cómo comería.

¿Cómo fueron sus inicios en la revista Cuba?

Por Darío Carmona(1) entré y me hice periodista en la revista Cuba. En 1966 la publicación carecía de personal profesional y Lisandro Otero le encargó que los buscara. A mí, no sé cómo, me localizó en la cafetería de la Uneac, donde yo hacía tiempo, en espera de ubicarme en algo, recién había llegado a La Habana y cualquier cosa me venía bien. Por esos días publicaron mis primeros poemas, un cuaderno colectivo –Cinco poetas jóvenes— que le aseguraron a él que yo llevaba un periodista dentro. “Señor—le digo—, nunca he escrito periodismo, prosa, nada, sólo poemas. “Por eso me interesas. Joder. Déjame eso a mí.” 

Darío Carmona tenía un humor mundano, muy comprometido con lo cultural y lo literario, nutría su conversación con citas literarias y versos famosos que delataban más que cultura, erudición. Sufrimos lo indecible con sus burlas y regaños. Le entregábamos una cuartilla y nos la devolvía con solo tres líneas, pero, siempre tenía razón (…) Devorábamos a García Márquez, John Reed, Hemingway, Guillermo Cabrera Infante, Norman Mailler, Alejo Carpentier, Truman Capote, (…). Él, orondo, celebraba nuestras indigestiones de lecturas que incluían poetas de allá y de acá. Con Carmona comenzamos a mezclar periodismo con literatura y, sin saberlo, nos salió el periodismo literario.

¿Qué opinas de Lisandro Otero director de la revista desde 1964 hasta noviembre de 1968?

La presencia de Lisandro Otero fue fundamental, porque era un gran escritor, un buen narrador, un excelente periodista. Él permitió la grandeza de la literatura y la grandeza informativa del periodismo; de informar con amenidad, con gusto, con sugerencias. (…) Lisandro fomentó una atmósfera creativa, estimuló mucho la creación. 

¿Qué tipo de periodismo era el que a usted le interesaba?

Me gustaba venir a la Biblioteca Nacional a leer y a buscar información para mis reportajes. Los fotógrafos les gustaba mucho trabajar conmigo. Me gustaba mucho estos temas novedosos, encantadores, escribir sobre el individuo, con una significación muy colectiva, que tiene un poder ejemplar dentro de la colectividad. Ese es el periodismo que hay que hacer, el periodismo humano.

¿Qué fue la revista Cuba para usted?

Existía una dinámica artística creativa (…) Había una excelente comunicación entre todos los miembros del equipo. (…) Cuba fue un “taller renacentista”, donde todo el mundo aportaba a su creación, era lo que soñaba Lezama para una revista. Todos opinaban. Lisandro no me ponía plan de trabajo, ni horario. Él decía que yo no era un individuo para estar ‘amarrado’, que yo era un “loco”, que lo único que me interesaba era sorprenderme. A mí me daba una bolsa de dinero y un fotógrafo, y muchas veces, también un carro, Y me decía: ¿A dónde quieres ir? – Yo quiero ir a Santiago de Cuba. Yo iba mucho a esa provincia, porque era un escenario muy dinámico, muy vivo de la Revolución. Iba sin plan de trabajo, sin fecha, y hasta me reservaban una habitación en un hotel.

A petición de Lisandro Otero, muchas veces visitaba la imprenta para chequear la marcha del proceso de impresión. El colectivo de Cuba esperaba con ansiedad el resultado. (…) el día que salía la revista era una fiesta. Estábamos locos por su salida. La revista llegaba en un camión con un panel cerrado y todos íbamos para que nos dieran los dos ejemplares. Yo me sentaba en la esquina a auto leerme

La revista Cuba provocaba mucho respeto en el mundo cultural cubano y se convirtió en una nota de buen gusto, una nota de éxito publicar en la revista Cuba. Hacer Cuba fue una fiesta.

 

(1) Periodista republicano español. Jefe de Redacción de la revista Cuba de 1964-1967